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menos acabadas las semblanzas de Becquer, las rima del cual todavía sigue aprendiéndose de memoria la juventud, I C L venerable Pontífice Pío X está procediendo en toy del sabio arqueólogo D José María Cuadrado. dos los actos de su elevada misión con tacto y deliOtra faceta del libro, como un cambio de cuadrante cadeza exquisitos. hacia la erudición didáctica, son los estudios sobre las Ni las albas vestiduras ni la refulgente tiara, símbolo letras mallorquínas, principalmente el admirable análisis de su dignidad suprema, le han desvanecido en lo más de Raimundo Lulio; y fuera de este regionalismo, el cumínimo, y continúa siendo en el fondo, después de su rioso acerca del sabio D Sem Tob, y el concienzudo elección, el sencillo aldeano que no se deslumhró al vesreferente á las Ideas estéticas, de Menéhdez Pelayo. M e tir la púrpura cardenalicia ni al subir al Patriarcado de tido entre semejantes disquisiciones de historiador literaVenecia. KASABAL rio, al modo de un golfo del arroyo entre graves cateY esto de no sentir el vértigo en las alturas cuando dráticos forma parte del tomo del P Restituto del Valle se procede de abajo, es prueba de alma bien templada y un cuento un tanto sombrío, de concepción delicadísima de espíritu admirablemente equilibrado. Sólo los necios y flexible lenguaje, y que deja posada en el alma del lecque se elevaron más por la fortuna que por el mérito, no desconocida por nadie es la de que las sole- tor una gota de amargura. Es la historia de un desherereniegan de su origen modesto, y por el contrario, los dades de los claustros monásticos han sido siempre dado de la suerte contada por un apóstol de Cristo, que que todo se lo deben á su talento, á su esfuerzo y á sus fecundas para el progreso de la humanidad, y sin remon- la narra inspirado por su suprema compasión. Los resvirtudes, se complacen en recordar el punto humilde de tarse á aquellos tiempos medios en que, contrastando con tantes trabajos del volumen alcanzan igual altura. Basta donde partieron para llegar al término del camino. la universal barbarie, sólo bajo la cogulla se albergaba la con la muestra. -El retrato de V E 3. está acabado- -decía un pin- ciencia, ahí está en la presente sazón el Monasterio del El P Restituto del Valle no se contenta con ser un tor á uro de los más sabios y respetables arzobispos de Escorial, confiado á la orden de San Agustín y conver- buen literato. Es, ademas, un conocedor de las artes Sevilla, que procedía de una familia de aldeanos de Cas- tido por su esfuerzo y saber en uno de los centros de plásticas y un guía amenísimo. Nada que complazca tantilla la Vieja. -Ahora sólo falta pintar vuestro escudo mayor cultura del país. Conocidos de todos son la Wrci- to, cuando hace un libro honda impresión en el espíritu, versidad libre y el Colegio de segunda enseñanza de Alde armas. que ponerse al habla con su autor, con el que ha sabido fonso XII, que nada tienen que envidiar en organización, ¿Mi escudo de armas? Esperad un poco. material y resultados docentes á sus similares del Extran- despertar nuestros sentimientos. Llevado de tal deseo, Y dirigiéndose á una alacena, sacó de ella un viejo y esperaba yo encontrarme visitando el Escorial, en el crídesportillado puchero y una no muy nueva ni reluciente jero. Pero aún hay más: aún han prestado los Agustinos tico, al fraile severo de grandes gafas, y me hallé con otro servicio de interés nacional por el que merecen cuchara de palo, que presentó al artista diciéndole: un padre risueño, que resultó un verdadero beau diseur- ¡Pintad esto al pie de mi retrato! Son el puchero y bien de la patria: la catalogación completa de la bibliote- en la caminata por aquellos silenciosos claustros del M o la cuchara con que iba á buscar la guilopa á la puerta de ca del convento y la clasificación de sus miles de códices nasterio, y un aBaedeker con hábitos al enseñarme las los conventos cuando era estudiante y me alimentaba con árabes, que un día constituyeron las delicias del célebre maravillas del edificio. Y, salvo la edad, pensé que aquel historiógrafo Dozy, labor de formidable paciencia, para lo que por caridad me daban. simpático monje era el que nos pinta el gran Balmes en acometer concienzudamente la cual envió la orden ájeruPío X se ha reído de los que querían que sus hermauno de los ejemplos de su Criterio. salén á uno de sus padres á practicar el árabe moderno y nas, modestas y sencillas, gastasen sombreros porque él ALFONSO PÉREZ NIEVA es Papa, y las ha hecho devolver unos capacetes muy his- á beber la preparación necesaria al ímprobo trabajo en sus propias fuentes. Hasta hace poco fue una de las figuras N w toriados que las habían regalado, con lo cual han quedado muy tranquilas y satisfechas las buenas señoras, que salientes de los estudios del Escorial el erudito P Blancontinúan gastando en Roma su manto de aldeanas como co, y hoy los avaloran con su valer el docto P Rodríen los tiempos en que su hermano era el párroco de una guez, P Zacarías Martínez, elocuentísimo orador y proTVr o es verdad, aunque sean versos y estén bien hechos, fundo antropólogo y químico, el P Víctor, tan inspiramodestísima población rural. lo que dice mi paisano Gálvez, poniéndolo en boca do músico como pintor, y el P Restituto del Valle, uno Esto da idea de la bondad de las herraanas del Pontí de los críticos modernos de más enjundia y lastre y de d: l serrano que tiene á su hijo en Madrid: fice, porque á las mujeres se las suele subir fácilmente á más claro criterio. No le quise mental del garrapo la cabeza la posición á que llegan los suyos, y cuando la ni icile siquiera posición es elevada y no están preparadas ni dispuestas Conocía su firma por haberla visto estampada multitud que hogañazo vendimus el churru para ello, suelen hacer un papel no muy lucido. de veces en la revsía agustiniana Laciudad de Dios, al pie pa complal un cachuju de tierra. Allí no se jabla de esas cosas Donde se ve esto mucho es en el ramo de gobernado- de trabajos de apreciación literaria de verdadero mérito. ni en ellas se pie sa. ras. Las hay discretísimas, modelos de corrección y de En ellos se revelaba en primer término una imparcialielegancia, que saben ocupar muy bien sus puestos y ayu- dad serena exenta de apasionamientos, y subordinados á ¿Qué no se pensará en Madrid? Aquí, donde todo se dar á sus esposos á desempeñar su misión; pero surge á tan rara cualidad un gusto exquisito, una erudición compra y todo se vende no podían menos de tener salo mejor cada tipo, que recuerda á la famosa brigadier grande y un estilo suelto flexible y tierno, más propio de lida los ganados, ya que tan buena la tienen los perdidos. del cuento, que no quería creer que la iban á dar una paga. un literato que de un crítico. Y no en vano descollaba en Cs verdad que no llama la atención este mercado por su importancia, pues realmente apenas si se enteran de Y no sólo gobernadoras, sino ministras ha habido del su manera de expresarse esta característica, porque el él los chalanes, los gitanos y los que viven en las inmeramo de caballería. Dígalo si no aquélla que en una re- P. Restituto del Valle es un cuentista de hondo sentir, y diaciones del sitio en que se celebra, pero hay que tener cepción de Palacio, en un reinado ya pasado, dio un que, por tanto, sabe llegar derecho al corazón de los lecen cuenta que los madrileños tienen muchas cosas en qué empujón al introductor de embajadores que la advirtió tores. El notable editor Gili, de Barcelona, ha reunido cortésmente que no podía entrar en la Saleta donde los en un tomo, con el título de Estudios Literarios, buena ocuparse y pocas cabezas de ganado que vender. diplomáticos esperaban á los reyes, y se coló diciendo: parte de tales artículos, constituyendo un volumen digno La época en que se concedió á Madrid un mercado semanal remóntase al reinado de Enrique IV, el cual- -Yo soy Presidenta del Consejo, y donde yo estoy de figurar en la biblioteca de todo intelectual. otorgó la facultad de celebrar un mercado franco los no hay mujer que pinte más que yo. Tienen los libros semblante y corazón como las persomartes de cada semana, según consta en privilegio expeO aquella otra que, al ser recibida en audiencia por la nas. Hojeado el del P Restituto del Valle, atrae desde Reina, comenzó diciendo: luego. Leído despacio, hace pensar, lo que equivale á su dido en el Pardo el 2 5 de Octubre de 1463. En 1545, Carlos V expidió nueva cédula confirmando- -Dispense V M que venga tarde; pero tengo don- mayor elogio. Lo que puede denominarse la ciencia de dicha merced, trasladando al miércoles la celebración del cella nueva, y no sabe V. M lo rematadamente malo la vida, aprendida únicamente en el mundo, es factor que mercado, con la expresa condición de que sólo gozasen que está el servicio en Madrid. no debe olvidarse al apreciar una obra, y en tal sentido de él los que viniesen á Madrid de fuera de las cinco O aquella otra que, al ser nombrado su marido minis- maravilla cómo el docto agustino ha conseguido llegar leguas de su contorno. tro por la primera vez, después de haber estado mochas hasta la médula de su poesía al hacer la semblanza literaveces en candidatura y de haber figurado m chos años ria de Núñez de Arce y de Campoamor. No recuerdo En tiempos de Felipe III, cuando por el cap- i. -ho de estudio más completo de los dos grandes vates. No son Lerma la corte se trasladó á Valladolid quiso el i ionaren política, exclamaba llena de satisfacciónca compensar de alguna manera la percuda que Madrid sufría, y al efecto hizo que se avisase del a, toitrio que NOTA PARLAMENTARA habría más conveniente pata Id conserva u n de Madrid y oídos los representantes del Municipio, dijeron que volviera la corte, ó de no, establecer una Chancillería y un mercado franco cada semana. Pero la fecha del establecimiento definitivo y reglamentado del mercado es la dei i de Octubre de 1869. En este año y siendo alcalde primero del Ayuntamiento popular D Nicolás María Rwcto se publicó el bando de apertura del actual mercado, legulando y sometiendo á inspección de un interventor jefe local las contrataciones que antess se hacían libremente, dejando á la buena fe de las partes el cumplimiento del contrato, con lo cual, según en el prólogo del reglamento manifiesta el comisario, se daban muchos v asos de no sólo perder el contratante dz buena fe su di iero ó su ganado, sino de que recaía sobre él el peso de Li justicia, resultando, sin duda, cornudo y apaleado. Celebrábase el mercado en la Ronda (suponemos que en la de Segovia, por ser más á propósito) hasta que en la época antedicha se instaló al lado del paseo de los Pontones, en el terreno donde antiguamente se ejecutaban los reos de pena capital, construyéndose dos casetas que sirven de oficinas y rodeando con valla, que hoy está completamente destruida, el terreno donde se coloca el ganado. Comptendía y comprende dos secciones: de abasto y de trabajo. Al primero pertenecía el ganado vacuno, lanar, cabrío y de cerda, y al segundo el caballar, asnal y mular. Los de la primera sección eran admitidos todos los días desde el amanecer hasta las diez de la mañana; los igundos tenían libre entrada todos los jueves de) año, J i diez de la mañana á cuatro de la tarde. En el expresado bando se dictan numerosas disposiciones ordenando la separación del ganado por especies: por pertenecer á dueños diferentes, por estar en vena los machos herbívoros, no permitiendo que se junten con VIENDO EL GANADO EN LOS CORRALES las hembras, por padecer alguna enfermedad ó resabio, ¡Que corridita para presidirla, señor Raimundo! etcétera. ¿Pues mire usted que para lidiarla, señor Paco... Serenidad en las alturas ¡Ya era hora de que yo fuera ministra y tuviese coche y lacayo con escarapela y galones, después de los años que llevo de mujer pública! El vulgo, en su pintoresco y expresivo lenguaje, dice que las primeras sopas que se comen no se digieren nunca, y es una gran verdad; por eso la discreción está en no envanecerse cuando se sube mucho y en saber ocupar con modestia los puestos elevados; que en estas cuestiones se queda siempre mejor por carta de menos que por carta de más. UN FRAILE Y UN LIBRO 1 mercado de ganados I til ll K UlUlk TurunníTnTnTrrr i riinniinritnrffiíirrmiinnnTrmn