Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Núm. 78 ABC Pág. 3 LA CORRIDA R E G I A DESPEJO DE LA PLAZA CON LA PRESENTACIÓN DE LAS CUADRILLAS, CABALLEROS EN PLAZA, FORJADORES Y DFMÁS SERVICIOS DE LA CORRIDA. SITUÁNnOSE EN EL CENTRO DEL RUEDO, FRENTE AL PALCO PRESIDENCIAL, PARA SALUDAR Á LAS PERSONAS REALES SS. MM. EN EL PALCO REGIO DURANTE LA CORRIDA Foto rafkii Ascnjo DESPEDIDA A LOS REYES AL EMBARCARSE EN LISBOA NTRE SEMANA. DIÁLOGOS CONYUGALES ¿Sabes quién ha venido á despedirse? Manolito Ruiz, e! hijo de tu cacique máximo. Se marcha hoy á su pueblo á pasar en familia las vacaciones de Navidad, y tan impaciente estaba el pobre muchacho, que aunque yo le aseguré que volverías pronto, no tuvo calma para Esperarte. Temía sin duda que se le escapara el tren. -Siento no haberle visto. ¡Qué chico tan valiente! -Valiente, ¿por qué? -De Madrid á su pueblo hay doce horas de tren. ¿Y qué le importa un viaje de doce horas á un muchacho de diecinueve años? ¡Digo! y yendo á pasar ia Navidad entre los suyos. Aunque fueran cinco días de viaje continuo, los soportaría alegremente sin experimentar el menor cansancio. Tú, como eres tan cómodón, supones que todo el mundo... -No, si no es eso. A mí me molestan los viajes, es verdad, sobre todo los viajes al distrito. Todo español, en cuanto sale diputado y se aprueba su acta, desearía que un temblor de tierra hiciese desaparecer su distrito... hasta las próximas elecciones. Pero yo le llamé valiente á Manolito Ruiz, no por las horas de tren, sino por. las casi seguras contingencias. Dime, ¿no estaba un poco pálido cuando se despidió? ¿notaste en su mirada cierto velo de tristeza? ¿Tristeza? Le chispeaban de alegría los ojos. Me dijo que su padre estaba decidido á dejarle en Madrid por los gastos que ocasiona el viaje; pero que cuando se enteró de la rebaja que han hecho las Compañías de ferrocarriles en el precio de los billetes con motivo de las próximas fiestas de Navidad, no tuvo inconveniente en concederle el deseado permiso. ¡Pobre Manolito Ruiz, tan joven y ya con una pierna amputada! ¡Pero qué disparates dices! Manolo mueve perfectamente sus dos piernas bien sanas. ¡Si le hubieses visto qué de prisa salió de este mismo gabinete camino de la Estación del Norte! ¡Lástima de muchacho! ¡Qué disgusto tan horroroso va á tener su pobre madre! ¡Ella que le prefiere á todos los otros! ¡Infeliz señora; nunca se consolará de la desgracia! -Repito que no te entiendo. ¡Jesús! ¿es que hay no- ticias de que haya descarrilado ese tren? Pero si aún faltan lo menos dos hoias para que saiga de la estación. ¿Y eso qué? No habrá descarrilado todavía, pero descarrilará seguramente. Si cuando van los trenes con viajeros que pagan caros sus b. üetes, descarrilan, ¿cómo no han de descarrilar los que conducen viajeros con tarifas reducidas? ¡Bonitas fiestas de Navidad preparan las Empresas de ferrocarriles á las familias españolas! Después de todo, demuestran cierta generosidad; los billetes á mitad de precio, y el descarrilamiento gratis. -No te diré que no tengas razón. Antes de subir á cualquier tren de cualquiera de las líneas españolas, va siendo ya preciso confesarse, comulgar y oir las misas de San Gregorio. Torre- Montalvo, Cercedilla, Alcaudete... Apenas se borra. la impresión de una catástrofe, ó mejor dicho, cuando todavía las familias de unas víctimas están llorando á éstas, ya nos proporcionan nuestras líneas férreas motivo para nuevos clamores y nuevos llantos. Puentes que se bambolean, terraplenes que se corren; en los caminos de hierro de España todo se mueve menos los trenes. -A! comienzo del viaje, dices verdad, se mueven poco, pero después se mueven demasiado. ¿Sabes tú. qué origina esas catástrofes ferroviarias, según la opinión general? Pues un retraso de la marcha del tren. La frase tan común entre los viajeros impacientes de vamos retrasados podría sustituirse en nuestras líneas, férreas por la de concluiremos en la eternidad Merced á escasez de material, deficiencias en el servicio ó lo que fuere, los trenes españoles se retrasan con lamentable frecuencia; el maquinista, pretendiendo eludir responsabilidades, quiere ganar el tiempo perdido: fuerza en este ó el otro trayecto la velocidad y el tren se despeña. De modo que cuando viajemos tú y yo, apenas notemos que el tren que nos conduce lleva algún retraso, suplicareme: al maquinista que lo conserve, y si no, nos apearemos en ¡a estación próxima y esperaremos á que pase otro tren sin retraso para proseguir en él nuestro v! aje. -Pues di de una vez que nos moriremos de viejos sentados en esa estación. -Más vale morir de viejos en una estación que perecer aplastados en medio de la vía. Desengáñate, los españoles no nos libramos como viajeros en ferrocarril de la siguiente disyuntiva: ó viajar con mucho retraso ó morir demasiado de prisa. Dios quiera que el tren que lleva á Manolito Ruiz no se retrase; pero si se retrasa, quiera Dios que el maquinista no pretenda ganar el tiempo perdido, porque entonces, ¡ay de Manolito Ruiz! ¡buena Navidad Je espera! Lo cierto es que ni viajando, ni quietos, ni sobre la tierra, ni debajo de la tierra, obtenemos gratos augurios para el año próximo. Ya no se puede vivir n: en las cuevas, y si no, que lo digan esos infelices golfos víctimas de ¡hundimiento de la suya del cerrillo de San Blas. Nunca se me había pasado á mi por la imaginación que hubiese madrileños que pernoctaran en cuevas, existiendo tantos edificios con espacio libre y suficiente para albergarles. ¿Quien queda en el palacio del Congreso y en el palacio del Senado por las noches? Nadie, ¿verdad? ¿Pues por qué no les han de permitir á los golfos que duerman allí? ¿A quién perjudicaban los pobrecitos ocupando los salones de la Representación nacional cuando los desalojan los diputados y los senadores? Y los ministerios, ¿no permanecen también desiertos por las noches? ¿No es una inhumanidad que con tantos magníficos edificios públicos vacíos tengan esos infelices que acurrucarse para dormir en los agujeros de la tierra como si fuesen topos? Y menos mal que siquiera por esta vez, á pesar de sus remiendos y jirones, se hallan de acuerdo con la moda. La piel de topo es la que más se lleva. -Vaya, gracias á Dios que, merced á Ja incuria oficial, Madrid se ha puesto á la moda. Si supieran esos golfos, habitadores de cuevas que se desploman, el valor de su piel, la venderían inmediatamente. ¡Jesús, qué atrocidad! ¡Han de entregarla! j o g ¿DE R O U R E El pregón de Sevilla I os hermanos Alvarez Quintero han aprovechado en dife rentes obras suyas distintos pregones de gran efecto cómico. Inspirándose en ellos, ha pintado García y Ramos dos lindas figuras que aparecen en el número próximo de Blanco y JVegro, al lado de otras hermosas planas en color originales de Avendaño, Souto y H. Estevan. La parte literaria del número quedará suficientemente encomiada con mencionar las firmas que figuran en ella: Ortega Munílla, Mauricio López- Roberts, Luis Valera, etc. y dibujos de Méndez Bringa, CouIIaut- Valera, Francés, Cilla, Atiza, etc.