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PEDAGOGÍA AMENA, L O S NIÑOS r CAPRICHOSOS ¿Qué hacer con la infancia? ¿Ser tolerante? ¿Imponerse á ella con la severidad? Cada padre tiene sobre este punto criterio personal que, naturalmente, reputa como el más eficaz. Quién sostiene que debemos condescender con los niños, aun cuando éstos den en la manía destructora. Quién se muestra partidario de corregir con el castigo hasta las más leves infracciones de la buena crianza en que incurra el niño, y no faltan, por último, padres que han acomodado su proceder para la ejemplaridad de sus hijos á un sistema mixto que estriba en huir del rigor tanto como de la complacencia incondicional. Nuestros padres, sometidos casi siempre á sus afanes, ó dóciles á sus prejuicios, no se dan cuenta cabal de lo que importa el estudio del temperamento del niño antes de entregarlo á las manos mercenarias del pedagogo. Cada padre responde en la práctica á su criterio, sin ver si ese criterio se adapta á las condiciones del hijo. Consideran á la infancia como una masa de seres inconscientes incapaces de diferenciarse entre si. No comprenden que cada criatura es un mundo aislado que encierra en sus entrañas el palpitante enigma de lo futuro, de sus pasiones, de sus apetitos, de sus quimeras, de sus amores y de sus odios; que el destino habla dentro de cada ser de un modo diverso, que nadie se parece á nadie, ni tiene nada de común con nadie como no sea con sus progenitores y antepasados. ¿No ha de ser un error el sostener que con la infancia se debe proceder de ésta ó de aquélla suerte, y que los niños merecen éste ó el otro tratamiento? Nuestros padres, ó no nos conocen, ó sólo saben de nosotros lo puramente externo: las costumbres y los gustos. Y es que rara vez somos sinceros con ellos. El padre viene á ser el depositario de nuestros embustes, y la madre el amparo de nuestras necesidades. El uno y la otra nos ignoran. Sobre todo al llegar á cierta edad, nuestro confidente, ó es una mujer ó es un amigo íntimo. Con la primera no somos del todo francos, porque la mujer es una criatura asustadiza con una capacidad de comprensión y de indulgencia limitadísima. Del amigo nos fiamos sin sombra de recelo. Le une con nosotros la complicidad del sexo, que ya es un lazo, porque hay mucho de común entre todos los hombres, y sobre esa complicidad se afirma el vínculo de la semejanza de creencias, de ambiciones, tal vez de gustos, el recuerdo de los recreos compartidos, de los esfuerzos mancomunados y el presentimiento de que nos necesitaremos más de una vez el uno al otro en el curso de nuestra existencia. Los padres, allá se quedan; ella quemando incienso en el altar de Dios para asegurarse el sosiego ultramundano, y él jugando al tresillo en un casino cualquiera en la invariable compañía de un coronel retirado, un juez excedente y un bolsista, sus compañeros de juventud y de jornada entre la cuna y el sepulcro. Y nosotros, indiferentes á la devoción maternal y extraños del todo á los sedentarios recreos del padre, vivimos á costa de nuestro propio corazón, dejándonos sangrar por las mujeres y recogiendo desencantos entre los hombres. T aula Lombroso ha estudiado algunas variedades del capricho infantil, y ha creído comprobar que casi todos ellos tienen por origen el horror á lo nuevo, el misoneísmo. Hasta ahora creíase que ese sentimiento sólo retoñaba en los ancianos por la excusable resistencia de la gente de canas á familiarizarse con lo moderno. La joven socióloga aspira á demostrar que también la infancia es hostil á toda innovación. Y cita á este propósito diversos ejemplos muy interesantes. Los niños- -dice- -que contraen una costumbre, se avienen á alterarla muy á regañadientes. ¿Habéis asistido á la escena de un niño á quien enseñan que se debe pedir permiso antes de franquear una puerta? Pues bien; esa criatura, por mucha que sea la confianza con que sea recibida en una casa, no traspondrá los umbrales si no se le concede autorización para ello. Sírvasele el caldo frío, é involuntariamente soplará antes de ingerirlo. Es la costumbre de tomarlo caliente en su casa ó en el colegio lo que le mueve. Referidle un cuento ó una historieta, y como él note que omitís un episodio, el niño se mostrará visiblemente enojado. Es que su imaginación se adapta mal á aquella reforma. Paula Lombroso refiere el caso de un niño á quien su madre lactaba en la cama. Una vez, con motivo de una fiesta familiar, la madre aplicó el biberón á los labios del niño fuera del lecho, y la criatura manifestó su irritabilidad con tal explosión de lágrimas y gritos, que fue menester cobijarla entre mantas en la cama mientras se alimentaba. César Lombroso, padre de Paula, fue requerido con urgencia por una familia, la cual estaba alarmadísima porque su vastago único, un niño de corta edad, gritaba, se enfurecía y pataleaba cada vez que se veía precisado á entrar en el gabinete de la casa. Lombroso no atinó con la causa de aquella anormalidad. ¿Han hecho ustedes alguna reforma en la casa? -preguntó el ilustre antropólogo. -Sí, señor. Hemos modificado la colocación de los muebles. Hace quince días D isimos aquí ese cofre. (Y lo señalaban. ¿Qué tiempo hace desde que el niño se muestra colérico al entrar aquí? -Un par de semanas. Restituidos los muebles á donde habían estado antes, el niño se calmó. Aquella orden de Lombroso fue la curación de la criatura. i p l no disimular las contrariedades, casi siempre moti vadas por una falta de adaptación sensorial, es un hábito muy arraigado en los niños. Paula Lombroso aconseja á los padres que sean inflexibles con Jas tenden- muchos años. Voy á revelarla á todo escape para que los lectores no entren en curiosidad ni siquiera por el tiempo de unos segundos. Pues la cosa es que en Madrid hay un guarda jurado en una calle de las más céntricas, lo mismo que si se tratara de un monte alejado de la custodia de toda autoriMANUEL B U E N O dad urbana. Los vecinos de la calle en cuestión encontraban su paso interrumpido por golfos de ambos sexos; oían de día A CTUAL 1 DADES CIENTÍFICAS. DES- y de noche las pláticas menos morales que se puedan soyv CUBRIMIENTOS E INVENCIONES ñar y veían espectáculos que tenían un carácter absolutaEL RADIÓFONO Y EL Los grandes descubrimientos de mente contrario á los que s; pueden llamar edificantes. Se quejaron á las autoridades correspondientes, y sus FOTOFONÓGRAFO a s modernas ciencias aplicadas se hallan de tal manera enlaza- quejas fueron vanas; la vista y el oído continuaron ofendos entre sí, que parecen formar una hermosa cadena del sa- didos de día y de noche, y su seguridad personal amenaber forjada por la inteligencia humana, cuyos primeros esla- zada por la clase de sujetos y sujetas que allí habían estabones arrancan del caos que ab ¡eterno precedió á la hipoté- blecido su aduar. tica nebulosa de Laplace, y por su vasto desarrollo, que de No había remedio: el inmenso personal de seguridad día en día va en aumento, sirve para ir sondando, uno tras y vigilancia no bastaba para vigilar y dar seguridad en otro, los innumerables y maravillosos secretos de la sabia Naaquella calle céntrica, y entonces el comercio que allí se turaleza. La escasa velocidad del sonido, que no alcanza en plena halla establecido apeló al único recurso que le quedaba: atmósfera más que 340 metros por segundo, y las diversas pagar de su bolsillo este servicio. Así se hizo, y allí está causas que dificultan ó entorpecen la transmisión del mismo el guarda con su bandolera como en un bosque, y no á distancias considerables, entre las cuales se pueden contar lleva fusil ignoro por qué causa. las ondas luminosas emitidas por el sol, han obligado á los ¿Que dónde ocurre ésto? sabios á seguir nuevos derroteros para obtener la rápida proA ciento cincuenta metros de la Puerta del Sol, entre pagación de las ondas acústicas por el espacio. La hipótesis de que las ondas luminosas pueden perturbar las calles de Espoz y Mina y la Victoria, en el p asaje que y servir de obstáculo á la transmisión regular de las ondas las une y que creo lleva el nombre de la última. Así se logró en aquel lugar la desaparición de la gente sonoras, parece plenamente comprobada por lo que ocurre fuera del bullicio de los poblados, en el propio desierto de Sa- de mal vivir que lo frecuentaba; así logró el comercio hara, donde, á igualdad de temperatura y presión atmosféri- que la calle dejara de ser nido dz mendigos, golfos y ca, se perciben los sonidos por la noche con más precisión y golfas. claridad y á mucha mayor distancia que por el día. Lo mismo Claro que esto no honra nada á las autoridades de les ocurre á las ondas hertzianas, que se hallan también á merced de la funesta influencia de las ondas de la luz solar, Madrid, pero qué le vamos á hacer, no hay otro mesegún explica de un modo magistral el ilustre Echegaray en dio de vivir en paz, y ese es el único procedimiento que existe para escapar de la jurisdicción de la policía, que el número 1 4 de A B C. Graham Bell fue el primero que ensayó, por medio de su ahora anda descubriendo sus flaquezas ante los Tribunales fotófono, la transmisión sin hilos del sonido; valiéndose de la de Justicia. propiedad que tiene el selenio de disminuir notablemente su Lo que más contribuye á que Madrid sea absolutaconductibilidad eléctrica cuando se encuentra bajo la acción mente peligroso por las noches, es la existencia de las de las radiaciones luminosas, interpuso una lámina del citado tabernas y otros establecimientos de beber y arder, con metal en el circuito telefónico, consiguiendo que las vibraciones de la luz colocada en el aparato transmisor acústico, al re- facultad de permanecer abiertos durante toda la noche. Ha resultado que esto de la tiberna franca durante flejarse en la placa de selenio, se tradujeran por sonidos variados en el receptor telefónico, transmitiéndose las ondas sono- las altas horas de la madrugada, es una conquista revoras con la velocidad de las vibraciones luminosas a razón de lucionaria que hay que colocar al lado del Jurado y de 3oo.ooo kilómetros por segundo. la libertad de Imprenta, por ejemplo. M. Bidwell perfecciono este aparato, cuyo radio de acción Apenas un gobernador trata de limitar este sagrado alcanzaba tan sólo algunos centenares de metros. derecho, cuando salen numerosas voces acusándole ds El nuevo aparato de Bidwell, conocido por la denominación retrógrado, reaccionario v enemigo de las libertades púde radiófono, está formado por una placa de selenio intercalada en un circuito telefónico y colocada frente a la llama de blicas. Y yo en segu da miro todos los programas políticos gas del aparato transmisor de sonidos, que no es mas que una ingeniosa aplicación del principio de las llamas manomefricas de todos los partidos avanzados; repaso los derechos de Kcenig. del hombre proclamados por la Revolución francesa; Las vibraciones sonoras se traducen por oscilaciones lumi- vuelvo á leer el libro de Azcárate sobre la Constitución nosas, que sA producir á su vez una variación en la conducti- de Inglaterra; busco, en fin, todos los textos de que bilidad eléctrica del selenio, repercuten en forma de movi- arranca el credo que profesamos los liberales, y nada, miento vibratorio en la placa receptora del teléfono, que las no encuentro en ninguna parte el derecho de molestar al transforma en sonido. M. E. Ruhmer sustituye la llama dal gas, haciendo una vecindario á las dos de la mañana, bebiendo vino y arfeliz aplicación del arco parlante, cuyos rayos concentra sobre mando bronca, para que la raza se vigorice á fuerza Je el selenio, por medio de un espejo reflector, obteniendo asi navajazos y estacazo limpio. mayor intensidad en los sonidos, y de consiguiente mejores La seguridad personal de las gentes que no se emboresultados. rrachan, ni riñen, ni timan al prójimo, parece que tiene El físico M. Paul Janet ha conseguido un nuevo adelanto, menos importancia que la libertad de los que necesitan que representa un notable progreso científico. Recoge los el templo de Baco abierto para rezar sus oraciones anrayos emitidos por el arco parlante del wüófono sobre una tes de emprender cualquier obra nocturna de las que banda cinematográfica, conservando asi las variaciones de la desvalijan á un transeúnte y trazan el camino para llegar intensidad luminosa bajo la forma de impresión fotografiada en la película de celuloide. Basta entonces hacer pasar esta por bajo de tierra á la caja de caudales del comerciante. Según los últimos descubrimientos, este precioso depelícula frente á la llama de un aparato de proyecciones que dirija sus rayos á una pila de selenio intercalada en un circui- recho ha tenido para su existencia una garantía tan sóto telefónico, para obtener nuevamente la reproducción de la lida como la contribución á la policía, con lo cual no hay palabra. para qué decir si habrá sido respetado. AL LER- WILL Gracias á todo lo cual, salir de noche por las calles de Madrid es un acto heroico digno de otra cruz laureada como la de San Fernando; porque muy malo es que haya ROÑICA. LA SEGURIDAD PER- enemigos de lo ajeno y gente camorrista, pero mucho SONAL peor es que toda esta hueste de malhechores esté amparaEl proceso formado por las declaraciones de varios da por la policía. policías ha dado á conocer hechos que debieran tener Contra todas estas quejas relativas á la seguridad peralarmadísimo al vecindario de Madrid si fuéramos capa- sonal ó inseguridad personal, hay un argumento que se ces de alarmarnos por algo. emplea siempre y que consiste en decir: Vea usted lo que Aunque de todas las denuncias, como del dinero y de pasa en París y lo que ocurre en Londres; lea los perióla calidad, quede la mitad tan sólo, es lo bastante para dicos de ambas capitales y se enterará de los atracos y que nos preguntemos unos á otros por qué milagro he- crímenes que allí se cometen todas las noches. mos sobrevivido á semejante estado de cosas, y por qué Esto será verdad, pero como consuelo, me parece todavía hay quien conserva relojes, carteras y demás ob- poca cosa. jetos de los que tanto tientan la codicia de los cacos de Es algo parecido á la conducta de un médico que, llatodos los órdenes. mado para asistir á un pulmoniaco, le dijera: No le imHay que atribuirlo á falta de tiempo de los señores porte á usted tener esa peligrosa enfermedad, porque espadistas, mecheros y demás gente maleante que vivía en París y en Londres se muere ahora mucha gente de sabiamente organizada y hasta matriculada clandestina- pulmonías. mente, mediante el pago del correspondiente tributo. Es de suponer que con este medicamento curase á poSi todo lo referido es verdad, resultaría que algunos cos enfermos, como aquí no se remedia ese vergonzoso estado de cosas con citar otros peores. funcionarios de la policía expedían: No se sabe si en el boulevard de los Italianos habrá Licencias para broma á las altas horas de la noche. sido preciso poner un guarda- bosque para seguridad de Permisos para robar en determinados distritos. Y autorizaciones para reirse de los autos de prisión de las gentes, pero sí es cierto que en Madrid existe á pocos pasos de la Puerta del Sol, y que si todos los vecinos todos los jueces de la Tierra. Hemos vivido y quizá vivimos en la acreditada Corte imitasen el ejemplo, la policía en sus dos ramas podía de los Milagros; Monipodio ha tenido sucesión hasta retirarse á descansar de sus faenas. nuestros días; se perpetúan en España aquellos alguaciles Antes nuestra policía parecía inspirarse en la frase pintados por Quevedo y por Cervantes, aquellos picaro- evangélica Guárdate y te guardaré. nazos que, mediante la propina correspondiente, dejaban Ahora, y á juzgar por lo que se va descubriendo, el hurtar y dar cuchilladas á los gremios de bribones se- lema es este otro, casi antievangélico: Fíate de mí y no riamente constituidos. corras. s Gracias á Dios, aquí los disgustos duran poco, y cuanAhora lo comprendo todo, como decían antes en las do dejen de publicarse noticias sobre el ruidoso proceso comedias; es decir, ahora comprendo una cosa que poca gente sabe en Madrid y de la que yo tengo noticia hace que ahora está obre, el- tapete, nos olvidaremos de quié cias caprichosas de sus hijos en edad temprana. Es menester equilibrar a niño mediante la alimentación y la cultura para hacerle comprender que sus terquedades y sus caprichos son impotentes para transformar á su gusto las cosas que le rodean y para tiranizar despóticamente á las personas. c