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Núm. 63 ABC Pág. 5 so, qué tarde, qué Romero! Ea, hasta mañana, vecina. VIERNES. -Vaya, hoy llego tarde. Ya está hablando el señor de Azcárate. Pero ¿qué le pasa á ese señor que simpre está tan enfadado? No sabe hablar si no se pone rojo como un tomate. Pues mire usted, eso que ha dicho ahora me parece muy bien; justo. Mirando á Alba le ha soltado la fresca de que es el representante infiel de una cosa que no existe. ¡Uf! ¡Pero qué cosas ve una en este Congreso! ¡Pues no está ahora este buen señor de Azcárate dándole bombo á Maura! Vamos, menos mal que ya se levanta Villaverde. ¡Ahora sí que se va á armar la gresca! Digo, ¡cómo suda el Señor Presidente! ¡y cómo resopla! He oído en los pasillos que le han puesto un mote muy gracioso: le llaman el automóvil parado... y en efecto, parece un taf, taf con atasco. ¡Vamos, rompa, rompa, D. Raimundo! ¡Jesús, qué hombre! ¡Nada, ni á tres tirones se arranca! Pues, señor, ¡cuánto se pondera por ahí! ¿Verdad, vecina, que no esperábamos de D Raimundo tan poca... tan poca acometividad? ¡Anda, con lo que sale ahora, conque da su palabra de honor! Pero D Raimundo, si yo llevo aquí trein... ¡Jesús, ya se me iba á escapar) quiero decir una poixión de años viniendo al Congreso y aquí no se dan palabras de honor ni nada de eso; es como en cuestión de amores. La palabra de honor no sirve para nada práctico. En fin, menos mal, que ya se acabó. ¡Qué mal! ¿verdad, vecina? ¡qué mal ha estado el Señor Presidente! Ya lo decíamos en la tertulia del Siglo: á este Villaverde, en sacándole de ajustar las cuentas de los Presupuestos y de eso del saneamiento de la moneda, t t no se le puede sufrir. ¡Qué 1! aburrimiento de hombre! Y lo dicho, ¡qué reputaciones hay tan usurpadas! hasta en sus últimas palabras deja consignado el deseo de que prosiga la comedia que está representándose. Y proseguirá sin duda. Caerá el Ministerio Villaverde ecir n hombre al agua seria demasiado. No; lo que y le sustituirá en el poder un Gabinete presidido por Mauhemos perdido con la retirada de Silvela no ha sido ra, á quien la mayoría de la mayoría debe sus flamantes acun hombre, por fortuna; ha sido pura y simplemente un tas y á quien presta ciego acatamiento. Volverá la retórica retórico, es decir, un político fracasado que encuentra á enseñorearse del Gobierno: con brillantísimos discursos cómodo atribuir su fracaso al país, como casi todos los querrá el insigne parlamentario hacer bajar los cambios autores silbados salen por el registro de que es el público y restaurar el crédito nacional: con arrebatos de gárrula quien no les ha comprendido. palabrería querrá emprender las obras públicas que el Pocas veces, acaso ninguna, se habrán proferido en país demanda; volverán á llenarse las columnas de la Galas Cámaras mayores y más feroces injusticias, ni más ceta de ejércitos imaginarios y de buques fantasmas: comonstruosas acusaciones que las lanzadas contra toda una locjianse en los más altos puestos los más inhábiles aminación grande, honrada y noble, aunque desventurada, á gos del nuevo retórico- presidente, y cuando á alguno la verdad, por un hombre que hasta hace pocos meses de los pocos diputados d- cí mayoría que poseen distuvo en sus manos el gobierno y el porvenir de ella... y trito propio se le ocurra visitarle, al ver que no existe no supo qué hacer ni cómo desempeñar la alta misión que Agricultura, ni Industria, ni Instrucción, al mirar los se le había confiado. Si en el Extranjero se lee con aten- campos yermos, las fábricas cerradas y las escuelas deción el discurso- despedida de Silvela, ¿qué pensarán de él? siertas, repetirán las desoladoras palabras de su exjefe: y lo que es mucho más grave, ¿qué pensarán de España? Es el país el que no quiere vivir, ni producir, ni ilusPor dicha, son tan infundadas, tan inci eíb! es las acusa- trarse, ni mejorarse; él es el único sulpable. ciones lanzadas por el exjefe del p a r t i d o Conservador contra este país pacientísimo, que nadie las creerá ni hará caso de ellas. El más duro castigo déla incredulidad y del escepticismo absoluto recae sobre quien tamaños errores profesa y declara. El Sr. Silvela no se ha contentado con ejercer el derecho, muy discutible, por cierto, de retirarse á 11 soledad de su productivo bufete, sacrificando a sus conveniencias particulares un deber patriótico, sino que además púbhcamenle ha escarnecido y ofend- do á la patria con afirmaciones en absoluto gratuitas y que no pueden pasar sin protesta. Un retórico al agua D SÁBADO. ¡Hoy sí que Fijémosnos tan sólo en las vamos á oír de todos ¡as más importantes: Escolores! Ya está ahí Silvepaña- -ha dicho el Sr. Silla. Le he visto al entrar; vela- -no quiere Marina ni Ejército Y España, no venía en esa berlina que tiecon la voz de la retórica, ne que parece un coche de bino con la de la realidad, acompañar entierros, con que habla en cláusulas de el cochero de negro, un oro y en períodos de millocaballo negro y el otro que nes, le contestará que siempasa de castaño obscuro; pre estuvo dispuesta á savamos, un tronco mitad crificarse por tener Ejército pidalino, mitad maurista. y por tener Marina, pero Pero, hija ¿ha visto usted no Ejército formado por qué empalagante y qué lacolumnas de la Gaceta, ni tero es este Silvela? ¡Tanto AT CBLONA. ZA. CASA DEL PUEBZO. Anteayer á medio día se ha celebrado el acto de tomar posesión el partido repuM a r i n a constituida por estirar los puños y tanto blicano de los solares situados entre las calles de Aragón y Muntaner, donde se ha de construir la Casa del Pueblo. A la barcos de papel. Silvela ha echárselas de Salisbury paeei entonta, que resulto muy lucida, concurrieron muchos millares de personas. lot. A. Solei olvidado ya los recientes ra nada! Ahora, va y le dedesastres; sin duda no le causaron impresión; acaso N EL CONGRESO. IMPRESIONES vuelve las finezas á Romero Robledo; ¿habrá camasserá de los pocos españoles que no visten luto por alDE UNA SEÑORA PARLAMEN- trón? Ahora dice que nadie quería que él se marguno de los héroes que á millares perecieron, víctimas chase, y que por eso se marchó; por ganas de fasTARIA de la imprevisión, de la ignorancia, de las detestables tidiar, sin duda, ó por echárselas de distinguido, de organizaciones militares terrestres y marítimas. Silvela SESIÓN DEL JUEVES. ¡Ay, Jesús, ya creí que no llegaba! chic. Pero ¿ve usted lo que acaba de soltar ese desy alguien que con Silvela cayó dicen que no se quiere (Jlnellanándose en la tribuna. ¡Y poquito que lo hubiera dichado? ¿Pues no sale otra vez con le tecla de que le Marina, porque no se quieren Arsenales- Asilos de Be- sentido! porque yo idolatro á Romero Robledo. ¡Jesús, ha tomado el pulso al país y no se lo ha encontrado? neficencia, porque se rechazan los dispendios inútiles, qué graciosísimo y qué simpaticen que es! (A. la señora ¿Y no se le habrá ocurrido que será él el que se encuenlos gastos hechos sin dirección ni organ. zación técnica, de al lado. Sí, ya sé qu; aquí vienen dos ó tres sesento- tra putrefacto? ¡Válgame Dios y cómo está poniendo a) porque no queremos acorazados sin artillería, ni fusiles nas ¡chúpate esa! que llaman á Romero la escuela de las pobrecito país, que no tiene mas culpa sino la de aguansin cartuchos, como los hubo en las pasadas guerras. coquetas. ¡Vaya un chistecito patoso! ¡Aaah! Ya sale. tarlos á todos! ¡Esto sí que no lo he visto nunca en España- -repit; Silvela- -no quiere Instrucción públi- Mírele usted, ¡qué biei le cae la ropa! ¡Y qué bien salu- el Congreso. Antes se ponían verdes unos á otros, ca. Quien no la quiere son él y los que como él piensan, da! ¡Ya quisiera ese garbo y esa distinción el ordinario pero el país siempre era respetable y bueno y santo. á quienes ha ido muy bien con el analfabetismo de las de Villaverde, que parece un botijo con frac! Hija, yo ¡Ahora el país es quien paga el pato! Es decir, hoy masas, porque sólo entre masas analfabetas prevalece no sé cómo dicen por ahí ciertas cosas... Romero sí que qaien le pagará será Villaverde. Bueno, ya se acabó el ya la retórica, porque sólo á esos infelices ignorantes parece que toda su vida ha andado entre señoras finas. discurso. ¿Sabe usted de quién me acuerdo, vecina? De puede dárseles ya el timo de la oratoria fácil y de la de- ¡Ay, ya habla, ya habla! ¡Qué bien, qué bonito eso que Curro Cuchares. ¿Se acuerda usted cuando les echaba el ha dicho ahora! Hidalgo en el hecho, patriótico en el toro encima á los picadores? Pues eso es lo que ha hecho clamación huera. España- -añade por último un hombre como Silvela propósito, vengo á sentarme en este elevado sitial. ¡An- Siivda con Villaverde. que se las echa de admirar y conocer á la política ingle- da, que le suelten á éste oradores de oposición! No hay Hasta el lunes, vecina. sa- -no demuestra anhelos y entusiasmos por otras cosas otro como él: es decir, sí, señora; si el padre Calpena que por el desarrollo de los que él llama despectiva- hablase en el Congreso, puede que... pero ¡quiá, no! UNA ACLARACIÓN mente intereses materiales, la Agricultura, la Industria, el Mire usted lo que dice ahora: que no estamos tan perdiComercio, cosas que, sin duda, le parecen minucias des- dos como parece. Claro: tiene razón; es lo que yo le de- D o r error material deslizado en el número anterior de A B C resulto D. Sinesio Delgado presidente de la preciables, aun cuando constituyan la base de toda vida cía á mi difunto, que se murió de pesimismo complicado Sociedad de Autores. Todos saben que quien preside la Somoderna en cuantos países se pueden llamar de veras con una pulmonía cogida en la calle del Florín: No, progresivos y adelantados... Silvela, que es présbite para Froilán, no estamos perdidos. Lo que ahora ha dicho cudad citada es el popular escritor D. Vital Aza. ¡os agravios que cree haber recibido del país y miope Romero: Perdonadme mis optimismos y mis orgullos para reconocer las admirables dotes de sufrimiento y patrióticos. Yo soy tan optimista como D. Paco... y constancia que el país ha desplegado y seguirá mostran- mucho más patriótica. (Abanicándose el patriotismo. Pedo, cree cosas de poco momento é indignas de la excelsa ro, ¡mire usted qué saladísimo! ¿Pues no esta ahora Terminando en este número el Concurso del Premio atención de los hombres superiores como el, los que en echándole piropos á Silvela y diciendo que le envidia su gordo, anunciamos el Certamen próximo, que hace tiempo gloria? ¡Y poquito que se está riendo Gálvez Holguín todas las naciones cultas son los fundamentos sociales teníamos pensado y que, por haber tenido que insertar más sólidos. Es natural: menospreciando los de arriba en aquella tribuna! ¡Y qué tripas más verdes se le estarán el actual, no hemos podido publicar antes. poniendo á Silvela! alegro: toma, toma, para que la Agricultura y el Comercio y la Industria, resultará que Dicho Concurso será político y análogo á los dos no hay aquí porvenir para nadie, á no ser que tome por digas que á Romero se le oye pero no se le escucha. que hemos celebrado anteriormente y consistirá en la ¡Anda, rabia, rabia! ¡Y cómo le aplauden ahora los chioficio y granjeria la Política, profesión que no requiere siguiente pregunta: talento ni carrera ni aptitudes, y para la cual basta un cos de la mayoría! ¿Se acuerda usted, vecina? Aquellos Dada la desorganización en que hoy se encuentran los mismos que hace unos meses se chirigoteaban, e lereían apellido heredado ó un padrino complaciente. Es mucho en sus narices. A ver. ¡Huy, qué precios J es es o último partidos liberal y conservador, ¿á quién votaría usted para más honroso y más útil para la patria, según Silvela, el jefe de los liberales y á quién para jefe de los conservadores? se. -gobernador de provincia ó director general, que el que ha dicho! Voy á. ver si no se me olvida. (Repitiendo. Empezaremos á insertar los boletines de votación en El sendero que nos indica la flotante y fugitiva ninfa ser un industrial poderoso, un productor activo, un code la misteriosa estrella del destino... ¡Ay, qué discur- el número próximo, en el que también aparecerán las merciante honrado. De esta manera, al retirarse Silvela, condiciones del Concurso. Nuestros Concursos