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Núm. 82 ABC ág. 3 LA NIEVE EN MADRID I VISTA DEL RETIRO Fot. Asenj MADRID NEVADO, VISTO DESDE LA TERRAZA DE Á B CB Y TBLANCO Y NEGRO Fot. Muñoz de Baena les imitasen los diputados conservadores. Entonces sí que tenía el Poder de por vida... ¡Já, já! ¡Qué cosas dices! Maura está ya bastante nevado para que le caiga más nieve encima. ¡Como que muchas veces, cuando le miro su barba y su cabeza, me recuerda el Retiro después de una nevada! -Bueno, no hablemos de política con motivo de la nieve, que es una feísima manera de ensuciar ésta. Todo lo blanco merece respeto, desde la espuma hasta el mármol, aun cuando el mármol lo estropeáis con demasiada frecuencia los hombres convirtiéndolo en estatuas. No sé dónde he leído que de la espuma nació Venus, la hermosa por excelencia, y con eso sólo vale más la espuma que todos los mármoles juntos. La nieve es más consistente que la espuma y menos que el mármol, sus hermanos en blancura. Se deshace como la espuma, herida por un rayo de sol, y con ella se labran también estatuas Ib mismo que con el mármol, pero estatuas efímeras, que van poco á poco licuándose y acaban en charco. Casi todas las estatuas que se erigen á los grandes hombres fatigando el mármol, deberían hacerse en nieve. Vivirían tanto como la memoria de aquéllos, y al menos habría alguien que les llorase: su propia estatua. Nada, que á mí me es muy simpática la nieve, sobre todo en estas fiestas de Navidad. Yo no compraría de ningún modo un Nacimiento que no estuviera nevado. M e entusiasma ver el tejadillo del portal cubierto de copos, y todos los senderos por donde vagan los pastores con una cuarta de algodón en rama. ¡Pero, mujer, si no nevaba en Judea! ¿Y eso qué importa? Vosotros los sabihondos diréis (ESCULTORES) IMPROVISANDO EL BUSTO DE SALMERÓN EN NIEVE que cuando nació el Salvador no es verosímil que nevafot. Baglietto ra en Belén, pero las mujeres y los niños hemos decidido que nevara, y nevó, no te quepa la menor duda. ¡Y cómo no había de nevar cuando vino al mundo la pureza sin NTRE SEMANA. DIÁLOGOS CON- mancha! ¿Y á qué vino sino á redimir á los débiles, á los humildes, á los que arremolina cualquier soplo de viento, YUGALES á las mujeres, á los niños, á los copos de nieve? ¡Vaya, ¡Ay, cómo nieva, qué bonito! Así me gustan á mí y negar todavía que estaba nevando en Belén cuando naestas fiestas de Navidad, con nieve. Parece que el año ció Jesús! ¡Menudos copos caían cuando abrió sus divipróximo á morir echa también sus canitas al aire, cele- nos ojos el Redentor de los hombres! La Santísima Virbrando, antes de dar las boqueadas, el fausto suceso del gen tenía nevado el manto, y á San José se le había puesnatalicio del Hijo de Dios. ¿A ti no te gusta ver nevar? to la barba completamente blanca. Así el Niño, al abrir Claro, los hombres necesitáis para distraeros emociones los ojos, sonrió mirando tanta pureza, y la nieve que más fuertes. A mí me encanta una nevada; me hace pen- caía se iluminó con aquella sonrisa, como si cada copo se sar muchas tonterías, muchas. ¡Pero es tan agradable hubiese convertido de pronto en un farolito blanco. ¡Popensar tonterías... Deja ese libro v ven á ver cómo cas veces que oí esto de labios de mi madre, y todavía nieva. pretendes hacerme creer qué no nevaba en Judea! Mira, -Lo he visto muchas veces y siempre es igual. Unos mira, ya están blancos los árboles, blancos los tejados, copos más grandes ó más chicos, más rápidos ó más blancas las cornisas, las barandillas de los balcones, blanco todo. ¡Qué preciosidad! Año de nieves, año de biepausados, según el viento y nada más. -Pues entonces puedes dejar sin inconveniente ese li- nes. El 1904 nos manda á pedir albricias de su llegada. bro, porque es exactamente lo mismo que cuantos has Va á ser un año feliz. leído en tu vida. Unas letras más grandes ó más chicas, -Dios te oiga. más apretadas ó más sueltas, según la impresión, y- -Ya verás: se acabaron la viruela, el tifus, la miseria, nada más. el hambre. Los jornaleros tendrán trabajo y pan abun- -Claro, ¿y las ideas que hay dentro aci J. UIÜI dantes. A los empleados seles suprimirá el descuento; -Justo, ¿y las tonterías que hay dentro de la nevada? los ricos lograrán mayores riquezas y serán más caritati- ¡Bah! ¡qué ha de haber dentro ni fuera de unos cuan- vos. Todos estaremos sanos, todos seremos felices, y tos copos que caen! hasta nos daremos el gustazo de construir una escuadra- -En primer lugar, no son unos cuantos copos, como modestita, para que no digan perrerías de nosotros las tú dices despreciativamente, sino miles, sino millones. demás naciones. ¡Qué año tan feliz nos espera! Y además, cada uno de ellos es muy blanco y muy bo- ¿Pero dónde ves tú el anuncio de todas esas felicinito. dades? Luego, cuando se posan en el suelo, unos á otros se- -En esa blanca y hermosísima pagina de nieve. van acompañando y acaban por cubrir la tierra con su- -Pero ¿y si mañana sale el sol y la deshace? blancura. Ellos tan débiles, tan inconsistentes, tan á mer- -Entonces... pues entonces nos consolaremos con el ced del más apagado soplo de aire, forman á fuerza de unirse una capa tan apretada de nieve, que borra todos sol. ¡Qué remedio! Es el consuelo que nos queda siemlos caminos y hasta detiene los trenes. ¿Cómo llamáis pre á los españoles: ¡Tomar el sol... hasta que nos to; vosotros á esa unión estrecha de los débiles para conver- men á nosotros! José DE RQ 11 RE; tirse en fuertes? ¡Ah, sí, una palabra muy fea y muy di- fícil: solidaridad! Pues bien; ven á Ver la solidaridad délos copos. Algo daría el Presidente del Consejo porque NUESTROS CONCURSOS EL DE LA NIÑA Qegún anunciamos en el número anterior, el magnífico reloj de oro que destinábamos como premio á núes- tro Concurso 25 timo del entierro, declarado desierto, servirá para un nuevo Concurso. Consistirá éste en contestar c o i exactitud á la pregunta: ¿QUÉ ESTÁ H A CIENDO ESTA NIÑA? á la vista da la fotografía que E hoy puolicamos y que reproduciremos en el número próximo, juntamente con las bases y condiciones precisas para optar al premio. La solución consistirá en publicar otra fotografía con la imagen de la niña reproducida en el espejo; pero los lectores deberán expresarla con muy pocas palabras escritas en un Boletín que insertaremos al pie de la explicación y bases del Concurso. El milagro dela Virgen j p s el primero de los cuentos fantásticos admitidos en el Concurso de Blanco y Negro, y se publica en el número de mañana, admirablemente ilustrado por Méndez Bringa y Várela. Otras hermosas planas en color las firman Emilio Sala y Ángel Andradé. Los originales literarios de Selles, López Marín y Marquina llamarán seguramente la atención. El número ofrece grandes novedades eji su confección, siendo de notar I a; artística cubierta por Xaudaró, la portada por Arija y otros bellos dibulos de Regidor, Cilla, etc.