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NUESTROS CONCURSOS EL DEL PREMIO GORDO A B C ofrece hoy á sus lectores un nuevo Concurso, cuyo premio consistirá en QUINIENTAS P E S E T A S E N METÁLICO. Este premio ie será adjudicado á aquél de nuestros lectores c (üe acierte á designar el numeró que en el sorteo de la Lotería Nacional del día 3) del presente mes de Octubre resulté agraciado con el premio mayor entre los 34.000 números que entran en suerte. ejemplo, al número 1, se entenderá por los más próximos el 2 y el 34.000, y así sucesivamente. 8. a Si coincidiesen dos ó más tarjetas al fijar el número del premio mayor ó los más próximos, se verificará un sorteo entre los coincidentes para adjudicar el premio de las 5oo pesetas ó los dos de 25o. He aquí el boletín que debe acompañar á las tarjetas: En todas las afececlenes del apa rato respiratorio, tanto leves co mo agudas, se halla indicada la SOLUCIÓN CONCURSO DE A B C EL DEL PREMIO GORDO E L NUMERO SERA EL FECHA FIRMA SEÑAS BASES DEL CONCURSO 1 El lector puede designar libremente el número que á su juicio vaya á ser agraciado con el primer premio de la Lotería Nacional en el sorteo del día 3 i de Octubre. i a El numeró deberá escribirse con toda claridad en el boletín que insertamos a! pie de estas líneas, y en el cual sólo deberá poner, como su texto indica, el número, la firma, la fecha y las señas del domicilio. 3. a Este boletín debe pegarse en una tarjeta postal que, franqueada convenientemente, se dirigirá al director de A B C. 4. a Cada lector puede enviar todas las tarjetas que quiera, siempre que las ponga el correspondiente boletín. Las que no reúnan este requisito, serán anuladas. 5. a Las tarjetas se recibirán hasta el día 3o de Octubre. Las que lleguen á nuestro poder después de esa fecha, quedarán excluidas del Concurso. 6. a El día 3 de Noviembre se procederá ante un notario de esta corte á examinar las tarjetas recibidas y separar las que hayan coincidido en designar el número favorecido con el primer premio en el citado sorteo de la Lotería Nacional del 31 de Octubre corriente. j 1 Si ninguna tarjeta acertase á designar el número del premio mayor, se adjudicarán las 5oo pesetas en dos premios de 2 5o á los dos números que más se aproximen al del premio mayor de la Lotería Si éste correspondiese, por a Calma la tos sin riesgo alguno, es antiasmática y sedante; regulariza los movimientos respiratorios, haciendo más profundas las inspiraciones. Se recomienda en todas las formas de la bronquitis, en la que disminuye y hace más fácil la expectoración; en los estados catarrales rebeldes consecutivos á la grippe, en la tuberculosis, asma, etc. Como excelente antiséptico pulmonar es de uso indispensable en los catarros crónicos. Precio del frasco, 3,50 ptas. De venta en las principales farmacias, en todos los Centros de Especialidades y en el LABORATORIO- FARMACIA DEL AUTOR MONTERA, 11, MADRID. -Se remite por correo. ANTICATARRAL DOCTRINA PARA ELAMOR INIMITABLE AGUA DE AZAHAR MARCA LA GIRALDA P r e c i o s Primera calidad, 2,50 pesetas botella; Segunda calidad, 1,50 pesetas botella. Por CAYETAIÍO El importante asunto de que trata este libro ha sido ya tratado por otros para explotar íntimos sentimientos, suscitándolos en vano. No así Doctrina p a r a e l Amor, cuya lectura interesa solamente á la razón. El que no ha leído este libro incomparable puede decirse que vive en las tinieblas del pasado. Dos pesetas en las principales librerías. Be venta en las principales farmacias perfumerías y droguerías de toda España. ÚNICOS DEPOSITARIOS EET BUENOS AIEES Sres. GARCÍA HERMANOS Y CARBALLO Almacén EL IMPARCIAL, Victoria, 1.001 PRUÉBENSE LOS CHOCOLATES de los RR. Padres Benedictinos LHARDY. Carrera de San Jerónimo, 6, MADRID Únicos depositarios en Madrid: Sres. Sabino Galán, Recoletos, 8, y Villalar, 11; Francisco de Cos, Salesas, 2, y Almirante. 6; Sres Hijos de Santiso, Plaza de Antón Martín, 48 REFORMADO LO MEJOR PARA El, PELO. ES PROBADO QUE EVITA LA CAÍDA DEL CABELLO Y LE HACE BROTAR. DE VENTA DROGUERÍAS Y PERFUMERÍAS 148 BIBLIOTECA DE A B CB ENTRE DOS PLANETAS 145 nuestros á su suerte para emprender el regreso á Marte? Estas eran graves preguntas. Habíamos perdido al capitán y la cuarta parte de nuestra tripulación. Era natural que todos deseáramos volver á encontrarlos, lo cual no era muy fácil. Un nuevo descenso y una segunda partida de la Tierra originaban un gaste crecido de energía, y ante todo de disparos directivos, y nos hacían correr el riesgo de poner en duda hasta la misma probabilidad de regresará Marte. Sin embargo, resolvimos volver; Mitt calculó que en condiciones favorables tendríamos suficientes provisiones. De ir á Marte, enviando en el acto otro barco á la Tierra nuevamente equipado, era imposible llevar auxilio á los abandonados antes de la primavera siguiente. Igualmente cierto era que nuestros compañeros no resistirían el invierno polar en la Tierra. Todas estas reflexiones, y sobre todo el cálculo exacto y su detenido y repetido examen, ocuparon bastante tiempo. Desde que abandonáramos la atmósfera de la Tierra caminando en dirección de la tangente de su órbita, habían pasado unas seis horas. Durante este tiempo recorrimos más de 600.000 kilómetros, pero de la Tierra distábamos sólo i.5oo, puesto que ¡la y nosotros caminábamos en la misma dirección. Sujetándo. os á la gravedad podíamos alcanzarla pronto; todo consistía en soltar un moderado disparo correctivo que nos impulsara con una velocidad lateral suficiente para llevarnos al Polo. Naturalmente, el forro exterior esférico de nuestro buque, dentro del cual gira la esfera interior en todos sentidos sin roce perceptible, había experimentado una fuerte rotación á causa de las aventuras corridas al partir y en la atmósfera. Con gran disgusto nuestro habíamos notado que no funcionaba bien el aparato destinado á mantener en equilibrio la esfera interior; sufríamos continuos vaivenes producidos por la exterior. Toda vía no habíamos tenido tiempo de remediar la falta, pero ya era indispensable hacer cesar las rotaciones de la exterior y las trepidaciones de la esfera interior. Por una parte, era conveniente para formarnos una idea segura de nuestra situación, aunque este fin podría alcanzarse también por medio de una fotografía instantánea; pero por otra parte, era requisito necesario para hacer el disparo directivo con alguna exactitud. -Estos disparos se efectúan por la válvula colocada en la parte de afuera de la esfera exterior. Y sólo con sufrir un pequeño error de cálculo pueden sobrevenir desviaciones en el camino, muy difíciles de trabajadores, mandó cargar á cada uno de sus compañeros otro fusil de reserva para entregárselos á aquéllos. Apenas recorrió All la mitad del camino, cuando el oso llegó á las grúas. Nosotros, mientras tanto, á excepción de All y dos compañeros, habíamos regresado á bordo y desde allí observamos los acontecimientos. La gente, subida al andamiaje, parecía atemorizar al oso; dejó á Tam al pie de los andamios, se sentó sobre las patas traseras y clavó las manos en la grúa como si quisiera arrancarla. All apuntó á la fiera, estando todavía á unos quinientos metros de distancia. Antes de disparar esperó un momento para aprovechar una postura mejor; entonces el oso pareció querer abandonar la grúa y volver sobre su presa. Sonó el disparo de Jlll. Un segundo después vimos desplomarse al oso. No vimos más. Un momento después recibimos un golpe tan rudo, que caímos rodando los unos sobre los otros. Al levantarnos notamos que el barco se había elevado á má de cincuenta metros; al mismo tiempo era velozmente arrastrado por el viento. No cabía duda, la bala de All debió cortar el delgado cable, y la presión del viento acabó por desprenderlo del todo. El primer timonel tomó el mando del barco; era muy difícil hacer algo provechoso. -I Fuera anclas! ¡abajo! El barco se deslizaba, guardando una distancia del hielo amenazadora por lo corta. De no agarrar pronto las anclas, era probable que no volviéramos á ver á nuestros compañeros. Pero las anclas saltaban sin afianzarse por encima de la lisa y durísima superficie del hielo. Afortunadamente, el largo cable empleado en el arrastre del barco nos prestaba servicios magníficos. Nos servía de cuerda remolcadora, arrastrándose por el suelo en una extensión de casi mil metros. De un minuto á otro esperábamos pasar por algún barranco donde pudiera enredarse. Pero el viento arreciaba y creció hasta transformarse en huracán violentísimo. Sabíamos por el mapa que no tardaríamos mucho en llegar al sitio donde se precipita abrupto, á las profundidades del mar, el campo helado. Pero antes tenían que verse anchas grietas, en las que fundábamos nuestra esperanza. Casi una hora duró la veloz carrera; á lo lejos vimos asomarse las olas del mar... Entonces aparecieron las grietas. ¿Se enredaría el cable? Las anclas no nos servían de nada, ya que, debido á la irregularidad de la superficie del hielo, tuvimos que