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Pág. 4 alalina es una obra plácida, sencilla, inspirada en aquella moral casera que dio de sí un teatro lo mismo en Francia que en España. Retes y. Eguílaz, entre nosotros, hicieron páginas teatrales por este orden, brindadas á la clase media, en sus últimas y modestas estratificaciones. Son obras que ni arrebatan ni ofenden y, por lo mismo, siempre tendrán su público. Confieso que no es enteramente desagradable ver una sociedad tan buena, tan apacible, tan morigerada, tan asequible á l ós buenos impulsos del deber, tan optimista y confiada... y en la que todos Jos conflictos se resuelven con lágrimas, abrazos, efusión, ternuras y buenos ejemplos. La traducción está muy bien hecha ¡rara avís! Y en cuanto á la ejecución, diré, en primer término, que Lavedan está servido con verdadera esplendidez escénica. Aquello es lujo y propiedad y buen gusto, cosa no desacostumbrada en el teatro de la Comedia. Rosario Pino es la actriz de siempre, la admirable actriz hecha á medida y proporción del teatro actual. En el segundo acto- -único en que hay ocasión de hacer algo, -su labor es sobria, concienzuda, inimitable. Aquello es naturalidad y delicadrza y arte. La Srta. Cátala nos sorprende de un modo muy grato con su trabajo de actriz hecha y derecha, y la Srta. Bremón hace su papel de adolescente con justa y bien entendida labor. García Ortega, muy bien: en cambio. Tallavi parece que pretende enseñarnos cómo se enamoran los témpanos de hielo... cuando se enamoran... No va por buen camino. La naturalidad tiene un escollo que salvan los buenos actores. Ese escollo es la monotonía. A BC mohada le habrá aconsejado. ¡Hija, vaya un bombo á Montero Ríos! Por fuerza que ese viejo le ha dado algún bebedizo á este joven. Está... lo que se dice amelonado, ¡Miren qué chiste tan nuevo y tan bonito el que tes ha soltado á los otros: Os pintáis la cara como los cómicos Y se le ríen. ¡Pero si es má. s soso que Rubio bailando el cake- walk Ahora dice que subirán cuando sea hora. ¡Pero si está el reloj parado! Ya le contesta Moret. ¡Escamón, reservón! Francamente, vecina, en eso de los frailes tampoco me ha gustado. ¡Anda, y ahora sale Romanones á hacer de puntillero! ¡Y que se trae un toreo alegre! Pero ¿qué es eso que suelta el Sr. CeHeruelo, con el menudo y purpurino labio? ¡Alza, que Canalejas le ha fusilado el prólogo de un libro á un señor italiano! Si le digo á usted que aquí, por las mañanitas, se va á descubrir cada cosa... MIÉRCOLES. -Hoy habla Jacinto Benavente, digo, Ramón Nocedal. Parece que estaraos en Lara. ¿Ve usted? Ya le ha llamado pajarillo volandero á Canalejas. Ahora dice que le dejen á él gobernar: ¡qué graciosísimo! Y ahora se mete con Maura... y con Villaverde... y con D Melquíades... ¡Duro, duro, bravísimo! ¿Qué es eso? ¡Ay, que Salmerón ha aclamado á Tristán Xiquená! ¡Qué bonito! Mire usted cómo están las... esas, las de siempre: dislocadas del todo... Núm. 74 Está claro que en la historia contada por Luis Rivera con el donaire y el gracejo característicos en el fundador del Gil Blas, se extremaban como en toda caricatura, los verdaderos rasgos de la cosa caricaturizada; pero, aun á través de esas intencionadas exageraciones, se descubría perfectamente el estado de inopia, el grado lamentable de penuria á que España había llegado. Esto ocurría, como llevo dicho, por el año de gracia de 1866. Pasan poco más de siete lustros, y en Noviembre de 1903 refieren todos los periódicos de Madrid, sin que nadie se asombre, más aún, sin que haya una sola persona que dé importancia al caso, que á un ciudadano le han sido sustraídos en el tranvía del barrio de Salamanca millón y medio de pesetas, esto es: seis millones de reales. Algo más, para que el diablo no se ría de! a mentira: 1.617.176 pesetas. El ciudadano robado, cuyo nombre no recuerdo ni en realidad importa para mi tesis, llevaba en una cartera: Ocho billetes de á mil pesetas. Trece ídem de á cincuenta ídem. Un ídem de á veinticinco ídem. Y además: muchas acciones de una Sociedad, un resguardo del Banco de España, títulos de la Deuda y otros valores del Estado. ¡Caracoles! ¿Pero eso era una cartera ó un carro de mudanzas? Pues nada, á ese ciudadano español que llevaba seis Tjías pasados ocurrió en Tudela, en la estación del ferrocarril económico de Tarazona, un accidente bastante millones y pico en una cartera, le quitan la cartera sin José NOGALES curioso. Al llegar un tren procedente de la segunda de las que él lo note, y hasta que se apea del tranvía el propietario no la echa de menos. ¿Han visto ustedes, ni han oído cosa más extraTH N EL CONGREña? Si talmente parece men S O IMPRESIOtira NES DE UNA Aún recuerdo que en SEÑORA PARcierta ocasión recibí de un LAMENTARIA banquero (D. Juan Anglada, si no me es infiel la meLUNES. ¿Que por qué moria) unas a 5.ooo peseno he venido estos días? tas, destinadas al pago de Pero, hija, ¿cómo quiere atenciones de una empresa usted que viniera á estas periodística. El cuidado horas y con éstos fríos? con que llevé á casa aque ¿Le parece á usted? ¿Quién llos cinco mil duras, no es me ha visto á mí en el Conpara dicho. En el bolsillo greso á las ocho de la mainterior de la levita metí ñana? Ya habrá usted notalos fajos de billetes; abrodo que ni cocineras se veri chada la prenda interior y por esas calles. No tropieabrochado, aínda mais, el za usted más que con dipuabrigo, aún no iba yo muy tados á Cortes y burras de seguro de no ser robado; leché. Total, que yo no por encima del gabán llevé me acostumbraba á tales la mano izquierda palpanmadrugones... ¿Qué dice do constantemente el bulusted? ¡Ah, sí! esas ya esto que los billetes hacían. tán ah: desde bien temCierto que las pesetas no prano. Con tal de venir me pertenecían, y cierto aquí á que Jas miren con asimismo que yo no tuve Ios- gemelos y las manden por costumbre (ni la tengo carameliíos, serían capaces ahora tampoco) llevar tanto de pasar la noche al fresco dinero encima. He solido montadas en uno de los llevar algo menos. Acaso leones de la puerta. ¡No la falta de hábito me robase les habrá atarugado el ba en aquella ocasión la chocolate como á mí! En tranquilidad, Pero vamos, fin, todo sea por Dios y por muy habituado que uno por don Segis, que va á esté á llevar capitales, me hablar hoy: yo estoy muerLA MÁQUINA DEL TREN DE TARAZONA EMPOTRADA EN UNA CASA PRÓXIMA Á LA ESTACIÓN 1 DE TUDHLA parece que millón y medio ta de curiosidad, porque de pesetas merecían algún miramiento. nunca le he visto sacar la ola tan temprano... Pero poblaciones citadas descarriló, saliendo en dirección al mue ¿quién es ese señor que está diciendo que existe! a lle, y después de rebasar la empalizada atravesó el camino, y Verdad es que el robado manifestó, así al menos lo mayor conformidad entre Romanones y Canalejas? ¡Ah! la máquina fue á empotrarse en un edificio, derribando una contaron los cronistas, que aún le quedaban en casa canel barón del Sacro Lirio, un señor que lleva cincuenta y pared y las techumbres. Por fortuna, no hubo desgracias per- tidades mucho mayores. tantos años esperando una cartera: pues cuando la pes- sonales que lamentar. Pues bien, y aquí entra lo qué seguramente sorprenque, ¡para mí que ese lirio sacro va á estar hecho una derá á los anticuarios del siglo veintiocho. reverenda lástima! Ea, ya habla Moret. Pues, mire usSí en 1 866 era. español privilegiado el poseedor de (ted, vecina, peor despertar creí yo que tendría don Seun duro, ¿qué cambio se ha operado en la situación ecogis: ¡cuántas jamonas le quisieran tan bueno! (Pausa larTJRESUMO que- allá, por los años de dos mil ochocientos, nómica del país para que nadie haga caso, cuarenta años guísima. Mire usted, digan lo que digan esas gomosas no habrá quien tenga inclinación á revolver ¡brotes después, de) opulento propietario á quien roban más de que se ríen, la verdad es que don Segis aún está de muy viejos y halle placer aspirando el polvo de las bibliote- seiscientos mil, y declara que ha tenido suerte, porque buen ver, ¡y trabajo les mando á los del partido nuevo! cas, dado que, para entonces, haya bibliotecas todavía, podrían haberle robado mucho más del doble? ¿Ha reparado usted en Jo último que les ha dicho, así Confesemos que la extrañeza, el asombro del erudito que puede que no las haya: pero puesto caso de que en como tomándoles el cabello? Que no llegarán al poder, de las edades venideras estarán muy justificados. e! siglo vigésimo octavo existan eruditos, ele esos que que no cuenten con que van á disolver las Cortes. Y Verdad es que para dentro de nueve siglos, las coaveriguan todo lo que no importa á nadie y meten las ésta es la fija. D Segis ha olido muy bien dónde guisan. narices en cualquier códice que ningún interés tiene, han lecciones de nuestros diarios habrán sido devoradas por Pero ¿ha visto usted cómo se sulfura Canalejas? ¡Si pade verse y desearse para explicar el cambio operado en innumerables dinastías de ratones, que se sucederán unas rece que quiere comerse con los ojos á D Segis y á Rola fortuna pública y privada de los españoles durante el á otras eri el usufructo de las bibliotecas y de los armanones! Y ahora sale, con aquéllos versos tan bonitos, lapso de tiempo, relativamente insignificante, transcurri- chivos. de cuando éramos solteras: De todas suertes, la indiferencia con que se nos habla do entre 1866 y 1903. Cuando me lo contaron, sentí el frío hombre del duro se titula un artículo del ingenioso de robos de millones, cuando nos preocupa una crisis de una hoja de acero en las entrañas... y malogrado Luis Rivera. En dicho trabajo, que apare- parcial de las que vemos cada lunes y cada martes, deBueno, no ha dicho en las entrañas, sino en la espal- ció en las columnas de Gil Blas, del cual era director muestra que, de pocos años á esta parte, ha bajado muda, pero viene á ser lo mismo, porque y? se sabe que por los años de 1866 el mencionado Luis Rivera, refe- cho la importancia de, las pesetas ó ha subido más la los políticos no tienen entrañas ¡Jesús, Jesús, qué melo- ríanse humorísticamente imaginadas aventuras de cierto trascendencia de las crisis. ANTONIO S Á N C H E Z P É R E Z dramático está el tiempo! Todo porque ahora, como se español que poseía un 4 uro, y al. que, por el solo hecho ha casado usted con Montero Ríos, ya no puede des- de ser tan dineroso, prestaban vasallaje todos sus comayunarse con latifundios ni merendarse todas las tardes patriotas, hasta que después de realizadas mil solemnidauna comunidad religiosa. Mal arreglo tiene eso. Como des en honra y gloria de! afortunado capitalista, se vecantaban cuando lo del acero: ¡Ay, ay, ay, D José- -ya nía en conocimiento de que el duro, único ejemplar de Entre amigos. se ha caído usté! tan preciada moneda, era falso. -Oescngáñate, Ja cortesía es muy cara. ...i MARTES. -Hoy he tenido que levantarme antes que el- -Sí, mira. Al píe de una carta pones su afectísimo seguro portero de casa. para ver si se levantaba también Cana (a) Séame perdonado- -por una sola vez. y. sin que sirva servidor, que besa su mano, etc. Al pie de un telegrama no lejas. Vaya, parece qu hoy viene más pacífico; k al- de precedente- -este neologismo desagradable pones nada de eso. ¿Por qué? Porque cuesta dinero. Un tren dentro de una casa Vejeces de postaño BURLA BURLANDO