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HAÑOUNQ. NUMERO 70. CRÓNICA BISEMANAL ILUSTRADA. postizo por allí, pero eso ya comprenderás que no mancha; los pelos no incomodan más que en la sopa, y como en ese Salón no se come... ¿Qué es eso, vas -á salir? -Bueno, bueno; tienes razón; los hombres somos ex- -Sí; tengo que hacer varios encargos que me han en- traordinariamente desaseados, y las mujeres españolas sois todas lo mismo que las heroínas de Galdós: modecomendado del distrito: visitar Ministerios para que se los de laboriosidad, de pulcritud y de habilidades caseactiven expedientes, nombramientos de peatones, traslados de jueces, toda esa agradable tarea que nos cae en- ras. No discutamos hoy; no tengo ti; mpo; me debo á los encargos de mis electores. cima á los diputados, si hemos de tener á los caciques electorales contentos. A propósito, ya sabes que la mu- -Vete, pues, pero atiende una última razón... galdojer del alcalde de la capital desea un sombrero de moda. siana. ¿Tú sabes lo que es León, el novio de Mariucha? -Precisamente nos toca esta noche el Español. Se lo ¡Carbonero! Ahí tienes bien claro el símbolo. Sois leones... de nombre y carboneros de profesión. Los libeencargaré á María Guerrero. rales lucharon por elegir jefe como si fueran leones, y- ¿Cómo, la notable actriz se dedica ahora á la somdejaron el salón como si hubiesen sido carboneros. No brerería femenina? te sonrías, pues, irónicamente de las mujeres de Galdós, ¿No sabes que en Mariucha el Sr. Pérez Galdós le y créeme que éste no pinta más que lo que ha visto; y si obliga á confeccionar sombreros en escena? ¡Y que los no se ha casado será por cualquier otra razón y no por hace primorosos, según me han contado! ¡Lástima que una mujer t a n hábil para combinar flores, cintas y plumas, se case después con un carbonero! Se le van a ÍW MADRID, 20 DE NOYBRE. DE i9o3 NÚMERO SUELTO, 10 CENTS que en España inicio Blanco ij Negro. He aquí las preguntas con sus correspondientes respuestas. J (asgo principal de su carácter. -No se cuál es. Cualidad que prefiere en el hombre. -La bondad. Su divisa fovoüta. -No sé cuál es. Su principal defecto. -Tampoco se cuál es. Ocupación que prefiete. -El trabajo. Su sueño dorado. -No hacer nada. ¿Cual sería su mayor desgracia? -Tener dudas. Lo que quisiera ser. -Un hombre siempre lleno de salud ¿De qué país quisiera ser? -De aquel en que vivo. Color que prefiere. -El rojo. flor que prefiere. -La rosa. Jlnimal que prefiere. -Todos. Sus autores favoritos. -Los que creen y hablan con claridad. Sus héroes favoritos en la ficción. -Los que no son héroes. Sus héroes favonios en la vida real. -Los que ganan el pan que comen. Bebidas y manjares que prefiere. -No beber y comer poco. Sus nombres favoritos- -Los más sencillos. E NTRE SEMANA. YUGALES DIÁLOGOS CON- estropear todas l a s crea- SPORT E LFRANCIA PEDESTRE EN En todas partes, menos en España, se fomenta y se estimula la afición á los ejercicios corporales, tan recomendados por la ciencia para desarrollar y fortalecer el cuerpo humano. En Francia se celebran concursos de este género. Los últimos han sido notables: el de la carrera á pie de las midinettes en e) parque de los Principes, en París, en la que han tomado parte muchas señoritas, obteniendo la victoria Mlle. Irene Bordoni, y la marcha de la incercorporación del Petit Matelot, tomando parte en ella 4.338 jóvenes, que corrieron 40 kilómetros, obteniendo el primer premio NI. F Harlet, quz hizo dicho recorrido en 3 horas y 58 minutos. La foto 1 afía que publicamos da perficta idea de lo brillante y original de esta carrera. ciones. -O se dedicará exclusivamente al ramo de sombreros de luto. ¡Pero cuantas cosas necesitan saber las actrices que representen l a s obras del ilustre D B e n i t o! E n La de San Quintín, tienen que demostrar a! público sus conocimientos de repostería c a s e r a en Mariucha, sus cualidades para la complicada sombrerería femenina, y Dios sabe qué nueva clase de trabajo le adjudicará en su próxima producción teatral. Y no creas que esas habilidades las reserva para las mujeres de teatro: en casi todas las novelas de Galdós figura también alguna señor; muy de su caia, muy hacendosa, muy trabajadora y rauj experta en éste ó el otro ramo de las menudencias del hogar. Nuestro primer novelista es entusiasta admirador de las mujeres caseras, pero no debe tener muchj fe en la existencia del genero. i s CROÑICA. ALREDEDOR DEL PAUPERISMO LOS CORREDORES PASANDO POR EL PUENTE DE SURESNES EN LAS PRIMERAS HORAS ¿Por qué? -Porque es un solterón impenitente A el le gusta mula que tú malévolamente supones. Vamos á ver: ¿á que no cho que los demás nos casemos, y hasta nos recomienda lleva tan bien hecho como tú el nudo de la corbata? Ahoen todas sus obras que el jamos compañeras trabajadora pide el coche y vete. ras, hacendositas y, á poder ser, económicas; pero eso- -No; voy á pie; mejor dicho, tomaré el tranvía. de cargar con una de ellas, ¡quiá! O no las hay en la rea- -Fíjate en los letreritos Se prohibe fumar ÍÍNO se lidad como 1- teña su fantasía, ó permite escupir etc. etc. ¡Qué lástima que no los hu- -O no ha dado con ninguna, y eso que abundan mubieran puesto en el Senado! erto en España. Sí, señor, mucho. En esta materia no- -Anda, pues ahora, según dicen los periódicos, van admito sonrísitas irónicas ni afirmaciones burlonas. ¡Ha- á colocar otro: Desconfiad de los rateros bría que ver vuestras casas si nosotras abandonáramos- ¿Y por que no ponen también en los Cangrejos No un solo día su dirección y su gobierno! Ya ves tú que montéis sin aseguraros la vida los exministros, que los senadores y hasta los diputados- -Ya lo pondrán; menos No paguéis al cobrador sois gente respetable, y muchos de vosotros limpios. en los tranvías figurarán todos los letreros que á ti se te Pues bien; Paulina, mi doncella, que tiene un hermano antojen. Con el tiempo, para conseguir que un niño salga ujier del Senado, me ha dicho que á la mañana siguiente dseadito y avispado, no se le enviará á la escuela: se le de la Asamblea de los liberales invirtieron más de cua- mandará al tranvía. ¡Qué excelentes fábricas serían éstos tro horas en asear el Salón de Sesiones. ¡Santo Dios, para formar ciudadanos si no los matasen previamente! cómo lo dejaron, y eso que no eligieron jefe! Los tapices Ea, adiós, que me va á apremiar mucho el tiempo y... quemados, colillas de puros y de cigarrillos por todas- ¿Te apremia el tiempo, y vasa ir en tranvía? ¿Ignoras partes, papeles rotos, señales de catarros y manchones de acaso que uno de los letreros dice No tengáis prisa. Ya ceniza... ¡Un horror! Paulina dice que su hermano y llegaremos alguna vez, si no se- suelta el troleyiii Me patoda la servidumbre senatorial les echaban mil maldiciorece que hoy no avivas expedientes, nombras peatones ni nes, exclamando: (r ¡Ya se podían haber ido á elegir jefe á trasladas jueces. Se van á divertir tus electores. Menos la Plaza de Toros! Y según parece, los magníficos tamal que á la alcaldesa le mandaremos entre María Guepices que alfombran el suelo del Salón, están desde ese rrero y yo el sombrero de moda... Y después de todo, día pidiendo urgentemente una mano benéfica que les ¿para qué sirve un distrito, sino para que la mujer del eche un remiendito. ¿Y todo para que? gran cacique se lo ponga por montera? ¡Eh, que has ti- -No tiene nada de particular lo que me cuentas, porrado la colilla sobre la alfombra! El mejor día pegas fueque como la reunión fue muy movida... go á la casa. -Tan movida que, según los empleados de la Cá- -Adiós, Mariucha. mara, masque Salón de Sesiones parecía aquéllo un cam- -Adiós... carbonero. po de batalla, y en lugar de verificarse votaciones dijérase JOSÉ DE ROURE que se habían dado en él cargas de caballería. ¡Podéis hablar los hombres de vuestras disposiciones caseras, ni aun de vuestras hazañas políticas! Nosotras hubiéramos elegido jefe y habríamos dejado, además, el Salón más r on motivo del aniversario de Ja muerte de Emilio Zola, un limpio que la plata. No digo que no hubiera quedado, periódico francés reproduce el interrogatorio que le hizo por el calor de la discusión, algún moño ó algún bucle algún tiempo antes de morir, interrogatorio parecido á los CURIOSIDADES Como la vida nos enseña que al querer realizar un bien podemos contribuir al DE LA MAÑANA descubrimiento de algún mal, fot. íiribaycíloff muchos hombres prudentes somos tímidos en el cumplimiento de ciertas virtudes exigidas para la perfección. Esta pequeña máxima, extraída más que de mis lecturas filosóficas, de mi experiencia personal, puede ser aplicada con entera justicia al señor alcalde de Zaragoza, actualmente perplejo á pesar de haber realizado una obra digna de alabanza. El señor alcalde de la ciudad invicta recibe cinco mil pesetas de D Alfonso X 1 J 1 para su distribución entre los pobres. Y al mismo tiempo recibe mil trescientos cincuenta y un memoriales de otros tantos desgraciados que se creen con derecho á participar del regio donativo. Si el señor alcalde fuera uno de esos hombres de dañosa actividad, incapaces de resistir los impulsos del momento, la pródiga limosna se hubiera repartido desde luego, y cada uno de sus solicitantes tendría gastadas á estas horas las tres pesetas y setenta céntimos que le correspondían, con arreglo á la inmutable regla de la división, última de las cuatro que nos enseñan en la escuela. Queda un residuo de una peseta y treinta céntimos, que no encuentro manera de distribuir mientras no se invente una moneda divisoria. Afortunadamente, el señor alcalde es un hombre prudente; sabe el peligro que corren las ideas si se las lanza sin una meditación seria y profunda; sabe que lo imprevisto es un factor muy digno de tenerse en cuenta en la vida, y sabe también que así como no es oro todo lo que reluce, no toda la miseria es pobreza. Además es un optimista de la desgracia, si vale la frase. Y sospechando que no hay mil trescientos cincuenta y un pobres en la hermosa ciudad confiada á su custodia, manda á los jefes de la guardia municipal que realicen una escrupulosa información alrededor de esa inmensa montaña de memoriales. Yo aplaudo á ese moral y celoso funcionario por esta determinación, que considero digna de general alabanza, ya que la persecución de la verdad es alta empresa en que sólo se ocupan los grandes espíritus... Mas, véase