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Núm. 87 EXM 1 N 1 STRO E LEN MEL 1 LLA SR. VILLANUEVA ABC ¡Un abolió! ¿De maneta que ya no selé padle? -Renuncie usted á ese dulce nombre, por ahora. -Me extraña mucho que eso pueda suceder tratándose de mi hija- -replicó Besugón. -Yo creí que dada la posición que ocupamos, no habría cierta clase de peligros... Por regla general, eso no le sucede más que á la gente ordinaria. -Ante las decisiones de la Providencia hay que bajar la cerviz, -afirmó el médico. A Besugón no le cabía en la cabeza que pudiesen malograrse tantas esperanzas, pues como primate de la poEl Sr. Zayas, que es, por lo general, excelente observador y que reproduce con gran acierto y plasticidad las cosas vivas y muertas que se ven, ya en las calles y paseos de Madrid, ya en sus alrededores velazquinos y goyescos, no ha advertido, sin embargo, un hecho sencillo esencialmente madrileño, de carácter público y municipal y perteneciente al ramo de fontanería. El hecho que, hasta hace unos años, las fuentes públicas de esta corte (no hablo de las monumentales de piedra, sino de las vulgares fuentecillas de vecindad) eran de chorro continuo, con lo cual se desperdiciaba una porción de agua riquísima del Lozoya. Algún concejal previsor, cuyo nombre siento no recordar, protestó de tan inútil despilfarro, y por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento se colocó en cada fuentecita, bien n botón, bien un percutor de forma piramidal aproximadamente para que fuese menester apretar un poquito cuando se quisiera ver correr el caño: y ya no hay malgasto de agua. Decía Ganivet, y lo probaba, que la poesía es una de Jas ocupaciones humanas en que más influyen el orden y la buena administración: así- ¡añadía- -los países mejor administrados son los más fértiles en poetas. Colbert- -pudo haber 4 duci do- -era- un poeta de los números, y Racine un matemático de las pasiones y demás ingredientes poéticos. Lo que todo esto tiene que ver con el tomo de Paisajes publicado por el Sr. Zayas, es que si dicho señor tomara con su fluenw te y continua inspiración la misma medida que los concejales con el manar de las fuentes; si supiera administrar mejor su talento y su facilidad poética, sería ya á estas horas un poeta entero y verdadero, tendría una individualidad marcada y no, se parecería á ratos á Rueda, á ratos á M. del Palacio, cuándo á Rubén Darío, cuándo á Díaz Mirón, y casi siempre á Verlaine, y casi siempre á Heredia, y casi nunca á sí mismo. Quizás en toda la vida de un poeta muy longevo no hay tanta cantidad de impresiones de paisaje como las que el señor Zayas ha creído ver pasar ante sus ojos y ha intentado hacer desfilar ante los ojos de sus lectores, en poco más de un año. Así, son muy pocos los paisajes verdaderamente vistos por él y muchos los que resultan reflejos y vislumbres de lecturas, poesía de poesía. Por ejemplo, cuanto dice ó canta del Escorial y de Felipe 11, lo dice y lo canta sugestionado por el recuerdo déla famosa poesía de Verlaine, tan falsa históricamente, tan honda psicológicamente. ¿Es este un defecto de Zayas? No, es una falta común á todos cuantos mezclan e paisaje con la historia, dicho sea en términos pictóricos. En cambio, ¡cuánta verdad, cuan sobria, justa y acertada expresión hay en el romance del ciego que va cantando coplas por la calle de Tudescos (cuyo nombre y facha ignoraron Verlaine, Bku delaire y Banville é ignora Heredia) y en las redondillas de Ja Florida y en la movida y graciosa descripción de una boda en la Bombillal ¡Muy exactos deben de ser también los paisajes granadinos, siempre que al autor no le ocurre la endiablada idea de meter en ellos á Boabdil y comparsa. Más convencionales y afrancesadas me parecen las notas de Castilla, que acaso haya visto el poeta al través del negro y antipático libro de Verhaeren. Y convencionalísimas las poesías de iglesia, en las que apunta un misticismo del Sacre Casur muy des- Después de los brillantes discursos pronunciados en el Congreso en pro de la población civil de nuestras posesiones en África, el exmimsrro liberal Sr. Villanueva ha visitado Meiilla, donde ha estudiado las necesidades de aquella localidad y donde ha sido obsequiadísimo, rivalizando en las atenciones el elemento civil y el militar. El Sr. Villanueva ofreció en sus discursos trabajar cuanto pueda en favor de la prosperidad de las plazas españolas en África y de cuanto afirme la influencia legítima de España en Marruecos. EL EXMINISTRO SR. VILLANUEVA CON VARIOS AMIGOS bN EL MERCADO DE MELILLA lítica, estaba acostumbrado á no encontrar dificultades en su camino; pero el propio JVlaura, con ser omnipotente, sufre á lo mejor dolores inesperados, y hasta hemos oído Tantas emociones juntas, tenían que producir sus tris- decir que en cierti ocasión tuvo un divieso que no le permitió sentarse en muchos dias. tes consecuencias. Estas reflexiones aquietaron el espíritu de Besugón, La señora de Pellejín, al ver á su esposo metido en una espuerta como quien dice, y conducido por dos mo- viéndose obligado á decir con aire resignado: -Puesto que lo dispuso así la Providencia, no q. uiero zos de la estación del Norte, sintió que se la fijaba un punto en la rabadilla. Al principio no dio importancia oponerme á sus designios. Doctor, cumpla usted con su al punto, pero poco á poco se fue éste acentuando y aca- deber. Algunos minutos más tarde entraba en el domicilio de bó por convertirse en un escarabajeo sospechoso, acomBesugón la mamá de Pellejín, á quien habían ido á avipañado de rumor de tripas y batir de alas. ¡Ay, mamá! -dijo, acercando la rabadilla al respal- sar de lo que ocurrió. La pobre señora penetró en el cuarto de la paciente diciendo con voz alterada por la do de una butaca. ¡Yo me siento muy mal! ¡Hija de mi corazón! -añadió la madre, acudiendo emoción: ¿Dónde está mi nieto? ¡Rico de mí vida! ¡Encanto en socorro de la joven. -Que vayan por el médico, -añadió ésta, dejándose de mi existencia! -El nieto se deshizo, -contestó Besugón frunciendo caer sobre un sofá. A oídos de Pellejín, que se hallaba en aquel momento las cejas. Entonces la abuela frustrada, comprendiéndolo todo, quitándose los pantalones de su ilustre padre político, llegó el quejido angustioso de la esposa, y sin fijarse en dejóse caer sobre una silla exclamando: ¡Cómo ha de ser! lo ligero de su traje, corrió al sitio donde estaba la Pellejín no decía nada, pero en su imaginación bullía paciente. una idea consoladora: la de redactar un suelto para los- -Tápate, Atilano; -dijo la suegra con severidad mal periódicos haciendo saber á España toda que se había reprimida. malogrado aquel fruto adorable. -Dispense usted- -balbució Pellejín, echándose una- -Atilarto, hijo mío, ten resignación, -d jo la mamá toquilla por los hombros. Después, dirigiéndose á su besando á Pellejín en la mejilla. esposa, preguntó con ansiedad: -Déjame, mamaíta, -murmuró él rechazándola cari- ¿Qué te pasa, tica mía? -Aquí, aquí, -dijo ella, poniendo las manos sobre ñosamente. Y se dirigió al despacho, donde redactó la noticia silos dos vacíos. El eminente hombre político Sr. Besugón hallábase guiente: Nuestro querido amigo el distinguido diputado á en su estudio hojeando el Diccionario de la Academia, pues, como todo orador florido, quiere estar ú tanto de Cortes D Atilano Pellejín está pasando en estos momenlos secretos del idioma, cuando fue á decirle la doncella: tos por una dura prueba. Su elegante y bella esposa ha tenido la desgracia de dar á luz un feto sin vida cuando agradable. El Sr. Zayas sigue incurriendo en los defectos- -La señorita se ha puesto muy mala. Besugón dejó el infolio y corrió á ver á su hija, no esperaba disfrutar la dicha inefable de una dulce mater- rítmicos que ya le indicaba con su autoridad indiscutible ei nidad. maestro Benot. Cuando se tiene mimbres y tiempo, hay que tardando en comprender de lo que se trataba; entonces E 1 precioso feto, que además de pertenecer á nuestro eonstruír, forjar ó cincelar versos impecables. El Sr. Zayas, dijo: que posee excelente oído y, según creo, reposo y holgura, -No tengas reparo alguno en ser madre, hija mía. expresado amigo reúne el doble mérito de ser nieto del puede permitirse el lujo de ser un versificador correctísimo Prescinde de los respetos que debes á tus progenitores, eminente hombre público Sr. Besugón, será conducido y perfecto. Lo dicho: el agua es clara y límpida, corre con mañana al panteón de familia que este último posee en el pues ellos te autorizan ipso fado. facilidad y suena bien, pero es menester apretar un poquito. Pellejín, sin abandonar la toquilla, iba de un lado á pueblo de su naturaleza, que, como saben nuestros lectoF. N. L. otro de la habitación agitando las extremidades como si res, es Cabezada del Deán. Acompañamos al elocuente Sr. Pellejín, á su señora, tuviera un resorte en cada mano. á los ¡lustres padres de ésta y á la no menos ilustre ma- Pelo, ¿qué ocule? -preguntó por último. COS DE LA CARRERA DE SAN JE- -Que vas á ser padre, -díjole la suegra, derramando dre de aquél, en el justo dolor que les embarga. RÓNIMO lágrimas de ternura. Luis TABOADA- -Siempre se han cantado couplets en el teatro: en- ¡Ay! -exclamo Pellejín perdiendo el equilibrio y tiempo de González Bravo, á raíz de los sucesos del 10 yendo á caer sobre la doncella. de Abril, se representó en España la primer revista El médico entró, y sin saludar á nadie dirigióse á la política... paciente para tomarla el pulso; después, torciendo el PAISAJES, POR ANTONIO DE ZAYAS. MADRID. ¿A que no se acuerda usted de la copla? gesto, habló así; I 9 O 3 1 M P DE A. MARZO. UN VOLUMEN EN- -Sí, señor; ahí va: -Ya sé lo que es... ¿Ha recibido esta señora alguna 8. DE 290 PAGINAS. 3 PESETAS. Nosotros somos los que, benéficos, impresión desagradable? Con noble y simpática testarudez se empeña el autor de vamos salvando la situación, -Sí- -contestó Pellejín. -Acaba de velme metido en este libro en crearse una personalidad poética, y si no ha cony vamos adquiriendo r un cajón, como si fuela una paltida de cholizos de la Lto- seguido hasta ahora su propósito, ya revelado en obras antedinero y posición. ja. ¡Poblecilla! ¡Cuánto ha debido suflil! riores (Joyeles bizantinos y Retratos antiguos) no se ha de cul- -Se trata de un aborto... -añadió el médico. par ni á su laboriosidad ni á su indudable talento. Y esto, y algunas cosas más que no recuerdo bien. VIDA LAGRADOEN BROMA. FRUTO MALO- E El libro de la semana