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de D Nicolás, que se parece tanto al del león del Retiro MIÉRCOLES. -Hoy sí que vamos á reír. Ya está ahí cuando toca la charanga los domingos! Escuchando con Nocedal preparando sus chistes. Una amiga mía le llama o sólo era la Superiora de las Hijas de la Caridad en el atención) ¡Válganos Dios, vecina, qué desilusión más el almanaque religioso. ¡Es graciosísimo! Figúrese Usted Hospital Provincial la venerable señora que ha fallecido el martes de esta semana. Era el alma de aquella casa, grande! ¡Salmerón ya. no ruge! Nos hemos fastidiado: al que le ha hecho firmar una proposición iritegrista á. Vala suma de las más elevadas y laudables iniciativas en bene- león le ha entrado la carraspera. ¿Quién es ese que ha- dillo, y el pobre marqués ahora anda mucho más triste bla? ¿El hijo de Pí y Margall? Bueno, hijo sí, pero lo que nunca. ¿Ve usted? ¡Menudo rapapolvo le ha echado ficio del que padece. Cuantas obras de importancia, cuantas mejoras se han rea- que es heredero... ¡Jesús, qué disparate ha soltado! Villaverde! ¡Toma, para que vuelvas á meter las narices ¡Anda, y García Alix no le ya en zaga! Menos mal que en... ¡Jesús, Jesús! ¿Qué sucede? ¿Qué dicen? ¿Que se lizado en el vetusto edificio para mejorar sus condiciones, á Sor Francisca se deben; por mediación de ella daban su limos- en Ia presidencia no hay ningún rana. ¿Lo ve usted? Ya ha armado la gorda en Bilbao? ¿Estaremos seguras aquí? na los buenos de corazón, los que pudiendo practicar la cari- dice Romero que las palabras que acabamos de oir todos ¡Ay, vecina, que sale el ministro de la Guerra con unos no se han pronunciado. ¡Qué gusto, qué rebién arregla telegramas! ¡Huyamos, huyamos antes que estallen! (Sa ¡as cosas este D Paco! le de estampía. MARTES. ¿Dice usted que ha hablado ya ese Urquijo? ¡No sabe usted cuánto me alegro de no haberle oído, porque yo á esos sacristanes que tiran de revólver no los puedo resistir! ¿Y ahora, qué... ¡Ah, ya, al profesor señor Muro le va á contestar un chico de clase, una es- I I acia tiempo que no registrábamos en nuestro país pecie de niño bitongo con lentes y con una calva de re revueltas ni sucesos sangrientos; los de Bilbao recién nacido en pelo malo. ¿Dice usted que es sobrino de frescan en la memoria hechos, que, por su índole, denunSílvela? Pues, hija, en patosidad le gana á su tío y á tocian el malestar creciente de la clase obrera, malestar dos los asaúras de Málaga. ¡Calle, pues no está amena- exacerbado por las envenenadas predicaciones de gentes zando con azotes á un señor tan respetable y tan enfu- que viven del trabajo ajeno los más, y que de quien rruñado como D Gumersindo Azcárate! ¡Uf, y ahora menos se ocupan es de los obreros. dice chistes... pero qué chistes más sosos, vecina! Eso Lo que empezó por petición pacífica, tras la- cual, podel pimiento riojano ya lo oía yo decir cuando era niña. dría traslucirse la amenaza, se ha trocado en lucha brutal Ea, niño, á la camita, ó si no, vaya usted á contarle la gra- y sangrienta que nada respeta ni mira. cia á su señor tío, que puede que se ría mucho. Y ahora, Las predicaciones de ciertos momentos han dado al fin ¿para qué vendrá otra vez García Alix á añadir el puchero? sus frutos. Pero frutos amargos que llevan en su cargo Déjelos, déjelos estar á los republicanos: ¡si basta dejarlos unas cuantas vidas, muchas lágrimas, una éiudad floresolos para que ellos lo echen todo á perder entjfe sí! Pasa ciente, rica y próspera encerrada á piedra y lodo, intecon ellos lo que con las criadas: no conviene meterse en sus rrumpidas sus comunicaciones, paralizado su comercio asuntos. ¡Digo; vaya una fresca la que le ha soltado á mi y su industria y roto su equilibrio. murcianito el Sr. Muro en sus propias barbas! ¿Pues no le Los huelguistas, compuestos de muchos miles de ha dicho que miente á sabiendas? ¡Qué atrocidad! Pero, ser hoíhbres, no ya- -sólo mineros sirio de todos los oficios, ñores ¿qué educación es ésta? ¿No reparan ustedes que y armados de revólvers, palos y dinamita, han campado hav señoras en el salón? Ahora sale con que lo ha dicho por sus respetos. hipotéticamente. ¡Pues si no fuera por e sitio en que esBilbao ha sido testigo de cruentas luchas, ante la Casa Pág- 4 SOR FRANCISCA LAREGUI ABC Núm. 64 LOS SUCESOS DE BILBAO dad encaminan á esta noble tarea sus inclinaciones, y así recibía no poco auxilio ei enfermo del hospital, subviniendo así la caridad particular á las necesidades siempre imprevistas, causadas por exceso de enfermos. Todos los pobres conocían y ensalzaban á Sor Francisca. Todos ellos la llorarán. Sor Francisca Laregui había pronunciado sus votos hacía cincuenta y cuatro años, los mismos que venía dedicada i velar y atender á los enfermos con solicitud, cariño y atención incomparables. Ayer se efectuó su entierro; á la triste ceremonia concurrió mucha gente, elemento oficial, particular admiradores de la finada, y más, muchos más agradet ¡OÍ. UC con ella pierden un amparo positivo. Descanse en paz la virtuosa señora. v- -w i sr t w A -4. vnn s? Í. TT V (CONCURSO DE A B C. LAS JEFATURAS POLÍTICAS La base cuarta de la convocatoria del Concurso político que publicamos en la tercera página de la cubierta, queda anulada por haberse padecido error en su redacción. En su lugar, la base cuarta mencionada queda redactada en la siguiente forma: 4. 1 Cada lector sólo podrá enviar una tarjeta con su voto. Prevenimos á los que pensaran enviar varias, qu; de las que lleguen con la misma firma sólo será válida una, inutilizándose todas las demás. T 7 N E L CONGRESO, IMPRESIONES D E U N A S E Ñ O R A PARLAMEN- TARIA LUNES. -Hoy me parece que nos vamos á aburrir mucho. Me han dicho que habla ese señor Muro, que es de Valladoliz como Santiago Alba. Dicen que son compinches y, la verdaz, no me hacen mucho tilín que digamos. También dicen que el Sr. Muro es catedrático. ¡Hija, compadezco á los niños! Qué señor tan bondadoso; pero tan pesado! ¡Aaaah! (Bostezando. Menos mal que ahora se ríen los chicos de la mayoría. ¡Cómo se conoce que ya hace tiempo que los examinó el señor Muro... y los aprobó por recomendaciones! ¿Decía usted? ¿Que por qué serien? ¡la cosa tiene gracia! Figúrese usted que se ha quejado ese señor de la persecución que sufrían las masas republicanas en Irún... y resulta quejas masas eran veinticinco republicanos y que los perseguían otros veinticinco guardias civiles. Debían de haberse puesto á bailar un cake walk de veinticinco parejas. ¡Pero qué manera tiene de decir las cosas el señor Muro! ¡Si les cuenta así las batallas á los chicos, buena Historia van á aprender! Vamos, ya acabó. Ahora se levanta García Alix; éste es de los que á mí me gustan: mire usted, tiene unos ojos como platos: me recuerdan mucho loi de mi difunto; y luego ese tupé que se deja y la barba en forma de luchana, le dan un tipo así como el de los militares de mi tiempo, aquellos de la leopoldina. Ya comprendo yo que muchas veces habJa de loque no entiende: ahora misnio ¿lo ve usted? está queriendo meterlo todo á barato, pero es muy candunguero: yoleestoy viendo con zaragüelles en la huerta de Murcia llenando la monteriquia de pimenliquios. ¡Alza, no se lafta soltaoo mala á los republicanos ahoral ¡Me alegro, para oír el rugido Z J- j: BILBAO LA VIEJA UNO DE LOS PUNTOS DONDE MAS ENCARNIZADA HA SIDO LA LUCHA Fot. Hauscr v Monet tamos, la guantada no habría sido hipotética! Pero ¿qué zambra es esa? ¡Mire usted, vecina, mire usted, sí hasta D Melquíades, la yema parlamentaria, se está enfureciendo y gritando! Y todo por el chico de Silvela y el de Morayta y el de. ¡Todos chicos! ¡Si esto parece un corro! ¡B en, bien; D Paco dice que no hay palabra! Me alegro. En estos casos, campanillazo y tente tieso. Consistorial primero, por la excesiva imprudencia del jefe dé la guardia municipal, que, aun antes de ser agredida por los huelguistas, hizo fuego sobre ellos. La lucha después fue con la Guardia civil, y en vista de que la normalidad no se restablecía, que los huelguistas asaltaban el mercado, llevándose cuantos comestibles hubieron á mano, rompían los faroles del alumbrado pú-