Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Núm. 84 A BC Pág. 5 t JL í V... ASCENSO DEL BUZO Y ENTREGA DE LA PESCA EL BAKCO DURANTE LA PESCA La dotación de cada barco la componen unos dieciocho hombres: capitán, seis buzos, un marinero que tiene á su cargo la cuerda que tiene al buzo, mientras trabaja, en constante comunicación con el barco; seis msri- EMPAQUETANDO LA ESPONJ teros para los volantes de la máquina, un grumetillo que canta la profundidad á que se encuentra el buzo, y tres remeros. Las esponjas están compuestas de un tejido contráctil sostenido por una armadura sólida, de filamentos ó agujas entrelazadas, dispuestas de modo que presentan en la periferia grandes y pequeños orificios y en el interior de la masa un sistema de canales largos y estrechos por los cuáles circula el agua constantemente; se hallan adheridas á la piedra en el fondo del mar, y son arrancadas con Ja mano por el buzo, que las va depositando en una red que lleva con este fin, y según salen del mar están envueltas por una membrana negruzca, llenas de un líquido viscoso y con fuerte olor á marisco. Apenas se termina el trabajo diario de la pesca, son enristradas en cuerdas y limpiadas para despojarlas de la membrana antes citada, operación que hacen los marineros, y que consiste en pisarlas, baldearlas y golpearlas con un raazo para que pierdan á la vez la parte caliza, viniendo a quedar después de esto con un color amarillo terreo. Después son secadas al sol y empaquetadas en sacos para transportarlas á los depósitos. Los barcos máquinas, diferentes á los de España, son hechos en Grecia y se llaman Sacoléuas, pudiendo sacar cada máquina, trabajando bien, de 400 á 5oo kilos mensuales. MANUEL MARTIN CARRASCAL jeres están más sujetos á lo prefijado: por eso sienten mejor las fiestas que los hombres. Un día de fiesta encarna á Pierrot, gracioso y volatinero. Un día de fiesta, aunque sea de invierno, tiene siempre algo de primavera. Víctor Hugo, el gran abuelo solem 1 ne, cuando habla de la alegría de una fiesta es, despojándose de su graa vedad, un extraño niño que parece no conocer más que la luz y la risa. Para los niños, cuando amanece una fiesta, suenan los cascabeles de Po- S lichinela: por eso el despertar de los niños es ruidoso; saltan, gritan, llenos los oídos del cascabeleo de. oro... Las pobres madres no oyen á Polichinela, ni le ven: es un cuento que creen á ojos cerrados sus hijos, p o r q u e Polichinela no rompe las sillas... ¿Ño habéis visto cómo los días de fiesta alegran más que los Otros días el momento del almuerzo y de la cena? Los niños charlan sobre sus Fots Carrascal favoritas... En el cosas circo hay un tío muy grande y muy raro que convierte una mesa en un sombrero, ó viceversa Es lo mismo. Porque e) tío es capaz de todo... Algunas veces se curiosa narración lo que han visto por la tarde. Así se alegra el momento de la sobremesa. Así se alegran los hogares donde hay niños Los días de fiesta llueven una lluvia de bendiciones sobre Ias casas- y sóbrela calle. Galdós en su drama más popular dijo, refiriéndose á los! niños, esta bella frase de consuelo: Son los- hijos del hombre que alegran la vida En la calle ponen los días de fiesta la nota risueña de la hermosura y la gracia de la juventud que afluye al centro desde los barrios más apartados. Y el amor pasa como visión sonriente. Las parejas de novios, que van á misa ó salen de ella, bendicen estos buenos días de fiesta. El amor goza con la exhibición: es una vanidad simpa- tica ¿Gusta de mostrar al sol sus sonrisas y mohines y musitar sus palabras dulzonas. Los días de fiesta, ponen en todo su característica amable. El obrero del andamio come en su casa. El pilludo de Madrid encuentra ocasión de ganancia para sus múltiples industrias. Las tiendas de juguetes- -en estos días de Pascua sobre todo- -abren sus puertas a las infantiles glorias de Murillo. Gesto amable, ruido de gratas resonancias, amor, alegría. Los días de fiesta son días de juventud, de infancia, de recuerdo de una y otra. Son siempre sol, soñado spl sevillano; son algo así como aroma de alma, porque hacen adorar la vida, y algo como un licor misterioso que corte á modo de sangré por las venas, produciendo ese inexplicable porqué de un corazón que se alegra en un día de fiesta sin otra causa que ver asomar la mañana de ese día. Instintos de la Naturaleza, que tiende al placer como á la libertad. Sony además, los días de fiesta tan notables como los de trabajo, porque nos empujan á éstos en anhelo de otra clase de fiestas de Calendario íntimo: porque nos hacen seguir, reanudar el camino con la hermosa palabra ¡anda! que. es todo un símbolo de nuestro destino en la vida. ORTIZ DE PINEDO 1 AS CASAS DE CERVANTES EN MADRID La primera casa, si no habitada; frecuentada por Cervantes, de que se tiene noticia, fue el Estudio de la Villa, recién construido por aquellos tiempos y regentado por el maestro López de Hoyos. En el modesto edificio cursó Humanidades, y dio muestra de su talento en unos versos dedicados en Octubre de 1568 y en nombre del Estudio ala muerte de la esposa de Felipe J doña Isabel de Valois. Los tales versos fueron publicados por Juan López de Hoyos en su His- toria de la enfermedad, tránsito y exequias dé la serenísima reina doña Tsabel de Valois, acompañados de unas frases laudatorias, en las que el docto humanista llama á Cer- vantes su acaro y amado discípulo. El- Estudio fue derribado en 1867, y en la casa que se edificó en su solar, por iniciativa del Sr. Mesonero Romanos, se puso una lápida que dice lo siguiente: AQUÍ ESTUVO EN EL SIQVOXVI QUE REGENTABA EL ESTUDIO PÚBLICO DE LA VILLA DE MADRID EL MAESTRO JUAN LÓPEZ DE HOYOS DISCÍPULO MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA. CRÓNICA, DÍAS DE FIESTA Hay que ser un poco niños para sentir el espíritu de los días de fiesta y hasta para hablar de ellos como impresionistas de la Crónica. De determinadas cosas es imposible hablar sin espíritu de asimilación. Los viejos, sin ser abuelos, hablando de los niños, sienten blanduras de alma que aligeran momentáneamente los movimientos del cuerpo. Los domingos, por vulgares y monótonos muchas veces, siendo una concesión general del Calendario, parecen patrimonio de los niños. Los hombres podemos enmendar nuestro Calendario caprichosamente sustituyendo con fiestas días laborables. Los niños y las mu- Y Á Q U E A S I S T I Ó COMO Fot. A Tega come el sombrero. -El payaso hace cosas graciosísimas: llora y da risa: ríe... y se les caen los lentes de risa á los caballeros más serios. -El teatro es tan divertido como el circo. Los pequeños espectadores cuentan con Hombre ya el mozalbete que acudiera al Estudio dt gramática, el destino le llevó á Italia, á Lepanto y al cautiverio en Argel, hasta que él mismo se presenta en Madrid poniendo en el diálogo de la Adjunta al Parnaso un sobrescrito que dice textualmente: Al Sr. Miguel de Cervantes Saavedra, en la calle de las Huertas, frontero á las casas donde soMg vjvir el príncipe de Marruecos. El príncipe de Marruecos, Muley Xeque, más tarde, y después de bautizado, D Felipe de África ó de Austria, vivió en la casa de Rtii- López de Vega, situada en