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A CTUAL 1 DADES DE ANTAÑO. EN LA INAUGURACIÓN Nuestros Cuerpos Colegisladores han reanudado sus tareas. Allá los augures de la Política profeticen, en trenos jerem acos ó en alegres himnos, lo que España puede prometerse de esas tareas, que tal vez se reduzcan á la votación, previo simulacro de controversia, del presupuesto para el próximo ejercicio. No asistí á las primeras sesiones: ¿para qué? Me propongo no presenciar las últimas: ¿qué me importa? Pero, imitando á los guardias de la zarzuelita famosa, me entretuve en dar vueltas á la manzana del edificio del Congreso, discurriendo tranquila y sucesivamente por la que había de hacer con ellos, tomó con la paleta un poco Carrera de San Jerónimo y las calles de Fernanfior, de argamasa y la colocó en el lecho donde había de poZorrilla y Floridablanca. nerse la piedra. Por delante de mí desfilaron, sin verme por supuesto Bien se echaba de ver que Isabel no estaba hecha a y casi casi sin que yo los viera, ministros y exministros, esos menesteres. El público sonrió benévolo, y aquella diputados y exdiputados, personajes que apenas llegan á sonrisa de muchos millares de labios adquirió las proporpersonas y expersonajes que ni personas fueron. Vi caciones de una caricia formidable que el público de Maras conocidas y caras desconocidas, pero todas nuevas, drid daba á su Reina, en la que veía simbolizados ideales jóvenes todas, hasta la del presunto jefe de los liberales; de libertad y de progreso. ninguna de ellas decía, por entonces, cosa alguna á mi Después otro señor, también muy lujosamente vestiimaginación, la cual, sin pedirme permiso, habíame trasdo, con uniforme lleno de oro y bmdasy cruces, habló. ladado al año de gracia de 18 1.3. Este fue oara mí el número más aburrido de la fiesta; Un salto atrás de ¿sesenta a ñ o s no es mal salto. En O c t u b r e de 1843 (el día 10 por más señas) presenc i é- ¡q u é pocos quedan ya de los que lo presenciamos! -en el solar sobre el que hoy se levanta el palacio del Cong r e s o acto solemnísimo: el de colocar la primera piedra del edificio destinado á Santuario de las leyes. Muy niño era yo por aquel entonces, pero aún era más nuevo el Congreso, que no había nacido cuando yo llevaba cinco años en el mundo. Cierto que para colocar la primera piedra del Congreso fue necesario que las Cortes votaran y que el G o b i e r n o reuniera cuatro millones de reales, y si mis queridos padres- -para mí de santa y dulce memoria- -hubieran tenido que reunir un millón de pesetas para que yo naciera, no habría nacido nunca. ¡Cuan d i s t i n t o s ¿Que móvij guía al uán abandonados esqus acepta tales protaban en aquella épol ot Bailado Cantin posiciones? Uno sólo: nrSC RKIL MIENTO DE DOS TRENES DE MERCANCÍAS, OCURRIDO EL 8 DEL ACTUAL ca los hoy aristocrátiel afán inmoderado y FL KJ 1O MFTRO l 3 6 DE LALINEA Oí. M. Z. A. EN 1 RE MONZÓN Y BINÉFAR. RESULTARON HERIDAS CUATRO Ó CINCO PERSONAS cos alrededores del furioso del lucro por ELLAS EL MÉDICO SR. FRANCO. LOS DAÑOS MATERIALES SON ENORVIES Congreso! Verdad es medios reprobados y que, cerca del Prado, hermossaban inmediaciones tanto, que principié á llorar como un desesperado para punibles, abusando inconsideradamente de la triste situalas moradas señoriales de Medinaceli y de Vistsherque me llevasen á otra parte. ción de un ser desgraciado. Eso es lo aue aparece á sus mosa- -celebre esta última por sus animados bailes de El orador era nada menos que el Presidente dd Conojos y lo que debe creer. máscaras; -pero ni en la calle del Turco (hoy Marsejo de Ministros, D. Joaquín María López. Nuestro El egoísmo y la avaricia le ciegan hasta el punto de qués de Cubas) ni en la del Sordo (hoy Zorrilla) había primer orador de aquella época, según dicen. hacerle estúpido, por lo cual parece incauto. verdaderas casas, sino desmontes y solares descarados y I o peregrino del caso es que los timados, después de Con esto y con los actos de ritual, entre los cuales está malolientes, ni existían en realidad las calles que habían ser, como digo, víctimas voluntarias, en cuanto suelel de enterrar monedas, periódicos de! día y el acta de de llamarse de Floridablanca y del Florín (hoy Fernaatan los cuartos y el socio desaparece, recurren al goberla solemnidad, dióse por terminada la ceremonia. flor) nador, poniendo el grito en el cielo y denunciando el heAllá, en lo hondo de los cimientos, bajo los pies de cho como un grave delito. ¿Delito de quién? nuestros legisladores, está la caja que contiene todo eso Allí, en aquellos amplios y descuidados solares, entre que vi meter en la cajita y colocar cerca de la piedra; desmontes y montones de escombros, apiñada muche ¿Cómo, per qué no recurren á esa misma autoridad ó allí están las firmas de los que ya no existen. dumbre alborotaba, ganosa de ver cómo Isabel II coloal juez de guardia en el momento en que les proponen caba la primera piedra del futuro palacio del Congrela adquisición por la decima parte de su valor (que es lo Complemento de las fiestas, á lo que dicen los diarios so de los Diputados. que le hacen creer) de una alhaja robada, ó la realización de entonces, fue ¡a representación en el teatro del Príncipe de La T ueda de la Fortuna, de Rubí. Función á la de un acto que cae de igual modo dentro del Código Allí estuve yo- -a ver si hay un guapo que pueda depenal? que asistieron la Reina y la Infanta, que fueron muy cir lo mismo; -llevado en brazos, es verdad, pero estuCon esa denuncia, lícita y noble, servirían á la justicia aclamadas. ve y presencié el acto y me di cuenta de lo que veía, y á su conciencia de hombres honrados; pero, en tal caso, no aunque sin comprenderlo, naturalmente, y lo recuerdo ¡Cuánto y cuanto se habló de todo esto hace doce lustros! realizarían el negado loco que se les ha venido á las maahora con cierta vaguedad, con gran indecisión, como ANTONIO SÁNCHEZ PÉREZ nos, y á eso no llegan ellos. La denuncia después, cuanpuede recordarse algo indefinido, de lo que no se acierdo no han podido conseguir engañar al otro. ta á decidir si fue real ó soñado. El público allí congregado para ver la ceremonia se OTAS MADRILEÑAS. TIMADORES Í- M ay un medio sencillísimo para acabar con los timado res... por falta de sujetos que se presten á la suerimpacientaba; sabíase que la Reina acudiría á la fiesta Y TIMADOS te. La reforma no costaría un céntimo. cuando terminara el besamanos; pero aquel besamanos Madrid es la tierra clásica y fecunda de los timadores Con una pequeña adición al Código penal establecienno acababa nunca... por aquello tan vulgar de que el de todas clases y categorías; que algo malo había de tedo que el timado, por el mero hecho de serlo, comete que espera desespera ner esta hermosa tierra. el mismo delito que el timador, se extinguiría rápidamenPero el besamanos quj tan í? rgo parecía, terminó- -Desde el gran timador político que engaña al país en ¡ya lo creo que terminó! -y la colocación de la primera provecho propio, hasta el fúnebre enterrador que explota, te la raza de los llamados incautos... que barren para dentro, mejor dicho, que quieren barrer... piedra terminó también, y han transcurrido después setambién en su provecho, la candidez individual, la escala Aunque también es muy posible ¡hay que verlo todo! senta años, durante los cuales ha terminado la existencia es extensa y la especie variadísima. que se acabaran las denuncias y continuaran los timos, de casi todos los que como actores tomaron parte en la Como hay timadores que por su importancia socal y que entonces podrían llamarse timos silenciosos, resei vados solemnidad. por deficiencia de las leyes escapan á la acción del Cóy discretos. Vi desde muy lejos pero muy bien á la Reina niña digo, vengamos á los timadores vulgares y oficialmente Porque pretender que el hombre, en general, prescinriendo alegremente, porque los vítores y la aclamación reconocidos que, si bien tampoco son castigados con entusiasta la regocijaban; y el ruido de los aplausos, y arreglo á sus merecimientos, por lenidad inexplicable, á lo da del egoísmo y de la avaricia, es tanto como pedir peras al olmo. el estampido de las salvas, y los ecos de la Marcha Real, menos se simula alguna que otra vez un conato de persey las voces inarticuladas de muchos millares de personas cución y una apariencia de castigo. FRANCISCO FLORES GARCÍA prestaban animación extraordinaria á la fiesta de familia que! as T eales huérfanas (así nombraba el pueb o á la Reina y sus hermanas) celebraban aquel día, cumpleaños de Isabel II. Dos señores muy serios y muy condecorados- -supe después, mucho después, que eran el insigne D Fermín Caballero, ministro de la Gobernación, y D. Ignacio López Pinto, Presidente de la Comisión de la obra- -se acercaron á la Reina. El primero, con una paleta de plata en la mano; el segundo, con una copa muy grande llena de argamasa. La niña miró con cierta extrañeza á los señores que tan extraño obsequio le presentaban, y enterada de lo J o pasa día sin que los periódicos den cuenta deta liada y minuciosa de uno ó de varios timos, á veces realizados con la más extraordinaria facilidady hasta por procedimientos infantiles; lo que prueba en primer término ¡a candidez, mejor diré, la estulticia de los timados, y después, y principalmente, la pureza de intención de los mismos. Con decir que todavía está dando juego- -y por las trazas hay para rato- -el burdo y vulgarísimo timo del portugués, se demuestra la listeza de los aludidos; y con apuntar que cuando el centenario de Calderón algunos individuos compraron en la Estación del Norte billetes para poder pasar por la Puerta del Sol... está dicho todo. 1 a raza de los timadores es inconmovible como las Pi rámides é invulnerable como Aquiles. No pasan años ni quincenas (la quincena en la cárcel Modelo es el mayor castigo que sufren) por esos apreciables industriales... -Lo raro es- -dicen las gentes perspicaces y de sana intención- -que haya siempre incautos que piquen el anzuelo. Parecen besugos que, según es fama, se traban ellos solos... de puro brutos. Pero, vamos á cuentas. ¿Son incautos los timados? Examinado el caso á la ligera y visto lo burdo y grosero del tejido de la red en que caen ó del cebo en que pican, parece que lo son. Ahondando un poco en la intención y en los pro pósitos de esas víctimas voluntarias, s o n cosa muy distinta. 1, En la génesis, desi s arrollo y realización i (Je los timos, timador y timadp van de tuno í á tuno, según la frase vulgar, y no sé cuál de los dos es más culpable. En esos negocios jamás se emplea la viol e n c i a E l timador propone, el timado acepta. ¿Qué propone el primero? Una ganga increíble, una ganancia loca, un negocio borracho, fuera del orden natural de los negocios lícitos; dar ciento y hasta mil por uno, alegando casi siempre que procede de tal suerte obligado por fuerza irresistible que le coloca en p e l i g r o s a situación. A veces exige del t mado, mejor dicho, de! que va á serlo, la complicidad en un delito (imaginario para él, evidente para el otro) y cuando no la complicidad, el encubrimiento. un i