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ág. 6 ABC PERIODISMO Núm. 66 y á la media hora de haberse terminado el discurso, el texto completo ha quedado compuesto en las oficinas del periódico. VICENTE VERA al transmisor Wheatstoone, maravilloso instrumento que puede transmitir automáticamente por el alambre eléctrico hasta mil palabras por minuto, y con toda comodiCon motivo de la activa campaña que los principales dad trescientas desde Glasgow á Londres. políticos ingleses han emprendido apelando á la opinión En la oficina telegráfica de esta capital los aparatos república, unos en pro y otros en contra de las reformas ceptores recogen el telegrama, imprimiéndolo también económicas propuestas por M r Chamberlain, se han te- en caracteres Morse. nido que realizar verdaderos prodigios para transmitir Quinta fase: Los despachos son traducidos y copiados M ILAGROS DEL MODERNO DA N BROMA. LA AVUI T O R ED R A M Á T I C O P E L L E J Í N Pellejín no limita sus aspiraciones á desempeñar una cartera en el futuro Gabinete; quiere, además, que le cuenten en el número de los super hombres. Ya, antes de obtenerla investidura parlamentaria, había escrito una obra para el teatro, con tesis trascendental, toda ella plagada de pensamientos profundos y de frases felices. La obra, completamente modernista, había merecido los elogios de su mamá, de su señora tía y de otras varias personas, entre las cuales figuraba D Francisco Silvela. Durante la anterior temporada, Pellejín estuvo á ver á Díaz de Mendoza y le dijo: -Yo soy un joven pelteneciente á la escuela de Anuncio. ¿De la empresa anunciadora TLos Tiroleses? -No, señol, de Anuncio, el poeta italiano. ¡Ah! -Y le tlaigo á usted un dlama modelnista titulado Alma cancelosa. Debo adveltil á usted que yo me plesento diputado en las plóximas elecciones, lo cual le demostlald que cuento con el apoyo del Gobielno... -Pues que sea enhorabuena. El caso fue que Pellejín, á fuerza de machacar, consiguió leerle el drama á Díaz de Mendoza, y éste tuvo un flemón horroroso á consecuencia de la lectura. ¿Qué me dice usted del dlama? -preguntó Pellejíru- -Que debe usted dedicarse á la política- -contestóle D. Fernando, devolviéndole el mamotreto. Pellejín se indignó y fue á contárselo á su mamá, quien montó en cólera á su vez y le dijo: ¿Sabes lo que hacía yo en tu pellejo? Pues iba á ver, á Silvela y le contaba lo que te ha pasado con esecomicu- cho. ¿Rechazar tu obra? ¿La obra dé un diputado á Cortes, como quien dice? -El teath Español pellenece al Ayuntamiento- -bbjetó, Pellejín. -Mañana rae plesentalé al Alcalde y le dffé Id ocultdo, pala que no pelmita que se ofenda á un miemblo, fuíuío del Palamenta. Pero como en medio de todo Pellejín no es vengativo, optó por despreciar la ofensa y guardarse el drama para mejor ocasión. Ahora; enterado el suegro de que Pellejín es autor dramático, ha leído la obra con todo interés, y tanto le gustó, que no pudo menos de abrazarle conmovido. -Ven acá, tunante, ¿cómo había de suponer que tenías ese talentazo? -díjole con lágrimas en los ojos. -Yo te prometo que el drama se representará, ó dejo de llamarme Besugón. -Yo clei que siendo diputado no me convendlia estlenal mi Jllma cancelosa pol no despeltal la envidia de Jas oposiciones. ¡Qué disparate! Diputado era el gran Ayala cuando estrenó su comedia, que, si mal no recuerdo, se titulaba El Terremoto de la Martinica. Hay muchos casos semejantes, y hasta creo recordar que Abarzuza estrenó también una zarzuelita siendo ministro. La esposa de Pellejín sintióse envanecida al ver que había compartido su lecho nupcial con un dramaturgo sin saberlo, y hasta la mamá política dijo para sí: ¡Quién sabe! Puede que resulte autor dramático. De menos nos hizo Dios. En cuanto á la mamá de Pellejin, experimentó una alegría muy grande al decirla que el ilustre Besugón había tomado á su cargo lo del estreno del drama filia! Es lo único que le falta á mi hijo para llegar á la cúspide- -exclamaba. ¡Qué honra para míi Cada vez que pienso que le he dado á luz, se me llena el alma de orgullo. ¿Le patece á usted que me deje clecel el pelo? -preguntó Pellejín á su eminente padre político. ¿Para qué? ¿No soy modelnista? Pues es cosíumble. -Sí; pero aite todo eres hombre gubernamental, y estás próximo á obtener una cartera. E! pelo corto da cierta importancia á las personas. Ello es que Besugón ha escrito ya varias cartas encaminadas todas ellas á que se represente el drama de su yerno. Hay un empresario que ha prometido ponerla en escena, porque no se atreve á desairar á un jefe de gr, u po parlamentario, que podrá ser ministro el día de ma- ñaña. Además, la esposa de dicho empresario fue ama de cría de una cuñada de Besugón, y le debe favores. -Es cosa hecha; el drama de mi yerno se estrenará dentro de muy pocos días, -dijo Besugón en el Salón de Conferencias, delante de sus correligionarias. -Iremos todos á aplaudir, -contestó uno. -Así lo espero- -replicó el jefe; -y declaro desde ahora que el que no esté conforme con la tesis del dra- ma, no sólo perderá mi estimación personal, ÍI que también dejará de pertenecer al partido tpso facto. ¡Qué lástima! -pensó Pellejín. -Si ahola fitela yo ministlo de Malina, dalia olden pala que asistiesen al esileno todos los empleados y hasta los mahnelos del Museo Naval. ¡Qué xito tendlía entonces mi dlama! M a s q u e los de Galdós. PRIMERA FASE. TOMA TAQUIGRÁFICA á la Prensa de Londres el texto de los discursos pronunciados por los oradores en diferentes poblaciones del país, y de manera que pudiesen publicarse íntegras en los periódicos londinenses de la mañana las peroraciones hechas la noche antes en ciudades muy apartadas. El estudio de cómo se ha efectuado esta transmisión es curiosísimo, y da á conocer cómo se obtienen los maravillosos resultados conseguidos. Se ha dado el caso de á mano en caracteres comunes según se van recibiendo, y las hojas manuscritas que así resultan son enviadas por tubos pneumáticos desde la oficina central de telégrafos á las oficinas de distrito, desde donde van, por mandadero, á la redacción de! periódico. Sexta fase: De la redacción del diario pasan en seguida á los linotipos ó ma unas de componer. De esta suerte, suponiendo que e primer taquígrafo, C Jfltsr ai después de cinco minutos de trabajo, se ha levantado de la mesa á las nueve en punto, puede haber concluido de dictar al amanuense la primera cuartilla de caracteres comunes en dos minutos. El contenido de esta cuartilla queda dispuesto en caracteres Morse en la banda ó cinta para el transmisor Wheaistoone y colocada la cinta en dicho transmisor en ocho mmutn pues hay telegrafistas SEGUNDA FASE. TRADUCCIÓN EN CARACTERES COMUNBb que á la media hora de haberse pronunciado un párrafo por un orador en el Norte de Escocia, el mismo párrafo estuviese ya compuesto en las imprentas de los diarios de la capital. Este resultado es tanto más extraordinario cuanto que son numerosas las fases porque cada párrafo tiene que pasar dssde que se pronuncia hasta que se imprime. 7 P S H o p fi o o L i O c U V IN i N r k A E h p A s 5 r i o TERCERA FASE. PUNTEADO PARA LA TRANSMISIÓN TELEGRÁFICA Primera fase: Las palabras del orador son tomadas taquigráficamente. Los taquígrafos se renuevan cada cinco minutos. Segunda fase: Traducción del texto taquigráfico. Esta traducción la efectúa el mismo taquígrafo, dictando inmediatamente á un escribiente los períodos que ha tomado durante sus cinco minutos de trabajo. Tercera fase: Así que el escribiente en caracteres co- tan hábiles que llegan á puntear en caracteres Morse hasta cuarenta palabras por minuto. Como la transmisión eléctrica del despacho de una estación á otra es casi instantánea, resulta que en la oficina receptora en Londres se obtiene el despacho en caracteres Morse según se va transmitiendo desde Glasgow, y, por lo tanto, el telegrama que se empezó á transmitir átasnueve y diez minutos desde la oficina te- ate e oe e a CUARTA FASE. RECEPCIÓN DEL DESPACHO EN LONDRES munzs tiene concluida la primera cuartilla del dictado, se la entrega á un mensajero que ¡a lleva á la oficina telegráfica, que se instala en el mismo edificio en donde el discurso se pronuncia. En la oficina telegráfica un operador, provisto de una especie de punzón en cada mano, copia el texto de la cuartilla que le entregan, escribiendo en una larga cinta por el sistema de puntos y rayas que constituyen el alfabeto de Morse. Entre tanto el ama- legráfica de provincias, está á la vista del telegrafista londinense á las nueve y doce minutos. La traducción y escritura del mensaje en caracteres ordinarios lleva en la central otros ocho minutos, de modo que á las nueve y veinte sale por los pneumáticos, á las nueve y veinticuatro está en la imprenta y á las muevey media compuesto ya por los linotipos, esperando así cada párrafo del discurso al párrafo siguiente y continuándose QUINTA FASE. TRANSMISIÓN DEL DESPACHO AL PERIÓDICO nuense, á quien el taquígrafo dicta, termina su segunda cuartilla, con la cual se hacen las mismas operaciones que con la primera, y así sucesivamente. Cuarta fase: La. cinta donde van marcados con caracteres Morse los períodos oratorios ya recogidos, pasa sin interrupción de esta manera Ja transmisión de todo el texto, pasando cada fracción del mismo por todas estas fases sucesivas. Así es como á la media horade haber empezado el orador su peroración en Glasgow, se está empezando á componer en Londres el principio de la misma Luis TABOADA m r anrm i nr ir n n r iillillil Hllil- m u mnrnwvtt- ríirnir! ímTirn? f- nnn ii