Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Pág. la familia, se juntan también en presencia de un cura, bajo las ramas de un árbol secular. Hablan los tres, porque este presbítero no se retira con delicada y oportuna discreción, dejándolos abandonaditos bajo la espesa verdura de los álamos Oigamos as! al vuelo algo de lo que dicen: ABC Núm. 69 L A VIDA EN BROMA, EL ESTRENO La influencia del ilustre hombre público Sr. Bt. sugón ha producido sus naturales efectos. Ayer se estrenó el drama de Pellejín Aima cancerosa. El teatro ofrecía el aspecto de las grandes solemnidades- -que dicen los críticos. -Todo cuanto encierra Madrid de más notable en literatura, nobleza, banca, arte, etc. habíase dado cita en el suntuoso coliseo. Allí se veía la aristocracia de la sangre y la de la inteligencia, unida en apretado haz. Los hombres políticos habían acudiao tamoién, deseosos de rendir tributo de admiración á quien ha iluminado con las luces de su mente privilegiada los escaños del Congreso. En uno de los palcos más visibles hallábase Besugón, acompañado de su distinguida esposa y de su bella hija. La madre del dramaturgo ocupaba también lugar preferente en el palco. En el fondo del mismo veíase á la tía. No eran aún las siete y ya estaba Pellejín en el saloncillo dd teatro, luciendo una hermosa levita con solapas de gro; ostentaba, además, un rico chaleco color tórtola con pintas verdes, pantalón castaña desvanecida y plastrón de raso, verde también, rameado de amarillo. Los actores le recibieron con señaladas muestras de cariño respetuoso por tratarse de un diputado á Cortes, yerno, además, del eminente Besugón; él, con sonrisa protectora, les alargó la mano; después la introdujo en el bolsillo y extrajo un paquete que colocó sobre la mesa. -Quieto que fumen ustedes un pulitt, antes de empezal, -dijo Pellejín. Y entregó á cada artista un cigarro de quince céntimos escogido. Después fue á saludar á las actrices, entre las cuales repartió hasta un cuarto de kilo de caramelos variados. ¿Qué tal? -díjole el director de escena. ¿Está usted tranquilo? -Tlanquilisimo- -contestó Pellejín. -Aunque sea inmodestia, cleo que he esclito un dlama muy intelesante. -Un drama precioso; una obra maestra. -Es ustea muy lisonjelo, -añadió Pellejín con una dulce sonrisa. ¿Podemos empezar? -preguntó en aquel momento el segundo apunte. S í que empiecen, -dijo el director. Pellejín fue á ocupar su puesto en la primera caja de bastidores. Desde allí, sin perder una sola sílaba de la obra, podía contemplar el palco donde se hallaba su familia. Besugón se había puesto de pie, detrás de la silla de su esposa, para dominar la sala y poder observar las impresiones que iba á recibir el público. Al propio tiempo podría contener con su presencia cualquier desmán de los envidiosos y de los adversarios políticos, pues nunca falta quien lleve sus odios á las primeras representaciones y deja caer un bastón en una escena aulminante, á fin de reventar la obra. El drama daba principio con un diálogo entre Rudesindo, pintor de historia, hombre de imaginación creadora, aunque algo sucio, y el vizconde del Jaspe, aristócrata de malos sentimientos y conducta reprensible VIZCONDE. -Pues bien, artista apreciable: yo os ofrezco protección. Si pintáis... RUDESINDO. Fuera oaldón; pintar eso no me es dable. VIZCONDE. ¿Por qué? RuDESiNDo. Porque, rrancamente, en este pobre recinto, ¡oh vizcondel sólo pinto lo que juzgo conveniente. por ende el proletariado no está en condiciones de darse cuenta exacta de sus intereses de clase; puede que ésta sea una verdad: pero lo que nadie negará es que e 1 socialismo se ha difundido en otras naciones que no le van en zaga á este país. A mi juicio, el partido socialista español no ha podido romper los estrechos moldes que han caracterizado al LEÓN. -Yo la ayudaba en sus empresas mercantiles. movimiento quince años atrás. La amé por su talento incomparable, por su digEl socialismo contemporáneo, felizmente, háse apartanidad unida á la gracia... do de las abstracciones demasiado trascendentales, para, MARÍA. -Le quiero por su inteligencia, por sus desgraencauzar la propaganda y la acción á la conquista de recias, por el inmenso esfuerzo moral que significa su formas progresivas que eleven y eduquen al proletariaregeneración consumada por él mismo, solo con su do, á fin de que éste se coloque en condiciones de realiconciencia. Por esto y por gratitud le quiero, y dezar su misión revolucionaria en el sentido de transformar cidida estoy... á... el trabajo en función social, único medio para que, denAquellos amantes de allá son hombre y mujer que tro de un bienestar colectivo, cada uno encuentre su sienten la vida intensa, natural, y gritan besándose en bienestar individual. las manos: ¡Marido mío, adiós! ¡Mujer mía, desemboA esta obra educadora y de verdadera regeneración rrachémonos... Casémonos! cooperan: la masa obrera, que constituye la fuerza nuEstos amantes de acá no son hombre y mujer; son mérica, y los hombres de pensamiento, que, convencisímbolos. De la sequedad del símbolo se forma el ambien- dos del cúmulo de iniquidades que el actual régimen cate de toda la comedia. Por esto el público culto razona pitalista provoca, contribuyen desinteresadamente á acey celebra. Pero el público prefiere sentir, y cuando no le avasallan y sorprenden, sale con la tristeza del esclavo que no encuentra comprador. En la hermosa obra falta un átomo de pasión que llegue al público. Me explico así d propósito de la Sra. Guerrero de caldear algunas escenas con la entonación y el gesto algo más levantado de lo que pedía ¡a frase. Quería humanizar la idea representada, y lo consiguió con aplauso. Si el autor hubiese querido dar- -que bien puede hacerlo- -á su papel la nota verdaderamente humana, y hubiéramos asistido á la evolución de aquel alma de raujer, mediante luchas, vacilaciones, espantos, victorias parciales sobre todos los antiguos sentimientos de su vida, hasta ¡legar á la explosión francamente amorosa, que es la entrega total en el renacer del espíritu y de la carne, seguramente habríamos asistido á un triunfo de la excelente actriz. Díaz de Mendoza, como actor ae conciencia, siguió estrictamente el pro- pósito del autor. Tan otro era, que hasta había perdido lo que es más difícil de perder, la distinción de las maneras, la soltura de la acción, el pasar de calavera á carbonero. Los demás actores, bien. No descompusieron el cuadro. Una observación tan sólo habría que hacer á la Srta. Blasco, que representa el papel de Menga: estudie la diferencia que existe entre ser zafia y ser epiléptica, y entonces no dudo que hará su papel á maravilla. Como ahora- -cosa muy puesta en razón- -exige el público en las representaciones lo que se llama belleza de conjunto, igualdad de ejecución y toda la propiedad posible en la ficción escénica, no es posible desatender, á título de secundarias, ninguna de las figuras que forman el conjunto. Todas son importantes. Así creo que lo entiende el Sr. Díaz de Mendoza, director efectivo de nuestro primer teatro y de la Escuela oficial de declamación. JOSÉ N O G A L E S MERRY DEL VAL p n el primer consistorio de Pío X, celebrado hace pocos d as, ha sido nombrado cardenal Monseñor Merry de) Val, el nuevo secretario de Estado del EL NUEVO Papa, joven español ilustrad simo y hombre que por sus méritos y virtudes es merecedo de las altas distinciones de que ha sido objeto en poco tiempo. Su padre ha sido diplomático, representante de España en varias naciones. El apellido Merry del Val figurará, pues, en la historia contemporánea por el papel que en los asuntos diplomáticos ha desempeñado el padre y por el cargo eminente que el hijo va á ocupar cerca de S. S. Pío X. CARDENAL ESPAÑOL SR. MERRY DEL VAL, SECRETARIO DE ESTADO DE PÍO X El socialismo en España A PROVECHANDO lá estancia en Madrid del ilustrado- propagandista argentino Adrián Patrón i, que, como dijimos en uno de los últimos números, recorre Europa entera predicando las doctrinas socialistas, le pedimos su juicio sobre el socialismo en España, y he aquí su apreciación, condensada en dos cuartillas escritas de su puño y letra: opinión respecto del partido socialista español, es Mi que actualmente representa una influencia moral, estando muy distante de ser una fuerza política. oe afirma que España atraviesa faz precapitalisiü, y lerar la evolución y el advenimiento de nuevas formas Y seguía así la escena, en tono levantado, hasta que el sociales más en armonía con los tiempos y los intereses vizconde, ofendido por la negativa del pintor, le echaba colectivos. en cara su falta de aseo. El pintor entonces exclama: Creo, confío y deseo, que así como en Italia, Bélgi ¿Qué importa que inmunda tropa ca, Francia, etc. intelectuales sinceros trabajan y se manche mi reputación? Tengo limpio el corazón, distinguen luchando para fomentar la cultura del proleque vale más que la ropa. tariado, en España también colaboren en el mismo sentido los estudiosos que, no estando conformes con las- ¡Bravo! -gritó un correligionario de Pellejín, descombinaciones y vivezas de la mal llamada política ac- de un palco segundo. tual, tampoco están con el partido socialista, toda vez Besugón aprovechó aquel oravo para aplaudir frenéque éste se asemeja al cenáculo donde acude un puñado ticamente. Los demás individuos del grupo parlamentade convencidos, abnegados, entusiastas -todo lo que se rio, que se hallaban repartidos en palcos y butacas, quiera, -pero demasiado intransigentes y susceptibles aplaudieron también para los recién llegados. ¡El autor! -dijo desde la galería el marido de la Si se quiere considerar como verdad axiomática que criada de Besugón, que es de Orden público y asistía al la emancipación de los trabajadoaes debe ser la obra estreno vestido de paisano de ¡os trabajadores mismos no hay que olvidar á los- ¡El autor! -repitieron vanas voces ae amigos polítrabajadores intelectuales, á quienes es menester atraer ticos. y arrancarles del escepticismo, á fin de que no se conY Peilejín, sin esperar nuevas aclamaciones, presentóviertan en instrumentos de la reacción. se en el escenario haciendo reverencias. ¡Fuera! -oyóse decir en varios puntos de la sala. ADRIÁN PATRON 1- ¡Bravo! -gritaron los amigos. Jltadrid. Noviembre