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Pág. 4 A BC Núra. 82 Giran, avanzan, retroceden fuertemente enlazados, irguiéndose, doblándose ¡os dos hombres. A un desvío del cuerpo, en son de engaño, que hace vacilar al contrario, resptmde éste reponiéndose con un desesperado esfuerzo de todos los músculos que levanta en alto al rival sin poder rendirlo. Así en este forcejeo continuo, rápido, hondamente emocionante para el público, los luchadores se acometen hasta que uno cae en tierra. Está vencido. Incontinente, cuatro ó cinco del bando derrotado, enardecidos, corajientos, despojándose de las ropas, gritando y con gzstos descompuestos, saltan en medio del inmenso corro disputándose el honor de ser los vengadores de! vencido. Con todas estas pintorescas alternativas la luchada continúa cada vez más viva, más acalorada en las disputas, más emocionante en los lances, hasta que uno de los partidos confiesa su derrota, retirándose todos como sold e o s después de una gran batalla que perdieran. Sin la brutalidad del boxeo británico y faltándole el olor á sangre de nuestras corridas de toros, la luchada canaria es un espectáculo de bravura y de inteligencia en pugna, y sólo en un pueblo fuerte y saludable puede persistir este sport á pesar de la decadencia de la raza. ÁNGEL GUERRA hay ni un solo individuo que se sustraiga á este espíritu bélico ni que deje de sentir ese puntillo de hanra. Fiesta en ciudad ó aldea sin luchada en el programa, ías pasados se verificó en la iglesia parroquia de los Dolores, en el barrio de Chamberí, una ceremonia no se concibe. Es el clou de ellas en todo el solar prointeresante y conmovedora: la de bautizar á los niños vinciano. Daniel y Segundo Nieva y Fraguas, de ocho y cinco Dispútanse el triunfo pueblos contra pueblos, zonas años respectivamente, á quienes el estado de miseria de contra zonas, ó unas islas contra otras. De un extremo sus padres tenía en tan anómala situación moral. Patro- á otro de la provincia va y viene el reto, encendiendo las cinado el acto por uno de los talleres de la Asociación pasiones en todos. de Santa Rita, asistieron varias damas que le dieron realSiempre ha sido así. Para la víspera de la fiesta se sece con su presencia. Fueron padrinos de los bautizados ñala la luchada. el alcalde de barrio de Vallehermoso D Juan Esteban Cuando ya ha cesado en las primeras horas de la noMoreno y doña Matilde Lacomba Bover. El Sacramen- che el repique de las campanas en la iglesia convocanto les fue administrado por el Rvdo. P Fons, en quien do al pueblo, en medio de la plaza pública, en la mayor declinó su misión el teniente mayor encargado de la pa- donde hay muchas, sé enciende la enorme hoguera. En rroquia, D Elíseo Amat y Servent, cuyo desprendi- torno de ella, en amplio círculo, la muchedumbre se miento al ofrecer flores entre las concurrentes y en lo agrupa formando apretada muralla de carne humana, relativo á los gastos de la ceremonia, es digno de aplau- que ilumina el rojizo resplandor de las llamas. Los parso. El P Fons pronunció, después de administrar el tidos rivales se colocan frente á frente. Los hombres no bautizo á los niños, una sentida plática ensalzando la con- se entremezclan; cada cual está en su sitio. ducta de las damas que patrocinaban aquel acto, incansaY comienza el espectáculo. Gallardo, con calzón corto bles en su obra de redención y merecedoras de elogio y holgado d lienzo y recia camisola, remangado el brapara que su labor sirva de estímulo. zo, desnudo el pie, se adelanta el primero de un bando A dar esplendor á la solemnidad de la tierna ceremo- y ocupa el terrero, sentándose sobre la dura tierra. Ya CRÓNICA DEL BIEN D ACTO DE ADMINISTRAR LAS AGUAS BAUTISMALES AL CATECÚMENO DANIEL NIEVA Y FRAGUAS EN LA PARROQUIA DE LOS DOLORES DE CHAMBERÍ EN LA TARDE DEL 2 4 DE DICIEMBRE ÚLTIMO. ot A sen j o nía contribuyeron también el órgano de la iglesia con- su sale al centro el adversario. Es de rúbrica saludarse por música y el personal de la parroquia con su bnena vo- la mano, aunque se hayan hablado un minuto antes, y también sin conocerse. La cortesía no rehusa la fiera luntad. acometividad con que forcejean más tarde. Nada de extraño tiene, y es caso corriente, que las manos que moCOSTUMBRES CANARIAS, LAS LU- mentos antes se estrecharon afectuosamente, por si hubo engaño se cierren y los puños golpeen irritados en riña CHADAS á la desesperada. Págase la falta de caballerosidad, y se Sin duda alguna, son el espectáculo netamente isleño. venga, ipso facto, toda falsía. Es una renovación de costumbres pasadas, sport de los Cuando esto acontece, la luchada adquiere caracteres antiguos aborígenes, que subsiste, á pesar de la extin- trágicos de batalla. Ambos partidos vienen á las manos, ción completa de la vieja raza guanche pastoril y heroi- y los garrotes comienzan á funcionar repartiendo golpes ca, en Jos tiempos presentes. á destajo. Nunca en estas contiendas ha sonado un disCon el mismo entusiasmo cor. que antes de la conquis- paro ni se ha visto relucir un arma blanca. Conservan ta, bajo el mando de los menceyes autóctonos, se cele- los canarios otro sport indígena, el jugar al palo, en que braban las luchadas, hoy también se celebran. son hábiles maestros. Como las corridas de toros son por excelencia el esPues bien; ya en el terrero, hacia el centro, donde los wepectáculo nacional, las luchadas son en Canarias el ge- ces de campo, que pudiéramos llamar, puedan observar tonuino espectáculo isleño. das las peripecias de. la emocionante lucha para decidir en Va el reto de pueblo á pueblo. La honra de muchas casos dudosos, los dos contrincantes recíprocamente llecomarcas sz entrega al fornido brazo y á la destreza de van una mano á la espalda del contrario y con la otra sus más famosos luchadores. agarran fuertemente la bocamanga del calzón, y doblanPueblo derrotado es pueblo que sufre afrenta, y re- do los cuerpos, comienzan la astucia, la agilidad y la dobla con coraje intenso Ja sed de próximo desquite. No fuerza á reñir la suprema batalla. El libro de p SPAÑOLES É INGLESES EN EL SIGLO XVI POR MARTÍN HUME. -MADRID. V. SUÁREZ. i 9 o 3 UN V O L U M E N EN 8. DE XVl- 3i2 PÁGIÑAS, 4 PESETAS Martín Hume es un erudito historiador inglés que escribe en castellano, por cierto bastante más castizo y mejor alisiado que el que suelen usar los historiadores nacidos en España. Los siete estudios históricos incluidos en este volumen, más documentados que Los españoles en Italia de Picatoste, pero más ligeros y amenos que otros libros análogos, entre los que recuerdo, como obra clásica, el T odrigo deVillandrando, de Quicherat, pertenecen á una simpática y gallarda familia cuyo solo defecto consiste en no ser bastante numero- sa. Somos ¡ay! tan flacos de memoria y tan ingratos para con nuestros ascendientes, que ya casi hemos olvidado por completo aquellos siglos, no más dichosos, pero sí menos mezquinos que el actual, en los cuales el noirbre español era respetado y temido y en todas las capitales y cortes europeas Jos españoles ejercían singular influjo, unas veces manifiesto, oculto otras. Necesitamos que de vez en cuando un extranjero, cual Martín Hume, impulsado por el afán más noble y Heno de más meritorio desinterés, se tome el trabajo de desempolvar algunos hechos de nuestra historia, desem patinar. los cuadros viejos de nuestras épocas gloriosas y mos. tr. arl, os con toda Ja viveza y el brío- de sus bellos colores. semana