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El arte de hacer pucheros A aestro, ¿cómo se hace un puchero? -Es muy sencillo; coges un agujero, le forras de barro, le pones un asa y... ya esta un eje vertical con un soporte ó rueda circular donde se coloca el barro, y otra rueda como de un metro dé diámetro en eS inferior, rueda que gira merced al impulso que la da con el pie el obrero. Valiéndose de ambas manos y de la tiradera, que es un trocito de hojadelata, interior á las victimas, se tapa por encima co ladrillos y restos de loza y se prende fuego. Cociendo permanecen durante cuatro horas, al cabo de la s cua! es se saca las vasijas para barnizarlas. Y cuandose ¡es ha dado el barniz de alcohol, vuelven PREPARANDO EL HORNO con general y extraordinario aplauso nos colocan ciertos y determinados autores, á este chiste, repito, puede dar lugar la visita á cualquiera alfarería de las que hay en el vecino y morigerado pueblo madrileño de Alcorcen. El arte de hacer pucheros es muy antiguo, tanto, que se pierde en la noche de los tiempos Nada de particular tendría que por eso supiéramos todos hacer pucheros Muchos son, sin embargo, los iniciados en la materia, y tan sensibles como aquél 4 ii i 1 ot i ulo n 11 u w i i 1 ii pin l i n o HI I I M n k LA FABRICACIÓN DE UN PUCHERO hace el puchero, la olla ó el vaso que quiera, en virtud del rápido movimiento giratorio dado al sencillo aparato y á la presión y colocación de las manos. Corta con un hilo después el barro que sobra, y cuando la materia está bastante dura, otro obrero se encarga e o n i o ÜK v t n ii s i Uvio O R n i o n d 11 u po boc i dt M o tu M I i i n o i t i k s upo P i i o 11. inibio se n povOs los qiit lo es H U Í gO, l n sural li i i los di i U n i ó i sv s I ItlllO itoiton iispit O1 lo on l o s pin l u i o s I ¡IK su s i m p n i t o- r ispi to diii i ron JM. 11- ni qui. i i lis i i o i u n o s i s i v i 1 m i K n i sin l o i l w i i d i 1 fui il 11 t qi t. u s i- i piitblo di douui bli tient. ii i un hii. ii t. oiu ii si id i poi su p r k i l i l o n s t i t i u i o n ai horno, donde el barniz se vitrifica y Jes da ese brillo que tienen. Por término medio, cada alfarero puede fabricar al día ciento ochenta pucheros, ú ochenta cántaros, ó cincuenta si son botijos ó botijas. En Alcorcen, á semejanza de algunos otros pueblos de España donde también se dedican á la alfarería, no se conocen, ó á! menos no los usan, otros precedimientos c más que el indicado para la elaboración del clásico puchero. Allí es muy importante esta industria y produce excelentes rendimientos, á pesar de la guerra, despiadada que les hace la moderna olla de aluminio, la no menos moderna de acero y la de hierro esmaltado. Pero ¿habrá cocido á la antigua española que se pueda condimentar de tan perfecto modo y que tan buen gusto tenga como en el genuino puchero de Alcorcen, panzudo, brillante, que hasta parece evocar nuestras leyendas de antaño? El puchero de barro, desterrado ya de todos los hogares acomodados, ó de casi todos, de muchos hogares de obreros, en las poblaciones grandes como Madrid, en la que á todas horas del día y por todas las calles oímos el pregón de ¡A seis pesetas el juego de cacerolas! ¡Pucheros, palanganas... 1 etc. recipientes todos de Lüb y l l b PONfcN LAS ASAS de poner e 3 asa c las asas, operación que hace con rapidez sorprendente. Efectuado esto se colocan las piezas elaboradas para que se sequen, y cuando hay buea número de ollas en estado de pasar á la zona tórrida, se prepara el horno cargan- AASADO DEL BARRO PARA FORMAR LAS PELLAS LA OBRA TERMINADA PARA LA VENTA y su poco peso, hay siete alfares en los cuales no sólo se elaboran pucheros, sino también cazuelas, ollas, cántaros, botijos y tinajas, éstas últimas en competencia, por sus proporciones y su bondad, con las que hacen en Colmenar de Oreja, tan encomiadas. Para poder trabajar e! barro lo preparan en unas pilas que están provistas de un tamiz, á través del cual pasz ya limpio de arenillas á otras pilas más anchas y de menor profundidad. El sol y la permeabilidad de la pila hacen que desaparezca el agua sobrante; el barro as! queda muy consistente y lo amasan los obreros con las manos, ó con los pies si es mucha la cantidad que hay. Después de amasado forman pellas que los encargados de moldear las vasijas recogen y colocan sobre la mesa. Esta, que se asemeja á un carrete, se compone de hierro, subsiste y subsistirá en el tranquilo pueblo, donde hierve casi sumergido en una montaña de lumbre y ceniza, bajo la ancha bocaza de la chimenea, mezclándose los aromáticos olores de la retama y de la jara con el apetitoso de la olla española. Fotografías Alonso ROBERTO DE P A L A C I O -I- N OTAS TEATRALES. LERABLE ABUSO 1 NTO- EL BARNIZADO DE LAS PIEZAS dolé por abajo de retamas ó de juncos, que son los destinados para achicharrar á los pucheros, se coloca en el Cada vez que se anuncia un estreno y á la puerta del teatro donde ha de verificarse presencio la batalla encarnizada que se libra entre el público y los revendedores, me acuerdo de aquel por tantos títulos ilustre Gobernador de Madrid que se llamó conde de Xiquena. Varón fuerte y espíritu recto, allí donde vio un abuso (ó un vicio social) lo persiguió á muerte y trató de extirparlo de raíz, siendo objeto de su predilección- -en tal