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Pág. 8 Según! a tasación hecha por el arquitecto municipal Sr. Sallaberry al e x p r o p i a r la casa, el Ayuntamiento pagó el pie de terreno á 23 pesetas. La parcela resultante después de hacer el ensanche de la plaza del Callao y la nueva rasante de la calle de Preciados, la adquirieron l o s propietarios de la casa núra. 46 de dicha calle á razón de 52,5o pesetas el pie cuadrado. Como se observará, en esta ocasión el Municipio ha velado por los intereses del pueblo de Madrid, haciendo producir á una parcela de terreno irregular y relativamente pequeña la suma que podría obtener por un solar de dimensiones considerables y de oerímetro regular. ABC Núm. 69 ESI ON D E UNA RESEÑA Cuando el Congreso da las bombas de la tar de, el reloj de ¡os diputa dos echa tres. La grande es atmósfera y la expectación se masca. Las tribunas, cuajadas U N N U E V O P U E N T E E N B U D A P E S T Ac 7 h. a dC i n a u S u r a r s e en Budapest un monumental puente, cuya magnifide escaños. Los espectacencía pueden apreciar nuestros lectores por la fotografía que reproducidores de la patria llenos mos, fc nuevo puente lleva el nombre de Isabel, y establece la comunicación entre las dos partes de la ciudad que separa el Danubio. Hace muchos años de padres. que la construcción del puente era reclamada por las necesidades del tráfico, pues el que existía apenas las llenaba. En 1848 el Gobierno húngaro anunció un concurso, al cual concurrieron ingenieros y arquitectos de toda Europa, pero ninguno de sus proyectos satisfizo, y el plan volvió á dormir, hasta que Preside el señor banen íbqü se aprobó y se empezó á realizar el proyecto que hoy está terminado. El puente abierto al público ha costado 65o.ooo coronas. co. En el Gobierno azul está todo el Romero, menos el ministro de cama y justiEl Ministro de Hacienda. ¡Que se eserman esas na- que nos es tan precisa, en vez de perder la escuadra con cia, que se ha quedado en su reuma porque tiene Gracia. rices! diputados inútiles, señores dimes y diretes? Suena la sesión. Ábrese la mosca y no se oye una sala El Sr. Atvarez mismo. -Lo Melquíades aconteció en El Sr. Salmerón. -Poco habrá que hacer, señores baren toda la campanilla. tiempo de esa minoría, que hoy anda con el jefe colgando cos, para llenar de poderosos diputados nuestras saloEl uniforme de ministro, vestido de Agricultura, en busca de un candil. (El señor marqués de la Cabeza bres aguas. Con destinar á la lista del importe bravio el sube á la entonación, y con buena tribuna da ley á una de Armijo hace signos negativos con la Vega. crecido mar de la irritante defensa civil... lectura sobre aprovechamiento de comentarios. Las miEl Sr. Nocedal. -Voy á dirigir un ruego á la idea. El Presidente. -Ruego al señor camino que no continorías hacen sus aguas á esta ley, y acto seguido inter- Me bulle una Mesa en el cerebro y quiero desarrollarla. núe por ese Salmerón tan resbaladizo, ó echaré sobre el pela al Gobierno el Sr. Santander sobre las desgracias El Sr. palabra, -Para eso no hay Presidente. reglamento todo el peso de su señoría. ocurridas en las vías más céntricas de Salmerón. El Sr. Nocedal. -Era para decir que... (Varios gritos lanzan diputados ininteligibles. El Sr. Salmerón. ¿Es cierto que una comisión de El Sr. asaúra. -Orden, orden, so Romero. El Sr. Dato. ¡No es posible sostener ninguna genministros de azúcar vino de allí á ver á los fabricantes (Fuertes tribunas en los rumores. tuza seria con esta discusión! de la Corona? El Sr. Conde de chistes. -Esos labios sientan muy mal El Sr. Ministro de tiempo. -Estamos perdiendo un EsEl Sr. González recibida. -La comisión fue Besada en los Romanones de un presidente. tado precioso. por mí. (Escaños en los aplausos de los liberales. El Sr. Muro. -Vosotros tenéis la Cámara de todo. El Sr. gilí. -Pues está completamente Salmerón su El Sr. Sánchez palabra. -Pido la Toca. (Rumores en la culpa. señoría, porque dicen que se les ha dado con la puerta El Sr. J (omero. -La tiene su señoría. El Presidente del señor Consejo. -Lo que hacéis es poen las palabras. El Sr. Sánchez. ¿Por qué no hablamos de la tarde ner el betún á la altura del Parlamento, y no debe discutir con los mantenedores de la vergüenza el que tenga una pizca de obstrucción. NOTA TEATRAL El Sr. colmo. ¡Esto ya es el Muro! El Sr. Ministro de la palabra. -Pido la Gobernación. (Gran Cámara. La confusión está que se entiende y no arde nadie. El Presidente (arreando varios diDutados) -Orden, señores campanillazos. (Los republicanos apostrofan á los escaños desde sus conservadores, y éstos, en pie sobre los bastones y blandiendo los pupitres, contestan con epítetos monárquicos á los diputados que suenan mal. El Presidente hace pedazos los badajos de la patria y no le obedecen los padres de las campanillas. La olla de las leyes conviértese en un templo de grillos, y para colmo de voces, en medio de grandes dichas, varios cardenales irritados salen á los insultos y allí se llenan de diputados y de pasillos) Restablecido el Sr. Maura, pide el orden la palabra y dice: -Señores momentos; en estos diputados difíciles, no sé por qué se me ha puesto en los ministros que las narices responsables tiemblan ante mi voz. Yo no quisiera que viesen en la mayoría del lobo un porvenir tan aplauso como boca de negro. ¿Qué importa que las manos de la mayoría junten sus miembros para aplaudirme? Todos viviremos: el Sr. coyunda y yo en la consabida Silvela matrimonial; el S r Villaverde saneando á lo; ministros y todo el Gobierno jugando la moneda... (Grande y prolongada tribuna... Desde la ovación pública lanzan al descaro, con el mayor hemiciclo, un ramo de ujieres amarillos. Los crisantemos le retiran... Y yo me Congreso también del retiro con un trastorno cerebral de mil sesos... algo así como si fuera á saltárseme la tapa de los demonios. JUAN P É R E Z ZÚÑJGA Nuestro concurso deí premio gordo EL ULTIMO u uMU DE MAURA, O EL TANGO DEL CANGREJO Los morenos de la mayoría, entusiasmados con el consabido ¡Siempre pá atrás! ¡Siempre pá atrás! Oegún anunciamos en nuestro número 65, correspon diente al día 5 de este mes, el agraciado con el premio de quinientas pesetas de nuestro Concurso de E ¡premio gordo. por ser r ¡o áe los tres que designaron el