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Núm. 68 ABC -Una sola, sí señor; una sola que se inyectara en la sangre, mataría. -Entonces, el peligro que corren ustedes es tremendo... -I ndudabl emente. Para evitarlo tomamos cuantas precauciones calculamos que son necesarias. C u a n d o voy á trabajar con esas preparaciones me pongo estos d e d i l e s de egoma... Pero vens- ga usted y verá todo esto á la ligera. Seguí al respetable y simpático doctor y entramos en un cuartito donde había varias jaulas, unas con perros, otras con conejos. Eran víctimas propiciatorias, sacrific a d a s en holocausto de la humanidad. Un pobre conejo yacía inerte d e n t r o de su vivienda. La picadura mortal de la hidrofobia había hecho sus efectos en un día. Uno de los perros nos recibió ladrando furiosamente, protesta elo cuente de rencor ins tintivo; el otro, mudo, triste y amortiguado, esperaba su fin próximo. Y en los días señalados acuden cientos y cientos de personas al Instituto de Alfonso XII entre otros c e n t r o s de vacunación. Chicos, jóvenes, de edad madura- -decía yo en mi artículo anterior. -Ahí está la fotografía, que no me dejará mentir, La actividad q u e tiene que desarrollar el personal de la casa es monstruosa, inconcebible. Y, sin embargo, lo cumplen sin m o s t r a r fatiga, sin desfallecimiento. Con el mismo ardor, la misma suma de voluntad y de buen deseo con que hacen las preparaciones de linfa, para enviar la cantidad enorme de tubos que les piden de todas partes. Con esa misma voluntad y con abnegación sin límites, atienden á todos, lo mismo á los que van á vacunarse que á los que van á la cura de la difteria, del crup y de 1 a hidrofobia. ¿A qué citar nombres de los que forman el persona) del Instituto, si todos dedican sus esfuerzos en pro de la humanidad, si todos concurren al mismo fin? I a mordedura de un perro hidrófobo puede producir sus terribles efectos en una persona á los treinta ó cuarenta días de haber sido atacada por el animal. El envenenamiento de la sangre es lento relativamente. P e r o una OAT 10 DEL INSTITUTO Y PERSONAS DE TODOS SEXOS Y EDADES sola partícula de esta médula que ve usted dentro de la probeta, que sirve para la preparación del caldo, produciría la muerte en horas, una muerte horrible, espantosa. La preparación antirrábica debe guardarse sometida á temperaturas bajas; por eso la tenemos en esta cámara con hielo. ¿Dice usted que una sola gota de eso puede matar? Salimos de allí, recorrimos las viviendas de las p a l o m a s las ovejas, los conejos de Indias, las terneras y los caballos. -Ya tenemos suero contra la escarlatina, esa enfermedad que es el terror de las madres. Ese caballo- -decía s e ñ a l a n d o un hermoso ejemplar castaño- -nos lo va á pro porcionar. Todos los animales ESPERANDO PARA SER VACUNADOS. X EL DOCTOR LLAVADOH sometidos ala tortura para dar armas á la ciencia contra la muerte, mostraban la parte dolorida algunos, cubierta cuidadosamente con algodones esterilizados, como las terneras y las ovejas. Subimos al piso principal, no sin encontrarnos en el anchuroso patio- jardín con un grupo de diez ó doce personas, todas con semblante pálido- y triste, y las huellas de la preocupación por la dolencia grabadas en el rostro. -Soy con ustedes en seguida, -les dijo con voz afa ble el doctor. -Buenos días, D. José, -le respondieron todos, correspondiendo á su amabilidad. En una salita irreprochable de limpieza y en la que había unos cuantos aparatos, maravillas de la mecánica aplicada á la experimentación bacteriológica, nos detuvimos algo más. Abrió el doctor una cámara metálica, herméticamente cerrada con dobles cierres, de cristal los segundos, y con la rapidez y naturalidad de hombre acostumbrado á tal manejo, me mostró sonriente, una á una, buen número de probetas. -Ya ve usted- -me decía; -en cambio estas preparaciones tienen que estar bajo la acción de una temperatura cálida uniformemente igual siempre. -Esto es la difteria. Y así continuaba enumerando según me enseñaba los vasos de cristal, en el fondo de los cuales se veía una masa blanquinosa. Aquellos posos insignificantes representaban unas cuantas hc- ras de martirio espantoso, y como final, la muerte. ¡Qué pequeña la muerte en manos de auien la sabe domeñar y vencer! Aquel hombre que con tanta serenidad cogía y manejaba las probetas y con tan exquisita delicadeza volvía á ponerlas en su sitio, se agigantaba á mis ojos y me parecía un ser sobrenatural. Sus manos tomaban aquello con la misma tranquilidad con que sostendrían una copa de Cognac ó de Jerez... -Si quiere usted ver cómo se prepara la mezcla, venga por aquí. Un cuartito pequeño, blanco todo, reluciente; sobre una mesilla de mármol vasos, pipetas y otros aparatitos minúsculos. En una batea de níquel, tapados cuidadosamente con papel y sujeto éste con una goma que le adaptase á la boca, las probetas conteniendo el principio activo de hidrofobia. El papelillo que cubre cada recipiente de éstos tiene LABORATORIO DONDE SE PREPARA LA LINFA DE LA VACUNA 1 SE ENTUBA PARA KNViARLA A PROVINCIAS escrita la cantidad, el grado de concentración de la 1, DOCTOR SERRET, JEFE DE LA SECCIÓN PE VACUNACIÓN. 2 SR. MARTÍNEZ, PROFESOR substancia; el operador toma para hacer la mezcla, de la 3 RIONDA, PROFESOR aue reces paciente para su tratamiento. ESTÁN ADEMÁS EL SR. PERNIAS, AUXILIAR DE SECRETARIA, EL CONSERJE Y L PORTERO DEL INSTITUTO Fots. A son j o V