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Núm. 76 ABC LA EXPORTACIÓN DE NARANJA Pág. es, menos de lo que parecen y de lo que son algunas personas. Viste con elegancia, escribe y lee, ó hace que lee y escribe (como muchos) monta en bicicleta, toma té y café, fuma cinco cigarrbs al día- -veremos sí se los fuma en España sin reventar, sobre todo si son de los de estanco, -y, en fin, se afirma que demuestra gran inteligencia. También asegura, pero de esto no respondemos, que tiene gran empeño en venir á Madrid, donde ya algunos periódicos han hablado de él, aunque no tanto como los extranjeros, que le han dedicado columnas enteras. ¿Será tal vez que quiera estrenar alguna obra suya, original y de género chico? l puerto de Valencia ofrece estos días extraordinaria animación. Ha comenzado la exportación de naranja de la región levantina. Miles de cajas del sabroso fruto se embarcan en los vapores, hasta abarrotarlos, con destino al Extranjero, especialmente Inglaterra, gran consumidora de naranja. Lo triste es que así como se exporta en gran cantidad de este fruto, podrían exportarse otros muchos que representarían un beneficio inmenso para nuestros agricultores y para el Estado. Pero predicar estas conveniencias, es predicar en desierto. Seguimos y seguiremos siendo tributarios de países que en pago á lo sumo nos devuelven, cobrándolo muy caro, lo que como primera materia los enviamos nosotros. El ejemplo que ofrece Valencia estos días, debería servirnos de estímulo. Pero ya verán ustedes cómo no nos sirve de nada. E 1 I A VIDA DEL BULEVAR. EL LUJO JL EN EL TEATRO. Hace pocas no: íes, en el estreno de Gil Blas, un amigo me hacía notar el lujo extraordinario de los trajes y de las decoraciones. -El más humilde comparsa- -decíame- -se viste hoy mejor, más rica y suntuosamente que los tenores de la Gran Opera en tiempos del Imperio. Vea usted las capas, las botas y las armas de esos caballeros mudos. Es imposible concebir nada más bello y más caro. En cuanto á los vestidos de las primeras actrices, ya usted los ha visto: son verdaderas obras de arte. ¡Lo que debe costar todo eso! La exclamación de mi amigo acude hoy á mi memoria porque acabo de leer la noticia de que los directores de teatros de Alemania y Austria celebran actualmente un congreso para estudiar los medios de no arruinarse á causa de los trajes. Ves- tir á veinte ó treinta personas con el lujo que se acostumbra, es hacer un gasto de diez ó doce mil francos- -dicen. -Necesitamos, pues, para no seguir perdiendo dinero, escoger entre una de las dos soluciones siguientes: ó reducir el lujo, dictando leyes suntuarias, ó hacer que cada actor se pague sus trajes. Perfectamente. A primera vista nada es más fácil. Pero ya veremos en la prácASPECTO QUE OFRECE ESTOS DÍAS EL PUERTO DE VALENCIA CON MOTIVO DE LA EXPORTACIÓN DE NARANJA tica. Fot. Gómez Duran Figuraos, en efecto, que el Congreso, deci f a Vanguardia, periódico que acaba de inaugurar un palacio, ha sido el primer diario español que ha es- diéndose por la segunda solución, decide que en adelante cada cómico se pague sus trajes. Los T aniel Ortiz (Doys) que murió siendo redactor de La tablecido el descanso dominical. Ha rendido pleitesía al ricos, los que cobran pingües sueldos; los que, alma societaria. Y están bella esta nota de ático socialis Publicidad, fue un honrado periodista cuya familia mo, que hasta parece que por las noches, ante los focos como Guitry y Antoine, se llevan á su casa todas quedó eii situación precaria. eléctricos, los mármoles de su casa- redacción brillan más las noches quinientos ó seiscientos francos; las Y la prensa local organizó un beneficio en el teatro de desde hoy. grandes coquetas que exigen como salario la Novedades. Es casi seguro que La Tribuna, el gran diario moder- mitad de los productos netos; las Saras, las Réja ¡Oh, hubo mucho compañerismo! ¡A veces se ven cono de Barcelona, se adornará también con esta gala. nes, las Graniers, los tiranos de las tablas decidisas tan raras en Barcelona! ¿Cómo no, si lo pide la voz del pueblo, si lo reclama rán desde luego, más por capricho que por avariC e está organizando aquí una Sociedad que, como la al alma redentora del porvenir? Jlrtistich J (eading Association, de Londres, tenga por cia, exigir que se les paguen sus trajes. ¡Y vaya FRANCISCO DE LA ESCALERA misión divulgar entre las masas obreras la educación arusted á protestar, señor empresario! En cuanto tística, la literatura de ideas. á los otros, ¿cómo van á tener para vestidos sunInstituirá escuelas literarias populares, fundará bibliotuosos, si apenas ganan para comer? tecas y dará conferencias por los pueblos, sesiones púMe acuerdo de una noche en que un director blicas de escogidas lecturas catalanas. T g e s p u é s de hacer las delicias de los parisienses, está hade music- hall parisiense, adelantándose á los votos Y esto hermosea y engrandece á Barcelona mucho ciendo ia de los graves hijos de la grandiosa Londres. del Congreso alemán, decidió hacer pagar á sus más que lo que la hermosea y engrandece la majestática Se dice que ¿a la primavera hará las de los madrileños, en cómicos las trajes de la revista. ¡Imposible! -barriada del Ensanche. El palacio de Güel, con todo su uno de nuestros circos. Cónsul es un animal menos animal de lo que parece; esto gritaron todos. -Y fue en vano que se les dijera lúgubre grandiosidad de regio alcázar de gnomos; la di- Películas barcelonesas El chimpancé Cónsul vina cascada del Parque, fuente monumental de arrogancias supremas, alfombrada 1 con las aguas del estanque y que sostiene en la corona una carroza con tritones de oro; el Montjuich, apoteosis de la fuerza, gran seno de piedra de una matrona formidable, gran seno con venas de bronce; ¡a gentil prominencia del Tibidabo, que es la cristalización de una balada moderna; el tranvía funicular, ferrocarril sin máquina que tiene su estación de llegada más allá de las nubes; todo eso es nada, todo eso es minúsculo ante la grandeza de esa nueva Asociación en proyecto que ha de surgir entre las plebes rurales como una aurora boreal. ¿Verdad? I as noches del Liceo. Es Ja nota aristocrática del día. Todas las noches á las nueve se aglomera en la Rambla la multitud humilde para ver el desfile de los brillantes y de las mujeres. La ola de felicidad atraviesa en triunfo por delante del dique del trabajo, y la seda, al pasar, va llenando de perfumes el montón de blusas. Los curiosos contemplan con fervor religioso á las damas que van bajando de los coches, Estas damas catalanas son tan maravillosas, son tan bellas, que hasta el alma libertaria se empavesa cuando pasan. Son todo un deslumbramiento de carne hermosa: la negación de la espiritualidad; viéndolas, hay que creer en la religión de la forma. VAa no se oye el run- run revolucionario, precursor de las elecciones. Ha cesado de pronto. Los agitadores han plegado las banderas. Aquel hervidero de elocuencia roja que bullía en treinta mitins demagógicos á un tiempo, se ha enfriado con las glaciales brisas de Diciembre. Ya no se habla de la república, ni de la monarquía, ni del catalanismo, ni del anarquismo; ya no se habla nada más que del trabajo. El trabajo, religión catalana, tiene sus templos en las fábricas, sus altares en los mostradores de los comercios; se le ha compuesto una salve de números y un credo de pesetas y de céntimos; tiene por biblia el libro mayor. EL CELEBRE ORANGUTÁN CÓNSUL Fot. GribavedoíT QUE TANTA POPULARIDAD HA ALCANZADO ANTES EN PARÍS Y AHORA EN LONDRES