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Pág. 4 ABC Núm. 69 A P U N T E S FINANCIEROS Aunque no se discuta en las Cortes la ley de saneamiento de la moneda mientras no se aprueben los presupuestos, es interesante estudiar algunos extremos del proyecto, que aun en el caso de no ser adoptado, servirá siempre de antecedente y quizás de ejemplo en el porvenir. Éntrelas muchas cuestiones que suscita, ninguna más trascendental que la de las deudas á emitir para regularizar la situación financiera. Se nota desde luego una predilección marcada en favor de las emisiones amortízables; el artículo 7.0 se refiere á la emisión de jS millones de francos, amortizable en veinte años y garantizada por los productos de Almadén; el artículo 11 habla de 700 millones de Deuda amortizable, igual en sus condiciones y garantías á la ya existente. Salta á la vista que estas deudas con amortización gravarán mucho más los futuros presupuestos de lo que podría gravarlos una emisión perpetua. ¿Que ventajas reportarán en cambio? Al establecerlas se desea que el gravamen sea momentáneo; que las generaciones futuras no sufran las consecuencias de las necesidades presentes. Este sistema, aplicable en una nación floreciente, dotada de cuantos elementos de vida necesite, no lo es en la nuestra, donde para fomentar la riqueza agraria, desarrollar la instrucción pública y crear elementos de defensa, será preciso recurrir al crédito cuando termine el período de regeneración financiera. Entonces nos encontraríamos con presupuestos recargados por amortizaciones costosas; con una situación menos despejada, y á las dificultades naturales de toda operación de esta índole vendría á sumarse una nueva dificultad. Bajo otro punto de vista, debe condenarse el sistema de amortización; es erróneo creer que el público tiene predilección por este papel. El tenedor de Amortizable cobra menos interés que el poseedor de Deuda perpetua: á cambio del reembol- so aleatorio á la par, sacrifica lo seguro á lo incierto, á un azar semejante al de la lotería. El verdadero comerciante no abandona ni un céntimo á la casualidad. Estas consideraciones han inducido a la mayoría de los Estados contemporáneos á adoptar como forma de emisión la Perpetua y á no emitir papel amortizable fuera de circunstancias especialísimas y excepcionales. Ja garganta. ¡Anda! ¿quién será ese señor pequeñito que habla tan de prisa y tan incomodado? ¿Cómo dice usted? ¿Menéndez Pallai és? ¡Qué listito debe de ser y qué cabecita tiene tan mona! Parece un republicano de la clase de párvulos; un revolucionario de pantalón corto, como el chico de Pí. Pero ¿ha oído usted, vecina, lo que ha dicho el ministro de la Guerra? Que los soldados no pueden leer periódicos, porque la milicia es una religión y tal. ¿Y eso qué tiene que ver? ¡Ya se lo está diciendo de misas Salmerón... y ahora MoENTIERRO DE D JULIÁN ROMEA. LA PRES 1 D 1- NCIA DEL DUELO! ot. MUÍS 07 ret! ¡Me alegro! Pasala empezaron a dar vueltas ante mi vista y me producían rece que había ahí un gatuperio... y Villaverde quiere vértigo. Al cabo de unos instantes, que me parecieron siglos, taparlo metiendo un capote. ¡Plancha, plancha, general no sé qué fuerza me levantó y me condujo, dando traspiés y Martitegui! Y ésta la van á saber 1o s soldados sin gratropezando con los muebles, hasta la puerta por donde haduación y hasta los niños de pecho. bían de entrar mis señores. Aquella escena muda fue un peSÁBADO. -Ya, ya sé que es un poco tarde; pero por queño éxito. Sí, señor; no cabía más verdad: era el criado no oir al Sr. Morayta... ¿Qué, no se ha sabido por fin que, soñoliento y sobresaltado, corría vacilante á cumplir quién mató al niño de Santander? Bueno, ¡pobrecito con su deber... Asilo comprendió el público, y un rumor de aprobación corrió por la sala. Julianito empezaba a revelarniño! encima de que le matan, le sucede lo que á Meco, se! Aquí la conciencia me obliga a deciros que la única veró lo que á Palanca, el comendador de Fuente Ovejuna... dad existente era que yo no sabia dónde estaba. ¡Ay qué gusto! Va á hablar D. Segis... ¡y Canalejas Se me olvidó el papel, me faltaron las fuerzas hasta el punto también! Esto es canela, vecina. Ya verá usted qué de de que mi tía y Catalina me animaban entre verso y verso de olas y de amaneceres y de anocheceres y de cosas bonilos suyos, diciéndome por lo bajo: ¡Por Dios, hijo! ¡Seretas. Francamente, Moret es el orador de las señoras, y nidad! ¡No te acobardes! ¡Que te van á matar! A partir de Canalejas e! de los caballeros, y ríase usted de esos que aquella noche, ¡cuántos defectos, cuántos resabios! ¡Que hablan para la masa neutra... Pero, no perdamos palacómico tan malo era Julianito! Se confundió en e) grupo de bra. (Pausa latísima. ¿Ha visto usted nada más precioso racionistas, y cada noble 2. ladrón i. cazador 4. o soldado 5. que desempeñaba, le valía un pateo, una grita u otra que ésto? ¡Hija, á mí se me hace la boca agua! Canalerecompensa por el estilo. ¡Cómo se alegraban los morenos! jas quiere que nos aliemos con Francia; Moret pide que Una noche quise conocer la opinión que el publico tenía sea con Francia y con Inglaterra, Villaverde dice que de Julianito, y me coloqué en las butacas después de concluiestá muy desengañado de las grandes potencias, y que da la representación de Mujer gazmoñay marido infiel. Detrás él ya no se alia con nadie. Los dos quieren que España de mí había dos caballeros. Uno de ellos debía ser forastero, pegue, y D. Raimundo se contenta con que España paporque no conocía á los artistas y pidió al otro detalles y gue. Pero, de todos modos, esto es lo divertido; que noticias. Yo escuché el siguiente diálogo hablen, que hablen mucho y bien, que para eso estamos- -De modo que esa que ha hecho Doña Úrsula es J i Matilaquí todos. ¡Hija, yo he pasado una tarde, que mejor no de, ¿no es eso? la espero en los martes vespertinos del Español! -Justo. ¡Qué actriz! ¿eh? ¿Y el que hacía el marino? -Florencio Romea. ¿Y el jesuíta? ¡Cómo me ha hecho reír! ¡Qué gracioso! ¿verdad? Yo esperaba impaciente que llegasen a mi papel para saborear los elogios que indudablemente me correspondían. ¡Ahora! Ahora llega mi vez pensaba con fruición, y volviendo la cabeza con deseos de que me reconociesen aqieelioí señores. ¿Y el que ha hecho de novio? -preguntó el forastero. ¡Con qué furia me palpitaba el corazón! ¿Ese? ¡phs! ese... no sé... E 1 encargado de hacer los forra- gaitas en este teatro. ¡Pobre Julianito 1 No andamos tan sobrados de actores que no tengamos que lamentar la muerte de quien tuvo extraordinarias aptitudes y poderoso gesto cómico. Luis Alonso, en nombre de todas las creaciones de Romea, llorará constantemente su ausencia eterna. ¡Triste y cruel vida que nos permite engendrar afectos y fecundos cariños, para después robarnos con la muerte el placer de cuanto se ama, de lo que se estima! JORGE FLOR 1 DOR JL I A NAVEGACIÓN AÉREA. TRIUNFO DEL LEBAUDY Los hermanos Pierre y Paul Lebaúdy han conseguido un magnífico triunfo con el globo dirigible que lleva su apellido. La prueba que realizaron el día J 2 del corriente mes, ha sido decisiva. A las nueve y diez minutos de la mañana salieron en el Lebaudy de Moisson, y a las diez y cincuenta llegaron á la torre Eiffel, habiendo Recorrido unos setenta kilómetros en una hora y cuarenta minutos, con viento contrario y evolucionando á su antojo. El triunfo fue completo, y hasta el mismo Santos- Dumont fue á felicitar por él á los hermanos Lebaudy, hoy héroes de París. EL CONGRESOE NDE UNA SEÑORAIMPRESIONES PARLAMENTARIA EL GIOBO n F B A U D Y DF LOS HFRMANOS PIERRE Y PAUL LEBAUDY, SAMFNDO DF LA GAI ERIA DE M Q U I N A S TN PARÍS JUEVES. ¡Y dale con el Sr. Morayta! Siempre preguntando. Pero, señor, ¿este catedrático es de los que no explican nunca? ¡Qué señor tan curioso! En su casa debe de traer fritos á los criados. ¿Quién es ese jovencito que denuncia abusos electorales? ¡Ah, el chico de Montero Ríos! Pues mire usted, es un buen partido, porque ya recordará usted que su papá dijo que le legaba la gloria del tratado de París. Con esa herencia, me extraña que no haya flechado ya á slguna millonaría. Ahora sí que sale un hombre gracioso; éste es de los de mis tiempos: D. Nicolás Estévanez. Mire usted con qué salero dice, tirándose de la perilla, que sus ideas no las comparte la Cámara ni el país. ¿Habrá guasón? Entonces, ¿cómo ha salido diputado de oposición? ¡Uf, el presupuesto de guerra! ¡Qué lata tan desastrosa! ¡Y qué mal habla este Sr. Martitegui! ¡Lo que es como no gane otras batallas que ésta, aviados estamos! Ya, ya verás cómo te pone Salmerón. Digo, ¿eh? Ya ha dicho D. Nicolás que los ministros de Hacienda son ministros de la Bolsa. Descuide, maestro, que ya vendrán otros que sean ministros de (da bolsa ó la vida VIERNES. ¡Hombre, qué casualidad! Hoy no habla el señor Morayta. Está hablando el Sr. Poggio, que pide protección para los tabacos canarios. ¡Pero, por Dios, señor Poggio, si dicen todos los fumadores amigos míos que esos tabacos son unas tagarninas imposibles 1 Tanto valdría proteger á los médicos especialistas- de J i P 1 BKRE LEBAUDY. 1 PAUL LEBAUDY. JANTOS DUMONT. 4 M JULLIOT RODEADO DE AMIGO? r o t s Gribayedotc AL IR SANTOS DUMON 1 A FELICITAR Á LOS HERMANOS LEBAUDY nrrcia T Í ¡IÜII nm inninirmmnrtFWTiinirnwfiiwn