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EL proyecto por las Cortes, y va para largo, habrá qut. llenar una porción de formalidades, porque nuestra Administración es muy formal, y cuando llegue á estar ese dinero en condiciones de emplearse en algo útil, podemos haber muerto todos los habitantes de Madrid. Hay que hacer algo antes y con urgencia; y si en el Rastro no se puede proceder á una desinfección eficaz y costosa, la autoridad no perdería ninguna venera ocupándose en conseguir que por lo menos se laven con cuaí- quier sustancia desinfectante las camas que allí se venden, antes de instalarlas en aquellos puestos africanos. Lo mismo puede decirse de una porción de prendas que en tai sitio se compran. Hay quien al comprarse un traje adquiere su mortaja, y en esto debe intervenir la autoridad aunando el interés supremo de la higiene con ei de los modestos industriales que al comercio de cosas usadas se dedican. Si se tiene en cuenta Jo que en el Rastro sucede por incuria de las autoridades, habrá que convenir en que esas cifras de mortalidad de que tanto se habla son escasas y que lógicamente aquí no debía quedar nadie para contarlo dentro de muy pocos años. EMILIO S Á N C H E Z PASTOR EVC LA GUASA PUBLICA K V. Simplicio de Bobadilla Majaderano y Cabeza de Buey. l i querido Cabeza de Buey: Los neos y los republicanos espa ño! es están al par de enhorabuena. Los neos, por sus triunfos de hoy; los republicanos, por sus empresas de mañana. Maura es Presidente dsl Consejo de Ministros. El hecho de autos ocurría el día de Santa Bárbara, y van á ser muchas las que vuelen á consecuencia de aquél. De todos modos, la Santa no se portó como debía con D Raimundo Fernández de Villaverde, permitiendo que éste abandonara el Gobierno en día tan señalado y onomástico para los gobernantes españoles. ¿De qué murió Villaverde el día de Santa Bárbara? Hay alguno candidos que. atribuyen todavía su óbito ministerial á la obstrucción de los republicanos, que es casi lo mismo que atribuir la muerte de un tísico á un constipado ligero. Un tuberculoso puede, en efecto, acatarrarse y fallecer, pero no se muere de catarro, fallece de tisis, y D Raimundo tenía ¡oh iquerido Simplicio! la mayoría llena de tubérculos. Esos tubércuíos le mataron, esos tubérculos triunfan hoy en el Gobierno con. la presidencia de Maura. A esos tubérculos tendremos que echarles, al fin, de ciertas esferas, con otros tubérculos- las tan acreditadas patatas, arma y alimento de los españoles, que unas veces las arrojan y otras veces se las comen, y que no las arrojan más á menudo por miedo de quedarse en ayunas para roda la siega. En fin, amado Bobadilla, que se nos voló Villaverde el mismo día de la Patrona de los artilleros, y mientras éstos celebraban alegremente la festividad de tan simpática Santa. Pese, pues á la leyenda, D Raimundo no es tan artillero como se le suponía, ó tal vez con los años y los disgustos se le vaya estropeando un tantico la mano de disparar. ¡Con cuánta envidia contemplaría nuestro hombre durante su infructuosa peregrinación á casa de don Francisco, á casa de D Antonio, á Palacio, á 3 a Presidencia; con qué envidia tan grande, te digo, vería desde su coche los alegres grupos de artilleros, quienes disfrutando de un asueto extraordinario en honor de la Santa, iban por las calles de Madrid gentiles y divertidos arrastrando sables y luciendo galas! Tal vez, y con lágrimas en los ojos, recordase D. Raimundo aquel célebre cantar de la opereta, que dice: Barba Azul tiene un cañón! ¡Pobre Barba Azul! ¡Infeliz cañón! ¡Se le fue el tiro por la culata! Paz á los muertos, Simplicio, y hablemos ahora de los vivos. Como; vivo no hay ninguno que supere al Neo Mayor del Reino, al asombro z Baleares y Sánchez Guerra, á D Antonio Maura, en fin, inmortal y Presidente del Consejo de Ministros, casi en una pieza. Entra en la Academia, entra er el Gobierno, se cuela en todas partes. ¡Bien se conoce que su elevación á tan grandes fortunas procede de una disidencia originada por ciertas intromisiones que dieron qué hablar en Cádiz! Mira tú, ilustre Majaderano, lo que es el sino de la persona: si en aquella hermosa y culta población no se hubiera equivocado alguna vez la naturaleza, Maura no sería hoy Presidente del Consejo de Ministros. No abomines, pues, en absoluto de las debilidades humanas, por grande y repulsiva que se te antoje su flaqueza; merced á unas cédulas para hombres solos, tenemos hoy la gloria y la dicha de que nos gobierne el jefe de los Luises no. confundirle con Rodríguez San Pedro) Su triunfo ha sido celebrad en la residencia de Chamartín con repique general de campanas y jolgorios íntimos de los padres; D Antonio ha llevado muchas veces porJos espaciosos claustros de aquel regalado edificio el pendón déla Compañía, y Jos excelentes padres, tan encariñados con su pendón, festejan el triunfo de Maura como si se tratara de cosa propia. Algo medrosicos y atortolados andaban con las herejías proferidas días atrás en el Congreso por boca de Canalejas y Romanones (dignos Jos dos de ser tostados en una estufa pública) pero el advenimiento al Poder de su glorioso D Antonio les ha devuelta los perdidos espíritus, y ya se preguntan relamiéndose de mística alegría: ¿A quién captamos? Y como tú comprenderás muy bien, el hecho de que Maura haya constituido Gabinete, no puede ser más lógico. Se fue del que presidió Silvela por oponerse Villaverde á que se desnivelaran sus presupuestos con los gastos necesarios para construir una escuadra, y vuelve ají Poder presidiendo un Consejo de Ministros cuya principal misión es precisamente la de que se aprueben los presupuestos de Villaverde, cerrados á toda construcción fantástica, ó con los brazos á escuadra, que diría Sánchez Toca. Yo no sé si ahí en Navarra esto os parecerá un contrasentido enorme; aquí en Madrid todos lo reputamos como una felicísima y lógica solución... del día da Santa Bárbara. No nos cabe, además, la alegría en el pellejo viendo la prisa que D Antonio sg ha dado á rodearse de esas lumbreras neas que se llaman Allende- Salazar, Domínguez Pascual, Sánchez Toca y otros cuantos señores ensuciapilas y asacristanados que aman el progreso casi tanto como la nómina, y que á fuerza de tirar de la sagrada cuerda, conseguirán que en España se instituya EXCMC. SR. D. ANTONIO MAURA, PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS, EXCMO. SP. D FU, SALIENDO DE PALACIO DE PRESENTAR AL RKY LA L STA DEL NUEVO GOBIERNO SALIENDO DE PALAÍ -vi. v 1 V 1 X í- i -i ar -C- EXCMO. SR. GENERAL D. ARSEN 1O LINARES, MINISTRO DE LA GUERRA, Á SU LLEGADA Á PALACIO PARA JURAR EXCMO. SR. O. I MINISTRO HABLANDO CON LOS PER pronto el Rosario de la Aurora, magnífica devoción que ha de acabar con todos nuestros males, acabando con cuantos los padecemos lo mismito que acaba ese Rosario. ¡Cómo será de liberal el Gabinete Maura, que el gato le ha hecho ¡fú! como el Dato! Quiero decir, que Dato le ha hecho ¡fú! como el gato. Así es, óptimo Simplicio, que el júbilo nos revienta por la pie! á los españoles, y Maura continúa reventándonos por todas partes; y con esa satisfacción interior tan recomendada por las Ordenanzas, hemos entrado en el acto tercero de la tragicomedia conservadora, cuyo primer acto se llamó La Conjunción el secundo, La Conjuración y el tercero se va á llamar si Dios no lo remedia, La Revolución ó cosa semejante pues ya está arriba el encargado de hacérnosla. Y enviándote tan consoladores augurios, no te cans. o más, aunque no he de soltar la pluma sin felicitar nuevamente á los neos y a los republicanos por lo galante que estuve con ellos Santa Bárbara, abogada de EXCMO. SR. D LORENZO DOMÍNGUEZ PASCUAL, los truenos... y de ¡o que va á tronar. MINISTRO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA Y BELLAS ARTES, Si notáis en esas montañas la presencia RECIBIENDO LA ENHORABUENA DE LOS PERIODISTAS DESPUÉS DE JURAK de un forastero entrado en lata edad y que habla latamente á ios alcornoques y castaños de aquéllas, no os asustéis ni os sorprendáis: será seguramente el Sr. Rodríguez San Pedro, ministro en mai Estado, huido de Madrid á tan abruptas sierras para que las turbas amotinadas no le confundan de nuevo con su popularísimo ¡efe el presidente del Consejo de Ministros. Te abraza tu parieníe. v cori eÜgionario, GINÉS DE P A S A M O N T E LA VIDA EN BROMA. EL RETRATO DE PELLEJÍN Atilano dijo un día la esposa de Pellejín, -no he visto nunca tu retrato en los periódicos, y me choca mucho que no hayas salido todavía. No soy aficionado á esa clase de exhibiciones, -contestó él con aire displicente. Pues á mí me gustaría verte en 7 Jíigo chumbo literario- -replicó ella. -Todas las personas de alguna importancia han figurado en sus columnas. A papá le sacaron también cuando sufrió la operación de la fístula. Estas palabras no cayeron en saco roto, y Pellejín concibió desde aquel momento la idea de retratarse y visitar al director del Higo, para que diese al público el retrato. Antes de dirigirse a! Congreso, como tenía por costumbre, nuestro héroe entró en una fotografía.