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Núm. j 5 son pálidos y enfermizos y, como casi todos los hijos de 7 a grandeza, pálidos también en su moral: un poco displicentes, como prematuramente hastiados, y un poco pasivos. Lo contrario de los demás niños, que por su graciosa agilidad y genuino desenfado, reflejos de sus voluntades, parecen encarnar mejor en la vida. Mientras los niños serios y solemnes dan al paseo una nota equívoca, los que corren el aro y saltan y ríen, lo alegran con frescura de primavera, poniendo así en el. espíritu del otoño un recuerdo sonriente. Algunos de éstos pequeños que pasean la Castellana son pobres enfermos que salen á esta hora á buscar el so! como á buscar la salud, muy ta- i paditos con sus pieles finas y postrado alguno más infeliz en t sillas de ruedas. Estos hermanan con el espíritu del paisaje, alumbrado tibiamente por un- sol indeciso, y ofrecen en dolo r roso espectáculo una de las rui ñas de la Naturaleza humana que, según frase de Gautier, son las más tristes de contemplar. Los juguetones pasan alegres junto á los pobres lisiados... ABC voluntad déla aya, ss rebelan también: se rebelan contra lo que aman los otros, contra la alegría bulliciosa y el mariposear alocado de los caprichos. Estos últimos son, ó inocentes déspotas por su reflexión temprana, ó poetas, adorables poetas por su sentimiento pensativo. Todos rebeldes, todos... Los que no quieren ir á la escuela y hacen pucheritos para ablandar la voluntad más blanda, y los que van y dicen su lección muy graves... Todos Pág. 5 rEI trabajo de las obreras de cualquiera edad está prohibido lies domingos, sin excepción alguna; E 1 trabajo de los obreros menores de dieciocho años, está prohibido los domingos, salvo en ciertas industrias; E 1 trabajo de los obreros adultos está prohibido los domingos, salvo: na) En ciertas industrias. b) En un caso determinado, sea cualquiera la industria. Las industrias exceptuadas son aquéllas que exigen un trabajo continuado, y los casos á que se refiere el apartado b, son aquéllos imprevistos y fortuitos en que el trabajo se impone con -absoluta necesidad Aun as! los obreros deben tener libre un domingo por cada dos. El servicio de transportes, salvo el de mercancías, puede funcionar los domingos, con la condición de que el personal dedicado á él tenga cincuenta y dos días libres al año. Como dato interesante, diremos que la no publicación de periódicos no ha suscitado incidente alguno. En Inglaterra la ley es tan absoluta, que sólo excluye les trabajos de vigilancia y entretenimiento indispensables, y ha costado gran trabajo que se autorizara la apertura de los museos en domingo, haciéndolo sólo por la consideración casuística de que esta apertura no representa un trabajo mercenario. En Inglaterra se está reaccionando contra el absolutismo de la ley, con objeto de que sean tolerados ciertos trabajos de recreo intelectual, que la ley prohibe si no son gratuitos, y ni los conciertos, bailes, teatros, etc. lo son ni pueden serlo. Quien más trabaja porque esto termine es la Sanday Lecture Society, fundada en 1869, á cuyos esfuerzos se debe la citada apertura de museos. Tal es la situación en los países citados, algunos de ellos los más adelantados de Europa en materia de legislación social. Y se ve claro que es imposible legislar de un modo absoluto, y que no es conveniente prohibir lo que puede constituir recreo, estando el remedio de este mal en lo que Suiza ha hecho con los obreros del transporte: que cada cual goce de cincuenta y dos días de asueto al año, por lo menos. JUAN JOSÉ MORATO í! í í TVe voús éloigner pas, mon en- fant... dulcemente dice al chiquillo la aya melosa; y la voz de una inglesa advierte gravemente á sus fugitivos: ¡Take care, babies! rebeldes: unos porque les aburre la alegría alocada y otros porque la adoran. Y unos y otros los he visto pasar estas mañanas de otoño á lo largo de la Castellana, y me han hecho sentir con sus risas y sus miradas pensativas un agridulce florecer de cosas ya lejanas. Fots. A. Vega J- O R T I Z D E P I N E D O Dos ayas amigas conversan en su lengua, un enigma gracioso para la mayor parte de los transeúntes, j balbucen el castellano con un continuo silbar de eses que sustituyen á consonantes rebeldes. Hablarán de la patria ausente y de las cosas de España, de los toros... atrayente imán de la curiosidad del extranjero. La conversación fluye monótona... las lecciones de los niños, sus costumbres, la vigilancia y los cuidados impuestos por la familia de los pequeños señoritos á ellas, las ayas obedientes. Y siempre lo mismo: y casi siempre los mismos paseos: el Retiro, la Castellana... Algunas ayas no conocen otro Madrid que el que se extiende de la Cibeles á la estatua del general Concha. Esta monotonía, que da sensaciones de recta interminable, y este empaque de las ayas, que hace pensar en el orden de una cátedra presidida por un autómata de carne, ponen en los niños revoltosos el deseo de echar á correr por las calles afluyentes al paseo, y atravesar Madrid y salir al campo, donde no hay ni ayas que los llamen, ni sendas por donde siempre andan los mismos pasos, sino otra amenidad más pura y menos metida en reglas y circunspecciones, y hasta otra libertad de aire y de luz. Por esto, los revoltosos desoyen la voz de i aya, que los llama cuando se alejan: ¡Take care, babies! A e vous éloigner pas, DESCANSO E L EXTRANJERODOMINICAL EN EL En Alemania, la ley del Imperio- -además hay tantas leyes especiales como Estados- -prohibe desde 1891 á los patronos hacer trabajar á sus obreros en domingo ó día de fiesta, aun en el caso de que los mismos obreros quieran trabajar ese día. Las fiestas legales son: el i5 y 26 de Diciembre (Navidad) el lunes de Pascua de Resurrección, el lunes de Pascua de Pentecostés, el 1. de Enero y el día de la Ascensión, más el 13 de Octubre, aniversario de la Reforma. En los Estados católicos ó donde una gran parte de la población tiene esta religión, se observan la Anunciación, el Corpus, San Pedro y San Pablo, la Asunción, la Natividad, los Santos y la Concepción, más las fiestas comunes á las dos religiones, quedando los protestantes en libertad para trabajar durante las fiestas católicas, y los católicos, libres para trabajar en las fiestas protestantes. En Austria, la ley actual data de 1 895 y prohibe el trabajo dominical, ordenando que los días de fiesta se conceda al obrero, según su confesión religiosa, el tiempo necesario para asistir á los oficios divinos. En las provincias de Galitzia y Bukovina, donde abundan mucho los judíos, la ley establece una excepción para que éstos no trabajen los sábados. En Suiza, la ley que prohibe el trabajo dominical data de i 877 y varía en sus detalles según el Estado, aunque ninguna puede señalar más de ocho días de fiesta al año. En Inglaterra, las leyes relativas a! descanso dominical pasan de cuarenta, datando de 1448 la primera; el reposo es obligatorio, y puede trasladarse al sábado por los judíos. En los cuatro países hay excepciones. En Alemania, la ley no alcanza ni a! trabajo agrícola, forestal, hortícola y vinícola, ni á la pesca, ni á las artes liberales, ni á los conciertos, teatros, cafés, restaurants, hoteles, ni á las industrias del transporte, ni tampoco á los individuos propietarios de un taller individual que trabajan con miembros de familia, así como ciertas industrias pueden ocupar algún personal parala guarda, limpieza y entretenimiento de aparatos, motores y máquinas. Ciertos comercios al por menor pueden funcionar durante cinco horas como máximo, siendo estas horas uniformes para cada rama comercia! y teniendo en cuenta para fijarlas el tiempo que se dedica á los oficios divinos. En Austria, la ley autoriza el trabajo de guarda, limpieza y entretenimiento para la marcha regular de las explotaciones, así como permite seis horas de trabajo en el comercio y un domingo entero por año, dedicado á la formación de inventarios, y los domingos inmediatos á Navidad por la mayor afluencia de compradores. Los domingos pueden funcionar los ómnibus, coches, hoteles, etc. fabricantes y vendedores de ramos de flores, panaderos, lecheros, carniceros y pasteleros y confiteros, debiendo sus obreros gozar de un reposo semanal no interrumpido en veinticuatro horas. La ley de Suiza dice textualmente: El violinista Bustinduy I a Prensa ha hablado del joven violinista José María Bustinduy, que ha dado un concierto en el hotel de la infanta doña Isabel, habiéndole acompañado al piano el ilustre maestro D. Emilio Serrano. mon enfant... Graciosamente contesta alguno de los indómitos en tres len uas distintas, algo equivalente á la ai JOSÉ MARÍA BUSTINDUY frase, tan de niño voluntarioso, no me da la gana... Esta rebeldía la tienen también los juguetones con muchas de las fórmulas de la preceptiva que los ata: y es que estos rebeldes son de naturaleza moral campesina y por un error patente nacieron sobre un lecho de pluma, cuando la lógica quería que naciesen en pleno campo, poco menos que á imitación del Niño Jesús. Los otros, los que consorcian con su destino, los serios, los formalitos, que sumisamente son el eco de la Y ¿quién es Bustinduy? preguntará mucha gente que oye por vez primera ese apellido. Pues Bustinduy es sencillamente una notabilidad; una verdadera y legitima notabilidad que viene á su patria á confirmar una reputación de oro de ley, conquistada en el Extranjero como se conquista allende las fronteras: áfuerza de méritos, no por la benevolencia de la gacetilla. Es primer premio del Conservatorio de Bruselas; es discípulo predilecto de Thompson. Los que conocen algo la historia contemporánea de la música, saben que el Conservatorio de Bruselas no es un instituto como jos de otras muchas capitales europeas. Alumno que sale de aquél con un primer premio, lleva H patente indiscutible de notabilidad. Y ese es Bustinduy; usr Joven que con gran entusiasmo y con talento innegable comenzó á estudiar con el maestro Larrocha, en la Academia de Bellas Artes de San Sebastián, un conservatorio pequeño, pero de lo mejor de España, y que pasó á Bélgica á completar y perfeccionar sus estudios, volviendo á la madre patria con los entorchados de capitán general. ¡Bien venido