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f- ACHADA EXTERIOR VESTÍBULO SALA DE JUNTAS La Sociedad de Autores To se alarme el lector pacifico, ni se regocije el lector belicoso, que no vamos a tratar ninguna de las cuestiones que tanto han ocupado a la Prensa y tanto han agitado los ánimos en estos últimos tiempos. No soy moro, pero si lo fuese, seria moro de paz El periódico A B C se propone dar noticias ilustradas sobre la nueva casa, que casi pudiéramos llamar palacio que actualmente constituye el domicilio social de la Sociedad expresada, y ccm este motivo me ruega que escriba unas cuantas cuartillas sobre el origen y la historia de la Sociedad de Autores dramáticos y Compositores A esta clase de ruegos y a estímulos de la amistad yo nunca resisto, y procurare resumir en algunas lineas, que no serán muchas, recuerdos que a la verdad no son muy lejanos. Lo que voy a decir sera en elogio de la Sociedad de Autores y de su Junta Directiva, y elogio merecido, porque es evidente que han sabido realizar una empresa dificilísima, que puede ser y es grandemente beneficiosa para todos, y que, lo declaro sin ambages, tuve por imposible o poco menos. Pero necesito ante todo demostrar que mis elogios son desinteresados e imparciales, y para ello afirmare resueltamente, aunque suene a presunción, que pocas personas tienen mas autoridad moral para juzgar a la Sociedad de Autores que el que escribe estas lineas. Voy a explicar por que. Hace bastantes años que se fundo otra Asociación también de Autores y Compositores, cuyo objeto era velar por los intereses de la clase, procurar su mejora y defender sus derechos. De esta Asociación tuve la honra de ser Preside i Por aquel 1 npo funcionaban diversas Galenas dramáticas que cobraban los derechos de representación, administrando todo genero de obras, sin que la Sociedad a que voy refiriéndome tuviera po entonces a su cargo ninguna de estas operaciones Y asi seguimos durante algunos años pero llego un momento en que la Junta Directiva y gran numero de socios manifestaron sus propósitos de constituir una Sociedad única para administración de las obras, procurando a este fin por todos los medios legales que desapareciesen las Galenas existentes. Era, pues, una gran concentración de poderes y una organización única y vigorosa de todos los autores españoles y de todos los compositores. No hubo mas que un disidente, que fui yo, y expuse a mis compañeros con entera lealtad y desde el primer ins- ÜALERÍA EXTERIOR tante cual era mi situación y cuales eran mis propósitos Yo discurría de este modo Reconozco que el pensamiento es grande, que es noble que puede ser beneficioso p ro yo, que en política siempre he sido demócrata que con la imaginación amo todo lo nuevo y que creo con fe firmísima en el progieso, soy por temperamento, en la vida practica el mas conservado! de los conservadores. Me duele alejarme de los amigos, cambiar de criados, modificar las relaciones de mi vida, y hasta mudarme de casa me enttistece. Cuando la veo sin cortinas, sin muebles, desamparada de esos mil objetos que en si tienen algo del calor de la vida, imagino que las solitarias paredes se me quejan tristemente del abandono en que las dejo, me figuro que cometo una mala acción, que es como si arrojase a la calle a un pariente desnudo en fría noche de invierno, y casi casi tengo remordimientos de la mudanza. Esto acaso sea ridiculo acaso parezca algo de sensibilidad morbosa, pero cada uno es como es, y yo soy como soy Llevaba muchos años en la Galena de Fiscowich Fiscowich era amigo mío jamas le había dado ninguna queja ni habíamos tenido el menor rozamiento, y me parecía que trabajar con los demás compañeros de Sociedad para que su Galena dramática desapareciese, era hacer traición a las afectuosas relaciones de tanto tiempo. Ademas ahora lo digo, porque al decirlo proclamo mi error yo creía que la empresa era imposible, que los autores dramáticos y los compositoie sabrían escribir dramas y componer operas pero que carecían en absoluto de condiciones para administrar Administrar una gran empresa es cosa muy difícil exiae ea mucho método, mucho orden, mucha constancia, ex traordinana energía, administrar una gran empresa es, en suma, algo asi como defender una plaza sitiada por numerosos y enconados enemigos que vienen diariamente al asalto por codicias de botín Todo esto les expuse con absoluta franqueza y sin atenuar ni disfrazar mi pensamiento. Después abandone la presidencia y no me ocupe mas de la Sociedad. No les hice la guetra, ni había para que, ni son estas mis aficiones, ni tenia derecho tampoco para entorpecer en lo mas mínimo los proyectos rectos y honrados de mis compañeros, aunque por entonces me pareciesen un tanto fantásticos. Permanecí, pues, neutral, y la Galena de Fiscowich siguio administiando mis obras. Fui el ultimo que quedó a su lado, y pude parodiar al teatro antiguo diciendo Con quien v e n g o vengo Pero la nueva Sociedad que es la actual, se había ya c o n s t i t u i d o comprando todas las Galenas y realizando de esta ouerte lo que a mi me había parecido imposible victoria enorme e ínespe. ada No soy, pues el padre de la Sociedad actual, ni siquiera el padrino ni de mi ha recibido aliento alguno, ni puedo reclamar para mi el mentó de ninguno de los triunfos que la nueva Sociedad ha logrado, que triunfos han sido, aunque la pasión y el calor de la lucha pretendan negarlos y hasta convertirlos en delitos. Como ya no existía mas que un centro de administración que era la nueva Sociedad, a el tuve que acudir para que administrase mis obras. La necesidad me obligo, en mi no hubo mérito alguno y hasta el ultimo instante no firme la hoja de contrato que todos los administrados están obligados a firmar con la Sociedad propiamente dicha Y explicare el motivo de mi resistencia. Yo era amigo particular de casi todos los autores, tenia y tengo confianza absoluta en su rectitud y en su lealtad, hasta entonces habían dado prueba evidente de sus grandes condiciones y de su energía en esta clase de negocios, sabia que su gestión era perfecta y que, corrigiendo abusos, apurando filtraciones, con una vigilancia exquisita, con una fuerza de voluntad para mi inesperada, habían conseguido establecer una administración modelo y casi duplicar los ingresos. Pero aquí de mis confesiones yo no solo soy demócrata, sino que he sido y continuo siendo individualista. Me gusta ir solo con mi derecho de autor, manteniéndolo integro, y al ingresar en la nueva Sociedad, tenia que ceder a esta parte de ese derecho de que nunca abuse, pero que siempre conserve para mi sin compartirlo con nadie. Al fin y al cabo, cediendo a fuerzas superiores a mi voluntad, entregue la administración de mis obras Firme y sin necesidad de escrituras ni notarios, cumpliré como leal mis compromisos No soy, pues socio, ni pertenezco a la Junta directiva, ni tengo derecho por ahora a pertenecer a ella. No soy de los administradores, sino de los administrados, y me limito a percibir con indudables ventajas los derechos que corresponden a mis obras gracias a la gestjon recta, hornada, veidaderamente admirable de la Junta directiva para la cual cometería una injusticia y hasta un acto de flaqueza si escatimase plácemes y simpatías que como administrado la debo y como hombre imparcial la tributo Y al decir esto en los momentos actuales, creo cumplir un deber, no solo de amistad, no solo de compañerismo, sino de estricta justicia, y hasta creo realizar, ¿que vanidoso es el hombre acto de valor. En cierto ¿iodo, es una reparación que debo a la Sociedad de Autores por todo lo que dije al principio. Y ahora comprendera el lector por que afirme antes que habrá muy pocos que tengan mas fuerza moral que yo para pagar tributo de consideración y de respeto a la Sociedad. Ya lo declare, y vuelvo a repetirlo: ni soy el padre, ni el padrino, ni la Sociedad me debe alientos ni protec- DfcjPACHO DEL CUREN I B