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Pág. ABC Núm. 72 CRÓNICA DEL BIEN El antiguo palacio del potentado marqués d e BA Salamanca, en CarabanJ chel, es hoy, por ironías de la suerte, Asilo de inválidos del trabajo, creado por Decreto de 11 Je n e r o y ley de 27 de Julio de 1887. Dos años después le inauguraron e Rey Don Alfonso X y su augusta madre la Reina Regente doña M a ría Cristina. E ¡edificio le adquirió el Estado por mucho menos de lo que costó á su primitivo propietario, que, como es sabido, pasó de la opulencia á situación nada próspera. La vida en aquella santa casa es la más plácida y agradable que pudieran soñar los asilados. Se levantan éstos á las seis y media y se desayunan, entregándose después á las ocupaciones caseras compatibles con sus años y sus achaques. Comen á mediodía; trabajan los que pueden, ó pasean; rezan el rosario á las cinco, y á las ocho, después de una cena abundante y sana, como lo es la comida, se acuestan para dormir diez horas. Los domingos y días festivos pueden salir á ver á sus familias, obligándose á estar en el Asilo al ponerse el sol. ASILO DE INVÁLIDOS DEL TRA- DORMITORIO EN EL ASILO DE INVÁLIDOS DEL TRABAJO, ESTABLECIDO EN EL PALACIO QUE FUE DEL MARQUÉS DE SALAMANCA coloquios con el hombre político en candelero, la impresión justísima del interior del Congreso... Hay en toda fa fc f Fot Fnmzeh ASILO DE INVÁLIDOS DEL TRABAJO. ENTRADA PRINCIPAL Fots. Muñoz de Baena obra relámpagos de ¡Aspiración galdosiana. Y me parece que es bastante. FNL Cuidan á los asilados ocho hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, verdaderos ángeles que ganan el cielo á fuerza de abnegación admirable, que comprenderán sólo las personas que sepan lo que es cuidar ancianos, muchos de ellos enfermos y con los achaques que da la mucha edad. Los asilados más ancianos son Blas Rodríguez Díaz, de ochenta y cuatro años; Isidoro Bautista, de ochenta y dos; Rufino García, de ochenta; Sinforosó Fernández, de setenta y siete, y Justo Rodríguez, de sesenta. Este ha sufrido cuatro caídas desde los andamios en que trabajaba y puede decirse que no tiene un hueso sano. Hay también para servicio del Asilo un capellán, un practicante, cuatro criados y el personal de cocina. El director- administrador del Asilo, D Pedro Navarro, modelo de actividad y de administración, lleva veintisiete años en su cargo. El presupuesto de gastos asciende á 3o.000 pesetas, bien escaso, por cierto, para lo hermoso y práctico que es el fin del establecimiento. Desde que el Asilo existe sólo un ministro, el difunto Cos- Gayón, le ha visitado. M u y triste es esto; pero es verdad. Sabido es que la política no tiene entrañas, ni caridad, ni alma para fomentar lo bueno y humanitario. t -f v za de la observación, la claridad con que ve y el gallardo desparpajo con que se explica. porvenir de Vaco Tudela, á más de ser una admirable narración de sucesos que estamos presenciando todos los días, y cuya importancia es necesario anunciar y poner de manifiesto para que los mentecatos se enteren, es el análisis de una situación de ánimo común á una gran parte de la juventud, sobre todo á la mocedad burguesa y aun á la mayoría de la aristocrática. Paco Tudela es un señorito, y esta palabra que con acento de sano y brutal desprecio suele oírse pronunciar desdé la plaza del Progreso para abajo, en algo, en mucho merece ese desdén. Creo firmemente que si se hace caso de este libro y de otros análogos que deben publicarse, la decadencia de ese tipo del señorito ilustradito, bien educado, bien comido, bien trajeado, correctito, respetuoso, insulso y falto de todo arranque y de toda voluntariedad sacudida y original, será irremediable, y con la decadencia y la desaparición de semejante estorbo ganaremos muchísimo, porque en una sociedad que se halla en la dura alternativa de renovarse ó perecer, no hacen falta los señoritos para nada, y en cambio se necesitan batallones, regimientos y ejércitos de hombres duros, impetuosos, dotados de una acometividad creadora y fecunda. Esta consecuencia se deduce inmediatamente de la lectura del libro y es la mejor demostración de que. la novela es buena, puesto que toca á lo vivo, y en ella el autor ha puesto el dedo en la llaga. Paco Tudela es un muchacho listo, bueno, dócil, inocentón, capaz de todo cuanto correctamente puede hacer un mozo en Madrid contando con algunos cuartos: hablar lucidamente en el Ateneo, estrenar un drama en el Español, tomar parte en uno de esos movimientos nacionales que trastornan y preocupan á cuatro docenas de personas, salir diputado, etcétera, etc. Y siendo capaz de todo eso, y después de haberlo catado, apenas si logra, por benevolencia simpática del autor, que no quiere dejarnos amargo el gusto de su novela, elaborarse una humilde y apartada felicidad doméstica, luego que las circunstancias y el tiempo se han cuidado de removerle L PORVENIR DE PACO TUDELA, POR MAUtodos los obstáculos que á ella se oponían. Pero eso es rodo. RICIO LÓPEZ- ROBERTS. MADRID, 903. IM Paco Tudela, en el fondo, no sirve para nada: yo creo que PRENTA DE AMBROSIO PÉREZ Y COMPAÑÍA. ni. siquiera sabrá ser feliz con su Castita, porque sería una UN VOLUMEN EN 8. DE 142 PAGINAS. TRES triste gracia y una burla sangrienta hecha á todos los que nos PESETAS. aperreamos un día y otro en distintos trabajos más ó menos Ya que á los viejos no les preocupa lo más mínimo el pro- forzados, el que la felicidad mundana fuese concedida á los blema de la juventud, de su presente y de su porvenir, bueno abúlicos de la cuerda de Paco. Pero esta misma desconfianza será que á los mismos jóvenes les interese, y en este sentido y esta rabia que su presunta felicidad nos inspira, demuestra hacen falta muchos libros tan hondamente pensados y escritos lo bien trazado que está el tipo. con tanta honradez como el de Mauricio López- Roberts, e ¡Ño hablemos de aciertos descriptivos tan importantes joven maestro á quien ya algunos envidian la facilidad y vivecomo las escenas en la tienda, ei meeting en el frontón, los Don Eduardo Echegaray 1 1 ace pocos días ha fallecido en Madrid el distinguido- -matemático D Eduardo Echegaray, hermano del insigne dramaturgo O. José y del aplaudido autor cómico don El libro de la semana E Miguel. D Eduardo Echegaray pertenecía al Cuerpo de i n genieros, había sido profesor de la Escuela, y en la actualí-