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CASA FUNDADA EN 1864 AGENTE GEKIRAL: Lf OH P AUBEY, 2 5 Rae Bergére, PABIS EL VERDADERO TAPSIA debe llevar las firmas Exíjanse estas Firmas para eoitar accidentes LE PERDRIEL et C París INTERESA A los señores fotógrafos de profesión y á los aficionados que envíen á la Redacción de A B C fotografías sobre algún asunto de interés y de palpitante actualidad, se les abonará DIEZ PESETAS por cada prueba publicada. Las fotografías deberán enviarlas á esta Redacción (casa de Blanco y Negro Serrano, 55. Al pie de cada fotografía se publicará el nombre de su autor. SOPAS ó SALSAS- GUISADOS 4 LEGUMBRES y toda oíase de PLATOS En venta en todas la Farmacias, A y para CONFECCIONAR con rapidez UN COCIDO DELICIOSO y ECONÓMICO Emplead ei Verdadero EXTRACTO D CARNE E Exíjase la Firma LIEB 1 C ANEMIA. -CLOROSIS DEBILIDAD- -CONSUNCIÓN I representa exactamente el hierro contenido en la economía. 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Era un trabajo horroroso, con semejante viento y tamaña gravedad. Los cables tenían que cubrir la esfera de quince metros, y hasta hoy no he llegado á comprender cómo no pereció alguno de nosotros. Muertos de cansancio, volvimos el tercer día á emplear las grúas. Como no disponíamos de máquinas, había que trabajar á brazo. Al quinto día nos faltaba un kilómetro no más para llegar. Trabajábamos cuatro á la vez y nos relevábamos cada hora. Preferíamos hacer el camino de ida y vuelta al barco, antes que permanecer expuestos por un tiempo mas largo á 1? presión de la gravedad sin tener descanso alguno. Para la vuelta á bordo empleábamos un trineo provisto de una vela, y en estas travesías en busca del bien merecido reposo hallábamos el mayor placer. Ocupamos el trineo mis compañeros y yo; en dos minutos recorrimos la mitad del trayecto desde el Polo al barco, que flotaba á diez metros sobre el hielo. De la escotilla pendía la escalinata de cuerda, llegando hasta el suelo; dentro de dos minutos esperábamos hallarnos acostados en nuestras literas. De repente divisamos unas masas de color blanco amarillento que venían trotando en dirección á nosotros; eran dos cuadrúpedos de gran tamaño, como jamás los viéramos antes. Después supimos que ustedes los llaman osos blancos ó polares, pero entonces aún no nos imaginábamos lo que significaba encontrarse con ellos y desarmados como estábamos. Lo único que llevábamos eran las largas varas con puntas de acero, que nos servían para dirigir el trineo. Jamás nos habíamos encontrado en aquellos desiertos con animal alguno, excepción hecha de varios pájaros. De carnívoros peligrosos para los numes no sabíamos nada; únicamente las antiguas tradiciones de tiempos remotos cuentan que los hubo en Marte. Pero cuando aquellas fieias, al advertir nuestra presencia, con mirada codiciosa se enc? minaron al trote hacia el trineo, pensamos que la cosa resultaba poco divertida. Lo único que pudimos hacer fue ayudar con las varas para aumentar la velocidad del trineo, aunque siempre quedara el viento encargado de hacer lo más. Si por una fatalidad llegaba á apaciguarse un momento, los osos nos cortarían el camino. Era una situación desagradable, pero nosotros no la creíamos desesperada, convencidos como estábamos de poder vencer á las fieras con nuestras varas. Distábamos solamente cien metros de la escalinata, y desde el barco nos habían divisado. MU en persona y otros dos (mayor número no cabía en la escotilla) esperaban con las escopetas que llevaba la expedición para cualquier eventualidad. Pero no se atrevían á disparar porque el barco, atado del largo cable, se mecía para un lado y para otro, y los osos se hallaban tan cerca del trineo, que los proyectiles M en persona otros dos.