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Núm. 76 otros. ¡Oh, España- -dirá algún monsieurque haya leído á Dumas padre, -admirable país en el cual hay una muerte violenta cada día y una crisis por lo menos cada tres meses! Y las señoras llevan al teatro el sombrero en la liga, de orden de! Prefecto del Manzanares. Ea, deja el periódico, basta de sangre. Hablemos de algo entretenido, de algo alegre que aleje de nosotros la visión siniestra del patíbulo y del último Consejo de Ministros. ¿No me oyes? -Sí, mujer, te oigo; pero no puedo dejar ahora el periódico. ¿Tanto te interesa? A ver, ¿qué es lo que jees? El crimen de Fermoselle. ¿No lo decía yo? ¿Pero qué atractivo tan poderoso encontráis en los crímenes los hombres? A nosotras nos repugnan. Eso de entregar nuestro tiempo á los asesinos, no es muy agradable que digamos. Vale más dedicárselo al modisto, á la sombrerera, al zapatero, á cualquiera, incluso al espejo. -A ese por de contado. -Yo lo creo; entre vernos a nosotras mismas, que al cabo y al fin entre nosotras hay caras muy guapas, 6 ver el rostro repugnante del ejecutor de la justicia, me parece que no admite duda. ¡Y dale con el periódico! ¿En qué testigo estás? ¿Va á concluirse pronto la sesión, ó tiene que informar todavía el fiscal? -Mira, mujer, ya que lo deseas, dejaré el periódico; pero me había chocado el asesinato cruel de Doroteo (así se apodaba ia víctima de ese crimen) por no sé qué extraños puntos de semejanza que el hecho tiene con la caída de D. Raimundo. ¡Qué atrocidad! ¿Ves tú? ¡Crímenes y política! No pensáis en otra cosa. -Doroteo era, según parece, un mozo decidido y bravucón que había llegado á imponerse á los demás mozos de Fermoselle. Estos le odiaban mortalmente, como Sánchez Toca, pongo por caso, á D. Raimundo; pero no se atrevían á hacerle cara y hasta le fingían amistad. -Vamos, votaban á su favor. -Eso es. Pues bien; cierto día, en la plaza del pueblo, un mozo desafía á Doroteo, diciéndole: Ven aquí, majo. Doroteo, que no tiene en aquel momento ganas de pelear, no contesta ó responde eludiendo la cuestión. Entonces la mayoría de los mozos se coloca al lado de Maura, ¡Jesús, qué modo de confundir! se pone al lado del agresor de Doroteo, y éste, para contenerlos, dispara al aire varios tiros de revólver. La multitud, sedienta de su sangre, le rodea; Doroteo consigue romper el cerco y huye por las calles. Se ampara al fin en una casa y júzgase seguro. Pero llegan los mozos, apedrean la casa, disparan tiros sobre ella, intentan forzar la puerta. Esta resiste. Se suben al tejado, levantan tejas y vigas y prenden fuego á los muros. Doroteo huye- aterrado de una en otra habitación, y sus matadores, esgrimiendo ya palos puntiagudos, ya navajas, le pinchan, le hieren al pasar, diciéndose: ¡Ahí va! ¡Ahí va! como si se tratara del ojeo de una fiera. ¡Que crimen tan horrible! -Pues verás: muere Doroteo suplicando en vano compasión á sus agresores, y cuando interviene, un poco tarde, la justicia y prende á éstos, ninguno se confiesa autor del asesinato. Más aún, nadie ha visto á Doroteo aquella tarde, nadie ie ha seguido hasta la casa en que se amparó, nadie prendió fuego á la casa, nadie pinchó, nadie hirió al pobre mozo acorralado. Doroteo se murió solo y por su gusto, exactamente lo mismo que cayó del Poder Villaverde; y si en Fermoselle preguntas ¿de qué expiró Doroteo? te responderán: De una obstrucción. ¿De una obstrucción? Naturalmente, se empeñó en meterse en una casa, cerró las puertas, prendió fuego al edificio, y cuando quiso salir ya no pudo: le obstruían el paso las incendiadas paredes. Y no te responderán más: lo mismo que Maura ha borrado hasta el recuerdo de Doroteo diciendo que su Gobierno es continuación del que presidió Sílvela. ¡Ni Doroteo ni don Raimundo han existido! Los habitantes de Fermoselle pueden dormir tranquilos y satisfechos. -Sí, no deja de habzr alguna semejanza entre la muerte de Doroteo y la caída de Villaverde, á juzgar por el relato que haces de ambos sangrientos sucesos. Pero mira, te lo suplico nuevamente: basta de política y de crímenes; hablaremos de algo que levante el espíritu. ¡Vaya, vuelta al periodiquito! -No, ahora no leo nada criminoso ni nada político; leo las adhesiones 2. proyecto de fiestas para celebrar el tercer centenario de la publicación de! Quijote. ¡Hombre, gracias á Dios! -Parece que la cosa toma vuelos, y que la conmemoración será relativamente digna del libro. ¿Sabes que á mí se me había ocurrido una idea... ¿A ti también? Me temo que con esas fiestas ocurra lo mismo que, según solía contar el gran Campoamor, le ocurrió á un conocido literato. Comenzó éste á escri- bir una novela, y por exceso de ingenio no pudo pasar del primer capítulo. A ver si esas fiestas se malogran por exceso de ideas. Pero sepamos la tuya. -No, no se puede realizar. ¡Toma! entonces es la mejor de todas. Dila. -Se trata de la intervención de las mujeres españolas en los festejos que se preparan... p ¿ro ya te digo que es irrealizable. ¿Cómo era Dulcinea del Toboso? -Para D, Quijote, la mujer más hermosa de España y aun del mundo entero. -Pues bien; yo pediría por medio de un periódico sus retratos á las mujeres guapas españolas de cierta hasta ABC cierta edad, y á la más hermosa de todas ellas la elegiría para figurar en las fiestas proyectadas como adorado tormento del infeliz caballero andante. ¡Ah, ya! ¿una representación ó encarnación de Dulcinea, tal como la soñaba D. Quijote? -Eso es. ¿Y por qué dices que no se puede realizar tu idea? ¿Faltan mujeres guapas en España? ¡Qué han de faltar! Las Dulcineas abundan. Entonces... ¿Entonces quién iba á hacer la elección? -Eso se discutiría. Podría elegirse por sufragio: una especie de plebiscito... -No, no. Me estropeabais la idea. Tendn a que elegirla un D. Quijote, y ya no queda ninguno en España. Sí la eligieseis entre todos, resultaría una Dulcinea elegida por Sanchos. -Vaya, muchas gracias. Guárdate tu luminosa idea. Vuelvo á mi periódico. ¡Expresiones al verdugo! JOSÉ DE ROURE Pág. 3 A FIESTA DE LA PATRONA EN LA ACADEMIA DE INFANTERÍA DE TOLEDO Empezó la fiesta el día 7 con una función de teatro en el elegante coliseo de Rojas, embellecido por hermosas toledanas que ocupaban todo el patio de butacas, plateas y palcos El programa fue ejecutado por alumnos, con el auxilio de tres señoritas artistas de LOS PRINCIPES ISABEL DE AUSTRIA Y OTÓN DE W 1 NDISCHGRAEJZ Madrid. El día 8 continuaron los festejos con una misa celebrada esposo con la actriz Ziegler, disparó varios tiros de revólver, en el suntuoso patio del Alcázar, á la que asistieron las autouno de los cuales hirió á un criado que se oponía á dejarla ridades y lo más selecto de la sociedad toledana. De este acto entrar, y otro á la amante de su esposo. Dijo también que publicamos una fotografía. éste huyó y que la herida de la artista era grave. La princesa Á la una de la tarde se celebró el banquete de profesores cuenta veinte años, y se había casado en Enero de 1901. LA MISA EN EL PATIO DE LA ACADEMIA DH TOLEDO Fot. Garc ¿s y alumnos, en el que reinó la expansión propia de estos casos. Y por la noche terminaron los ya populares y amenos festejos anuales de la Academia de Infantería, con una segunda velada teatral. L CRIMEN DE FERMOSELLE. SEIS PENAS DE MUERTE Después del de Don Benito, es este proceso seguramente el que más interés despierta por ¡as circunstancias que en él concurren y porque, siguiendo paso á paso todos los incidentes de la vista, se puede hacer un estudio psicológico de lo q. ueson las muchedumbres amotinadas. La prensa diaria llena una gran parte de sus columnas con el relato de las vistas de esta causa tristemente eélebre. El hecho quz la ha motivado es el siguiente: Al obscurecer del día 29 de Mayo del pasado año, se celebraba en la plazu de aquel pueblo un baile. Surgió de él una cuestión entre Gabriel González (a) Doroteo y su primo Ricardo Fermose le. El Gabriel, para evitar mayores daños y viendo que por el odio que hacia él sentían todos los mozos del pueblo se presentaban en actitud hostil contra ¿1, hizo varios disparos al aire, intentando después huir, pero siendo perseguido de cerca por infinidad de hombres que, armados de palos, puñales y pistolas, trataban dz darle alcance, gritando: A ¿1! á EL 1 PENSADOR a colosal estatua que acaba de trazar Rodin para enviarla á la Exposición Universal de San Luis (Estados Unidos) es una de las obras escultóricas más importantes de estos últimos tiempos. Aparece reproducida fotográficamente, con gran fidelidad, en una plana del próximo número de TSlatico y JVegro, con otros notables trabajos. PRINCESA LA PE OTÓN ISABEL Y EL PRÍNCIEn los centros oficiales de Austria se desmiente en absoluto el rumor del drama conyugal desarrollado en Wzlskowech, cerca de Praga, y en el que aparece como protagonista la princesa Isabel, esposa del príncipe Otón de Windischgraeiz. Se había dreho que la ofendida princesa sorprendió á su