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SUSCRIPCIÓN PAGO A N T I C I P A D O o NÚMEROS PUBLICIDAD SOLICÍTENSE TARIFAS Anuncios económicos, cjgixi. Reclamos co- España, pts. i. c Portue 1, pts. J 2 5 Unión Postal, 2 Irancos. Achninistración: 55, Serrano, 55, M a d r i d -TA. A 3 VW N. 69. MADRJD, 17 DE NOVIEMBRE DE 1903 Pruébense los Chocolates de los ñfí. PP. Benedictinos merciales. cíg sss. A nuncios por oalabras, clasificados en secciones. ej. -v Noticias. Administración: i. Serrano, 55, TVladrid NÚMERO SUELTO, DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA Q C p Q Q Y VESÍTA de caballos y coches na S v I V- O cionales y extranjeros, nuevos y usados. M u ñ o z TeK fouo 4 3 3 D H Í J Ü L I Í I Í N i J C j O l o r iioccsiío os SUSCRIPCIÓN INTERESA A los señores fotógrafos de profesión y á los aficionados que envíen á la Redacción de A B C fotografías sobre algún asunto de interés y de palpitante actualidad, se les abonará DIEZ PESETAS por cada prueba publicada. Las fotografías deberán enviarlas á esta Redacción (casa de Blanco y Negro SerrariQi 55, Al pie de cada fotografía se r publicará el nornbre de su autor c PORCADA lONÚMEROS (PAGO ANTICIPADO) España, ptas. 1. r c í Portagal, ptas. 1,26. vc Unióo postal, 2 francos. s J fej- cfej La suscripción, que puede comenzar en cualquier námoro del mes, podrá hacerse por diez, veinte, treinta ó más números, pero siempre por grupos de decenas. ADMINISTRACIÓN Klegaiitcí traje! il iiu 4 í y riisois. U (i- k s d e todaM m e d i d a s y p r e c i o s Gabanes, Makferlanes, Abrigos rusos y trajes todas formas. E X P O S I C I Ó M PKKMASfEXTK eoii p r e c i o fijos e n l o s e s c a p a r a t e s y e n lass t r e s c a l l e s M de e s t a gran Sastrería, EL C O R T E INGLÉS 55, Calle de Serrano, 55, Madrid PRECIADOS, a s ROMPEI ANZAS. 2 CARMEN, 37- OTA. Se liquidan, á precios baratísimos, los makferlanes de caballero que tiene esta casa. EN PARÍS se vende B L A N C O Y N E G R O y A B O en Boulevard Montmartre, Kiosco 6 0 y en Rué Gaillon, núnfiero 11. INIMITABLE AGUA DE AZAHAK M A R G A LA G I R A L D A P r e c i o s Primera calidad, 2,60 pesetas botella; Segunda calidad, 1,60 posotaa botella. De v e n t a en l a s p r i n c i p a l e s T a r u i a c i a s p e r f u m e r í a s y d r o g u e r í a s d e t o d a Kwpaiia. i8 UiilLlOJ I X A 1 K (A B 6 N T R E DOS PLANETAS 177 Icizas! Es bueno amar á su patria, á sus padre á sus amig 06; y ¡Q bueno, ¿cómo puede causar tristeza? -C u a n d o no se p o s e e ¿N o poseer? ¿Cón o no se posee lo que d e p e n d e solamente ¿e la voluntad? ¿Quién puede; quitarte la fidelidad que estima ista? Este amor lo posees, que estés aquí ó allá, porque tú u ismo lo eres. -P e r o L i los nume ¿no conocéis el deseo? -r- ¿E! deseo? a ves, tonto querido, ¡qué cosas confunde Conque tú no eres bueno p e pura voluntad, te guía la exigenfa 4 e poseer? ¿Y de esta lucha nace tu tristeza? Qué barbaros- -Entonces, ¿tú nunca llegarías á tener deseos de mí? ¿D e ti? ¿Pero si eso es una cosa del todo distinta! Yo no te jnio porque sea un deber, ó sea bueno: yo te amo porque es iiermoso amar y ser amado. Anhelo tu presencia como anhelo oir una melodiosa canción: para recrearme en su hermosura... P e r o tampoco, aún no es exacto: podrías creer que fuera tan sólo un medio para el goce estético... N o necesito de tu amor y p r e sencia, como el artista necesita de su propia alma para crear lo hermoso... ¡Ay! N o puedo con vuestro lenguaje. Habláis de amor en centenares de sentidos. Amáis á Dios y á la patria; amáis á los padres y á los hijos, á la esposa y á la querida; amáis al amigo; amáis lo bueno, lo hermoso, lo agradable; os amáis á vosotros mismos, y todos estos son estados de ánimo distintos en absoluto, y para todos tenéis la única palabra amar -P e r o yo te quiero amar sin palabra alguna, mi sabia IM... Ella le miró penetrando hasta las profundidades de sus ojo y dijo: ¿Cómo llamáis lo que existe en realidad, lo que nos imaginamos en la fantasía únicamente, y al imaginárnoslo existe la verdadera felicidad en nosotros? ¿Cómo lo llamáis? Como Saltner titubeara para contestar, Ld siguió: -Y io que debe quererse aunque no haga feliz, y lo que alegra queriéndolo aunque no sea una realidad, ¿cómo lo llamáis? -C r e o- -c o n t e s t ó Saltner, -que lo primero lo llamara; js hermoso, y lo segundo bueno. -Y el amar á una mujer, ¿lo contais entre lo hermoso ó entve lo bueno? Saltner no supo contestar. ¿Qué es esto? -exclamó de repente Frú en voz alta; y se uBtecí. Grunthe? Aquello debe ser M a g d e b u r g o ¡Altol A h o r a derecho al Sur. Trü hizo desfilar el mapa de Alemania. El H a r z las colinas y paisajes vestres de Turingia y del Jura pasaron rápidamente, y la meseta central de Baviera dominó la imagen. -E s o debe de ser Munich: ¡cuan hermosa esl- -exclamó Saltner. -Haga usted el favor de aumentar. Y luego ¡adelante! para llegar hasta los A l p e s T. ú volvió á poner el aparato en aumento a e mil diámetros, interponiendo también el relevo óptico: aparecieron las cúpulas de la capital de Baviera. -Un momento creí conocer una mujer- -exclamó L Í Í -P e r o tendría que ser una figura de gigante. -Y lo es, en efecto- -dijo Saltner r i e n d o -E s la estatua d e Baviera. ¿Bavieraí ¿Qué méritos tuvo esa señora para que le erigieran estatuas? ¿H a solucionado algún problema? -Sí, el de la cerveza, -contestó Saltner. -L a estatua representa la personificación d e uno de nuestros Estados, -explicó G r u n t h e ¿P e r o por qué no eligen ustedes para esto á un h o m b r e? -volvió á preguntar Lá. -G r u n t h e seguramente lo hubiera hecho en el caso de haber sido preguntado, -observó Saltner bromeando. -C r e o- -d i j o Grunthe- -que debemos seguir nuestro viaje. ¡A d e l a n t e al Sur! -exclamó Snltncr. Bañados por la clara luz del Sol de una tarde hermosa, aparecieron las primeras alturas d e los A l p e s Un obscuro lago montañés llenaba la pared; en el fondo se alzaban las cimas d e los Alpes bávaros... ¡E l lago Walchl exclamó Saltner. ¡E s hermoso! Nosotros no tenemos nada aue se le parezca, -dijo Lá. -Aguárdese- -exclamó Saltner, que olvidaba todo lo que le rodeaba, casi á la misma L a -Y a verá usted algo más hermoso aún. A h o r a vaya despacio. Un magnífico panorama cinematográfico comenzó á desarrollarse. Cuanto más se elevaban las montanas, tanto más claro y impio se hacía el aire, y las imágenes resaltaban con mayor firmezii. Contemplaban las cordilleras desde una distancia de nueve kilómetros y bajo un ángulo de inclinación de unos veinte grados;