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1 ¿AÑO DOS. NUMERO 84. CRÓNICA BISEMANAL ILUSTRADA. S MADRID; a DE ENERO DE 1904. NÚMERO SÜELTO, 1 0 R EGENERACIÓN. LAS MONTERAS DE SANCHO. QUIJOTISMO INTERNACIONAL Las primeras palabras que el joven ministro de la Gobernación ha pronunciado en público fuera del Parlamento han sido dirigidas á una corporación libre y popular que representa, en cierto modo, la vida práctica con sus realidades y sus idealismos: la Sociedad Española de Higiene. Y el Sr. Sánchez Guerra, recordando sus campañas periodísticas, ofreció solemnemente, en nombre del Gobierno, presentar á las Cortes el proyecto de ley de protección á la infancia, discutido y aprobaA PROPÓSITO do por aquella Sociedad y aceptado unánimemente en el Congreso Deontológico del presente año. La merecida ovación que obtuvo le habrá persuadido de que todo acento generoso tiene eco en el corazón de los hombres de buena voluntad. Estos, por su parte, confían en que el Sr. Sánchez Guerra cumplirá su palabra. Creo inútil insistir acerca del particular, toda vez que reiteradas veces y desde estas mismas columnas me he ocupado de la verdadera urgencia de dicha Ley, que indudablemente ha de contribuir á disminuir la espantosa mortalidad de los niños en España. Generalmente, al ocuparnos de la infancia no miramos más allá de las afueras de la Corte. Mucho es lo que en ella se ve de censurable. Diríase que Madrid ofrece un siniestro muestrario de todos los vicios, dolores y abusos posibles; tal es la serie inagotable de asuntos interesantes referentes á los pobres niños, asuntos que calificaba ante mí un día cierto espíritu fuerte, de sensiblería literaria barata, convenciéndose, andando el tiempo, con lágrimas bien amargas, de que suelen ser muy caras las tales sensiblerías cuando afectan de cerca á los propios sentimientos. Del llanto de los hombres todo el mundo se entera; el sollozo de las madres bien pocos lo escuchan; así, cuando las muchedumbres no rugen, imagínanse muchos á la Patria sin sufrimientos, y lo que es peor, moribunda. bres y pacientes, que- hacen el bien por el bien mismo, sin esperanza de recompensa, son las que conviene reunir y animar, encomendándolas la positiva regeneración del país. En trabajos anteriores y en el texto de la citada Ley, se ha procurado hacer resaltar urgente reforma de nuestras costumbres cívicas, demostrando, que sin gran esfuerzo pueden reunirse sobrados elementos morales y materiales. Mirando más lejos de Madrid y de los grandes centros de población, si preguntamos á sacerdotes, médicos y maestros rurales acerca de lo que palpan á diario (dejándose entre las zarzas de la realidad tiras de piel y de DEL CONFLICTO ENTRE RUSIA Y t Apagados los rumores de indignación, después de las campañas denunciando hechos punibles, el espíritu público experimenta cierta laxitud perezosa y no quiere oír hablar de lo que le molestó, preocupándole, durante algunos días 1. Una vez cruzados los artículos y los comunicados, á manera de floretes de esgrima, se da el tema por discutido... y continúan muriendo niños en las aldeas y en los palacios, en los asilos y en las calles, contentándose con decir la mayoría: el mal no tiene remedio. Sí que lo tiene, y el Sr. Sánchez Guerra ofrece demostrarlo con hechos inmediatamente. Urge aunar la acción del Estado á la iniciativa de las colectividades. Un espíritu observador tendrá ocasión de ver, sí se lo propone, cuánta actividad, cuánta honradez, cuánta hombría de bien hay por esos mundos desperdigada, indecisa, inactiva, como temerosa de no acertar, egoísta, al parecer, porque duda ante la ineficacia de sus impulsos generosos. Son pocos los que saben afrontar la indiferencia, la ruindad, la calumnia, que acecha la aparición de las ideas nobles y grandes para empequeñecerlas y mancillarlas. Esas caritativas gentes ignoradas, por lo común po- EL E M P E R A D O R DE COREA honra, al querer combatir el vicio, la enfermedad y la rutina) nos espantaremos akoirles. Aun cuando enmudezcan, harto elocuentes y horrorosos son los sucesos que relata la crónica criminal á diario, sin que necesitemos recordarlos aquí. Venga, pues, la Ley cuanto antes, toda vez que garantiza la vida del niño rico y del pobre, stableciéndose los medios de hacer posible la aplicación de pznalidades á los que contribuyan al aumento de la mortandad ó fomenten la explptación del menor. ¡Dios, se Jo pague al Sr. Sánchez Guerra, si llega á proclamarla! Pero al mismo tiempo, y como preparación para el mejor éxito de lo que tanto anhelamos todos, veamos la manera de que los esfuerzos hasta ahora realizados no resulten ineficaces. En una de las páginas del libro inmortal cuyo Centenario ha de celebrarse dentro de poco, sirven de regocijada enseñanza las famosas monteras de Sancho, que embarazando los cinco dedos de la mano escuderil, no son de utilidad alguna. Algo parecido ocurre respecto á Beneficencia en nuestro país. Deseosos de hacer economías ruinosas, recortamos del buen paño de la Caridad innumerables retales, con los cuales claro es que no puede sacarse ningún provecho. Multiplícanse las fundaciones con nombres diversos y acaso inoportunamente iguales, y los fundadores, que inflamados de un espíritu de filantropía ó devoción, no escatiman en los comienzos gran, des sumas, al poco tiempo, arrepentidos ó desengañados abandonan su primitiva idea, con quebranto de sus intereses y sin provecho para el pobre. No hay necesidad de citar hechos en comprobación de lo expuesto, y por otra parte, sería acaso contraproducente hacerlo. Dedúcese una enseñanza provechosa de tan sensibles fracasos, y es la oportunidad de fomenEL JAPÓN tar lo creado ya con no pocos esfuerzos: la importancia de tener un plan bien estudiado, y sobretodo, la urgencia de conocer las positivas necesidades de la infancia sumida en el abandono ó en la desventura Así lo han entendido los muchos Quijotes europeos que se dedican como núes- tro Ingenioso Hidalgo en proteger aldébil, defendiendo las doncellas, amparando tas viudas y socorriendo los huérfanos y menesterosos. D e s d e los tiempos de Cervantes acá, creciendo más y más la malicia, se ha instituido una o r d e n de caballeros andantes que acuI den: solícitos á ilustrar con sus luces y experiencia á cuantos pueblos se interesan por. los vitales problemas humanitarios, reuniéndose en Congresos intitulados de Beneficencia, Asistencia Pública, Protección á la Infancia, etc. etc. Y yo pregunto- -dirigiéndome ahora á mi admirado y queridísimo amigo Mariano de Cavia, iniciador del Centenario del Quijote: ¿No sería útil, conveniente y hermoso celebrar una Asamblea en Mayo de 1905, donde se reunieran los espíritus quijotestos que, sin provecho personal y con notorio rae- npseabo de su reputación de hombres sesudos, andan rompiendo lanzas en favor de los desgraciados, á fin de estudiar los medios prácticos de realizar sus ideales eñ bien de la humanidad? Nii. s e desdeñarían lásr ad vertencias de Sancho, ni duquesas discretas y damas i distinguidas faltarían á la I fiesta internacional, y con! tan distinguidas y escogidas personalidades, con por eos discursos y muchos he- f chos de experiencia, seguramente obtendría Madre España algún beneficio para- -sus pobres hijos, á los cuales de no hacer éstas y otras buenas y exquisitas cosas, les acaecerá con leyes ó sin ellas lo que al malaventurado Andresillo, cuando él- impetuoso desfacedor de agrapios le desató de la encina, amenazando al cruel Juan Haldunó, el rico, que azotaba sin motivo al pobre muchacho. Quiero decir, que si no atamos corto de una vez para siempre á los malsines- qué sxplotan á la gente menuda, ésta partirá llorando, y los infames verdugos quedarán riendo. 1 MANUEL DE TOLOSA LATOUR A TRAVÉS DE LA FRONTERA. UN PERIÓDICO NUEVO Ya se habrá publicado el primer número. Anunciada su aparición para el día 4, y garantida la seriedad de la gente inglesa, no cabe dudar que The Daily Paper circula ya por manos de ingleses de diez á doce todos los días en Londres; y pocas horas, después, en todo el Reí-