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Núm. 6o ¡Que se retire! -unos. ¡Que salga) -otros. Pellejín trató de hablar é hizo señas con las manos para que cesaran las voces. Pero estas seguían cada vez más potentes, y entonces el que hacía de pintor le dijo: -Métase usted cuanto antes, D Atilano. Pellejín fue á meterse andando hacia atrás, pero no se acordó de que el caballete de Rudesindo se hallaba colocado en mitad de la escena y ¡pum! derribó el caballete, cogiendo debajo al vizconde. La que allí se armó no es para contado: las carcajadas resonaron por doquier; un espectador de la galería comenzó á imitar el canto del gallo; la madre de Pellejín, de pie en el palco, increpó al público con frases destempladas; la esposa, presa de una convulsión, se puso á lanzar carcajadas histéricas, y el suegro dijo con voz tonante: -Ya sé de dónde viene todo esto. De los republicanos. ¡Infames! Le silban porque es un monárquico convencido; pero me las pagarán. ¡Vaya si me las pagarán! ¡Mañana, en el Congreso, voy á hacerles polvo! A Pellejín le sacaron por la puerta de atrás, envuelto en un tapete para que no le conocieran. Y el drama no pasó de la primera escena. Luis TABOADA ABC nosotros, esperando sentirla en la cabeza, no apreciábamos las cosquillas revolucionarias que nos producía en los talones. ¡Lo que sí creo recordar, es que mientras nos gobernó todos teníamos los talones hinchados! Y es, sin duda, que al país le va cansando muv mucho que le hagan cosquillas los neos Conque ya ves, Simplicio, si la ovación estruendosa de la mayoría estaba justificada. ¿Cómo no se ha de aplaudir rabiosamente á un político que confiesa que no ha sido leal con nadie y que no ha tenido en su vida más que dos afectos sinceros, el que profesaba á su cuñado que se murió y el que orofesa á Silvela, que es como si se hubiera muerto? ¡Caramba con los cariños verdaderos de D Antonio! El día que le empiece á querer sinceramente á Víllaverde, ya puede éste disponer que le entierren con palma. Y digo con palma, no porque D Raimundo haya sido un monstruo de honestidad precisamente, sino porque si no consigue alguna palma después de muerto, lo que es vivo, no puede contar más que con las de sus manos. Y una vez demostrado hasta la saciedad, como me figuro haberlo hecho, que el Sr. Maura merecía la ova ción frenética que le tributó la mayoría, he de decirte, Simplicio, para que veas hasta qué punto es paradógico nuestro D Antonio, que éste, según sus propias pjlabras, no iba á pronunciar el discurso que le valió tan desaforados vítores, sino otro; pero le venció la emoción, y dijo lo que no pensaba. En eso se conoce que es un gran orador: siempre dice lo contrario de lo que piensa. Y ahora te pregunto á ti: si Ja oración que soltó ie valió tantos aplausos, ¿qué hubiera sucedido en el Congreso si suelta la contraria, la que embotelló en su despacho? O no hay lógica en el mundo, ó la pita se hubiera oído en las estribaciones del Malaya. Considera que vencido por la emoción dijo lo contrario de lo que iba á decir, resultando un perfecto ministerial, y aseguran que el Gobierno se ha quedado el pobre sumamente flácido, pues si dice lo que pensaba, ¿quién hace que Villaverde levante más la cabeza? ¡Ah, Simplicio querido! La Providencia es muy sabia enviándonos de pronto una emoción que trastrueque nuestros planes y cambie nuestros discursos. Gracias á la emoción súbita que le envió el otro día á Maura, aún vive D. Raimundo, aunque como el cerillero del cuento, y todavía es posible que nos sanee algo. No he visto Gobierno más afortunado que éste; tiene la confianza de todo el mundo; la de la Corona, recientemente ratihcada, según dicen; la de Silvela, que como se ha retirado de la política, interviene cada vez más en ella (pero eso sí, por Ja puerta de Ja calle del Florín, q u e d e b e s e r puerta de escape) la de Maura y la de los chicos de la mayoría. Es, pues, un Gabinete de mucha confianza. Villaverde se acordará en él de sus distracciones juveniles. Hay camilla. Y gracias á contar con la confianza de todos, se muere por la posta, semejándose á esos enfermos á quienes tratan los médicos con una confianza grande. Les envían al otro mundo dándoles una palmadita en el hombro. Como te escribo en sábado, aunque tú recibirás esta carta el martes, no sé todavía quién será el exjefe de los liberales. Parece que mañana domingo lo van á elegir en el Senado, y ya anda Aguilera por las calles con unos décimos de lotería en la mano y grit a n d o á voz en cuello: ¡Mañana sale! rEl oor lo JULIÁN ROMEA Hablábamos de las impresiones que síeníe un artista la noche de su debut, de la ixvelación, del instinto que determina en el hombre su modo de vida, su oriente, y Julíanito, que estaba en vena narrativa, dejando sobre el tocade; las barras de colores de caracterizarse, nos dijo Jo siguiente, para satisfacer nuestra curiosidad sobre aquel extremo, que recuerdo con exactitud: -Pues han de saber ustedes, mis buenos amigos, que aún no bien cumplidos los trece años era yo un completo bachiller, por serlo en travesuras al par que en estudios- No me cautivaron por entonces las letras y me. dediqué á la carrera de las armas, ingresando como cadete en uno de los cuerpos del Ejército. A los tres años, una grave enfermedad me obligó á pedir la licencia absoluta. Mi sentimiento fue grande. Entonces empece en alma y vida los estudios superiores de música y composición, pues los ele tiéntales ya los dominaba desde pequeño. Pero asi como ni latines, ni ótica 1; ni tácticas, ni ordenanzas habían fijado mi atención, tampoco los contrapuntos y fugas me sedujeron con sus artísticas bellezas. Otra era mí inclinación: el teatro. El teatro me tiraba desde pequeño, y aún se acuerdan mis contemporáneos de Sevilla áz mis primeros triunfos entre los aficionados de aquellos teatríllos. Una vez en Madrid, mis aficiones crecieron y comencé á hacerme notar en varios de los teatros particulares que por entonces estaban de moda en la Corte. Yo trabajé con unos éxitos, que para sí los hubieran querido Valeros y Arjonas, Rossis y Sobrinís en los teatros de la duquesa de Medinaceli, de la distinguidísima condesa de Vilches, del ilustre don Luís González Bravo, de la duquesa de Hjjar (que era una notable actriz; tuve el honor de representar con ella La Casa de Campo y T Tomás) Trabajé igualmente en otros varios de menor categoría social, pero asimismo muy distinguidos, y en todos ellos, Julianito, como me llamaban, era un verdadero artista, un actor cuajado, ¡vaya! una personalidad. Julíaníto fue solicitado en todos los teatros particulares Julianito adquirió el convencimiento de que estaba destinado a ser una espléndida gloría del Arte, y JulJanito decidió prestar su- valioso concurso al mantenimiento de las glorias escénicas españolas, ingresando en el teatro Español, protegido por su tía doña Matilde Diez, en la temporada de i8 JO- JÍ. Encontrábame yo en aquella casa como en la mía propia. Alternaba de igual á igual con mis compañeros Pepe, JHanoto, JWartano, Elisa, etc. (sus apellidos eran Valero, Catalina, Fernández, Boldún... ¿nadie! Tuve suerte, pues no me mandaron á... mala parte. La víspera de mi primera salida mirábales yo con cierto desdén... así, como diciendo: Ya Veréis mañana qué comíquito. Por fin llego eJ día. Jujianito iba á Henar el vacio que en la escena española había dejado su tío D Julián. ECUERBQS LA GUASA PÚBLICA A D. Simplicio de Bobadilla Majaderano y Cabeza de Buey, querido Simplicio, provincianas Supongo, habrá llegado, cuandoque á tus eco de aqueorejas menos, el llos estruendosísimos aplausos con que la mayoría del Congreso obsequió á Maura en la famosa sesión del miércoles último. Desde los buenos tiempos de la Pati no se había conocido ovación semejante. ¡Qué de bravos, qué de palmadas, qué de vivas! El Congreso parecía una jaula de locos, y esto te probará, mi excelente Simplicio, que no es cierto el refrán que adjudica ciertas inmunidades para padecer la temible vesania. Cuando oigas, por consiguiente, decir en adelante que ningún tonto se vuelve loco recuerda la locura de la mayoría y sonríete de los refranes de colores. ¡La ovación fue de ordago! Hasta Villaverde aplaudía lo mismo que una candida paloma, suponiendo que las palomas incurran en la candidez de aplaudir á Maura, y cuando el motín parlamentario invadía los pasillos de la Cámara, entró en ésta Silvela por la puerta de la calle del Florín (que es la que utiliza desde que se ha retirado de la política, sin duda por ser los florines moneda retirada como él de nuestra circulación) y abriendo los brazos estrechó entre ellos á D Antonio, confundiéndose ambos prohombres en una conjunción tierna y lacrimosa. Entonces la emoción de la mayoría rebasó los límites que Dios impuso á los sentimientos humanos, y varios jóvenes Luises, primerizos en acta, sintiéronse humedecidos del todo al ver consagrado jefe á su Maura, como Sanchica cuando supo que su padre era gobernador de la ínsula Barataría. Bueno, me preguntarás tú, amadísimo pariente: ¿y qué dijo D Antonio Maura para merecer ovación tan desenfrenada? Déjame que repase un momento su soberbia oración, y mientras bates las palmas te la iré soltando poco á poco. Verás, Simplicio. El Neo Mayor del Reino declaró en primer lugar que él estaba muy acostumbrado á figurar en una mayoría, disintiendo casi por completo de las ¡deas sustentadas Dor el Gobierno al cual esa mayoría apoyaba. ¿Qué te parece? ¡Habrá pillín! ¡Qué conciencia la suya! Piensa una cosa y vota la contraría. As! como es un abogado de primer orden, sería un juez insustituible. Creyendo en la inocencia del acusado, le condenaría á la horca, ó siendo aquél muy digno de tal pena le absolvería tranquilamente con todos los pronunciamientos favorables. Pero á fe que á nadie le puede extrañar que el que entre minutas y neos ande, á tan irregulares cosas se enseñe. Después de esta declaración, Villaverde puede estar satisfechísimo cuando Maura y sus pequeños voten por él. Es que piensan: ¡así te pudras! Y por si no fuera bastante esa clarísima demostración ae la lealtad de su conciencia política, declaró inmediatamente que á él le había costado poquísimo esfuerzo el conjuncionarse con el partido conservador, pues hacía ya muchísimo tiempo que estaba unido con éste en espíritu. ¡Aplaude, Simplicio! ¡Ovaciona, Bobadilla! ¡Estalla en vítores, Majaderano y Cabeza de Buey! ¡Qué hombre! ¡Qué boticario! ¡Con qué simpática franqueza nos declara que todo el tiempo que figuró en el partido liberal, formando parte de sus Gobiernos, estaba dándoles el queso en espíritu al país y á los liberales! Ahí tienes tú el estadista sincero y convencido que necesitábamos para la regeneración de España. Me argüirás que á pesar de todo no hizo desde el M i nisterio de la Gobernación más que perder unas elecciones y que su decantada revolución desde arriba no se ve por ninguna parte. A Jo primero te contestaré que puede que estuviera también unido en espíritu con los republicanos triunfantes; y á lo segundo, que como cuando sostiene una cosa es que piensa. Ja contraría, Ja revolución que nos prometió d e -arriba nos Ja estaría haciendo desde abajo, y f I tf? f, do de Moret! ¡Tres pesetas vale! ¿Quién quiere NACIÓ EN ZARAGOZA EL la suerte? En mi próxima carta te contaré lo ocurrido en esa magna Asamblea. De todos modos, el mismo domingo celebraremos los madrileños dos grandes festividades: la elección del exjefe liberal y la romería del Pardo. En ésta se comen bellotas. En la Asamblea se comerán los unos á los otros, y total ¡pata! Te abraza, como Silvela abrazó á Maura, vertiendo llanto fraternal por los lentes, tu amigo deudo v correligionario, GINÉS DE P A S A M O N T E O. J U L I Á N R O M E A Fí) í í h l 8 DE UVIO DE 1 8 4 8 j EN MADRID EL I 3 DEL ACTUAL Julianito era el amo. Representáronse cuatro piezas; yo debutaba con la tercera, JLuna llena, original y en verso del ingenioso bohemio P layo del Castillo. La representábamos mi tía Matilde Díez, Manuel Catalina y yo. Mi papel en la obra era el de un criadíto joven, que al levantarse el telón aparecía durmiendo en un diván, agua: dando á que sus amos volvieran de un baile. Fuertes campsnillazos lograban despertar al muchacho, que, incorporardosc, abría los ojos y decía, medio dormido aún: ¿Eh? ¿Quién Cb? Sonaron los campaníllazos y... ¿no düe nada! kas luces- de la.