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Núm. 6 A AS FIESTAS DE SANTA TERESA EN ALBA DE TORMES Ocho días han durado, como todos los años, las fiestas que acaba de celebrar en honor á la mística Doctora la ducal villa de Alba de Tormes. Del poético pueblo que Garcilaso cantó en sus églogas; que Alfonso VI colmó de privilegios; que el tercer duque de Alba, el gran caudillo y el no menos gran tirano, dotó de fortalezas, y que las huestes napoleónicas redujo á ruinas, no queda más que el recuerdo. A la vista de la cordillera CarpetoVetónica, que domina su hermosísima vega; de la Mesa del Carpió y del Arapil del Moro, que traen á la memoria leyendas caballerescas de la Edad Media; de las ruinas de un castillo, testigo de la grandeza de siglos pasados, asombra más la obra demoledora del tiempo, que de aquella tierra de Alba tan nombrada como dijo Garcilaso, ha hecho un pueblo agricultor, tranquilo, afanoso de trabajo y fiando su prosperidad tanto al fruto de su labor sobre la tierra como al de su labor sobre la fe, porque si un día soñara con ver entrar por las puertas de sus muros las mesnadas de los Alvarez de Toledo, hoy sueña con ver desfilar por sus silenciosas calles grupos de piadosos peregrinos. De aquí su empeño en construir una gran basílica, en cuya capilla ábsida! reposen los restos milagrosos de Santa Teresa y cuyas naves sean visitadas, como lo son las de Lourdes, por miles de devotos que llevan lleno de fe el corazón y de dinero los bolsillos. Hasta ahora el espíritu industrial no ha sabido imponerse en Alba como en Lourdes. En este rincón de Castilla las peregrinaciones arriban sin aparato; modesta, santamente, esperando el favor divino y el milagro de la plegaria ferviente. En Lourdes la perzgri nación avanza hacia la gruta prodigiosa con gran aparato escénico: de noche, ccn místicas músicas, entre millares ABC Pág. 7 LA PLAZA DE ALBA DE TOR 7- 1 ES DURANTE UNO DE LOS DÍAS DE FIESTA DE LA OCTAVA DE SANTA TERESA tes de morir en la villa, adonde fue desde Toledo. Las fiestas profanas y populares dan también extraordinaria animación á Alba, atrayendo á infinidad de vecinos de los pueblos de la provincia. Las ferias que tan renombradas fueron y tan excepcionales privilegios merecieron de Alfonso el Sabio, han decaído mucho y se celebran por la primavera. Entonces en la Cuatropea, y ahora en la plaza principal del pueblo, se ve el clásico tipo charro; el de la mujer gentilona vestida con ricos mantos bordados de oro y lentejuelas, y luciendo gracioso dengue, ricas arracadas de oro y cruces de Alcaravaca, y el del recio mozo vestido con paño negro, calzón corto, polaina de cuero, ancho cinto, chaqueta corta con botones de plata, camisa de pechera chorreada cerrada por ¡norme botón de oro afiligranado, y sombrero redondo ie ala aterciopelada. Tipos interesantes de una raza noble v viril, y de cuyo lenguaje ha coleccionado el ilustre Unamuno abundante tesoro de frases clásicas y términos pintorescos. Existe todavía entre ellos el saludo de- ¿Qué tal? -Bien. ¿Y las obligaciones? -A su mandato. Se les oye comentar el suceso que se trópica por e! -put- Mo, y se les ve bailar la charrada, el testimonio más ESTADO DE LAS OBRAS DE LA DASILICA NUEVA de luces, ante una iluminación brillantísima, capaz de impresionar á los espíritus apocados, obrando toda una revolución en un sistema nervioso que esté lesionado. Aquí somos más sencillotes y recordamos. al pescador de cana, hombre de tan buena fe, que no pone cebo en el anzuelo para que el pez que voluntariamente quiera picar, pique, y el que no, lo deje. La gran basílica se cons, truye con lentitud, dada la rapidez con que en estos f j tiempos se levantan monumentales fábricas; con harte celeridad si se tiene en cuenta que costea la obra la Caridad, excitada de continuo por ¡os alientos de gigante del i l u s t r e P Cámara, á quien su fe y su entusiasmo admirables han llevado quizá demasiado l e j o s E s muy grande y muy hermosa la basílica para que sin recursos propios, que no existen, p u e d a terminarse, porque quien mucho abarca, aprieta poco. Entretanto, el incorrupto cuerpo de Santa Teresa reposa en caja de plata que encierra rico camarín de jaspes en el altar mayor de la i g l e s i a de las Madres C o n v e n t o d e Carmelitas Descalzas. En este templo se celebran el día de la Santa y los siete siguientes solemnes cultos, honrando la cátedra sagrada los mejores oradores religiosos de España. El célebre Manterola PAREJA DE CHARROS DEL PUEBLO DE ALBA DE T O R M E! -a o c u p ó pocos d í a s anBAILANDO LA TÍPICA CHARRADA TOHRE DE) HOMENAJE DEL CASTJLLO DE ALBA DE TORMES HOY CASI EN RUINAS i ots. Zúñiga expresivo de la seriedad de estas gentes, porque de esta danza ciertamente monótona, el mérito consiste en conservar la gravedad en la cara y ¡a rigidez de cintura para arriba, mientras los pies se mueven y se agitan en vértigo, haciendo maravillas de trenzados y bóricos. Como que los mejores bailadores de la charrada saben bailarla con una vasija llena de agua sobre la cabeza sin derramar una gota.