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sentido- -los juegos de azar en los llamados círculos de recreo y la reventa de billetes de espectáculos públicos, ¿Qué raíz no tendrán en esta tierra de bendición los jugadores de azar y los revendedores de billetes, cuando no pudo acabar con ellos hombre de tan duro temple y de tan probadas é indomables energías? Dejando en paz á los jugadores (y éste es también el criterio de los gobernadores de estos tiempos) vamos con los revendedores, es decir, á tratar el asunto de la reventa. T esde los tiempos, no muy lejanos, del conde de Xi quena hasta hoy, han variado las circunstancias. Lo que antes era un tráfico clandestino, es hoy una profesión reconocida y amparada por las leyes. Desde el momento en que la reventa de billetes está considerada como industria legal y los revendedores pagan la contribución que les han señalado, hay que reconocer su existencia jurídica dentro del derecho establecido, y su libertad de acción como industriales. Lo que no se puede reconocer ni admitir- -moralmente hablando, -porque entra en la categoría de abuso intolerable, es su tarifa de precios en las noche de estreno, abuso que tiene por origen (no lo niego) la decidida andón del público á gozar de las primicias de toda obra. Eso de que en las citadas noches cobren por una localidad que vale tres reales, según reza el cartel, cuatro, cinco y hasta seis pesetas, es incalificable. Y no me hablen á este propósito de la libertad de contratación, de que á nadie se obliga, etc. etc. Una cosa es lo legal, y otra- -á veces muy distinta- -es lo justo. Que el público es el primer culpable de ese abuso, está fuera de toda duda. Tiene, no obstante, la disculpa de su decidida afición al estreno, que debe de ser muy grande cuando no han acabado con ella los revendedores. Tpn este que bien puede llamarse temeroso problema de la reventa, el autor dramático ¿y cómo no? es quien en primer término viene á pagar los vidrios rotos. El individuo que ha salido de su casa (ó de la ajena) decidido á ver un estreno, lo ve á cualquier precio, por alto que sea, como lleve encima el dinero suficiente; pero si le obligan á pagar veinte por lo que vale tres (y ésto se ve cada lunes y cada martes) entra en el teatro con las de Caín y dispuesto á reñir con su propia sombra. A falta de ésta, la pega con el autor que le ha tocado en suerte. Claro está que si la obra es de primer orden todo el mundo se somete, y el espectador más exigente y que haya pagado más cara su localidad, se rompe las manos aplaudiendo; pero como esas obras no se producen frecuentemente, sino por excepción, resulta que las discretas y estimables, que podrían pasar muy bien y dar lo suyo, caen ruidosamente, más que por su propia maldad, por la mala disposición del público, justamente irritado de haber pagado veinte por lo que vale tres. Esta es una verdad mil veces demostrada. El público hace el argumento siguiente: Al pagar cuatro ó cinco pesetas por presenciar el estreno de una obra en un acto (y si fueran cuatro los estrenos, resultaría la butaca á dieciséis ó veinte pesetas por ver una función entera de género chico) es preciso, indispensable que la obra sea canela fina, oro puro, lo mejor de lo mejor. El argumento no tiene vuelta de hoja. Y como muy rara vez es la obra canela fina... ¡velay! 1 ay, además, otra consideración importantísima en eso del precio inverosímil de las localidades de teatro y de la cual se deduce otro grave perjuicio para el autor. Y es el siguiente: Si al espectador que había de asistir, por ejemplo, á cuatro ó cinco representaciones de una obra, le sacan por una sola representación (la del estreno) lo que había de gastar en las cuatro ó cinco, y sus recursos no le permiten destinar mayor cantidad á ese espectáculo, y no vuelve una vez satisfecha la curiosidad del primer día, resultará infaliblemente que la obra no dará el número de representaciones que daría sin esa desmesurada alteración de precios. Se me dirá que el empresario también se perjudica en ese caso. Nada de eso. El empresario retira la obra del cartel, y está en su derecho, cuando no le proporciona ganancias ó no cubre el presupuesto; la sustituye con otra, nueva ó de repertorio, y el único perjudicado es, como digo, el autor de la obra que hay que retirar antes de tiempo por haber sido esquilmado el público que hab a de sostenerla. A veces hay empresas que estiran una obra hasta el infinito; pero eso entra en otro orden de consideraciones- -lógicas y atendibles en muchos casos- -que nada tienen que ver con lo justo y con lo legal. J o soy enemigo de los revendedores (que ejercen una industria legal y pagan su contribución) y deseo que todo el mundo viva de su honrado trabajo lo mejor posible; pero, ¡por Dios santo! en un buen medio consiste la virtud; que vivan los revendedores de su industria... sin tirar tanto de la cuerda, teniendo zn cuenta que ésta se rompe siempre por lo mas delgado... y que lo más delgado en eso de la reventa es el autoi dramático. Ya v. a siendo preciso decirles: -Caballeros, no empujar. omo en el teatro todo es raro y anómalo, ocurre que el autor, el que pone lo más en dicho espectáculo, vive con apuros, generalmente hablando, y hasta contrae deudas, es decir, las contraía (ahora ya ni contia? rlas puede, porque no encuentra quien le adelante dos pesetas á cuenta de sus obras) mientras que el revendedor, el que pone lo menos, suele hacerse rico. He conocido, y conozco, algunos revendedores que ejerciendo su industria han hecho una fortunita... Y si estos datos demuestran el incumphnvento de la Si esto es justo, que venga Dios y lo vea. Aunque, como el gitano del cuento, sospecho que no ley, la comparación de las causas de los accidentes prueba que tampoco está en vigor la disposición que ordena vendrá. la adopción de aparatos y medios de prevenir desgracias. FRANCISCO FLORES GARCÍA Para ver hasta qué punto es exacta esta afirmación comparemos estadísticas antiguas con las de 1901 y 1902, tomando las de 1881 y 1882, que coinciden con las actuales por el número de obreros empleados en las explo J o se sabe á ciencia cierta con cuál objeto, mas lo aciones djnde ocurrieron desgracias: exacto es que la autoridad militar de Metz está haciendo rodear la ciudad de un fuerte enrejado de hieCAUSAS DE LOS ACCIDENTES 1881 1902 1901 1882 rro erizado de pinchos, enrejado que tiene dos metros y medio de altura y que forma un perímetro de veintidós kilómetros. 117 i55 321 262 Un contratista alemán es el encargado de este trabajo Explosión de hidrógeno carbonado 26 20 tan enorme. El gasto á que asciende la obra es de novei 3 36 Disparo de barrenos 89 169 218 cientos cincuenta mil marcos, cargados al presupuesto 77 24 2 22 5 militar. Parte del trabajo está terminado ya, la de la Asfixia 4 nundación 6 parte Oeste, es decir, la qu ¿da frente á Francia. Caída en pozos 28 68 61 108 Según informes recogidos cerca de las personas que Rotura de máquinas, aparatos tienen relación con el Estado Mayor del 16. Cuerpo, y cables, caída de piedras, parece que esta gigantesca cintura de hierro tiene por etcétera 344 197 410 497 objeto trazar alrededor de Metz una zona perfectamente Varias causas 1.324 3.969 1 019 3.5 4 8 a slada que, en caso de invasión ó ataque, formase un TOTALES I 520 4.480 2.047 5.092 terreno cerrado por completo á todo elemento extraño al Ejército, para impedir así las defecciones y el espioAun teniendo en cuenta que hoy se llevan mejor las naje del enemigo. Una vez colocada la reja, será muy difícil á los deser- estadísticas, sólo se advierten progresos en lo que restores huir á Francia á través de los campos, según su pecta á máquinas y aparatos, pero no en lo demás. Hay, pues, motivo para que el ministro de Agriculcostumbre; tendrían que pasar por las carreteras, que están de continuo vigiladas por gendarmes y aduaneros. tura se preocupe de este asunto, primero para que se La instalación de tan enorme enrejado está suscitando cumpla la ley, segundo para que el factor trabajo tenga numerosas protestas por los trastornos que ya empieza en la estadística la misma importanc a que la producción á causar. El enrejado de Metz JUAN JOSÉ MORATO STADÍST 1 CA OBRERA C O M P A RADA La Dirección general de Agricultura, Industria y Comercio ha publicado la Estadística minera de España co- AL PÚBLICO Nuevamente queremos llamar la atención del público hacia el abuso que algunas personas cometen atribuyéndose la representación de Blanco y Negro y A 15 C, que no tienen, para formular exigencias 6 pedir favores: abuso que, bien á nuestro pesar, porque no podemos evitarlo, tomo reconocerá todo el mundo, se viene repitiendo, según hemos comprobado recientemente en Leganés, en Cartagena, entre otros casos que pudiéramos citar, y hace cuatro días en una fábrica de cervezas. Repetimos, pues, que ningún redactor o representante de Blanco y Negro y do A B C pide á nadie dinero, ni obsequio ni recompensa por sus trabajos de información, y- agradeceríamos mucho á las personas que reciban una demanda de ese genero, que reclamen el auxilio de la autoridad para entregarla el peticionario como se entrega á uu falsificador i un estafador, en la inteligencia de qne secundaremos su acción para obtener de los Tribunales que impongan el correspondiente correcti o al antor ó autores de un abuso que, por lo grave, tiene su sanción en el Código Penal. rrespondiente á 1902, y en ella, á más de los datos relativos á producción minero- metalúrgica, inserta otros muy deficientes respecto del factor trabajo, tales como el número de obreros empleados, y su edad y sexo, y el de los accidentes ocurridos. Este dato último es el que vamos á estudiar, comparándole con la Estad stica de accidentes publicada hace pocos meses, y de la que hubimos de decir algo en estas mismas columnas. Parecía lógico que hubiera cierta concordancia entre las dos estadísticas en lo que al número de accidentes se refiere; y, sin embargo, ocurre todo lo contrario, hasta el punto de que sólo en un caso se corresponden las cifras relativas á una provincia. En sentir nuestro, estas diferencias tienen la siguiente explicación, aparte el poco cuidado con que entre nosotros se hacen las estadísticas: Las diferencias favorables á la estadística de accidentes se explican porque la Estadística minera es ante todo una estadística de producción, y el cuidado principal de quienes la forman tiene que ser la producción, considerando lo demás como algo no esencial; y así vemos que en ciertos casos se omite lo relativo á número de obreros, y en absoluto lo que respecta á jornales; pero jamás lo que se relaciona con las toneladas extraídas y beneficiadas, y su valor á boca mina ó al pie de fábrica. En cambio las diferencias favorables á la estadística minera quieren decir, pura y simplemente, que la ley de accidentes del trabajo se cumple muy mal. Si comparásemos el total de ambas estadísticas para conocer cuántas veces se ha infringido la ley, nos equivocaríamos; en cambio estaremos cerca de la verdad si consignamos por provincias el número de los accidentes que aparecen en la Estadística de minas y no se consignan en la de accidentes. Con tal operación tendremos el siguiente cuadro, que es muy interesante: PROVINCIAS 1901 19O2 5 Albacete Barcelona Castellón Ciudad Real Córdoba Gerona Giañada. Gua Jalajai a. Q Huelva León Lugo Milacra Murcia. Navarra Oviedo Salamanca 2 BUSILIS 1 sta preciosa relación contemporánea, escrita hace veinti- tantos años por el maestro Eusebio Blasco, forma la parte principal del tomo III d é l a s Obras completas de nuestro ilustre y querido amigo (q. e. p d) Completan dicho tomo, que acaba de salir al público, otras dos lindas narraciones, Xa ciencia y el corazón y y unos v- rsos inéditos dirigidos á D Nicolás María Rivero cuando el poeta era secretario suyo. El volumen resulta, pues, en extremo atraeivo é interesante, y creemos que se agotará en breve. Véndese á tres pesetas en las principales librerías. TOTALES i i3 36 56o 274 65 35 35 628 91 i 72 7 2 5 3 85 66 2 10 ALMANAQUE MEMORÁNDUM 7 V ARTES 20 San Juan Cancio; Santa Irene, virgen y mártir; San Artemio, militar y mártir. La Misa y Oficio Divino son de San Juan. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Iglesia de San Antonio de los Alemanes. V S Feria en Ateca. 1845. Creación del Cuerpo de Inválidos. El día dura diez horas y cincuenta y ocho minutos. JWllÉRCOLES 21 San Hilarión, abad; Santa Úrsula y compañeros mártires; Santa Colombina. La Misa y Oficio Divino son de San Pedro de Alcántara. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas decanta Ana. -s s í 8o5. Combate naval de Trafalgar. El día dura diez horas y cincuenta y seis minutos. UEVES 22 Santa María Salomé, madre de Santiago y- -San Juan; Santas Nunilona y Aladia, vírgenes y mártires. Cuarenta horas: Religiosas de Sania Ana. Feria en Campos. 1859. Declaración de guerra á Marruecos. El día dura diez horas y cincuenta y cuatro minuto 1.089 263 89 7 819 187 22 1 i54 36 42 -447 4 Segovia Sevilla 5 291 46 7 429 209 64 3 2 8o5 23 5 592 io5 62 3O1 59 45 56) i63 3. j 62 99 209 64 ió 3 Tarragona 3 J 5,967 üste total general (5.967 casos) nos da la cifra de las infracciones punto menos que seguras de la ley de accidentes, en dos años: la cifra de los casos no consignados en la estadística de accidentes. No se devuelven ¡os originales IMI ttCM V 1) C NLGL Oií Trms in TTwrn nn lll i m n a i T nnnmmrttrnüi imrnnniirrninünnini m TM