Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MERO 66. CRÓN 1 CA BISEMANAL ILUSTRADA. dicen que tiene mucho partido entre las viudas adineradas? ¿Pues para qué escribe ese hombre? A escribir sólo l i 1 miércoles de la semana pasada llegó á París el con- se deben dedicar los feos, los viejos y los reumáticos. de Lamsdorf, ministro de Negocios Extranjeros de ¡Vaya una ocupación para un hombre joven y guapo: Rusia, siendo recibido por el ministro del mismo ramo darles disgustos á los amigos! Yo que tú no iba. -Yate hedicho que eso noes posible. Ansúrez me prode la vecina República, el embajador del Imperio raos- covita en París, príncipe Ouroufsof y el alto personal porcionó más de trescientos votos en mi distrito, dor. de diplomático. Dadas la cordialidad y afinidad de relacio- tiene parientes. Me ha enviado una butaca, rogándones políticas entre Rusia y Francia, huelga decir que el me que asista al teatro. ¿Cómo me voy á negar á aplauministro ruso ha sido muy agasajado en la capital de la dirle? nación aliada á la suya. Sobre su viaje se han hecho co- -Pero ¿le vas á aplaudir también? mentarios diversos, pero con esa circunspección, con ese- ¡Quién lo duda! Esa es mi obligación. patriotismo que es el resorte más poderoso parala eficacia de la política internacional entre pueblos que se entienden y que unen sus destinos á un fin. Oficialmente sólo se ha dicho que el conde Lamsdorf ha sido portador de una carta autógrafa del emperador de Rusia al Presidente de la República; carta afectuosísima en la que, además de sus simpatías por Francia, expresa la satisfacción que le ha producido al Zar la inteligencia anglofrancesa y la aproximación que han efectuado Italia y Francia con la visita de los jóvenes reyes italianos á París. Pero si esto es lo oficial, lo privado que hayan podido tratar los ministros de Negocios Extranjeros de ambas naciones, sólo Dios y las paredes del Ministerio del Quay d Orsay lo sabrán. A título de información han dicho los periódicos ingleses que Delcassé y Lamsdorf han tratado de resolver el problema de armonizar las relaciones franco- rusas con la política internacional que Francia ha inaugurado en forma de tratado d; arbitraje con Inglaterra. Rusia parece propicia á secundar esta política de concordia universal. El tiempo lo dirá. S MADRID, 6 DE NOYBRE. DE i9o3 NUMERO SUELTO, 10 CENTS bajo te iré yo metiendo algodones. As! no sentirás tanto los palos. Además, envía inmediatamente al teatro á comprar las dos butacas contiguas á la tuya, la de la derecha y la de la izquierda, y te llevas á ellas á Juan el cochero, que tiene mucha fuerza, y á Perico el lacayo. No, á Perico, no, que se le puede derribar con un soplo: te llevas al mozo de cuadra. -Mujer, ¿tú quieres que se siente al lado mío en el teatro el mozo de cuadra? ¿No se trata de un estreno de los de ahora? Pues ¿quién mejor? -Tal vez tengas razón, pero yo no alterno ni en teatro del género chico con mi coche -ro y mi mozo de cuadra. Iré solo. f ¡Ay, infeliz de mí! viuda por El s chico del afilador. Bueno; pero queH. damos en que llevarás al menos el chaleco de ante con los algodones. Oye, ¿no podías enviar secretamente un recado al gobernador, que es amigo tuyo, para que mandase retirar la obra antes de que la estrenen? -Tampoco es posible eso. Los gobernadores no se meten en cuestiones literarias hasta la tercera paliza, como no se meten en asuntos de honor hasta que se verifica el duelo, ni en cosas de juego hasta que se echa un entres. No te figures tú que los gobernadores son omnipotentes; ya sabrás que á un caballero le han robado el otro día una cartera con un millón y pico de pesetas; pues el gobernador no puede hacer más que ascender al policía que prenda al tomador y recupere la cartera. Por cierto que, según dicen por ahí, se ha lucido el carterista: del millón y pico de pesetas robadas, no le quedarán efectivas más que nueve mil. -Habrá pasado la frontera, y ¡qué atrocidad, cómo está el cambio! ¿Y para eso vino al poder Villaverde? Pero no intentes distraerme; volvamos á nuestro pleito. ¿No encuentras ningún subterfugio para no asistir al estreno? ¿Y si te pusieras malo? -Pensaría Ansúrez que era miedo, y votarían contra mí en las próximas elecciones todos sus parientes. Insisto en que no temas nada; la obra está muy bien defendida. Me ha dicho Paco, que asistió al ensayo general, que salen dos tiples muy ligeras de ropa, y que las dos tienen unas piernas magníficas, esculturales. ¿Piernas magníficas, esculturales? Ahora sí que no vas. Que te mataran, bueno; pero que te estés toda la noche mirando las piernas de las tiples, eso de ningún modo. -No seas terca; tengo que ir, é iré. RUSIA Y FRANCIA Si E NTRE SEMANA. DIÁLOGOS CONYUGALES ¡Dios mío, Dios mío, qué desgracia tan grande! -Pero mujer, no tz aflijas de ese modo. Confieso que por mi gusto no incurriría en tal temeridad. ¡Qué le vamos á hacer! Los hombres no podemos sustraernos á los compromisos sociales, aunque éstos nos coloquen en las situaciones más peligrosas. ¡Hay que tener el valor de afrontar los acontecimientos! ¡Ea, no llores, por Dios! ¿Y si no vuelvo á verte? ¿Y si te llevan á la Casa de Socorro, y dz la- -He dicho que no irás, y no irás. Casa de Socorro al Depósito de ca (Suenan palabras gruesas, caen rolos dáveres? Jesús, sólo de pensarlo sz algunos bibelots. Acude alarmada la me parte el corazón. servidumbre. La doncella de la señora- -Vaya, vaya, sosiégate, tranquiEL CONDE AMSDORF, MINISTRO DE NEGOCIOS EXTRANJEROS DE RUSIA. Fot. Gribnycdoff entra preguntando alarmadisima) lízate, pobre ángel mío. ¡Las mujeres 2 M DELCASSÉ, MINISTRO DE NEGOCIOS EXTRANJEROS DE FRANCIA. ¿Señorita, qué sucede? siempre os ponáis en lo peor! La señora (muy digna) ¡Desdichada de mí! ¡Ya puedo vestirme de negro- ¡Ya lo creo que nos ponemos en lo peor! Para- -Nada, Paulina, ¡que ya hemos hecho aquí el estreno nosotras los disgustos, las contrariedades, las penas de para toda la vida! ¡Esta noche te matan! de El chico del afilador! -No será tanto, mujer. toda índole; para vosotros las satisfacciones, las distrac- ¡Sí lo será, sí lo será! En cuanto des la primera ciones, los placeres... Por supuesto que los hombres JOSÉ DE ROURE habéis tenido buen cuidado de que suceda así, echando palmada, cae sobre ti una lluvia de palos. Ahora mismo sobre nosotras todos los deberes y alzándoos con todas voy á casa de Ansúrez para rogarle que retire la obra. las cosas agradables de la vida. Sólo hay un hombre que ¡Yo no quiero, como otras, ser viuda adinerada! Tal procura nuestra felicidad: el modisto. ¡Y ese, al cabo y vez el grandísimo presuntuoso haya pensado al regalarte la butaca: ¡Le matan á él por aplaudirme, y cuando esté al fin, presenta la cuenta! viuda le hago el amor á ella! Pues no, pues no; tu honra, C J n la Exposición Higiénica de Lechería de Hamburgo- -La emoción que te embarga te hace ser injusta con el sexo fuerte. Cierto que generalmente tenemos más después de muerto, te prohibe asistir al estreno. No irás. han figurado muchos objetos pequeños, tales como- -Pero mujer, ¡qué serie de disparates ensartas! ¡Si no estatuitas, peines, boquillas, mangos de cuchillo, bolas libertad que vosotras, pero en cambio nos vemos obligaha ds suceder nada délo que temes! La obra se aplaudirá de billar, juegos de dominó y hasta mesitas fabricadas dos á arrostrar mayores peligros. -Sí, sí, tienes razón. ¡He sido injusta, atrozmente ó pateará, que todo es posible; tal vez haya un poco de con una pasta que presentaba los diversos aspectos del injusta contigo! ¡Pobretín de mi vida! ¡Qué noche nos lucha entre los reventadores de oficio y nosotros los espera! A mi me parece verte todo ensangrentado y que anvgos del autor; nos llamaremos canallas los unos á los asta, del hueso, del celuloide y mármol, y que no eran vu: lves los mortecinos ojos para buscarme. ¡Para buscar otros probablemente, pero la cosa no pasará de ahí. Al nada de eso, sino galalita, ó piedra de leche. á tu desventurada mujercita, que no te puede socorrer! fin y al cabo, se trata de una obrita sin pretensiones. La base de esta preparación es la caseína extraída de- ¿Y cómo se titula? Después llegan los guardias, recogen tu cuerpo y te llela leche. -El chico del afilador. van en una camilla á la Casa de Socorro. Viene el médiLa piedra de leche tiene la ventaja de no ablandarse- ¡Os afilan á los que aplaudáis! Mira, yo paso por co, te mira, y tuerce el gesto... ¿Pero qué necesidad teen el agua como el asta y de ser menos inflamable que el nía tu amigo Ansúrez de meterse á escritor? ¿No es gua- todo puesto que no hay otro remedio, pero prométeme po (ó por lo menos as! se ¡o cree él) no es joven, no una cosa: ponte el chaleco de ante, por si acaso, y de- celuloide. LA PIEDRA DE LECHE