Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Núm. 72 dad desempeñaba el cargo de inspector general de Caminos. Hacía ya algún tiempo que su salud se había resentido mucho por el exceso del trabajo intelectual á que venía dedicado durante muchos años. El funesto desenlace que se temía llegó desgraciadamente. ABC Pág. 3 una excepción de que todos nos hemos lamentado, por el buen humor que suele producir en los jueces encargados de juzgarnos desde la butaca ó la galería? Esa diferencia de tasa obedecerá, es de suponer, al mayor interés de que se cree animado al público en tales noches por asistir al espectáculo, y aquí surge el primer absurdo de la tasa. ¿Cree el gobernador que despierna el mismo interés un estreno de D José Echegaray que el de un autor desconocido del público ó con reputación inferior á la del ilustre dramaturgo? ¿Quién ha sido y quién va á ser el tasador de estrenos, para señalar el máximum de ganancia á los revendedores? Lo mejor sería que no hubiese revendedores de billetes de teatro, en eso no hay duda; pero todavía sería preferible que no hubiese revendedores de pan, ni de carne, ni de otra porción de artículos sin los cuales no se puede vivir, y que merced al intermediario adquieren un sobreprecio que los quita del alcance del pobre. Precisamente en los billetes de teatro sucede que además de no ser la mercancía más necesaria pira la vida, lo que se revende son las localidades que ocupan las clases más acomodadas, las que se llaman de preferencia, y Si hemos de reglamentar 1 a ganancia de los gastos, vamos á empezar por el capital, Sr. Lacierva, vamos á empezar por sus intereses, y entremos de lleno á resolver el problema social en una parte mis grave. ¿Pero con qué derecho se comienza la obra, tirando de la cuerda para un artículo que no es de primera necesidad, ni de segunda, ni en último caso de necesidad alguna? Caso de tasar, tasemos el pan y las patatas, y con eso se hará este invierno un grandísimo favor á jas clases p ¡1 día 17 del mes actual se inauguró el pantano de Cuevadesacomodadas, que sufren las consecuencias de la reven TM foradada, que embalsará veintiocho millones y medio de ta y pagan con este motivo más caro de lo debido su metros cúbicos de agua, asegurando el riego de todas las único é indispensable alimento. huertas desde Olite al Ebio, con una extensión de cincuenta El señorito que quiere una butaca determinada hacia k lómetros, y creando tres mil hectáreas de nuevas huertas en el lado izquierdo ó derecho del escenario, para hacer tierras que hoy son de secano. El acontecim ¡e. to ha llenado de júbilo inmenso á los pue- guiños á la tercera corista de las segundas, que pague el blos ribereños del rio Martin, entre quienes el nombre del capricho á quien tiene el cuidado de reservarle la localiactual Ministro de Agricultura Sr. Gasset sera siempre dad que se hace guardar. objeto de bendiciones. Los señoritos que desean un determinado palco, porEsta concesión la ha conseguido la comunidad de reganque ha de hallarse situado precisamente junto al que ocutes de Caen asociada a los pueblo; de Samper, Jatiel, Caspe cierta dama ó cierta hembra á quien no pueda darse telnou y Escatron. Es dicha comunidad modelo de adminisel calificativo de señora; los que quieren ir al teatro ó á tración de aguas, compitiendo con las de Valencia. Cuenta los toros en el último momento v aspiran á la comodidad para ello con un regidor de aguas y varios ayudantes cela- Los pantanos en España t U f w FSTRECHO DE OLH E, DONDE SE HAN INAUGURADO EL DÍA I 7 LAS OBRAS DEL PANTANO DE CUEVA- FORADADA Fut Dusset acequias, cuya misión es la de evitar la perdida de agua y hacer guardar el turno en los riegos. Pocas riberas como la del Martín podían contar con dos pantanos para sus riegos. El 4 de Febreto inauguro la explotación del de Escuriza, llamado también de Híjar, de cuatro millones de metros cúbicos de agua Con este pantano aseguró la comunidad de Gaen sus riegos. Su acequia principal es antiquísima y sus largos túneles los atribuye la tradición, como otras muchas cosas, á obra de moros, cuando no a obra de romanos Ahora completa su labor con el nuevo pantano, que tanto ha de favorecer á aquella región. de ¡os que han ido con tiempo á proveerse de billete, que paguen un sobreprecio que siempre estará en relación con la demanda de billetes y con el número de los que existan sin vender. Ni el señor gobernador ni nadie puede alterar esta proposición de tal modo, que tendiendo los revendedores siempre á cobrar por una localidad la mayor cantidad posible, la dan en varias ocasiones á precio inferior á su valor en el despacho. ¿Por que? Porque no hay demanda y temen quedarse con el papel en la mano, como ellos dicen. El único abuso que tiene que vigilar y corregir la autoridad en esta materia, es el que pueda cometer una empresa que después de anunciar Jos precios de las RÓNJCA. LA REVENTA localidades en el cartel, las entrega todas álos revendedoNinguno que haya estrenado comedias tiene mucho res á un precio más elevado. cariño á los revendedores de billetes de teatros. El preContra esto deben estar los gobernadores, velando cio que pone a su mercancía en un estreno suele predis- por el interés general, muy apercibidos; la ley les da poner al público tan mal para con la obra y con el autor, medios coercitivos para prevenirlo y castigarlo, y será que en no pocas ocasiones, con justicia ó sin ella, hemos de agradecer cuanto en este sentido ejecuten para evitar atribuido a su conducta el excesivo rigor del público. lo que constituye un verdadero engaño. Este pequeño preámbulo tiene por objeto poner de Pero de ahí á imponer la tasa hay mucha distancia, y manifiesto que á mí no me gusta la reventa de billetes de esa la ha recorrido el Sr. Lacierva en una especie de deteatros, y que consideraría muy preferible para el pú- creto gubernativo con una valentía digna de mejor causa. blico y el autor el que no hubiera tales industríales; ¿pero Y hay que ver la minuciosidad con que se ha tasado la se puede lógica y legalmente prohibir ese oficio? reventa. En noches ordinarias, es decir, defunción ordiNo señor, contesto en redondo, y menos todavía po- naria, los revendedores podrán cobrar el i 5 por 100 soner la tasa á la mercancía, como ha hecho el gobernador bre el precio del billete en el despacho. de Madrid. En noche de estreno, el mismo sobre el coste de la loNo es éste momento de hablar de individualismo ni de calidad en contaduría. socialismo; pero caso de que sea lícito, remitan la tasa; ¿Por qué? ¿Qué delito han cometido los autores para ¿á quién se le ocurre empezar por un artículo de lujo? que se convierta en regla, oor orden del gobernador, que por serlo adquieren en esa especie de subasta que ei público celebra cuando hay un grandísimo interés en ver una obra, precios desproporcionados. Si el gobernador va á señalar el precio de las cosas en lo sucesivo, adviértase; quiere decir que entramos en un nuevo régimen económico, del que pueden obtener grandes beneficios los pobres. Pero ya le ha caído que hacer al Sr. Lacierva ó quien le sustituya; puede decirse que los gobernadores no van á tener otra ocupación en lo futuro, y por de pronto yo no puedo menos de excitar á la primera autoridad de para que señale en la tienda de ultramarinos de que me surto: El precio de los garbanzos. El precio del aceite. El máximum del azúcar. La cantidad que pueden cobrarme por toda clase de latas y el coste de los demás artículos de comer, beber y arder que en mi domicilio se consumen. Todo eso se vende en las contadurías de producción á un precio; el tendero ó revendedor lo aumenta arbitrariamente, y yo necesito que el gobernador le diga qué tanto por ciento debe ganar en cada género nacional ó extranjero de los que expende. Igualmente debe interesarse el señor gobernador de lo que le ha costado al propietario la finca en que habito, para que no abuse en el precio del alquiler de mi cuarto. Que se tase también mi piso, porque eso me importa más, más que una butaca para la cuarta de Apolo. Repito lo dicho: lo mejor sería que no hubiese revendedores en las puertas de los teatros; pero ¿con qué derecho se prohiben?