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legado á convertirse en desesperación miserable, si mirando nuevamente hacia ¡a Puerta de Hierro no hubiese A L pincel de Goya parecía arrancado el cuadro. visto los grupos alegres que el pueblo formaba en torno Tapiz enorme, embellecido por el cerebro porten- de la guitarra manolesca, junto á las bandejas que chotoso del gran aragonés, era Puerta de Hierro, con sus rreaban vino color de sangre, bajo el sol poniente, semeverdes sotos y sus alegres ventorrillos; con sus árboles, jante á un manchazo rojo. donde las hojas empezaban á amarillear, y su río, donde Hijos de! pueblo que salvó ¡a independencia española cada onda al resbalar sobre su compañera apuntaba una eran los que se divertían en la Puerta de Hierro. ¡Quién risa; con su cielo azul, salpicado por nubéculas de vapor, sabe sí á ellos tocará salvar algo más grande que nuestra y su carretera, salpicada por nubes de polvo. independencia nacional, nuestra independencia humana! Goyesco resultaba, en aquella puesta de sol, el campanillear de las caballerías- que, enjaezadas á la calesera, se JOAQUÍN D 1 CENTA detenían con el carruaje arrastrado por ellas frente al ventorro; goyesco el perfil ruinoso de la Puerta, que la luz hería de soslayo; goyescos los grupos populares que A CTUALIDADES CIENTÍFICAS. DESen torno de los veladores hablaban y comían, dejando las hembras caer sobre sus caderas el mantón de puntas CUBRIMIENTOS E INVENCIONES y los hombres contra su cogote el ancho cordobés; go- REGISTRADOR FOTOGRA- La cuestión de puntualiyesco un montón de obreros y obreras que allá, en los F 1 CO DE ENTRADAS Y dad en Jas horas de enSALIDASDE OFICINAS Y irada y salida de los obrelímites del soto, bailaban á los compases del guitarro, T A L L E R E S T H E GO- ros en fábricas y talleres dando á la atmósfera, en ruda vuelta de la danza, remoVERNOR y de o s empleados en linos de faldas chillonas y jirones de blusas azules hinchaMinisterios y oficinas púdas por el viento; goyesco el jinetear de tres ó cuatro blicas todo tiempo como señoritos arropados á la andaluza que fraternizaban con factor y particulares, se ha considerado en en gran parte, la importantísimo, del que depende, media docena de toreros, goyesco todo, desde el triun- prosperidad ó la ruma de una industria y la buena marcha de virato compuesto por una vieja celestina, una muchacha un centro administrativo. joven y un más que maduro figurón, hasta una pareja Se trata no tan solo del orden y disciplina regular é inque se perdía entre los árboles, denunciando ella su alto dispensable siempre donde se íeune personal numeroso, sino rango por la elegancia del vestir y el coche de dos caba- muy en especial de la suma de trabajo ejecutado y del jornal ó sueldo proporcionado al mismo que á cada obrero ó emllos que la aguardaba en el camino, y él su profesión por la coleta medio destrenzada que le acariciaba la nuca... pleado, en justicia, le corresponde y pertenece. Para proceder correctamente y sin que resulten lesionados Goyesco todo: el sol, convirtiéndose en manchazo rojo tras las cresterías del monte; el vino, derramándose como los intereses de ninguna de las dos partes contratantes, los directores, patronos, jefes de taller, etc. habían puesto en lluvia de sangre por el borde de las bandejas; los árbo- practica hasta hoy diversos sistemas y procedimientos, tales les, desdibujándose entre las primeras cenizosidades del como el de firmar en el libro- registro de entradas y salidas, crepúsculo, y el río, borrando su cauce con las sombras el de fichas y contraseñas, etc. etc. aunque todos ellos adode Ja ribera... lecían de tan capitales defectos, que ninguno resultaba ver- EN PLENO GOYA Hungría, Alemania y Francia, y medaílon con retratos de príncipes y princesas de la casa de Ausburgo. El atrio ostenta una buena estatua de Pereira. Hoy pertenece esíz iglesia á la histórica, generosa y nobilísima Hermandad de! Refugio. No muy lejos, aumentando el tocar de sus campanas el ruido ensordecedor del mercado contiguo, se alza San Ildefonso. ¡Artista, pasa de largo! Es una pobre fábrica de la mitad del siglo xvn, de planta de cruz griega con pilastras jónicas, en la que sólo hallarás de notable un bajorrelieve representando á la Virgen poniendo la casulla al Santo y un Descendimiento en la sacristía. Pero tú ¡oh madrileño de raza! detente. Esa seca iglesia es para ti un timbre de gloria, significa uno de tantos heroísmos caídos en el olvido. En i 808 resonaron ahilas descargas de fusilería y rebotaron en su fachada las balas de cañón. Tomado el Parque de Artillería en el memorable 1 de Mayo, las huestes de Murat, que subían del barrio de Maravillas, viéronse inesperadamente hostilizadas desde San Ildefonso por un fuego tan vivo, que pararon su marcha un tanto descompuesta. Gran trabajo y no poca sangre les costó vencer la resistencia de los briosos chisperos en e! templo parapetados. En venganza casi lo echaron por tierra, no reedificándose hasta el año de 1827. Derribado el convento de monjas de San Plácido y no teniendo lugar, por tanto, en el artículo que á ellos dedicaremos, hablaremos de él ahora al ocuparnos de su iglesia, subsistente todavía. Doña Teresa Valle de la Cerda tenía amores con un D Jerónimo, caballero aragonés de noble alcurnia y secretario de Estado, y á punto de casarse la noble dama, suplicó á su prometido que la permitiera retirarse al claustro, deseo al que accedió el atribulado galán destinando sus haciendas á la fundación de un monasterio, en el que vio profesar á su amada. Así lo cuentan documentos de que se hizo eco el erudito escritor V. Picatoste. En este convento acae ció la galante aventura del rey poeta Felipe IV con una religiosa, fingida difunta para huir la justa cólera de la abadesa; misterioso episodio, la memoria del cual ha perpetuado, hasta que la piqueta derribó lo torre, un reloj regalado por el Monarca, que a) dar cada hora hacía oir el doble de los difuntos. La iglesia, debida á Fray Lorenzo de San Nicolás, es de puro estilo clásico y posee verdaderas joyas artísticas, como son: una hermosa escultura de Jesús yacente en el sepulcro, de Gregorio Hernández; un cuadro de Claudio Coello en el altar mayor, las esculturas de Pereira y los frescos de Ricci, Cabezalero y Pérez Sierra. La iglesia de San Pedro es el único ejemplar que representa en Madrid á la Edad Media, y es lástima que se haya revocado, privándola de su arcaica fisonomía tan característica; su esbelta torre, también ejemplar único en! a Corte del arte mudejar. Tiene una sencilla puerta románica, cuyo acceso está condenado. Dícese que el venerable templo se edificó sobre una mezquita, y ya figuraba como parroquia en tiempo de Alfonso XI, siendo muy apreciada en el histórico barrio de la Morena. Su interior es humilde, avalorado por lienzos de Palomino, Ricci y Herrera el Mozo, y posee la capilla de los Lujanes con el sepulcro de Fray Antonio de Lujan, obispo de Mondoñedo. Henos en San José, la iglesia más á mano del Madrid que pasea y vaga, los farolillos de cuya fachada, de vulgar aceite, han visto subir al anochecer colgados dé unas cuerdas muchas generaciones... y á pesar de la luz eléctrica siguen viéndolos izarla presente. La joya del templo es la capilla de Santa Teresa, fundado por aquel famoso valido de Felipe 111 que ha dejado en el pueblo, como símbolo de la soberbia, la popular frase de tiene más orgullo que D Rodrigo en la horca Cuatro autógrafos de la mística doctora avaloran la capilla, en la que yace el célebre magnate y en la que se ven lienzos de M i randa, Peña y Pernicharo. Posee el templo una imagen de! Carmen, de Roberto Michel; un Cristo del Desamparo, de Alonso de Mena, y un San Alberto de Bér gamo, de Pereira. Fue erigida la fábrica en 1742. San Luis es churrigueresca y construida por D Juan Donoso, labrando la estatua del santo que ostenta su fachada González Velázquez. Posee dos cuadros de Jordán y los sepulcros de los cardenales Portocarrero y Córdoba. San Martín, la antigua Portaceli. Es de! siglo xvn, o o ¡Cuadro hermoso, evocador de una época y de un hombre que retrató esa época con todos sus vicios y sus pequeneces envíos tapices que adornan los palacios de! Pardo, del Escorial, de Aranjuez, de la Granja y de Miramar, donde, según mis noticias, se han transportado algunos! Época de liviandades cortesanas y de populares encanallamientos, en que el torero era rey y el fraile era Dios; época en que la nobleza buscaba las diversiones brutales del pueblo para compartirlas, y en que el pueblo, ignorante, fanatizado, embrutecido, sólo pedía pan y toros porque no sabía que hubiese otras cosas en el mundo. Época tristísima de nuestra historia, que Goya retrató como pintor y como filósofo, poniendo en su pincel todos los colores de la Naturaleza y en su cerebro todas sus amarguras de criatura superior, forzada á contemplar la ignominia patria; época que nos trajo desastres fuera, deshonras dentro, en todas partes menosprecio y desdén; época que hubiera sido la última de nuestra existencia nacional, si el pueblo, el mismo pueblo que tenía bastante con pan y toros no hubiera suplido con el corazón loque le faltaba de inteligencia, para luchar contra los invasores y poner á flote sobre un río de sangre el nombre de España. Mientras los nobles, los príncipes, los potentados, que acompañaban á ese pueblo en sus diversiones estúpidas, buscaban junto al trono del invasor amparo y refugio, el pueblo dio frente al invasor y reconquistó la independencia nacional. En aquel movimiento que- -prescindiendo de quienes después lo aprovecharon y deshonraron- -fue una resurrección, sólo el pueblo, p. ntado por Goya en sus tapices, supo recorrer en veinticuatro horas el camino que separa al esclavo del héroe; los otros, salvo contadas excepciones, hicieron el camino que separa al envilecido del cobarde. Recostado contra la pared de! ventorro, viendo el cuadro que presentaban á mis ojos los alrededores de Puerta de Hierro, evocaba yo los innumerables lienzos, dibujos y aguas fuertes de Goya, para resucitar la España del siglo xviin, mejor retratada por el pincel del aragonés que por la pluma de los historiadores. ¡Hermoso volumen el que forman los lienzos de Goya, volumen empezado á escribir con gotas de vino en los alrededores de Puerta de Hierro, y terminado de escribir con gotas de sangre en los bosques de! a Moncloa! Todo aquel período venía á mí con el recuento de las producciones de Goya; y en las pausas hechas por mi memoria para recordarlas, llenábame mis ojos con el espectáculo en aquellas horas ofrecido por la Puerta de Hierro; espectáculo en el cual, fuera parte de algunos detalles, todo era lo mismo que en el siglo xviii, el cielo y los hombres, el vino y el baile, el celestineo de los señorones y el enchulamiento de las señoronas, las groseras aficiones de las clases altas y las miserias é ignorancias de las clases humildes, el aspecto material y moral de los grupos alumbrados por el sol poniente, que parecía un cuajaron de sangre. Hoy, lo mismo que entonces, el torero es rey y el fraile Dios; hoy también se trata de embrutecer y fanatizar al pueblo para que no estorbe á los poderosos y puedan éstos seguir dominando á su gusto; hoy, como entonces, nos menosprecian fuera y nos arruinan dentro; como hoy también está España amenazada por un invasor más terrible que el que, con la espada en la mano, mata los cuerpos: el que, llevando por caudillos el fanatismo y la ignorancia, asesina las almas y esclaviza las voluntades Esto veía y pensaba yo. Viéndolo- y pensando experimentaba cruelísimas amarguras; amarguras que hubiesen daderamente práctico. Para remediar los inconvenientes de los antiguos sistemas, un inglés constructor de aparatos de precisión acaba de inventar una máquina que denomina The Governors, como si dijéramos el ojo del amo verdadero registro fotográfico, que sobre ser eminentemente científico, llena en absoluto su cometido. Se trata de una ingeniosa combinación del cronómetro con ei cinematógrafo y un sencillo aparato eléctrico, presentada en forma de caja rectangular, en una de cuyas caras lleva un orificio circular, cerrado por un cristal. Un botón metálico colocado junto á la base sirve para poner en marcha el aparato. Llega, por ejemplo, un empleado á su oficina, se coloca frente al cristal circular del aparato, y al mismo tiempo oprim ¡un botón que pone en marcha el mecanismo. Instantáneamente queda su fisonomía retratada en la película cinematográfica, y en la misma y debajo de aquélla aparece la fotografía del cuadrante del cronometro, colocado en el interior del aparato é invisible desde el exterior, cuyas manecillas indican exactamente el instante preciso en que el sujeto retratado hizo funcionar el mecanismo; de suerte que, una vez desarrollada la película sensible, presenta, encerrados en marcos circulares, una serie de fisonomías de cada uno de los diversos empleados que han ido desfilando frente al aparato, y debajo de cada una de ellas la fotografía del cuadrante que determina y justifica la hora exacta de entrada en la oficina ó de salida de la misma. Con este aparato no hay error posible ni puede haber trampa de ninguna especie. La operación es instantánea haiendo demostrado la experiencia que cada aparato pu: de egistrar unas cincuenta entradas por minuto. La película cinematográfica se va desarrollando automáticamente delante del objetivo, y de igual manera se abre y cierra el diafragma después de una pose de medio segundo. Una bombilla eléctrica incandescente puesta en el preciso instante de abrirse el disfragma, permite que el registrador fotográfico The Governor funcione lo mismo de noche que durante el día. El cronómetro colocado en el interior del aparato, va provisto de un cuadrante negro, sobre el cual se destacan en coior blanco esmaltado los días de ¡a semana, del mes, las horas y los minutos; las manecillas son de aluminio y esmalte de igual color. Si cada uno de los Ministerios y demás centros administrativos del Estado de la provincia y del Municipio dispusieran del registrador fotográfico The Governor se podrían corregir muy fácilmente los abusos inveterados de aquellos funcionarios que cobran sin ir a ¡a oficina, y se exting- iina para siempre la gravosa é improductiva raza de barrenderaseñoritos. Nos permitimos recomendar el nuevo time- record r á IOÍ jefes de personal de nuestros Ministerios, á los gobernadores civiles y á los alcaldes de las grandes capitales. debida á Gaspar Ordóñez, y tiene dos lienzos atribuidos á Claudio Coello. Son de mucho mérito la Sagrada FaAL LER- WILL milia y un San José. Santiago se envanece con un Ricci y un Alonso Cano; y San Marcos es obra de Ventura Rodríguez, y lo avaloADR 1 D RELIGIOSO. LAS IGLESIAS ran una estatua de Juan Pascual de Mena y frescos de DE LA CLASE MEDIA. SEGUNDA González Velázquez. SERIE Y por hoy terminaremos diciendo con los monaguiEnclavada en una de las zonas más populosas de Ma- llos: ¡que se va á cerrar! drid, San Antonio de los Portugueses, que otros denoALFONSO P É R E Z N I E V A minan de los Alemanes, con igual razón para ellos, pues para hospital de lusitanos, ampliado luego á los germánicos, fue fundado por Felipe 111, es un templo en que el mayor mérito radica en sus p nturas. Es quizás el único, ó por lo menos uno de los pocos que pueden enorgullel Vos camaradas elogian la cabellera de su mujer rescerse con la posesión de frescos. Su bóveda, su cúpula y pectiva. sus muros están totalmente cubiertos por ellos. En la- -La de mi mujer es espléndida; cuando se suelta el primera pusieron su pincel dos de los mejores discípulos pelo, le arrastra y le pesa de tal modo, que le impide de Velázquez, Garreño de Miranda y Juan Ricci; en los andar. segundos, el teatral Lucas Jordán. La planta de la iglesia- -Pues ¿y la de la mía? El domingo pasado fuimos á es una sola elipse que permite abarcar los frescos en su ver el Museo; subíamos la escalinata, y el pelo estaba toconjunto y la cierra un gran cascarón. Tiene siete reta- davía en la calle de Peligros... blos y hermosas celosías doradas, entre las que descue- ¡Qué atrocidad! llan pasajes de Ja vida de San Antonio, reyes de España, -Sí, hombre, se le había olvidado en casa de Pagés BURLA BURLANDO