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Pág. 8 réntela congregada sobre escabeles lustrosos, oye aquellos bisbíseos de la voz sombría, enlazados al chisporrotear de la leña y al bronco rugido del aire que se cuela por Jas grietas de la techumbre. Y en la cocina abrasada, mientras los hierros de las trébedes se retuercen silbando, parece haber ráfagas de un frío sutil y maléfico al que nada ahuyenta. Más allá, tras una empalizada de humilde tracería, consume la vaca familiar su ración de yerba seca. De tiempo en tiempo alarga e húmedo testuz lleno de briznas, y sus ojos mansos, acariciados por los fulgores inquietos, lucen como dos estrellas rojizas en el ABC Núm. 70 fondo. Sobre los campos ya anegados sigue cayendo la lluvia. Sus ecos, como ecos lejanos y rotos de una plegaria enorme, acrecientan la honda paz, la calma litúrgica del rincón benigno. Salmodia la voz de la anciana aquellas leyendas aprendidas en noches as! cuando ella era moza; las mozas escuchan hilando el lino recién espadado, escuchan porque el galán no vendrá, en tanto sus dedos dan vueltas al huso y los rapaces que no quieren dormirse atienden desde el fondo con los ojos abiertos y la boca anhelante... Entonces el labriego es casi feliz y casi ama esos meses en que la Naturaleza duerme. Nunca vio así reunida toda su parentela. Hacia otras épocas siempre falta alguien: es la moza que va á espigar en el campo del rico, son los rapaces que sirven á un amo, es el mozo que siega en Castilla... Se siente feliz, y su rostro terroso y agrietado, como hecho de raíces que se entrelazan, sonríe con sonrisa patriarcal y lenta. Pero aquella sonrisa apágase bien luego. Para hacerla duradera le sería forzoso no mirar al porvenir, que le obsesiona atarazándole. Aun habiendo sido abundosa la cosecha, no habrá en el hórreo más que el pan de algunos meses; y el hombre ve cómo pasado el invierno le será necesario vender ¡a vaca, dejar que los rapaces vayan á donde les den pan, que la moza busque amo, que las espaldas del mozo se encorven bajo un sol implacable... Los husos giran torciendo el lino... La vieja rezonga sus leyendas medioevales... Y los dedos del patriarca, obscuros y nudosos, ya entrelazados, se crispan como un ¡haz de sarmientos que retuerce la acción de la lumbre... FRANCISCO DE CAMBA ARTILLERÍA DE LAS FUERZAS REBELDES DEL PANAMÁ Fot. Gribayedoff ¡YA V 3 ENE! despierte los odios de la juventud universitaria, ni tampoco sus mayores entusiasmos La cuestión de Panamá I os telegramas de la República de Colombia anuncian que no resignándose aquel Gobierno al golpe de Estado de Panamá, envía generales y fuerzas para reducir á la obediencia á los rebeldes que tienen proclamada su independencia. Suponiendo, y es mucho suponer, que ios Estados Unidos, renunciando al pretexto de sostener la neutralidad del ferrocarril, consientan el desembarco de las fuerzas colombianas, á Panamá no Je faltarán recursos para defender sus pretensiones. Amén de sus fuerzas, hay que tener en cuenta que Bunau Varilla, nuevo ministro plenipotenciario de la recién nacida República, está en Washington, ha conferenciado con Hay, el ministro de Relaciones Extranjeras, y está autorizado para firmar con la gran República un tratado semejante al de Hay Herran, que los yanquis defendieron para la construcción del canal y que los colombianos rechazaron. Con esto está dicho todo. t- í s una lindísima figura, en cuya actitud ha representado el TM maestro Emilio Sala la ansiedad dé la espera amorosa. Aparece formando una preciosa página de Blancoi; JVegre en su número de mañana. Las demás planas á todo color son un precioso dibujo de Carlos Vázquez, Primera tormenta; un paisaje crepuscular de Andrade, y la ilustración de un soneto de Salvador Rueda por Fernando Alberti. Los originales literarios aparecen firmados por Torromí, Serrano de la Pedrosa, Cátarineu, Martínez Sierra y otros; los dibujos en negro, por Regidor, Francés, Xaudaró, CouHaut Vaíera y Rojas. Añádase á esto una magnífica sección de actualidades é informaciones fotográficas, y se formará idea de la belleza del número. D. Rafael Conde y Luque T 7l nuevo rector de la Universidad Centra! D. Rafael Conde y Luque, es uno de los catedráticos más antiguos y respetados de la Facultad de Derecho. Como todo español mayor de edad es abogado mientras no se demuestre lo contrarío, todos recordamos con gusto al catedrático de Derecho internacional público y privado, hombre correctísimo, de aristocrática y elegante figura y de diplomática apariencia. El Sr. Conde y Luque es la representación de ia finura y de la frialdad británica, y no creemos que en su nuevo cargo NOTA HUMANITARIA DON RAFAEL CONDE Y LUQUE Fot. AJviach GIMNÁSTICA Y JUEGOS ¿Deben ir los niños al gimnasio? ¿Debe ejercitárseles en los juegos al aire Ubre? un. SS, u 2. 1 EN EL BUFETT DEL SENADO -De parte del Mayor, que en vez de caldo, Jerez, azucarillos, caramelos, etc. tenga usted árnica, ácido fénico, algodón hidrófilo, etc. ¿Por qué? -Por s; vuelven á reunirse los liberales para elegir jefe. pstas preguntas que comienzan el artículo titulado El ejercicio físico en los niños, del pasado número 66 de A B C requieren una contestación afirmativa; no habrá higienista ni profano que no conteste con un sí rotundo respecto de la segunda, y no habrá tampoco uno que haya frecuentado los gimnasios bien organizados que no aconseje su asistencia, lo que basta para probar su conveniencia, pues nada hay más demostrativo que el consejo de los que lo han experimentado. Como aquélla nadie la pone en duda, vamos á hacer apoyo en la de si se debe llevar los niños al gimnasio, y entramos con esto á dar contestación á las preguntas con que termina dicho artículo. Sí se ha de llevar el niño á un gimnasio en el que cada uno hace lo que quiere y no lo que le conviene, en el que unos corren y saltan levantando polvo, otros se dedican á elevar grandes pesos con relación á SUÍ fuerzas, aquéllos hacen dominaciones en aparatos peligrosos y los más se entregan á ejercicios de poca ó ninguna utilidad, la contestación es evidente: no debe asistir. Si el local es húmedo, lóbrego, falto de ventilación ó adolece de falta de limpieza, aunque los ejercicios estén bien dirigidos, tampoco debe serjlevado al gimnasio. Pero si nada de esto existe, pues el local es seco, ventilado, limpio, de gran cubicación y los que asisten están vigilados en sus trabajos, ¿cómo no hemos de aconsejar su asistencia? Pues qué, ¿hay algún juego corporal ó deporte que desarrolle el cuerpo humano de ¡a manera tan armónica como la gimnástica lo efectúa? Todos sabemos, á poco que nuestra inteligencia lo estudie, que el ciclismo deforma la columna vertebral, el foot- ball daña los órganos torácicos por sus brutales irm rffn 1 iimiii irrnin imniniíiniíiimnnnumi 1