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A BC por gana de pasar el rato, porque dicen que á ese señor, como anda siempre entre chicos, le gusta mucho jugar. Después, D. Gumersindo se ha puesto como un tomate, según costumbre, para pedir que el Gobierno suelte unos cuantos presos... y García Alix, que también estaba muy colorado, ha dicho que no le parecía bien hacerlo. Por último, se ha levantado Lerroux. ¡Ay, hija, cómo me gusta ese chico! Qué despejado es, y vaya un mozo con... temperamento! Se parece la mar á Villaverde cuando era joven. No tiene más defecto para mí sino el mismo que padece mi cocinera: una oredilección atroz por los guardiacivües. VIERNES. ¡Ya nos ha caído que hacer! Habla ó balbuce el Sr. Santos Guzmán, ese ministro á quien todo el mundo conoce por el distinguido fumador. ¡Qué gracia tiene! Dice que, la verdad, no le ha salido muy bien el presupuesto de Gracia y justicia porque no ha tenido tiempo de estudiarle bien. ¡Claro, como que su señoría debe de ser de esos estudiantes á quienes se les va el tiempo entre chupar, escupir y tragarse el humo! y luego, nunca se saben la lección. ¡Carape, ahora habla el joven y a gresivo Lombardero! Este es uno de esos gallegüitos avispados á lo Vincenti, que se meten por el ojo de una aguja. ¿De qué se queja? ¿De que no se entienden las enTriien das? Vamos, joven, no sea usted guasón. ¿A usted qué le importan las enmiendas? Mientras no enmiende la suerte Romero Robledo, á usted no ha de faltarle nodriza que le críe rollizo. ¡Alza, ahora Dato le da la razón á Azcárate! ¿Pero estamos soñando ó qué? ¡Uy, que habla Expedito Silvela! Y no ha abierto la boca y ya le han llamado grosero Lerroux y Junov- ¡Anda, hijo, chúpate esa breva! SÁBADO. ¿Cómo, no conoce usted al que habla? Si es el niño bonito, la coqueluche de las tribunas: Bivona, ó dicho más claro, Tristán Xiquena, el cual opina que es una barbaridad el tranvía de la calle del Barquillo. Vamos, cállese usted, que así hay apreturas y á nadie le amarga un dulce. ¡Si me quejara yo, con estas carnes que tengo, que ayer un insolente viéndome pasar, dijo: ¡Bravo, -bravo, aplaudir al ganadero! Ahora Lerroux se extraña de la reprise de la aplaudida pieza cómica M polaviejecita. ¡Mire usted qué más le dará á Lerroux! ¡Si no sabremos aquí lo que da de OH el genera cristiano! Pero á ese S r D Fernando- Gasset le ha entrado de repente la enmiendorria. ¡Nos ha venido. Díós á ver con esto de las enmiendas! ¡Hija, lo que es yo, para oirles enmendar al Sr. Gasset ó al catalán Junoy, y contestar á Expedito Silvela, prefiero ver La inclusera á la expedita Loreto Prado y á Chicote, ese Junoy cómico- lírico! Pág. 5 LA LOCOMOTORA DEL TREN DE MERCANCÍAS QUE QUEDO MONTADA SOBRE LOS ÚLTIMOS VAGONES OBL TREN BN LA ESTACIÓN DE CERCEDILLA, OCASIONANDO EN EL CHOQUE LAS VICTIMAS- DE ESTA CATÁSTROFE ¡Mnioi c s o pu i lo ú i l.i S i t i a L. ni m i m a d o e n v t i i i i o y 1411 insle en d i o s mal ntc- lu o l.i 1.1I01 m. iuon uuc publicamos, ainJolc toda clase de iaulidad -I U U M di- un unlo miyo I) Hi. ini. isco Murube, quien, LOIIIO O puh wo, ha hecho úmir. iblc dardo de ihni. pación de hunianid id- acomendo á Uendos y coiivirunido u pi io- o liotil, donde t. ha O t l WH i s i l I l l j O s 11 h i M U l i í i C La catástrofe de Cercedilla 1 I ria nueva catástrofe ha venido á aumentar Ja crónica negra. de Jos ferrocarrilestespañoles. El hecho, como todo el mundo sabe, ocurrió el viernes ultimo en la estación de Cercedilla, en la línea de VilJalba á Segovia. Un tren de mercancías alcanzó en aquella estación á otro que debía haber salido antes. La locomotora del primero montó sobre el furgón y vagón de viajeros del segundo, y en eijrremendo choque perecieron seis personas y resultaron otras varias heridas de masó menos gravedad. A la mañana siguiente marchó á Cercedilla nuestro compañero Sr, Asenjo. No encontrando trenes que salieran á la hora que fue á la estación, el Sr. Polak, hijo del subdirector de la Compañía, se brindó, con amabilidad que. le agradecemos, á llevarle en su automóvil, como así lo- hizo En Cercedilla, el I l l O I I. L 1) L O N V) HOM I OK SI lo- I N V. 1 N Mil 1,1 I l M M DIILÑO I I HI 11O IIOiPIIM III ri i l ilkili 1 fANCISCO MURUBE, QUE SOCORRIÓ Y RECOCIÓ LOS HERIDOS, LLEVÁNDOLES Á SU HOTEL CERCA DE LA LOCOMOTORA DEL TREN DE MERCANCÍAS AL EMPEZAR LOS TRABAJOS DE LIMPIAR LA VIA Accidente de un artista V 1 hercúleo Stvongfort, aquel atleta que en la primavera pasada se presentó en el circo de Príce y que hacía pasar sobre su cuerpo un automóvil con viajeros, le salió un rival: Mr. Diforfo, que en el teatro Principal de Valencia se exhibía haciendo pasar por su cuerpo un carruaje. Para este fin se colocaba con el pecho hacia arriba, sosteniendo el cuerpo en alto con pies y manos apoyados en el entarimado del escenario. Sobre el pecho le colocaban dos rieles de madera, por los que pasaba una jardinera con ocho personas, tirada desde las cajas por medio de cordeles. Subió noches pasadas el coche la rampa de madera, pasó sobre el pecho de Mr. Diforfo, y al ir á bajar la otra rampa se rompió un carril. El momento de la desgracia produjo gran impresión en el público. El coche, que se desplomaba sobre el artista, pareciendo que le aplastaba con las ruedas posteriores, y las personas que iban dentro, que saltaban atropellándose para ponerse á salvo, proporcionaron un triste espectáculo y arrancaron al público exclamaciones de angustia. Los doctores Solís y Fernández auxiliaron inmediatamente aJ herido en el lugar de) suceso, apreciándola la rotura de la tibia RESTOS DEL FURGÓN Y DEL COCHE DE VIAJEROS BN LA ESTACIÓN DE CERCEDILLA. LOS CUALES FALLECIÓ UNO POCAS HORAS DESPUÉS Fotografías Ajenjo ENTRE EL MATERIAL DESTROZADO PERECIERON LOS CINCO VIAJEROS Y FUERON EXTRAÍDOS LOS HERIDOS