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Pág. 6 ABC Núra. 8 Í LA DESPEDIDA DEL ANO 1 9 0 3 SF VA, NO PORQUE DENTRO DE TRES DÍAS ACABE SU REINADO EN LA TIERRA, SINO POR HUIR ESPANTADO DE LOS GOBERNANTES QUE DURANTE SU EXISTENCIA HA AGUANTADO ESPAÑA PeUejin. -Ha sido sin quelel. Maura. -Ya me lo figuro. Pellejin. -BESO á usted la mano. Maura. -Adiós, compañero. ¡Compañero! Esta palabra sonó en los oídos de nuestro héroe como la sublime melodía de un arpa eólica. Y en cuanto llegó á su casa, dijo al Sr. Besugón: ¿Sabe usted lo que me acaba de pasal? -Lo ¡gggnoro, -contestó el eminente hombre político, marcando mucho las gg. -Maula me ha llamado compañelo. ¿Cómo? ¿Has cometido la torpeza de hacer alguna declaración en sentido maurista? -Ninguna. Lo que yo cleo es que quiete halagaíme pala que inglese en su paludo. -Pero ese hombre no debe tgggnorar que eres mi yerno. -He oído decil que quieh lodealse de Htelatos y gente intelectual. Pol eso, sin duda, me ha saludado calinosamente. Aquellas frases molestaron un tanto al Sr. Besugón, pues cuenta entre sus adeptos más fervientes a su joven y ya ilustre yerno. En cambio, la esposa de Pellejin sintióse halagada, y dijo á su esposo: -Yo creo que papá no se ofendería porque tú aceptases una cartera en el Ministerio de Maura. ¡Claro! -replicó la mamá política. -Porque si esperas á que sea presidente mi marido... ¿Qué sabes tú? -gruñó éste. -Atilano- -dijo la esposa de Pellejin. ¿Quieres seguir mi consejo? Si Maura te ofrece la cartera de Marina, no titubees en aceptarla. -Yo me figulo que habla oído decil que he estudiado á fondo la cuestión de nuestlos alsenales, y quizas haya pensado en mí pala el día en que flacase el minisllo de Malina. Cuando estaban en esto, entró en el gabinete la criada y puso en manos de Pellejin una tarjeta. ¡Cáscalas! -gritó éste después de leerla. ¡Está ahí! ¿Quién? -preguntaron todos. -Maula, en pelsona. -No, señorito- -repuso la doncella. -Esta tarjeta ha venido con un pavo y un paquete de rapé, que trajo un lacayo. ¡Demonio! -dijo Besugón muy ofendido. ¿Conque es decir que Maura te hace regalos? Entonces ya no me cabe duda. ¿De qué? -De que quiere halagarte, para que ingreses en su jjartido. Veo claramente su intención; por lo mismo que se trata de mi yerno, pretende llevárselo para darme en la cabeza, pero no lo conseguirá. Pellejin había sacado una peseta, y poniéhdola en mano de la chica dijo: -Entlegue usted esto al que tlajo el legaliío y dígale que le dé muchas memolias á D Antonio. Después fuese á la cocina y estuvo contemplando el pavo con ojos deíectosos. ¡Qué humoso animal! -exclamó. ¡Cómo se conoce que plocede de una pelsona impolíante! Este pavo no se palece á esos que andan pol las calles de Madlid con el moco descololido. Este se ve que es un pavo alistoclático. Cuando hubo terminado el reconocimiento, dejó al animal cuidadosamente arrimado á la pared de la cocina, y fuese á oler el paquete de rapé. -Lo que no acielio á exphcalme es peí qué me manda esto. -dijo. ¿Estará de moda el rapé entre los personajes políticos? -objetó la esposa. -Puede sel, aunque en el Congleso no he oído nada. Besugón sufría. ¿Por qué ocultarlo? Desde el instante en que todo un presidente del Consejo dz Ministros obsequiaba á un diputado de oposición con regalos valiosos, él, Besugón tenía derecho á suponer que Maura trataba de conquistar á su yerno. ¿Resistiría éste la tremenda prueba? -Vamos á ver- -dijo Besugón dirigiéndose á donde estaba su hijo político. -Ábreme tu pecho. ¿Cuál es tu actitud política ante el significativo regalo que acabas de recibir? ¿Piensas continuar prestando tu apoyo al partido político de que soy jefe indiscutible? ibaá contestar Pellejin, cuando sonó el timbre déla escalera. Y una voz mitad quejumbrosa, mitad irritada, dijo: -Vengo á recoger el pavo y el rapé. ¿Cómo? -preguntó la doncella. -No es para aquí. Me he equivocado de número. Es para el Padre Peluchín, de la Compañía de Jesús. Pellejin se dejó caer en una butaca con desaliento. Luis TABOADA N OTAS Ú T I L E S TICA HIGIENE PRAC- La limpieza de los dientes es de suma importancia. Los dientes buenos, duros, tienen un color blanco ligeramente amarillento. Los dientes malos, poco compactos, son de color blanco puro ó azulado. Los dientes sirven pava masticar los alimentos. Si los alimentos se mastican mal, no se digieren bien. Con el tiempo el estómago y el vientre se fatigan, se irritan, se debilitan y enferman, hasta el extremo de costar la vida á muchas personas. Ejemplos de ello tenemos en los viejos, q úe carecen de dientes, y en los niños de pecho, cuando les dan alimentos que no digieren por no poder masticarlos. La falta de algunos dientes no perjudica á la salud. La falta de muchos puede alterarla gravemente, ya por enfermedades de los órganos digestivos, ya por nutrición deficiente de los alimentos mal digeridos, ó por ambas cosas á la par. Los dientes, cuando no se limpian, están expuestos principalmente á las caries y al sarro, El sarro es una materia blanco- amarillenta, procedente de los líquidos de la boca. Forma alrededor de los dientes capas más ó menos gruesas y duras como la piedra, que reblandecen, inflaman y ulceran las encías, la lengua y el interior de los carrillos, lo cual perjudica á la mastic- LCión v ocasiona la caída de los dientes. El aliento es fétido. Igual ocurre en lo- fumadores si abusan del tabaco. Es indispensable conservar sanos los dientes para que funcione bien el aparato digestivo. AI efecto, después de las comidas se quitarán con palillos, y mejor con plumas de ave, los restos de alimentos que quedan entre los dientes. Nunca con alfileres ni con agujas. Se enjuagará bien la boca con agua templada. Al levantarse y al acostarse se friccionarán los dientes suavemente con cepillos no muy duros humedecidos en agua templada, que al final se usará para enjuagarse, los superiores de arriba á abajo, los inferiores de abajo á arriba, al través y por dentro en ambas mandíbulas. Si á pesar de esto el sarro no desaparece, se emplearán de vez en cuando los polvos de piedra pómez, enjuagándose luego con agua templada para expulsarlos por completo. Si el sarro forma costra dura, es preciso acudir al dentista. He aquí una buena agua dentífrica y barata: agua, medio litro; bicarbonato de sosa, una cucharada pequeña; agua de Colonia, una cucharada grande. Mézclese y agítese. El mal olor del aliento, si depende únicamente de la, boca, desaparecerá enjuagándose con infusiones acuosas de anís, de menta, de canela, mascando un poco de- ai z de angél a, raíz de lirio de Florencia. En la niñez, es mucho más tmpe tante la higiene de los dientes: 1. Por el predominio de las funciones ce nutrición, bido al continuo y activo desarrollo en esta época de la vi 2. Porque la carie es más fácil en los ¡liños, á causa je que el esmalte, ó capa protectora de los. dientes, no es tan abundante como en los adultos. Además, siempre que la pri ñera c e in excede del tiempo regular, los segundos dientes s olocan como pueden. De aquí la no confrontación de lo- -ientes de ambas mandíbulas y la masticación incompleta a s alimentos. Es preciso una vigilancia preventiva z ¡niños respecto de los cuidados higiénicos de la boca. Existe en Londres una Sociedad de dentistas escola autorizada para adoptar las siguientes me 1 en las escuelas: Al ingresar el niño en la escuela, exar. en de la dentadura Advertencia á los padres del resultado de este exan con indicación de los medios higiénicos que requieren os dientes, según los casos. Posteriormente, ejecución de estos medios. Todos los sábados, visita del dentista que practica los cuidados higiénicos ordinarios. Inculcando á los niños, con preceptos claros y sencillos, la necesidad de limpiarse los dientes, al comprender más tarde, por los beneficios propios, cuántos sufrimientos pueden evitarse y cuántos dientes conservarse simplememe con un vaso de agua templada, un cepillo de dientes renovado cada tres meses y, si acaso, un poco de tiza de encerados en polvo, no sólo perdurará en ellos toda la vida esta costumbre, sino que serán los mejores propagandistas de estas orácticas higiénicas en la familia y en la sociedad. Jost SAENZ Y CRIADO UN BUEN AGUINALDO wí o sólo de mazapán vive el hombre. Esta frase del Evange lio de Nochebuena deben aplicarse los que despilfarran tontamente su numerario en productos alimenticios naturalmente indigestos. En cambio, ¡cuá. scretamente obrarán los ciudadanos de buen gusto que inviertan una triste peseta en comprar el libro más alegre de esta temporada, es decir, el Almanaque de Gedeón para 1904, que acaba de salir, Heno de chistes, chascarrillos, santoral cómico, recetas inútiles y otra porción de agradables y nada indigestos atractivos! Es un librito sano, reconstituyente y antibilioso, y solo cuesta tina peseta. ¿Qué mejor aguinaldo? ALMANAQUE MEMORANPUM J TWi ARTES 29 Santo Tomás Cantuarie San David, r y profeta; San Ebvulfo, bad. La M sa y Oficio Divino son de Santo Tomás. Rito, doble; color, encarnado. Cuarenta horas: Religiosas Salesas. J 655. Muere Francisco de Moneada. El día dura nueve horas y diecinueve iplnutos. TWIlÉRCOLES 3o La Traslación de Santiago, apóstol; San Sabino y compañeros mártires. La Misa y Oficio Divino son de la Traslación de Santiago. Rito, doble mayor; color, encarnado. Cuarenta horas: Parroquia de San Millán. S 1879. Muere el dramaturgo D. Adelardo López de Ayala. El día dura nueve horas y veinte minutos. UEVES 31 San Silvestre, papa y confesor; Santa Colum bia, virgen y mártir. La Misa y Oficio Divino son de San Silvestre. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Parroquia de San Millán. 1870. Muere D. Pascual Madoz. El día dura nueve horas y veintiún minutos. No se devuelven los origínalas IMPRENTA I E BLANCO