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Núm. 69 ABC la tarde se reuniede sesiones del Se- Pág. 5 LA. ELECCIÓN DE JEFE D E L P A R T I D O L I B E R A L adoloS P d senadores, ex- senadores y exdiputados del particio liberal, con objeto de nombrar jefe en sustitución del ilustre Sagasta. El espectáculo dado por la Asamblea fue deplorable. Los congregados aparecieron divididos, y lo que es peor, apasionados, hasta el punto de que hubo momento en que uno y otro bando se amenazaron, faltando poco para que pasasen á vías de hecho. No pudo elegirse jefe, y los. asambleístas se separaron más divididos que fueron al. palacio de doña María de. Molina. Las. condiciones. del local y la hora en que el acto se celebraba no eran las más apropósito para hacer una fotografía. De lo único que pudo hacerse ofrecemos á nuestros lectores una prueba, por la que p ede verse la animación que hubo en dicho acto. 1 mmvww ASPECTO DE LA SALA DE SESIONES DEL SENADO EN LA TAfcDE DEL DOMINGO ULTIMO, CUANDO EL PARTIDO LIBERAL SE REUNIÓ PARA ELEGIR JEFE Fot. Frnn? rn R O Ñ I C A ¡QUÉ GANGA! Anda por todos los periódicos una noticia que se publrca con la mayor indiferencia, y que se lee lo mismo, por lo visto. Ello es que el actual ministro de instrucción Pública se propone, conseguir que desde elpróximo presupuesto no haya en España ningún maestro de escuela con un sueldo inferior á 5oo pesetas anuales. Hna verdadera bicoca. ¡Quinientas pesetas anuales nada menos, es decir, una peseta y algo más de treinta y cinco céntimos diarios, todos los días y cada veinticuatro horas! Bueno es advertir que estos maestros tienen casa de balde casi todos, y que la peseta diaria con los céntimos correspondientes es sólo para que coman, beban y se vistan ellos y sus familias. con lo cual varía bastante el concepto que puede haberse formado respecto de la pequenez del sueldo. Ya estoy viendo los banquetes que esos maestros se proporcionarán en cuanto asciendan. El gasto del día se presupuestará en esta forma, tomando por modelo un maestro que no tenga hijos y que viva sólo con su mujer: Para desayuno, á 20 céntimos cada uno. 40 céntimos. Para comida, compuesta de patatas y pan solamente 45 Para cena, las mismas patatas con pan 4 S TOTAL Í 3o Como van á ganar una peseta y treinta y seis céntimos, todavía les sobran seis céntimos para vicios y objetos de fantasía, como la luz, el combustible, la ropa, el calzado, los muebles, la botica, el médico y otras chucherías semejantes. Hay una porción de pueblos donde la manutención de los pollinos, comprendido el aseo (esquilado, etc. cuesta mucho más; toda comparación es odiosa, ya la sé, pero pienso seguir por este odioso camino en las presentes líneas. Ganan más que los maestros de escuela en España: Todos ios peones de albañil. Todos los porteros del Ministerio de Instrucción Pública. Todos los mendigos de la Corte. Todos los que llevan baúles á las estaciones. Todos los que recogen trapos y basuras. Todos los barrenderos municipales de las poblaciones de tercer orden en adelante. Y todos los verdugos. Comparaciones más odiosas todavía: Con lo que cobra un capitán general, se pueden pagar sesenta maestros d: escuela durante doce meses. Con lo que cuesta un toro de los que se lidian en una corrida mediana, se pueden sostener, hiperbólicamente empleado el verbo, tres maestros de primera enseñanza. Con lo que gana u. i matador bueno en cada corrida, diez maestros. Con lo que gana al mes una tiple de buenas formas y movimientos ágiles, tres maestros durante un año. Y aún se me ocurren comparaciones mucho más odiosas, verdaderamente africanas, puesto que, según hemos convenido, África es el continente de los odios; pero mejor será omitirlas para no amargar las horas de los maestros que lean estas líneas, y, además, porque habrá pocos sermones más perdidos que los que en España se dediquen á cosas de enseñanza. Lo que sí debe decirse es que ese sueldo ideal es un ascenso, y que, hoy por hoy, existen personas consagradas al Magisterio con haberes que no llegan á la peseta diaria ni á los cincuenta céntimos. ¡Y todavía hay un ministro que se ha extrañado de que haya tres mil escuelas vacantes en España porque no se encuentra quien quiera regentarlas! Eso debe atribuirse al afán del lujo, al amor á las comodidades y al refinamiento de nuestras costumbres; el hombre hoy no se contenta con nada y desprecia esa peseta y céntimos, sin considerar las ventajas que puede proporcionar el ahorro á los que desempeñan tan pingües cargos. Pero somos un país pobre, dicen las gentes que se resignan con todas las injusticias, y no se puede pagar más. Sí señor, somos un país pobre, y queremos ser un país en la miseria, que es á donde conduce directamente la ignorancia que se fomenta con maestros de cinco reales mal contados. Porque puede salir un apóstol de la enseñanza que se resigne á cumplir su sagrada misión sin comer, y que no sienta desmayos, en todos los sentidos de la palabra, en el ejercicio de su cargo; pero lo más seguro, por ser lo más humano, es que la enseñanza sea en todas partes de á peseta y céntimos, y con lo cual preparamos una generación que no se diferencia en nada de ¡as anteriores; es decir, que se distinga, por lo mucho que ignora, de todos los demás pueblos del mundo. A. eso de la regeneración le hemos aplicado ya la pala- bra lata, que equivale á decir: se cerró el debate; no hay que hablar más de esa materia, que aburre, anonada y abruma; vamos á acuparnos de la actitud de Silveia, que eso entretiene, divierte y refresca, si no se toma con calor. Lo del sueldo de los maestros es, además, una lata antigua; se pudo resistir mientras sirvió para poner en ridículo á las víctimas en novelas y comedias; pero en serio, no es cosa de aguantar las repetidas quejas de ios que enseñan por espacio de un año y otro. Además, la vida de los pueblos ha variado mucho en esté siglo. El maestro y la escuela siguen lo mismo; pero no hay localidad sin un casino, cen ro de cultura excepcional, donde se juega y se discute de lo lindo y hasta se sabe del mundo por medio de algún periódico cuya costosa suscripción mensua! se pagí entre cuarenta ó cincuenta socios. Los ministros deben opinar como los socios de los casinos, y hasta ahora no ha salido ninguno que aborde la lata de la regeneración por el principio, esto es, haciendo maestros de otro precio. Pero se ve, después de todo, que aún nos quedan fuerzas para ser algo: eso de llegar á la peseta y treinta y seis céntimos diarios para pagar al maestro de escuela, es una prueba de vigor nacional digno de envidia, y por lo cual debemos darnos tantos vivas unos á otros como se dieron á la puerta del Banco de España los tenedores ilci empréstito que hizo el Sr. Villaverde al acabar la última guerra. Sí, señor, nos hemos corrido; hemos llegado á la ganga y estamos despilfarrando el dinero en instrucción primaria, cuando podemos emplearlo en aumentar la dotación de! tribunal de la Rota, cuya utilidad se demuestra sobradamente todos los años en el Congreso al discutir los presupuestos. Y luego, ¿qué se exige para ser maestro dé escuela? Pues casi nada: seis ó siete años de estudios muy mal organizados, pero que cuestan bastante dinero. ¿No se podría añadir alguna condición difícil para que no se peguen de puñaladas las gentes por estos cargos tan espléndidamente retribuidos? ¿No se podía comprender el cargo de maestro en la ley de sargentos? Hay que poner trabas á las aspiraciones más desatentadas que pueden desarrollarse en cuanto esos sueldos se establezcan. ¡Caramba, qué gana de fomentar todas las concupiscencias! EMILIO SÁNCHEZ PASTOR