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r Núm. 67 ABC Pág. 3 t i n la Venta de Eritaña de Sevilla se ha celebrado un almuerzo íntimo, organizado en honor délos aplaudidos autores A T Simplicio Bobadilla Majaderanoy Cabeza de Buey, en Joaquín y Serafín Alvarez Quintero por varios amigos de los muchos con que en Sevilla cuentan, para felicitarles oor sus tierras Je Navarra. sus últimos triunfos escénicos y especialmente por el que obtuvieron hace pocas noches en el teatro del Duque con el estreno uerido Simplicio: Recibí tu carta, en la cual me pre- de Abanicos y panderetas. Los principales organizadores de este obsequio á los aplaudidos autores sevillanos, eran los empreguntas cómo anda la política por aquí, y esa curiosidad tuya me convence de que en el antiguo reino de Navarra debéis aburriros muy á la moderna. ¿Qué diantre te importa á ti ¡oh caro Simplicio! la cosa pública, teniendo como tienes de mayorazgo, tierras de pan llevar, cepas de vino traer, prados para el pasto, montes para el carboneo, ovejas que te den lana, vacas que te den leche y muías que te den coces? ¿Qué otra cosa pueden proporcionarte los hombres políticos que actualmente disfrutamos, ni qué bienes se te van á entrar por el zaguán con saber si se cae Villaverde, si se levanta Maura, si enflaquece Romero Robledo, si engorda Azcárraga, ó si Sánchez Toca, como un nuevo Josué, ha parado el sol alzando la nariz? Pero en suma, yo soy demasiado amigo tuyo y blasono de muy excelente educación para dejar incontestada tu pregunta. Deseas saber cómo anda por aauí la política. Pues bien, Simplicio; no anda. Supongo que en Navarra se publicarán papeles y que en ellos habrás leído que desde hace tres meses nos gobierna D Raimundo Fernández de Villaverde y García del Rivero: no creas en tales cosas. Si hubieran dicho que debía de gobernarnos, estarían en lo, cierto; pero si dicen que gobierna, mienten. Verás tú, Simplicio, lo que ocurre en este país por obra de esa magia que te proporcionó á ti tan malos ratos cuando discurrías á tu modo por tierra aragonesa poniéndole los puntos á doña Leonor, hasta que convencido de que ésta no te quería, renunciaste generosamente á su mano, conducta heroica muy recientemente imitada por tu admirador y deudo D. Francisco Silvela. Villaverde vino, efectivamente, al poder con las calderas echando lumbre y una potencia que no podía medirse en caballos y tuvo que medirse en ministros. Tú no recordarás, por ser muy posterior á tal suceso, la irrupción de los bárbaros en Roma, pero si lo recoi dases apreciarías de qué modo se repiten los acontecimientos históricos, y ya que no alcanzaras á presenciar la irrupción, acuérdate de aquel cuadro de Checa en el LOS AUTORES SRES. QUINTERO EN LA VENTA DE ERITAÑA, DE SEVILLA, l ot. Olmedo que se admiran unos cuantos bárbaros, jinetes en otros RODEADOS DE LOS AMIGOS QUE LES HAN OBSEQUIADO CON UN ALMUERZO POR SUS ÚLTIMOS TRIUNFOS ESCÉNICOS cuantos fogosísimos corceles, los cuales avanzan á galope tendido mientras unas asustadas vírgenes huyen por el sai- ios del coliseo de la plaza del Duque, á los que se adhirieron otros varios amigos y admiradores de los jóvenes autores de Los Galeotes. Los hermanos Quintero ocuparon la presidencia de la mesa, colocada en el merendero que representa el puente pórtico del templo de Vesta. de Isabel Durante el almuerzo reinó entre los comensales la más franca alegría, menudeando en la conversación las frases Esas vírgenes fueron las mauristas, solo que con el ingeniosas, que eran acogidas con explosiones de risa y de aplausos. tiempo han cambiado, según parece, de sexualidad, y si ayer eran vestales hoy son Luises. Ya puede nuestro Municipio presentarse en unos jue- sobre todo puede volver á verla muchas veces, que es la En cuanto á los bárbaros, excuso decirte quiénes eran. gos florales. Lema, Gálvez Holguin. prueba más segura de que el autor acertó con el deseo Pues bien, aquellos briosos corceles que arrojaban de los oyentes. Si al público no le gusta una comedia, Te abraza con la mayor efusión tu amigo, pariente y alientos encendidos por las ventanas de la nariz y desflo- correligionario, después de silbar, acto que según parece está en España raban apenas el suelo con sus veloces cascos, dieron con entre los derechos individuales imprescriptibles é ilegísJOSÉ DE ROURE el pienso y se pararon. lables, tiene un castigo muy grande que aplicar al que Y el terrible centauro, jefe de la cabalgada, aquel que hizo la obra mala, que es no volver á verla, con lo cual tanto espanto produjo á las vestales, hasta ha perdido su ROÑICA. ÍQUE SALGA E L AUTORÍ no habrá fuerza humana ni consideración alguna que oblicondición de bárbaro (tradúcelo por extranjero) que gue al empresario á mantenerla en el cartel. ¿Para qué quieren ustedes verle la cara? Es lo priera taJ vez su fuerza principal, convirtiéndose en un vulPara modifL ¡v el ejercicio del sufragio en las repremero que se le ocurre, al que no sea chorizo ni pola- sentaciones teatr tles, deben empezar empresas y escritogarísimo picador, perpetuo antípoda del toro. En cuanto ve las astas de la conjunción se acuerda de co, al final de un estreno. ¿Qué importa el físico del au- res por suprimir la apoteosis del autor, salvo en el caso que nació en Galicia, y la vara de picar se le convierte tor de la obra que se acaba de representar? Los cómicos excepcional en que el público, solo, sin clac ni amigos, en gaita. Y así estamos hace tres meses, con los cuernos hacen que tiran del interesado, ó tiran de verdad si éste se empeñe, por razón del mérito extraordinario de la huye de los laureles; el autor se presenta haciendo siem- obra, en prodigar su entusiasmo y testimoniar su grande la conjunción y la gaita de D Raimundo. Ahora parece que las vestales se han rehecho, pues pre una triste figura porque no sabe andar por la esce- de admiración al genio que le haya conmovido y maravibien sabes que eso de rehacerse las vírgenes es cosa an- na, cosa más difícil de lo que les parece á los profanos; llado con su trabajo. tigua, y que convencidas de que los bárbaros no empu- saluda á los amigos y á la clac, que son los que con más Pero del genio á abajo, ninguno. jan tanto como parecía, les van á rodear mañosamente, interés le llaman, y se retira satisfecho de haber excitado Es poco serio que en el orden de la literatura dramáechándoles después la zancadilla. Con tal motivo se anun- tanto la pública curiosidad, ó corrido y avergonzado de tica posean todos los que la cultivan, grandes y chicos, cian para esta semana grandes acontecimientos en el una costumbre exclusivamente española, y que es verda- genios y malos genios, escritores de verdad y escritores Congreso, y hay quien asegura que cambiaremos de Go- deramente ridicula. de mentirijillas, su correspondiente corona, y que ni uno bierno, entrando á presidirnos el jefe de las vestales don En un momento de grande entusiasmo se quiso ver la solo deje de tener pedestal j para andar por casa, como Antonio Maura ó el no menos virgen general Azcárraga. cara á García Gutiérrez la noche que se estrenó El Tro decía Eduardo Palacio. Yo, puesto á decidir, optaría por éste; admiro mucho vador, y desde entonces acá todos hemos sido víctimas La costumbre está tan arraigada, que hasta se ha dado de ese deseo, sin haber escrito El Trovador ni cosa cue el caso en un teatro de Madrid de tener que sacar á esá D Marcelo. lo valga (hablo por mí ¿eh? y sin que el público de ver- cena á otra persona por no estar presente el autor, para Si no nació para espada, nació para puntillero. Dio la puntilla á nuestro imperio colonial desde el dad tuviera el menor deseo de conocernos personal- que el público se diera por satisfecho en el afán de hacer Ministerio de la Guerra, y da la puntilla á todas las situa- mente. apoteosis y no se perjudicara el éxito de la producción En Francia, de cuyo teatro traducimos, copiamos, estrenada. ciones conservadoras desde la Presidencia del Consejo. adaptamos y desfiguramos tanto; en Francia no salen los ¡Es el hombre del último mugido! Para llegar á esta reforma del sufragio universal teaautores á escena jamás, sea cual fuere el mérito de la tral, ya lo he dicho, deben tomar la iniciativa las empreY aun cuando ya esta carta va alargándose demasiado, te contaré, ¡oh Simplicio! que los republicanos siguen obra y aunque se produzca en el público el más inusita- sas impidiendo que la clac llame al autor, sea cual fuere haciendo obstrucción en la Cámara popular y que los li- do entusiasmo. Creo que no se ha hecho una ovación el éxito de la obra, y el público se acostumbrará pronto de esta naturaleza más que á Voltaire, en los últimos á prescindir de esa especie de sacrée de J eims, que en berales continúan los trabajos para no elegir jefe. ¿Qué es obstrucción? me dirás tú. Pues obstrucción días de su existencia y con motivo de la representación último caso ni quita ni pone nada respecto del valor litede una de sus tragedias, ovación en que se festejó no rario ó teatral de la producción que se estrena, y que es, querido Simplicio, una obra del género chico. Antes los republicanos se dedicaban á la dramática y sólo la producción que se representaba, sino toda la aplicado á toda comedia, drama y zarzuela, deja de tener hacían barricadas. Ahora les ha dado por la pequenez labor de una larga vida consagrada á la cultura de la la importancia que revestiría si surgiera espontáneamenhumanidad, en muy diversas esferas del entendimiento. te en casos extraordinarios y muy excepcionales ocacómica y hacen obstrucción. En España no hay estreno mediano sin la aparición siones. Antaño había muertes efectivas. Hogaño se contentan del autor, y, francamente, no nos honran nada esos encon votaciones ¡nominales! No será malo que pensemos en disminuir el número tusiasmos que en la mayor parte de los casos tienen por de genios; son ya muchos los que h. -y para un país tan Ya somos todos más ó menos Luises. Del sabrosísimo pleito de los liberales para no elegir causa obras de las que nadie se acordará probablemente pequeño, y la producción de laurel se va á encarecer deal año siguiente de haberse conocido, ó quizá á los quin- masiado si continúa prodigándose con la esplendidez que jefe, te hablaré en mi carta próxima. ¡Ahí el Gobierno ha ganado aqui las elecciones mu- ce días, porque de todo hay casos en este mundo. hasta ahora lo venimos haciendo en el teatro. nicipales. En Madrid se grita al autor ¡que salga! y en casi toLos españoles tenemos la costumbre de burlarnos muEl trance ha sido apuradísimo. Luchaba contra Gálvez das las provincias se añade ya: ¡que hable! con lo cual cho de los portugueses por las exageraciones en que Holguin, que es el que más ha trabajado para sacarle nos vamos acercando á que muy pronto se diga: ¡que suponemos que incurren; pero bien sabe Dios que ni triunfante. No quiero decirte lo que ha tenido que andar baile! en Portugal ni en ningún país del globo se encontrará este pobre Gobierno para ver realizado uno de los fines El autor no tiene nada que hacer en el escenario; si una mayor que la coronación y apoteosis de un genio que le trajeron al poder, ó sea que Gálvez Holguin le una obra gusta al público, hay muchas maneras de mani- cada noche durante la temporada teatral. proporcionara varios compañeros al alcalde madrileño, festar la opinión, sin necesidad de decírsela en su propia marqués de Lema. cara al que la ha escrito; puede el público aplaudir, y EMILIO S Á N C H E Z PASTOR La guasa pública EN HONOR DE LOS QUINTERO Q