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M ministro de Justi- el teorema de Ricardo- sobre la ley de la oferta y de! pedido. cia d e R u s i a j n o m A pesar de no lograrse la desinfección de la moneda, brado juez arbitral para entender y resolver en los litigios entre la República de Venezuela y los Estados europeos los hay tan desahogados que procuran hacer colección Alemania, Francia, Italia, Inglaterra y España. hasta de las pesetas más infeccionadas. Con el mes de Octubre comienza el movimiento intelectual en todas sus manifestaciones, y sé de buen origen que la gran moda entre los superhombres va á ser, por lo que se refiere al teatro, el que en Noruega han hecho y han aconsejado Bjcernstjerne Bjcernson, Wergeland, Welhaveu, Asbjcernson y Mol y Londstod. Me parece que estos nombrecitos de dramaturgos, poetas cuentistas y cancioneros, podrán darte una idea de mis conocimientos en literatura escandinava. Los que no conozcan las tendencias dramáticas y literarias de estos escritores, van á hacer tristísimo papel. Una obra dramática en que intervengan un rey, una señora, una aldeana, un gato, un asno, una vieja, un coro invisible, tres genios, una asamblea de accionistas, un prefecto y otras cosas más, tiene que ser de grandísimo relieve, y no desconfío de verla representada, dándose con esto una prueba más de que el interés, la acción y la forma son perfectamente inútiles y anticuados en el teatro. i Las cuestiones que con él se relacionan se vienen espontáneamente á los juntos de mi pluma, y sólo la consideración de que no soy autor dramático y de que sólo pertenezco al montón de los morenos, me priva de dar á la Alpujarra mi opinión en la hoy candente arena de las discusiones relativas á la Sociedad de Autores; pero cree que estos asuntos preocupan aquí más á las gentes de letras, de lo que preocuparon en sus tiempos y en la Alpujarra los Monphies, la Dama blanca y D Diego Valor. Si las noticias de Madrid llegan ahí difícilmente, calculo lo que sucederá con los prtmeurs mundanos de París, y sobre éstos he de decirte dos palabras. El ideal de cualquier fermiéree de Puteaux, por ejemplo, que lee los arrebatos de esos Ótelos parisienses de patrón cortado, es enamorar á un romántico de los que se toman por horas como los coches de alquiler, para ser la novelesca heroína de un drama con más ó menos sangre. Ahí en la Alpujarra las escenas de celos terminan con dos manguzás ó un sopapo, pero París, centro y señor de lo chic, va estableciendo el asesinato como correctivo de amantes infieles. Lo de menos para que éstos se sientan hondamente heEl ministro de Estado, según telegrafían los corresponsales ridos, es que la dama lleve muchos años de tratar sobre en San Sebastián, ha manifestado que han dado principio en los bulevares. La pasión es tan confiada y tan suprema si La Maya las conferencias del Congreso Internacional de la Paz, y que á ellas, á pesar de lo manifestado por algunos pe- se siente por una diosa casta, corao si la inspira una rariódicos, asiste el representante de España, marqués de Ví- mera. El caso es tener motivo para sentirse ¡engañado! llasinda. Y en efecto, los informes telegráficos de La Haya Porque aún no se tradujo al picaresco idioma de Modicen que el tribunal de arbitraje ha discutido durante los liere aquel estribillo de jota que por ahí cantáis: tres últimos días las cuestiones relativas á ias deudas de Ve Ya no me engañas, nezuela. Después de terminados los debates, algunos muy ya no me engañas, violentos, se convino en que las potencias interesadas preporque tóos conocemos senten todas sus reclamaciones á la vez ante el tribunal. Fot Gribajecloff tus matas mañas. Los amantes parisienses, como todo parisién, aunque no ame, viven constantemente en un exceso. Se habla del aparatoso hinchamiento de! portugués, y nadie censu a Política se mueve, y nadie sabe á punto fijo lo que ra la monomanía francesa de agrandir el amor, los celos, puede pasar: parece descontado el hecho de que se el fausto y, sobre todo, la fama. La fama de cualquier acaban los antiguos partidos; y como no se forman los cosa, pero la fama: es un vértigo de notoriedad por nuevos, va escaseando lo que los conspicuos llaman inscualquier camino. trumentos de gobierno. Recuerdo un famoso cuento de Maupassant ó de CatuEsto preocupa á la gente política, que así como los lle Mendes, titulado Artista en crímenes, cuyo protagocómicos creen que no hay más mundo que de telón adennista no puede resistir en silencio los ditirambos que la tro, entienden que el país se ocupa en primer término Prensa dedica á la destreza y habilidad del autor de un de la cosa pública. crimen célebre, y descompuesto de orgullo y ansioso de Pregúntales á tus convecinos si les afecta ni les interegloria, luego que la ha buscado en varias artes inútilmensa que Montero ó Vega de Armijo sea el jefe del parrite, va él mismo á delatarse, reclamando sus fueros como do liberal, y procura conocer su opinión sobre la próxi artista en crímenes ma elección presidencial del Congreso. Convendrás conmigo en que ciertas corrientes de puProbablemente ni sabrán de lo que les hablas, y lo que rísima ambición, ciertos primeurs de almas nuevas, no se sucede ahí ocurre en todos los pueblos de 3 spaña: la han sentido por esas montañas perfumadas de romero y Política, con ser tan interesante, no preocup al quintomillo... ce por ciento de ¡os españoles. JUAN VALERO DE TORNOS Otra cosa sucede con los intereses de clase: todas las de la sociedad- c ¡untan para defenderse, y ¡legan ¡os mismísimos procedimientos de las clases obreras á quienes critican. Hemos presenciado la huelga de los telegrafistas, ¡a A nte un tribunal: de los agentes de cambio y, lo que es más chusco, la de ¿De modo que la acusada mató á toda su familia? los abogados. ¿Y por qué? En estos mismos días, los letrados disuelven su greLa acusada, interrumpiendo. -Por puro lujo. ¡Me mio porque, según dicen en la instancia al delegado de sienta tan bien lo negro... Hacienda, unos proponen una cosa y oíros oirá, y no hay forma de entende ss. No andan más conformes los publicistas y la Sociedad APUNTES FINANCIEROS de Autores, pero en cambio los artistas dramáticos, por boca de uno de ellos, sostienen la ley de costas, y quieEl mercado ingles sigae atravesando una crisis cuyo térmiren una sociedad para los que hacen dramas y comedias no es difícil prever; en Jnglaterra el dinero tiende cada día a y otra para los zarzueleros de genero chico. valer más, por la baja persistente del Consolidado ingles, que Cada class, y hasía cada media docena de los indivicada día se capitaliza á tipos más bajos, y por l i desconfianza duos que la formal, quieren un trust para defender sus general originada por esta baja. También los títulos ligados intereses, y esta España que colectivamente detesta el poco ó mucho con ¡a cuestión de Oriente sufren la consecuenprivilegio, pretende individualmente vivir de él. cia de una agra ación en la situación de los Balkanes, temiénLa desinfección de nuestra moneda, ó sea el arte de dose como inminente una intervención de Rusia y Austria. lograr que cada uno de nuestros duros valga de verdac En cambio, á medida que Ja especulación internacional se va cinco pesetas y que, á su vez, cada una de éstas equivalalejando de los valores de primer orden, por ella llevados a ga á un franco, trae perturbados á los hacendistas; locambios altos, se ocupa con raaí fe de los nuestros. que no lo somos entendemos que mientras nuestro paío sea eternamente deudor de Francia, es decir, mientra: El Exterior, animado por rumores persistentes de su conhaya más demanda que oferta de francos, éstos no baversión en Amortizable; por la continuación de la baja de los jaran. francos, que después del reciente descenso pasan todavía de Los pedantes de mi tiempo llamaban á esta teoría la 35 á 33,70; por la proximidad de la reunión de las Cortes, de la balanza mercantil, que decían que se regulaba por donde se confía ha de desarrollarse un plan económico razo- nado y razonable, y por el cupón recientemente cortado, ga naba el sábado en París 0,70 céntimos, quedando 91,5o; los Nortes ganaban 7 enteros, á 220, y 7 también los Zaragozas, á 45o. El proyecto del Gobierno para el saneamiento de la moneda, y su preámbulo, traducidos al francés y con profusión distribuidos, no contribuyen poco á aumentar la confianza. A pesar de preocuparnos exageradamente aquí de las intrigas políticas y de los rumores que crrculan respecto á ciertas actitudes, las Bolsas españolas han seguido el impulso de fuera, valiendo el Interior 77,45, ¿s decir, o,55 céntimos mas que hace ocho d as, y ganando o,3o céntimos el Amortizable a! cambio de 97,30. El mercado, con el regreso de los veraneantes, ha recobrado su aspecto normal, siendo inmejorable su tendencia. JV ADR 1 D. UN NUEVO PARQUE Ya está la Cárcel Modelo dentro de la población. En dos ó tres años, lo mismo por la calle de la Princesa que por la de Ferraz, la continua edificación ha rodeado casi completamente el soberbio y nuevo penitenciario de la corte de España. Pero por si no estaba el circulo de este sitio bien cerrado por el Norte con el paseo de la Moncloa, muy pronto un nuevo y grandioso Parque, el del Oeste, va á ser dominado en su entrada por la triste mansión del final de la calle de la Princesa. Tierras eran antes las que ya van convirtiéndose en frondosos jardines y alamedas que cualquier madrileño puede recordar llenos de desigualdades, de barrancos y promontorios, y que en cuatro años de constante trabajo la mano del hombre las ha transmutado en un Parque delicioso. Bordeando las mismas tapias de la Cárcel irá el magnífico paseo de coches, una N que llega á los Viveros y vuelve después hasta la calle del Marqués de Urquijo. Y se ha discurrido para evitar el triste espectáculo, la desagradable vista de los presos, asomados como tigres en jaula- -en estos momentos de dulce respiro, -lo que algún procer propuso francamente, sin tapujos ni corazón: levantar elevada tapia que oculte todo el rojo muro de la Cárcel, privando á las desgraciadas personas que allí dentro se pudren por sus faltas, de sus dos espléndidas, incomparables y únicas vistas: en el invierno, de la blancura del Guadarrama, y en esta época, de todo el boscaje que casi cubre la Moncloa. la Casa de Campo y el Pardo. Pero como éste es asunto digno de ser tratado despacio, dejólo para las brillantes plumas de cronistas tan notables como Bueno, Castell, Dicenta, Navarro Ledesma, Roure, Miguel Sawa y otros colaboradores en estas páginas, hablando yo de mi visita al nuevo Parque, objeto único de este artículo. Oaja el paseante por la entrada del Instituto de Alfon- so XII, y en la parte de la izquierda, antes de llegar al grandioso Asilo de Santa Cristina, le sorprende una vastísima plantación en cuadros y paseos. Allá en el fondo aún se divisa lo que queda de tierra sin desmontar, que ochenta ó cien hombres, en dura labor, igualan carretilla á carretilla con lo ya terminado. Es la faena de éstos triste y pesadísima: se llena la carretilla, se la empuja quince pasos, se vuelca, se desanda lo andado, se llena otra vez de tierra... y así hasta más de un millón de veces al día. Ya dentro de! Parque, lo primero que pregunto al capataz es si aquellas criaturas no se ahogan cuando cae el sol á plomo, de once á cinco de la tarde, ni quedan locos de tanta vuelta. ¡Tó es la costumbre! Trabajan, sí señor, porque aquí no quiero vagos, y sudan bien en sus ocho horas de trabajo los ocho reales que cobran. Cuando están más desesperados miran arriba y aprietan de firme. ¡Arriba! ¿Qué es lo que ven? ¡Ah, si, comprendo: la Cárcel, los presos, sus semejantes de peor condición todavía! -Eso es. Luego, como aqaí se respeta a! que cumple... -Pero ¿no existe otro procedimiento para desmontar estos eriales que los empleados por nuestros abuelos? -Sí, dispongo de algunas vagonetas y de canales, de planos inclinados, que por indicación del Sr. Moret se usan, pero cuando llegamos á pedazos donde es práctico su manejo... ¿Hace mucho que empezaron estas obras? -El 16 de Octubre de! 900. El Sr. Rodrigáñez es el autor del proyecto, y D. Segismundo Moret, por entonces ministro, hizo que el Gobierno cediese al Ayuntamiento estos terrenos, que compondrán unas 5oo hectáreas próximamente. A los pocos meses dieron principio las obras. Y vea usted; en este sitio donde estamos, se trabajaron en el primer año, con cien hombres, cuatro meses, y así y todo se hizo este paseo, plantándose las acacias, flor y los pinos que contempla usted á uno y otro lado; árboles que no pueden estar más hermosos. ¿Son muchos los que hay ya plantados? -Unos doce mil, todos procedentes de los Viveros de la Villa; y como éste del Parque es buen terreno, se han perdido muy pocos. En estos jardines entrarán también la arboleda de la Florida, una parte de la Moncloa y todo el arroyo de San Bernardino, que, como usted ve, le da á esto un espléndido carácter de paseo de algunos años terminado. -En el arroyo, ¿hay agua en abundancia? -La que falta se toma del Canalillo. Los paseos de este Parque se hallan cruzados por una importante instalación de cañerías, material que es en lo que asi se consume las 90.000 pesetas consignadas en los presupuestos del Ayuntamiento con destino á estas obras. S f inni j 1 ni k nrur r