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Núm. 68 Habiendo votado en el Senado lo proyectos de ley que sobre el descanso dominica! fueron presentados por el Gobierno en dos ocasiones distintas, he demostrado que soy partidario de que exista una legislación sobre esta materia. MARCELO DE AZCÁRRAGA ABC Es una reforma pía que patrocino y defiendo sin vacilar, suponiendo que le paguen á uno el día. Luis TABOADA Pág. 3 tender ae amor es cosa facn; todo lo contrario: no conozco nada más complicado; ni los dramas con tesis. Verás tú: el lunes pasado estuvimos, como sabes, en el teatro Español, y yo, después de oir con delicia el precioso diálogo de Benavente Por qué se ama, empecé á darle vueltas y más vueltas con la imaginación, y no pude dormir en toda la noche. ¿Por qué se ama? Benavente lo dice: las mujeres amamos haciendo un sacrificio. Lo mismo que Lustonó ha recopilado en su Cancionero de amores. No amamos por el deleite de ser amadas, sino por el deseo de proporcionar venturas á la persona que queremos. Somos, pues, ¿cómo lo diré yo? eminentemente altruistas, mientras que los hombres sois... -Unos perfectos egoistones; acaba de decirlo. -Pues bien, sea: unos egoístas de tomo y lomo. ¿Después de hacer ese maravilloso descubrimiento, te dormirías, de fijo? -No; después de hacer ese descubrimiento me entraron muchas ganas de llorar y... me contuve. ¿Por qué? -Por no despertarte. Bueno, no me lo agradezcas; aquellas lágrimas valían muy poco; casi más que de dolor, eran de despecho. Y ya que hablamos de tan difícil asunto, te voy á contar lo que me pasó al día siguiente, para que veas que soy un adversario leal. El martes por la tarde fui á acompañar á la tía en su paseo por la Moncloa. La pobre, con los sesenta y pico de años, se aburre mortalmente, y es necesario acompañarla y distraerla. Debo decirte que la encontré de malísimo humor y con su catarro de otoño. Yo creo que exageraba un poco su catarro por afán de quejarse, pero cuando se acordaba de él tosía sin gran esfuerzo. ¡Parece m e n t i r a que una mujer que ha sido tan hermosa y elegante, que ha tenido tantos ado: radores y que se. ha divertido tanto en sociedad, se contente ahora cor. la dis; tracción de toser p ra que Que debe concederse inmediatamente á los obreros de todas las profesiones cuyo trabajo no sea indispensable el Jjgmingo, y exigir para los de los otros oficios un día de descarrso por cada seis de labor. PABLO IGLESIA Creo muy conveniente el descanso dominical para todos... menos para los actores. De este modo, descansando los demás podrían buscar grato solaz llenando los teatros el domingo. FERNANDO DÍAZ DE MENDOZA Todo el que trabaje seis días de continuo tiene derecho á descansar el séptimo. Si éste ha de ser domingo ó lunes, martes ó miércoles, etc. etc. depende de muchas circunstancias. Esto que opino en sentido general, tiene una excepción: el torero. El torero, á mi juicio, debería descansar siempre: ó lo que es lo mismo: ocuparse en otra cosa más útil, TOMÁS BRETÓN Escuadrilla rusa en Cádiz -i I día 5 fondeó en Cádiz una escuadrilla de cinco caza- tor pederos rusos, hermosos barcos de distinto tonelaje, aunque de igual modelo. Procedían del Ferrol y Lisboa y habían hecho la travesía en veintidós horas. Su viaje es largo. Van al Japón, donde, como es sabido, no reina la mejor inteligencia entre rusos y japoneses. El barco cuya fotografía reproducimos, es el Blesynpeyhbüñ, que enarbola la bandera de almirante, y es mandado por el comandante Malonscritchf. Tiene quinientas toneladas de desplazamiento, con máquina de cuádruple expansión y un andar de treinta nudos. Su tripulación se compone J e setenta hombres y su snna- Que una ley que no esté fuertemente apoyada en una acción social persistente que vaya resolviendo las mil dificultades que la vida ofrece, no es una ley duradera llamada á regir las relaciones sociales, sino algo que na a aumentar el inmenso catalogo de leyes incumplidasCu culo de la Union Mercantil. El Presidente C. R O D R Í G U E Z Descanse el que tenga gana, mas no por obligación; para la vejez tirana días de descanso son los siete de la semana. MANUCL DEL PALACIO Que para los católicos es mandato de su Iglesia. Lus demás deben a las ciases trabajadoras un día de descanso en la semana, pero aceptado por los obieros voluntaríaimente. J LÓPEZ DOMÍNGUEZ la compadezca la gente! Nos apeamos del coche cerca de la Vaquería, y á mí t 1 me entró, contemplando el Hf paisaje, una indecible trisM teza. Todos los árboles es J taban amarillos, el suelo cubierto de hojas, y el cielo tampoco era muy aleare: B L E S Y N P E Y H S L I Ñ U N O DE L O Í C I N C O C A Z A- T O R P E D E R O S Fot. Dujicnn. nic 3 nubes, nubes y más nubes. FONDEADOS EN CÁDIZ EL DÍA 5 DEL ACTUAL S. Y J. ALVAREZ QUINTERO A todo esto, en cuanto M I opinión sobre el descanso dominical es favorable, y así, mentó de dos cañones de dieciseis centímetros de tiro rápiechamos pie á tierra, la tía empezó á toser como si yo do, nueve ametralladoras y cuatro tubos lanza- torpedos. no con palabras sino con hechos, lo vengo practicando hace hubiera dudado de su catarro, y con la respiración anheEl Blesynpeyhbliñ es, de los cinco barcos, el ultimo consveinte años, durante los cuales los establecimientos de la casa lante, entre golpe y golpe de tos, me decía: ¡Ay, hija, truido. Ruiz de Velasco no se han abierto los domingos. Creo, sin qué invierno me espera! Me daba muchísima lástima, y embargo, que esa cuestión debe llevarse con toda prudencia, hasta me parecía imposible qu ¿aquella pobre señora, porque hay muchos establecimientos á quienes el cierre total sofocada por la tos, hubiese conquistado á tantos secreperjudicaría mucho, sobre todo mientras el público no se acomode á no comprar en domingo. Depende, pues, del pú- i p N T R E SEMANA. DIÁLOGOS CON- tarios de embajada. Excuso decirte que yo estaba cada JL- YUGALES vez más tristona, y entre el aspecto otoñal del paisaje y blico el que el descanso dominical sea un hecho. el catarro otoñal de la tía, me entraron unas ganas de PABLO RUIZ DE VELASCO- ¿Qué ¡ees? llorar... Presidente de la Cámara de Comercio de Madrid- -Un libro recientemente publicado por Lustonó. k ¡e no es posible, porque hay multitud de profesiones que- -Pero mujer, ¡qué modo de abusar de las lágrimasi- ¿Cómo se llama? sólo viven del domingo. El descanso semanal de cada profe- -Es que nosotras en otoño nos ponemos muy bobi- -Cancionero de amores. sión el día que les resulte más conveniente, es lo preciso. -Precioso título. ¡Cancionero de amores! Sin duda nas. A los hombres no sé ¡o que os sucederá en esta es- JOAQUÍN DICENTA por eso tiene la cubierta de color verde lechuga. ¿Y es- tación del año. ¡Tal vez se os caiga un poco más el pelo! La cabeza me sugiere la opinión de que el tal descanso se Pero á las mujeres, el otoño nos aniquila, nos destroza tará en verso? impone. ¿Pensaran lo mismo los estómagos de quienes si- ¡Naturalmente! ¿Para cuándo, si no, la forma poética? por completo. descansan no comen? Bueno en unos casos, será en otros una- ¿No decían que estaba llamada á desaparecer? -Lo mismo les sucede á las flores. infamia social. Creo que debe ser un derecho, pero jamás un- -Gracias por... esa moneda falsa. Si tú pudieses ver- -Eso decían, pero riéte de ello; siempre habrá candeber cioneros de amores, aunque no se tome Lustonó el traba- á todas nuestras amigas actualmente antes de salir de su LEOPOLDO ROMEO jo de recopilarlos. El, que es un excelente poeta, se im- tocador, te quedarías asombrado. Las rubias se ponen Director de La Cortespondencia de España puso el terrible sacrificio de perseguir á muchísimos de amarillentas; las morenas, verdosas; y todas, de un huSiempre el trabajo molesta; los compañeros en Apoio para que le dieran versos amo- mor insufrible. ¡Maldito otoño! Habría que romper los mas. la verdad, no concibo rosos, y con todas las poesías reunidas, unas doscientas espejos. Pues, como te iba diciendo, yo estaba muy trisque el escritor, si es festivo, y pico, ha compuesto el Cancionero, precioso libro en el te, muy triste, y la tía tose que tose. En esto vi una padescanse el día de fiesta. reja de enamorados en la linde de un bosquecillo próxicual precisamente falta una poesía: la de Lustonó. Pero JUAN PÉREZ ZÚÑIGA Hércules no hizo otro tanto: ¡conseguir que le cumplie- mo. Ya sabes que las mujeres miramos con mucha curioPara lo que hacemos TODOS, con descansar un ratito yo sidad dos cosas: las parejas de enamorados y los nidos. ran su palabra doscientos y pico de poetas! reo que basta. CARLOS ARNICHES- -Sí que es empresa difícil. ¿Y qué dicen esos dos- Yo no podía apartar la vista de aquellos seres felices. El parecía un estudiante ó un empleado de poco sueldo, y cientos y tantos señores del Amor? Como particular, siendo igual para todos, opino que debe- -Sabes, yo con la música del ritmo me distraigo un ella una oficialilla de modista. Estaban sentados y con sei. Como Presidente de esta Sociedad no puedo dar opinión, por ser una Sociedad de socorros mutuos y no tiene fin polípoco del concepto, y no te puedo explicar bien lo que las manos enlazadas. A fuerza de mirarles se me ocurrió tico alguno. dicen, pero te aseguro que suenan perfectamente. Des- un pensamiento feliz para que la tía se olvidara de su ENRIQUE FERNÁNDEZ pués de todo, aJ Amor le sucede lo mismo que á las mo- catarro. Como ella ha amado tanto en este mundo, penPresidente de la Sociedad benéfica de vendedores de periódicos sé, le hago fijarse en esa pareja que le recordará tiemnedas: ¡con tal de que suenen bien! Hay oficios en c uc no puede haber descanso dominical. -Cierto. Aunque sea falsa, pasa. Así lo creéis todos pos felices, tiempos de sacrificios y de... altruismo, y no Por esto creo que el descanso debe ser semanal; es decir, los hombres, que en cuestiones amorosas sois unos verda- vuelve á toser. -Mire usted, tía, mire usted exclapara todos, conforme se pueda. De este modo se cumpl i deros doctrinos; pero las mujeres hemos adelantado mu- mé- -qué embobados están aquellos dos amantes. Miró, el precepto de la higiene sin paralizar la vida de los pueblos. cho en esa ciencia y conocemos en seguida al que sólo en efecto, y... ¡se puso furiosa! ¡Qué desvergüenza, JOSÉ NOGALES qué descaro! No sé cómo permiten los guardas que venlleva moneda falsa en el bolsillo. El descanso semanal de. 36 horas- -como la jornada de ocho- ¡Caramba, no teníais precio para cobradores del gan aquí esos jóvenes á escandalizar á las personas dehoras y las vacaciones de un mes en el año, -antes que reivincentes. -Pero, tía- -argüí; -si es que se quieren, si es Banco! ¡Cuidado que sois listas! dicación de los obreros, es mandato imperativo de la ciencia, -Sí, sí; búrlate á tu antojo; pero es posible que al- que se aman... Ella se sacrifica por él, y Calla, y yo jamás he votado a sabiendas ni votaré en contra de lo que ella ordena. guna vez ie devuelva cualquier pesetilla, por muy bien hija mía, calla, no les defiendas, no les disculpes; ¡qué JUAN Jen MOKAIO plateada que me la endoses. Y no te parezca que el en- sacrificio ni qué niño muerto! Toda mi teoría y la de Presidente de U Sociedad de Actores Mandada está retirar esa ley, por inhumana, por antigua y por vulgar... Es otra mucho más sana la que debieran votar: descansar en la semana, y el domingo trabajar... si de trabajar hay gana. JOSÉ MLSFJO Opino que no se debe obligar al descanso dominical á los que de ese día necesitan como elemento de vida y p o ier cubrir sus obligaciones y necesidades. De otra forma, resultaría una ley tiránica: se perjudicaría consíderablemente la Hacienda pública, gran parte del comerció y la industria reducir a á la miseria á infinidad de faminas, y esto traería aparejado un trastorno general en la Nación. V i V?