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-Satisfechísima. Se abrió un expediente para depurar la verdad de las graves acusaciones que sobre la policía pesaban, I A apertura de los cursos académicos coincide con la y afortunadamente no ha resultado nada contra nadie. -Huélgome de ello. caída de las hojas, sin que esto signifique que es ho- -también me huelgo, y todos debemos jarasca el fárrago de discursos que trae consigo la cere- del- -Y yodel expediente. Entre vivii intranquilo y holgamos éxito temeroso monia. y saber que puede ya dormir á pierna suelta, hay la mar de Pero ya lo dijo el sabio: JVihil sub solé novi. La mis- diferencia. ma Biblia en verso de Carulla tiene precedentes. Sa- ¡La mar, efectivamente; pero una duda me asalta! gunto y Numancia imitaron á Xautho ciudad de la- Expóngala luego, por mi vidd! -Si han resultado todos inocentes, ¿por qué les han deLycia, según nos cuenta Herodoto. No es extraño, pues, que los disertantes de este curso académico se pa- jado cesantes á los delegados? -Un sujeto tema xxn leloj magnífico, y de repente se le rezcan á los del anterior, si no por copiar ó traducir paro. Andaba el hombí e perplejo en darlo á componer porsus discursos respectivos por el tema. que desconfiaba de que entendieran los relojeros de su pueYa se sabe que la originalidad más es de forma que blo el complicado mecanismo de su cronómetro; pero uno de de fondo. Lo cual es un consuelo para los que carecen los artihces le dio tantas seguridades de que lo entendía, que de ideas, que son los más, pues el pensar por cuenta le encomendó la compostuia. A los pocos días fue al tallei, y el relojero le devolvió el cronometro dicíéndole muy satispropia constituye una excepción entre las excepciones. Así, preparémonos á leer disertaciones acerca de lo que fecho: -Ya lo tiene usted perfectamente. debe ser la enseñanza, del origen del hombre, de la re- ¿Y que tenia? -preguntó entontes el duzño. generación de la patria por medio de la instrucción que De re universitaria se da en Institutos y Universidades, del adelanto de las. Ciencias en Francia y Portugal, hecho al que se debe la prosperidad de dichas raciones, etc. etc. Parece mentira, pero profesor hay todavía que anda buscando dos pies al gorila para declararlo padre de la humana especie; catedráticos de Historia que desconocen, no digamos la de Aragón, poco y mal estudiada, sino hasta la de Castilla y León; doctores de gran renombre... periodístico, que afirman que Felipe 11 achicó el Imperio Español perdiendo la Holanda, ó que Fraga ei obispado sufragáneo de Lérida, como se lee en una ¿ografia de texto en algunos centros docentes. Claro que este año no pueden faltar gazapos de tal laya en los discursos de apertura de nuevo curso académico, y que habrá quien pida aumento de sueldo á los profesores, alguna gran cruz pensionada y hasta disminución de horas de trabajo. Lo que no habrá es catedrático que sea capaz de pedir la reducción á la mitad de las actuales Facultades de Derecho existentes en la Península. Y eso que no hay una sola de ellas que costee gastos, lo cual constituye un contrasentido, una anomalía incomprensible, Si la enseñanza primaria ó elemental debe ser costeada por el Estado, la secundaria y superior, sobre todo esta última, no hay razón para que lo sea. La Nación debe procurar que existan centros donde se pueda adquirir esa instrucción, pero no está obligada á procurarla en perjuicio del Erario público. El que la quiera que la pague. Es un hecho que en las Universidades no se adquiere la ciencia, sino los principios generales de ella y el título correspondiente, después, el licenciado y el doctor tienen que estudiar y aprender, practicar y vencer sinnúmero de dificultades. Ser doctor en Filosofía y Letras, ni es ser filósofo (y no uso la palabra en su significación etimológica) ni literato; para curar enfermos no basta un título, como lo evidencia el pseudonomista Veresaíef en sus Confesiones de un médico; y abogados doctorados con brillante clasificación tienen que recurrir á procuradores prácticos para seguir un pleito. Es, pues, el título una especie de patente de corso, un mérito para percibir sueldo del Estado, un trofeo que ostentar ante la sociedad, un deporte aristocrático, vamtai vanitatum et otnnia vanitas, que dijo el Eclesiastés. Justo es, por consiguiente, qud se pague, y ya que no deje al Estado utilidad alguna, que no le cueste el dinero. En este punto estamos como Italia, que posee una Universidad en casi todas sus poblaciones. Así sobran allá y acá tantos diplomados, y asi andan aquende y allende finanzas y servicios públicos. Claro. que de la supresión resultarían muchos profesores excedentes, y ante tal riesgo no van á ser ellos los que lancen la primera piedra, puesto que puede descalabrar al mismo que la arroje; pero es un dolor que por sostenei tantas Facultades de Derecho, Filosofía y Ciencias, que producen pérdidas, se desatienda á las de Medicina, por ejemplo, ya mezquinándolas útiles y aparatos, bien dejando de pagar á profesores (v. g. la mayoría de los de Técnica Anatómica no cobran) siendo asi que, á excepción de la de Madrid, todas arrojan beneficio para el Tesoro. Y la de Madrid no se sabe fijamente si gana, porque en la estadística aparecen englobados sus gastos con los del Hospital, instituto que, naturalmente, no puede producir lucro alguno por su carácter benéfico. Y algo de esto bien merecía la pena de ser evidenciado en uno de esos flamantes discursos de toga y azucarillo con que se inaugura solemnemente cada curso académico. Jost M E N E N D E Z NOVELLA -P u e s n a d a q u e le moblaban estas tres uedct -y s e las devol. íó envueltas en un papel. Eso ha venido a pasar con la policía. Se la dimos á componer al Gobierno, y nos la devuelve corriente. ¿Que tenía? Pues nada, que á los delegados les sobraba la categoría y una parte del sueldo que disfrutaban. -Pueí cuento por cuento, alia va el mío. Cuando yo era aficionado á hacer comedias, mosti o gran empeño en formar parte de mí compañía un joven que había trabajado mucho y bien, según decían los que le recomendaban. Nos decidimos A admitirle y le repartimos un papel. -Amigo mío- -le dije yo por cortesía; -abusando de la bondad de usted, pretendemos que nos favorezca aceptando este papel de segundo galán. -Con mucho gusto- -replicó con cierto disgusto; -pero no se sí serviré para segundo galán, porque acostumbrado á hacer los otros, sin querer me voy á los primeros. ¿No cree usted que ¿los antes primeros jefes, ahora ascendidos á segundos, les ocurrirá lo mismo? ¡Pro me taboras! Los que eran excelentes en los primeros, resultarán excelentísimos en los segundos, que deben ser más fáciles. Por aquí iba la conversación, cuando el grandísimo chirígotero de mi sobrino, que todo lo echa á broma con tal de decir un chi- ste, saltó y dijo; -El Gobernador decía que era preciso cambiar de personas y aumentar los sueldos, y en el arreglo resultan disminuidos los sueldos y conservadas las personas. ¿E- sta es la lógica de Lacierva? ¡Pues échela usted un galgo! CARLOS LUIS DE C U E N C A Dicha sociedad tiene el propósito de construir en la gran montaña del Tibidabo un Monte- Cario suntuoso que asombre al mundo. Se levantarían centenares de edificaciones nuevas. El pintoresco promontorio, desde cuya cumbre se ve la costa lejana de las Baleares, es un magnífico sitio de recreo. Por el declive de la montaña se extiende Vallcarca, barriada de Horta, divina como un Nacimiento de Noche- Buena; y este gran pueblo, que quiere ser gigante como Nueva York, en media centuria conseguiría de esta manera cristalizar un anhelado ensueño: el ensueño de tener un regio mirador sobre las nubes. Porque las nubes, cuando desfilan con lenta majestad sobre Vallcarca, van cortando por en medio la montaña. I f na compañía lírica de arte catalán que actúa en el teatro Principal, da una velada en honor de Verdaguer. El eminente poeta de LaAlla ntida, el cantor sublime de las ruinas inciensadas, de las estrofas místicas, en este su postumo desfile á través del cosmorama de las actualidades ha hecho que vibre entre las prosas de Barcelona la única nota poética de la semana. Desde el escenario del teatro Principal, los orfeones han entonado un himno... TAomingo: nueve de la mañana, teatro Onofri: Gran mitin antipolítico. El pueblo trabajador protesta de todos los redentores electorales. FRANCISCO DI LA ESCALERA ENT 1 DERO TEATRAL. COMIDILLA CLÁSICA ¡Felicíteme usted, caro amigo, ya soy autor! ¿Autor? ¿cómo? ¿de dónde? -Gracias á la feria de Septiembre; á esa calumniada feria que, aunque con cierto disimulo, se celebra en Madrid todos los años, y de la que siempre se habla en son de mofa y de desprecio. Sí, señor; muy pronto verá usted mi nombre aclamado en nuestro clásico teatro Español, entre Lope y Moreto: muy pronto los carteles anunciarán: Primera representación de la comedia Quien bien ama se perece, de Fray Martín de Burguillos, refundida por Ildefonso Cerrojo y Mas ¡Ahí tiene usted las ventajas de revolver en los puestos de libros viejos! Encontré, amigo mío, esa joya del teatro antiguo, y me dije: hay que dar á conocer al público del Español esa maravilla de Quien bien ama se perece, y entre mi mujer y yo, en quince ó veinte días que nos quedamos en casa por la noche, hemos dejado la obra de Fray Martín de Burguillos que no es conocida. -Lo creo; pero si no estoy equivocado, se han hecho de dicha comedia cuatro ó cinco refundiciones anteriormente. -No las conozco, pero desde luego no serán tan concienzudas como la que hemos realizado entre mi señora y yo. Por lo pronto, la obra de Burguillos se titula Se perece quien bien ama, y mi i efundiciói ya comienza cambiando el título por Quien bien ama se perece, que dice mucho más; después, se han reducido las jornadas á actos; donde había un agora, hemos puesto ahora, gozadla por gozalla, acometedl por acometelle; se ha suprimido una escena de raíz, entre una dama y el confesor del Conde- Duque de Olivares, por ser incompatible con el Concordato, según dice mi mujer, que entiende de eso; y, además, en la refundición se crea un personaje nuevo para Medrano, un escéptico que come todos los días con el Conde- Duque de Olivares. ¡Oh, no crea usted, esta refundición nos ha costado mucho traba o! -Realmente, fray Martín de Burguillos es para ustedes un colaborador de seguro éxito. ¡Como que yo soy tonto! ¿Hacer una obra original, de mi propio caletre, para que luego la crítica ponga reparos y faltas y tire de escalpelo? ¡Quiá! Así, gustando la obra, el dinero y la mitad de la gloria son míos; no gustando, el pobre Fray Martín de Burguillos cargará con el muerto. Porque aquí, en comfianza, por amor al arte no le he metido mano á los clásicos, ya lo podrá usted suponer. -No me cabe la menor duda, y hace usted perfectamente, desde el momento que hoy los que refunden ganan más con la obra del vecino que en vida ganaron sus autores y creadores. ¡Seguramente que el infeliz Fray Martín de Burguillos no cobró derechos dobles por las tres primeras representaciones de su obra, y usted, en cambio, los cobrará! -Y el convertirse en espontáneo y celoso vigilante de una propiedad para que ésta no caiga en el dominio público, ¿no vale nada? Los refundidores somos algo as! á modo de guarda- jurados para evitar que nadie cace sin la competente licencia. -Muy bien; usted hará carrera y rápida. -Además, si Quien bien ama se perece gusta, como es de presumir, pienso daría otro golpe, sí, señor, convertirla en zarzuela; hago unos cantablitos- -porque la obra los está pidiendo; -al Conde- Duque le transformo en tenor; á Felipe IV le convierto en barítono, y después, introduciendo un lego- -que en la zarzuela grande siempre da resultado- -para que cante couplets de actualidad, negocio redondo, y otras cincuenta noches en el cartel como zarzuela. ¿Y qué es lo que he expuesto en este negocio? ¡Una perra grande que me costó en! a feria la obra de Fray Martín de Burguillos, y dos padrenues- tros y una vela rizada que tiene ofrecidos mi señora si salimos con bien de la refundición! ¡Nada, adelante! ¡Cuántos con menos motivos que usted se llamarán autores! JORGE FLORJDOR Películas barcelonesas TQ ARCELONA, gran pueblo de alma sajona, no es la ciu dad calenturienta y levantisca que suponen aquellos que la observan desde lejos. Aunque su sangre es brava, su cerebro es frío: se agita por cálculo, mesuradamente, labora por convencimiento: no tiene, en realidad, nada más que una gran pasión que la domine, y es la pasión que siente por sí misma: porque Barcelona, como Adonis, está enamorada de su propio cuerpo. Tiene musculatura de proletario y vestidura de reina. En sus grandes vías, rebosantes de palacios, habitan medio millón de trabajadores pertenecientes á diversas clases de la sociedad. Tiene ideas, sí, poique tiene instrucción y tiene talento; pero sus ideas, ni son rabiosamente rojas, como se supone, ni ideas humeantes ni ideas mambisas son puras ideas democráti as. Va con el progreso y cin el siglo; y es claro, va ade! te... Y sentada su grandeza y su importancia, isto es que por su importancia y su grandeza tenga siempre una crónica en el periódico. pijn una semana hemos tenido en Barcelona tres ó cua tro grandes crímenes. Es un sport que va arraigando espantosamente aquí, sobre todo desde que Sisear, un spormant que mató á su madre, lo puso de moda. Casi todos son pasionales La mujer, la hermosa escultura catalana y femenina, es la que, consciente ó inconscientemente, mantiene el interés del spoliarium. El crimen de la calle de Borrell lo cometió un viejo sesentón, que se degolló después de haber hincado seis veces un puñal sobre el albo cuerpo de una preciosa mujer de veinte años. Yo la vi después de la tragedia: ella, entrapajada y blanquísima por la falta de sangre, parecía en el lecho una virgen agonizando; y él, con una careta roja coagulada en el semblante, tenía la cara al cielo y los puños apretados cadavéricamente, como retando al sino. El crimen del día siguiente es un desafío á puñal, realizado á media noche en la falda del Montjuich: un duelo de bravo á bravo: murió un Tenorio de treinta años. La policía de González Rothwos, gobernador de gran renombre en plaza, no ha logrado capturar aún al capitán Centellas. rescientos y pico de candidatos para concejales por Barcelona llevo contados ya, y hay una marejada y una lucha exageradas. Los partidos políticos, queriendo tomar por asalto la Casa de la Ciudad, presentan un espectáculo que resulta poco grato ante la mirada indiferente del pueblo neutral. ¿Qué habrá dentro de esa Casa, que todos quieren entrar en ella? Los partidos avanzados se fusionan; los dinásticos se unen para contrarrestar el ataque. Luego resultarán electos los que hayan tenido más habilidad para demostrarle al público que sus elixires tienen mejores cualidades que los otros para conservar sana y fresca la dentadura, tersa la piel y rizoso el pelo. Y salimos á una docena de mitins por día. Es bonito. C e espera para un día próximo la visita de una Comi sión francesa compuesta de reputados ingenieros, que representará á una acaudalada sociedad. COSAS 7 W 1 i vecino del tercero izquierda se ha pasado estos días cantando, casí sin interrupción, el conocido vals lento... pero continuo, Ahoi a sí que ehtaiás contentona, y es de advertir que el cantJto iba dirigido... ¿á quien dirán ustedes? A la opinión publica. Eso me contesto cuando, al tercer día de música, me permití preguntarle por Ja dedicatoria de la cantata. -La opinión publica, querido vecino, me dijo ademas, está de completa enhorabuena. Se alarmó, protesto, acuso y pidió la reforma de la polic a con tal interés, que el Gobierno se ha apresurado a complacerla, en brevísimo plazo, como usted ha visto. -Sí, en efecto, algo he Isído... ¿Cómo algo? Lo habrá usted leído todo, porque todo está heuho. Policía nueva, nomenclatura nueva, sueldos nuevo todo, absolutamente todo nuevo, menos el personal. ¿Y Ubted ci ee que la opinión debe estar satisfecha? II m i l i Bill 11III H IMI l l II rmnnnm liiiriT írimnirn- mni nri n