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JEAÑOUNO. NU MERO 6o. CRQNI CA BISEMANAL ILUSTRADA. Incendio de un almacén de maderas l- í, l domingo úitimo se produjo n incendio terrible en el almacén de maderas propiedad de la Sra. Viuda de Pérez, situado en el antiguo Campo del Balón en Cádiz. La violencia con que prendieron las llamas desde los primeros momentos hicieron temer que se propagase el fuego al Asilo de Ancianos yal Hospital Mora. Las bombas del Ayuntamiento y de la Capitanía acudieron en seguida, mas á pesar de los buenos deseos de los que las manejaban, poco pudo Itacerse con ellas para combatir el fuego, por las malas condiciones en que se hallan. Los obreros del empedrado público se pusieron á derribar los muros del almacén para ver de atajar el progreso de las llamas. Todo Cádiz acudió á los muelles para contemplar el terrible espectáculo de! incendio. A poco de declararse aquél, estaban ardiendo cinco depósitos de maderas. Se logró aislar el picadero del Sr. Viesca, que corría grave peligro de arder. El fuí o duró toda la mañana. léMADRID, 16 DE QCTBRE. DE 1903 NÚMERO SUELTO, 1 0 Los vecinos de las casas cercanas se apresuraron á desalojar sus habitaciones ante el temor de que el fuego llegase hasta ellas, y sacaron todos sus muebles y enseres á la calle. El que dio la señal de alarma fue un guarda del almacén a! notar á eso de las cinco de la mañana un fuerte olor á resina quemada y poco después ver densa columna de humo. Se calcula que las pérdidas exceden de 3o.ooo duros. Los almacenes estaban asegurados en dos Compañías. Con este incendio son cuatro los aue se registran en Ja misma casa. wS yj- -y MB 1 S r C y A- 1 m 0 m SH ESTADO EN QUE QUEDO EL ALMACÉN DESPUÉS DEL INCENDIO Fotografía La Cerda LA EMPERATRIZ CARLOTA 1 A viuda infortunada de Maximiliano de Austria, muerto en Querétaro por los mejicanos, ha sufrido recientemente otra crisis terrible que ha estado á punto de arrebatarle la vida. La exemperatriz de Méjico se halla recluida en el palacio de Bouchout (Bélgica) Aun cuando la prensa belga nada dice acerca de la viuda de Maximiliano, quizá por la repulsa que existe en la corte de aquel país de dar la menor noticia de este carácter á los periódicos, se sabe que la doliente se halla en grave estado. La exemperatriz Carlota s casó con Maximiliano dz Austria á los diecisiete años, después de serios disgustos con la emperatriz de Austria, y fue quien impulsó al futuro emperador de Méjico en la aventura que tan caro le costó. Con él partió ella para Méjico, y al volver de allí tuvo el primer acceso de enajenación mental en el curso de una entrevista con Napoleón 111, con el cual habrá intercedido para una nueva intervención de Francia en favor de los proyectos d; su marido. Hace de esto ya treinta y cinco años. Después de haber permanecido confinada once años en el palacio de Tervueren, la Emperatriz se trasladó al de Bouchout, en el cual se halla hace veinticuatro años. El retiro en que vive es absoluto, impuesto por la situación de su espíritu. Un detallé curioso: aun cuando se halle en medio de Jas manifestaciones más violentas de su locura, conserva siempre el recuerdo de su. grandeza y de la etiqueta más exquisita; y aunque come sola todos los días, se viste tra- je apropiado y se peina con gran aparato antes de sentarse á la mesa. De Méjico no ha quedado la menor huella en su memoria, y jamás hace alusión a tan terrible fase de su vida. Resignada hasta estos últimos tiempos, se paseaba sola por el jardín del palacio, cogiendo florecillas aquí y allí, flores que pronto arrojaba y pisoteaba. La reina María Enriqueta, fallecida el año último en Spa, iba á visitarla con frecuencia. Ahora es la princesa Clementina, la hija menor del rey Leopoldo, la que ha heredado este rasgo generoso de caridad, y lo manifiesta con una dulzura sólo comparable á su belleza. FORÉIGNER El público y los teatros TZ ¡n estas impresiones que se refieren á cosas de teatro, Tsoy todo público. Los escenarios por dentro me dan tristeza. Desde fuera, á todos los convencionalismos me acomodo, aun á los más absurdos. La otra noche en el Lírico, en que hacían Curro Vargas, veía plácidamente cómo el coro di ambos sexos hacía recolección de aceitunas; de, unos pinos admirables. Este cambio de productos. entre árboles tan distintos me hacía feliz. De modo que, como espectador; soy de los que entran pocos en libra. v- Si fuera á señalar teatro por teatro donde esos deli- ciosos é inveterados absurdos se cometen, sería larga la lista. Y si no fueran más que esos, todavía se podría soportar el inventario. ¡Pero vaya usted á puntualizar las cosas que pasan en nuestros teatros! Opinan muchos que el gusto del público va variando y que ya el género chico no le entra. Yo creo que no. Lo que creo es que está ahito de cosas insustanciales y sin gracia. En una palabra: que el público hoy tiene más ingenio, más cultura y, desde luego, más gusto estético que muchos autores de los que hace algún tiempo dieron juego y alcanzaron éxitos. Que los unos se han pasado y el otro no; ese es el misterio. Denle a) público cosas con arte, con gracia, con un poco de relampagueo del alma, y pondrá ppr las nubes á la obra y al autor. El público no entiende de géneros. y por eso está n o firme. En realidad- -y esto se habrá dicho un millón de veces, -no hay más que dos géneros: el bueno y el malo. En Arte nunca se ha medido la extensión. A las continuas y amargas lamentaciones sobre la decadencia de nuestro arte minúsculo, yo he puesto siempre una palabra de esperanza. El público. He tenido mucha fe en el público, porque lo he escuchado, lo he sentido, aun dentro de mí, y vaya otra declaración que podría hacerla en nombre propio y en el de! público. Es un error creer qué por un impulso de reacción vamos, ó queremos ir, 3 eJ a ilota regocijada á Ja nota seria, en ei sentido que se le da a la seriedad en el teatro. No. Precisamente estamos hartos de dramas comprimidos, de amores rústicos y de jotas trágicas.