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Nüm. 73 ABC Pág. 3 ¡Cómo ha de ser académico un actor! -parecen decir. Y es en vano contestarles: -Pues como Preville, que en una época mas gloriosa para el arte que la nuestra logró ser elegido miembro del Instituto, á pesar de los prejuicios que pesaban sobre Jos hombres de teatro. Los eruditos y los publicistas, los historiadores y los catedráticos, no admiten que un cómico se siente en un sillón académico. Esto no se comprende sino porque á pesar del progreso y de la igualdad, los hombres graves siguen viendo a los actores en aquel carro ideal en que los amontono pintorescamente el gran Peters. En Francia sobre todo, el que parece en el escenario vestido de brillantes disfraces no es un caballero serio, es un loco; á veces es un loco genial; pero siempre es loco, s. empre tiene la aureola lamentable de la vida bohemia. El pueblo ve en el a un rey de galantes aventuras, a un mosquetero de ruidosos triunfos, a un prodigo de fáciles fortunas. Contemplando su mascara de colorete, se lo figura enamorado eternamente o eternamente gracioso. Y haciéndole la cruz como a un diablo, lo envidia sin decirlo y tal vez sin saberle. Sí. El pueblo envidia al comediante, porque con un obscuro instinto, hijo de leyendas clásicas, le considera cual el único ser que en la tierra puede vivir una libre vida de placer, de arte, de amor, de riqueza. en piadosos avisos puestos en las plataformas de los tranv as, que el hombre debe prevenirse a Republi- a de Colombia sigue formulando protestas y contra los rateros. A mi juicio, mucho más exacto amenazas con motivo de la independencia del Estado de y prudente hubiera sido sustituir el recordatorio Panamá, ha solicirado que la cuestión se someta a un tribugubernativo por este otro: ¡Desconfiad de la policía! nal de arbitraje, ha cii. igido, por medio de su Presidente Porque en un país donde se precisa hacer al ciudadano tal advertencia, es prueba evidente y clara de que el organismo policiaco no inspira maldita confianza. Pero, en fin, del mal el menos; ya que no sea posible garartí r absolutamente 1 a seguridad, bueno es que, gracias á la celosa medida gubernativa, nos podamos mantener en un constante ojo avizor. De ese modo cada individuo se convierte en seguro agente de si propio. Ahora, iniciada la feliz idea por el señor Lacierva, debe insist i r extendiendo sus prudentes avisos paternales a otros sitios no i MINISTRO DE GOBlbRNO, SR JARAM 1 LLO 2 MINISTRO DE NEGOCIOS EXTRANJEROS, menos peligrosos, que DR. LUIS CARLOS RICO. 3 SENADOR DE PANAMÁ, SR. PÉREZ Y SOTO. ¿f, DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA, SR. MARROQUIN. 5 MINISTRO DE LA G J F R R A yo voy á tener la bonSR VÁZQUEZ COBO. 6 AYUDANTE DE CAMPO DEL PRESIDENTE, DIRIGIÉNDOSE TODOS dad de indicarle por AL CAPITOLIO PARA DECLARAR ABIERTO EL CONGRESO QUE RFCHAZO EL TRATADO HAY- BUNAU si no ha dado en ello. La cuestión de Panamá L Sr Marroqmn u a excitación al pueblo americano, diciendo que la insurrección de Panamá ha sido un golpe militar y no una revolución popular, ha solicitado el apoyo de las Repu blicas sudamericanas, ha ofrecido deshacer lo hecho acerca de la construcción del canal Todo inútil El delegado de la nueva República ha convenido ya con el Gobierno de los Estados Unidos las bases de un arreglo que las protestas de Colombia ni el apoyo moral ni material de las otras Repub- licas americanas, suponiendo que se le den, podran destruir 4 UNA 1 GLLSIA PROIESIANTE EN COLON Fots li 1 ldonado Panima es ya un Estada mdependiente El cana le hará la gran República y tendrá la soberanía sobre el, reconocida y aceptada en el tratado Hay- Bimau- Vanlla L ¡DESCONFIAD! 1 actual Gobernador de Madrid- ¡Dios se lo pague! -parece muy decidido a defender nuestros intereses. Si a su famoso colega de Cádiz, documentado en coplas, le dio por la finura, a este, en buen hora se diga, le ha dado por advertirnos En todas las familias- -escribía Daudet hace veinte años- -hay un niño que dice: yo quiero ser artista y una madre que se escandaliza. Hoy ya no todas las madres se escandalizan. Las hay, como la esposa del gran Heriry Fouquier, que preparan a sus hijas para el teatro sin figurarse que pueda haber algo más honrado. Pero no son la mayoría. Para las mas, el teatro es lugar de perdición, y la gente de teatro loca gente. ¡Oh, ilusiones engañosas! El actor de nuestros días es como el escritor, como el bibliotecario, como el comerciante: muy pulcro y muy metódico en su existencia material. Ya no lleva trajes singulares, ni se hace une téte, ni da voces en la calle, ni gesticuia en el cafe. Pero no por eso es menos artista, ¡oh, no! Ved a Le Bargy: creo que es abogado y que lleva una vida de gran duque tranquilo. Ved a Paul M o u net, que es medico y que vive como un sabio. Ved a Antoine, que, cuando no estudia, cultiva rosas en su lejano jardín. Ved a Lambert, que lee á los filósofos en un hogar principesco. Vedlos a todos, en fin, y decidme si hay algo mas burgués, en la noble acepción de la palabra, que uno de estos trabajadores incansables que, fuera de su arte, no OUNET SULLY, CANDIDATO A tiene mas aventuras que las de querer mucho á su mujer y adorar a sus hijos LA ACADEMIA Pero no importa. Los caballeros graves continuaran asegurando que un comediante no puede- ¿Cree usted que sera académico? ser miembro de la Academia de Bellas Artes, y- ¡Por Dios santo! Y los hombres senos, los que respetan la divi- que el soberbio Mounet Sully ha hecho una tonsión de los géneros, los que creen en el prestigio tería al presentar su candidatura en las elecciones inmortal de las artes nobles, lzan a! cielo los bra- actuales. E GÓMEZ CARRILLO zos espantados. En las librerías, centros frecuentemente visitados por gente intelectual y público amateur, se impone un letrerito que diga: ¡Desconfiad de los editores En los cafés, agradecerían mucho los parroquianos este otro: ¡Desconfiad del caracolillo! En los teatros, y muy á la vista del público, sena muy bien recibido e ¡siguiente: ¡Desconfiad de los arregladores 1 En los toros, tal como van las cosas: ¡Desconfiad de los veterinarios En el Regio coliseo, t con que gusto leería el simpático Arana ¡Desconfiad de Wagner! á ver si así calmaba las naturales aspiraciones de sus devotos 1 En las contadurías de los teatros, y de modo bien visible para los empresarios, este piadoso consejo: ¡Desconfiad de las obras de dominio público! En las tiendas de anticuarios, otro realmente sugestivo: ¡Desconfiad de las cosas autenticas! En los domicilios de buena cantidad de artistas y literatos- ¡Desconfiad del bombo! En la tiasera de los coches de punto- ¡Desconfiad de las pesetas falsas En las escuelas públicas y para que los maestros sepan a que atenerse: ¡Desconfiad de que os paguen! En las tabernas y demás aguarismos ¡Desconfiad de la pureza En los hospitales, hospicios, etc. etc este otro realmente importante: ¡Desconfiad de la Diputación provincial! En Correos otro no menos necesario: ¡Desconfiad de que la correspondencia llegue a su destino ¡Que mas! y para no hacer enojosa esta relación: ¿que duda cabe de que en la misma Presidencia sería muy bien recibido por la opinión el siguiente letrero: ¡Desconfiad de Villaverde Nada, anímese nuestra celosa autoridad gubernativa, y cuidando constantemente de que se renueven tan saludables avisos, es indudable que seriamos dentro de muy poco tiempo el asombro de Europa, la verdadera fuente de la civilización moderna. ¿Hace? Luis G A B A L D O N íff r y MOUNET SULLY ot lSoM. r M