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Núm. 82 Preocupa grandemente á Martín Hume un período confuso y ocasionado á grandes controversias y disputas de agrio carácter y pasional ardor: el reinado del prudente Felipe 11, á quien muchos han odiado ciegamente, mientras ciegamente le defendían otros. Entre tanto como se ha escrito, ya en tono romancesco, ya en estilo sectario acerca de este reinado, desde el libro de Cabrera de Córdoba hasta la Tiue- ua luz, del P. Fernández Montaña, pasando por la obra de For- ABC todas las exigencias modernas, digno de una población que, como aquélla, tanto progresa. Está en construcción otro edificio que servirá para Bolsa de contratación del pescado que se dedica á la exportación, muy importante en aquel puerto. Felicitamos á Vigo por la mejora que acaba de realizar, y al joven arquitecto Sr. Gómez Román, autor del proyecto y ejecución de dichos edificios. Pág, 5 pb y el tiempo necesario para poder gozar de la sociedad de sus semejantes y dar á su cerebro, embotado por una labor constante, el alimento intelectual necesario á su desarrollo, los socialistas- consiguen la adhesión de cuantos corazones se emocionan con ideas deN justicia, y de humanidad. No sucede lo mismo si se analiza el problema económicamente, hasta el extremo de- no estar de acuerdo ni los obreros mismos. Muchos desean trabajar todo el tiempo que sus fuerzas se lo permitan, porque al final de la semana cobran con relación al tiempo dedicado al trabajo; es para ellos el único medio de combatir la exigüidad del salario. Los propagandistas del socialismo luchan contra esta tendencia, sosteniendo que la reducción legal de la jornada y también el descanso dominical harán á la larga suhir el salario. Se fundan en que la principal causa de su insuficiencia es e! número, mayor cada día, de inocupados; el patrono, seguro de reemplazar al obrero cuyos servicios utiliza, impone su voluntad, y el obrero, quelosabe, se somete. Con la reducción general de las horas de trabajo sería preciso contratar mayor número de trabajadores para conseguir el mismo resultado, disminuiría el número de inocupados y sería menor la demanda de trabajo, aumentando la oferta. Los escritores socialistas van, SABINO ARANA GO. 1 RI J o m o es sabido, ha muerto recientemente en Bilbao el jefe del bizcaitarrismo D. José Arana Goiri, que supo atraer á sus ¡deas á una juventud excesivamente amante de su país, hasta el punto de soñar con la separación de Vizcaya del reino de España. Arana era un hombre muy instruido, de gran talento y riluchas energías. En la defensa de sus ideas era un verdadero iluminado Su doctrina perniciosa echó pronto raíces entre los vizcaínos para quienes no hay otro mundo aquende el Ebro. Pero los prosélitos de Arana no sentían como él sus doctrinas. Arana no era carlista, y la mayor parte de sus adeptos lo son. En materia religiosa, Arana sentía pujos de independencia, y sus correligionarios son ultramontanos á machamartillo. El bizcaitarrismo cayó pronto en el ridículo por las exageraciones de sus fieles, que llamaban consulado de España nerón y por los excelentísimos libros de Miguet y de Gachar, aún quedaban y quedan varios puntos sin dilucidar, sobre todo respecto de la cuestión batallona que Hume denomina enigma de Antonio Pérez, asunto discretamente tratado por D. Gaspar Aturo en su libro de ha princesa de Jíboli. Para Martín Hume, el secretario Antonio Pérez era un canalla redomado. Yo, con permiso del respetable historiador; quisiera que hoy hubiese en España unos cuantos Antonios Pérez, media docena de hombres de la finura, la sagacidad y el arte de farándula mundi que él poseía, porque en punto á canallez, crea Hume que no nos faltan Pereces. Ale parece que Hume pone demasiado empeño en disculpar á Felipe II sistemáticamente, y si la razón le asiste por completo en lo referente á la conspiración del doctor Ruy López contra Isabel de Inglaterra, y en otros puntos en que la figura del rey aparece limpia de las manchas que mal intencionados historiadores echaron sobre ella, todo el grandísimo talento y la vastísima erudición de Hume no son suficientes para hacernos simpático á Felipe 1! cuyo reinado es para España el comienzo de la cuesta de la decadencia. No hay en una gacetilla como ésta espacio para tratar seriamente de un libro tan importante y que sugiere tantas reflexiones y evoca tantos recuerdos. Baste recomendarle á los lectores como una galería de cuadros viejos del mayor interés, trazados con mano segura y hábil. En la absoluta carestía en que nos hallamos de historiadores á la moderna, da gusto ver aparecer á un extranjero tan simpático y tan amante de España como Hume, á quien debiera recompensarse de alguna manera, aunque fuera simplemente con la cruz de Alfonso XII, que en España todos tenemos, pero que pocos extranjeros poseen. Además, hoy día resulta de indudable oportunidad un libro en que principalmente se habla de relaciones diplomáticas entre Inglaterra y España. F N. L. DON SABJNO ARANA, JEFE DEL B 1 ZCA 1 TARR 1 SM 0 MUERTO RECIENTEMENTE EN BILBAO. FOTOGRAFÍA HECHA EN LA CÁRCEL DURANTE SU PRISIÓN Fot. Zorraquín Nuevo mercado de pescado en Vigo figo, la hermosa y floreciente ciudad galleg 3, ha celebra do la pasada Navidad inaugurando un mercado para la venta de la pesca. Es un edificio grande, suntuoso y con al Gobierno civil de Bilbao, maketos á todos los no nacidos á orillas de! Nervión, etc. Arana fue perseguido por su propaganda ilegal, siendo Cánovas quien se atrevió á meter en cintura al exaltado jefe del separatismo vizcaíno. Los bizcaitarras dicen que en la cárcel adquirió Arana la enfermedad que le ha llevado al sepulcro. Lo que puede afirmarse es que la prisión templó sus ideas, llevándole á formar un nuevo partido que llamó nacional y que puede considerarse muerto con su jefe. ACTUALIDADES. r EL DESCANSO DOMINICAL Y LA JORNADA DE OCHO HORAS Ha nombrado ya el Senado la comisión encargada de informar sobre la ley del descanso dominical; en vísperas de su aprobación definitiva y antes de reanudar las Cortes sus tareas, es de actualidad examinar los argumentos aducidos en su favor; son los mismos empleados al pedir la jornada de ocho horas, porque arabas aspiraciones tienden al mismo objeto: reducir el tiempo máximum que el obrero debe dedicar al trabajo. La cuestión tiene dos aspectos: uno puramente moral, o t r o exclusivamente económico. Al reclamar en favor de millares de seres humanos ün descanso indispensable al cuer- más lejos; sostienen que una disminución de las horas de trabajo, además de producir el alza del salario, traería un aumento de producción, porque el obrero, más descansado, proporcionaría un trabajo más intenso, y porque el patrono se vería en la precisión de perfeccionar su maquinaria; añaden también que aumentaría el consumo, porque la masa obrera es la que más consume, siendo la más numerosa, y lo hace en relación con sus medios. Deville en sus rPrincipios socialistas da dos ejemplos én apoyo de su doctrina. En Inglaterra la duración del trabajo industrial es de cincuenta y sei s horas por semama, diez por día durante cinco días, seis el sábado y descanso absoluto el domingo. A pesar de tener los ingleses la menor jornada de trabajo de Europa, los, salarios son allí mayores; las consecuencias son: mayor consumo, mayor desarrollo de la producción y. mejor maquinaria. El otro ejemplo se refiere á los Estados Unidos. En el Estado de Massachusetts se estableció en 1874 la jornada de diez horas, creyendo muchos que sería un golpe, mortal para la industria algodonera. Los hechos han demostrado lo contrario. En 133 1 producía jyiassachus. etts por valor de i3 millones de dollars, siendo ej salario semanal de 38,45 francos para sesenta y seis horas de trabajo; en 1880 la producción era de 72 millones, el obrero trabajaba cada semana sesenta hora j- ganaba 41,60 francos. La consecuencia de estos resultados fue, el establecimiento de la jornada de diez horas en los Estados de Vermont, Rhode- lsland, Maine y New- Hampsíre. ¿Demuestran algp estos casos aislados? ¿Tienen valor estos argumentos? Prescindiendo del que puedan tener, es evidente que, siendo cada día más internacionales los mercados y más ruda la competencia entonaciones, sólo por acuerdos internacionales se podría llegar á una solución en lo que á ¡as horas de trabajo se refiere. ALVARO CALZADO JVUEVO MERCADO PARA LA PESCA EN VIGO Fot. Bella