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cho vivir al aire libre, mucho disfrutar del mar, nada de vida sedentaria; vivir á lo salvaje ó poco menos y, en suma, actividad física y olvido de la realidad de la vida. Al regreso: capital... pasivo; el puñado de duros de la ida, más un fondo de reserva para imprevistos (la mayor parte ha sido imprevistos) voló. El sistema de vida ya queda indicado en el párrafo que dedico á la hartura y al hastío. Eso sí, todos cuantos me saludan conocerán que he veraneado; esto halaga la vanidad; tengo el rostro cetrino y cuarteado como el de un pescador y las manos con guantelete natural. Mi estómago se ha estropeado un poco en fuerza de ingerir pescado en toda clase de condimentos: frito, asado, en salsas, en blanco, en sal, ahumado y en conserva. Mis fuerzas han decaído considerablemente á puro bañarme y ser zamarreado por el mar. ¡He perdido cuatro kilos de peso! No es malo, me dice el doctor; he depurado la sangre- que es lo principal, y vaya lo uno por lo otro. Y sobre todo, he veraneado. Compadezcamos profundamente á los que no salieron de Madrid. Compadezcámoslos, porque ellos han padecido ese calor seco, abrumador, propio del Sahara; yo y otros como yo hemos conocido el calor, sí, pero un calor muy diferente, calor húmedo (que hacía sudar desde por la mañana hasta el anochecer) del cual se indemnizaba uno con la brisa marina... Cierto es que el viaje tiene atractivos; pero ¿quién los halla en veinte horas de tren á treinta y cinco kilómetros por hora? Y la verdad es que, á pesar de todo, á la ida me gustó mucho y admiré el paisaje... ¡Qué lástima! debía uno ir y no volver. En esto eonsiste, sin duda, la diferencia. No soy yo sólo quien piensa de esta manera; miro á los demás, hablo con algunos y ¡parece que vienen de un funeral! No he disfrutado délas comodidades de aquí, pero habrá quien suponga que me he divertido, y la mayor parte de los que se quedaron me envidiarán... Sólo faltan. unos minutos para entrar en el andén; ya hemos pasado San Antonio de la Florida... ¡qué de gente hay merendando, divirtiéndose! Nos saludan con el pañuelo... Ha pasado el tren: se oyen gritos, denuestos; los que nos saludaban, nos amenazan y corren hacia aquí... ¡Pobre hombre! ¡probablemente uno que no conoció más viajes que los de San Bernardino y del Hospital! Pues, señor, ¡bonito regreso á Madrid! Afortunadamente, no soy supersticioso y no creo en augurios como algunos compañeros de viaje. E c h e usted el pie derecho primero, -me dice uno al abrir la portezuela. Y ¡lo que hace la casualidad! pongo el izquierdo; ítem más, al bajar tropiezo con un cojo; un mozo tuerto me toma la maleta y me acomoda en un coche que lleva ¡el número i3! A los ocho días, el mismo viajero: ¡Qué bochorno, y eso que estamos en Septiembre! La verdad es que no se pasaba mal allí... Aquella brisa, aquel ambiente... Decididamente, la vida de Madrid es soporífera. ROBERTO DE PALACIO ciudad inmortal, que hace dos años (treinta y tres después de muerto aquel insigne maestro) sus antiguos discípulos costearon una lápida y celebraron magnífica solemnidad conmemorativa de las campañas bienhechoras de) gran educador, sostiene con mucha dignidad D. Manuel Zabala la gloriosa herencia de su padre. Catedrático por oposición de Geografía é Historia í esde 1882, es el Sr. Zabala el prototipo del profesor mc- ierno: activo, diligente, atento á todo progreso pedagógico, ates hombre práctico y positivo que teorizante ó escolástico. Sus alumnos le profesan gran cariño y sus colegas del Instituto también, pues sin discrepancia ninguna le han elegido Director. El Sr. Zabala es Consejero de Instrucción pública, ha sido diputado á Cortes y alcalde de Valencia, ciudad en la que cuenta con grandes simpatías. Le felicitamos, y felicitamos al Claustro de San Isidro por tan acertada elección. pO nOrite de el patriotismo de cada uno... que ninguno cede. Espectáculo es éste, como el del partido conservador y como el de las fracciones que se llaman democráticas y también andan á vueltas con la jefatura del partido liberal, que demuestra que aquí, donde nos las echamos de gobernar parlamentariamente, lo que menos tiene nuestro régimen es de parlamentario, porque necesitamos partidos para gobernar, cuando lo que el Parlamento da ó debe dar es Gobiernos sin partidos, como ocurre en Francia. El decreto del ministro de Obras Públicas disponiendo el envío de obreros al Extranjero para que perfeccionen su aprendizaje, es una excelente medida que la opinión ha acogido con aplauso, porque revela muy buenos propósitos. La reorganización del cuerpo de policía de Madrid, no logra convencer á nadie, porque se trata de lo que en el lenguaje casero se llama volver tina prenda para que pueda seguir tirando. Y aquí lo que se necesita es una prendad nueva, hecha á la medida, de buen paño y de modelo extranjero. El ministro de Marina continúa su peregrinación por los arsenales y astilleros del Estado estudiando sus ventajas, que no son muchas, y sus defectos, que no son pocos. Y el Presidente en San Sebastián en busca tal vez de mejores aires, ya que por aquí los vientos que corren para el Gobierno son de fronda. A P U N T E S FINANCIEROS A medida que se aproxima la reunión de las Cortes, recobran los mercados su orientación al alza, á pesar de las dificultades con que tropezará quizás el Gobierno. La retirada del Sr. Silvela á la vida privada ha sido interpretada de diverso modo: pensando los unos que al partido conservador le faltará ahora cohesión; opinando otros que la mayoría, en las luchas parlamentarias, seguirá las inspiraciones de su jefe más inmediato, del presidente del Consejo, único representante de una política definida, principalmente en lo referente al problema económico. Alas, que nada han influido en las cotizaciones la baja del cambio de 37,80 á 35 por ciento, perdiendo los francos tres enteros y la proximidad de los cupones de Octubre. El Interior quedaba á 78 al final de la semana pasada; el Amortizable á 96,90. Hn París el movimiento ha sido más violento: el Exterior valía 91,90; los Nortes, 2 i 3 los Zaragozas, 341. Es natural que el Exterior, en períodos de alza, acentúe más. su movimiento que el Interior, existiendo tqdavía. entre ambos vafóres un desnivel que es lógico desaparezca, tratándose de deudas de un mismo Estado, sujetas á las mismas contingencias. El Exterior al cambio de 92 produce 4,34, mientras el Interior á 78 sólo da 4,10 por 100. Es tanto más de notar el alza de nuestro signo de cíS ílito en París, que los demás valores internacionales no lográií levantarse y hasta acentúan su baja. La renta francesa quedaba el sábado á 96,45, temiéndose que las recientes declaraciones de Combes acerca de la separación de la Iglesia y del Estado prolonguen el período de agitación iniciado con la expulsión de las órdenes religiosas; el dinero es siempre, y en todas partes, conservador. El consolidado inglés valía 89,70, porque actualmente es cuando se resienten las consecuencias funestas que ha tenido para la Metrópoli la guerra del Transvaal. Mientras duraron la lucha y la fiebre, no se notó la gravedad de la situación financiera; ahora cunde la alarma, considerándose como síntoma del desbarajuste económico en un país eminentemente librecambista el despertar de ideas proteccionistas y su defensa por Chamberlain, responsable más que ninguno de la actual situación. Crónica política 1 A retirada de Silvela es y seguirá siendo mucho tiem po el tema de todas las conversaciones políticas. El acto del jefe del partido conservador se discute y se discutirá todavía más. No podrá decirse esta vez que de la discusión nace la luz, porque en esta ocasión no ha de nacer. Se le moteja á Silvela de irresoluto, de falto de carácter. Acaso lo sea; pero en lo que ha de mostrar resolución inquebrantable ha de ser en no revelar el fundamento esencial de su retirada. Podrá volver á la Política, como algunos suponen. Lo que no sucederá, aunque sea otra vez gobernante, es que explique su actual actitud. La historia será tal vez más explícita. Las consecuencias inmediatas de su resolución no se le ocultan á él ni á nadie. Aunque su intención haya sido no hacer daño al actual Gobierno, se le hace irremediablemente. Se le hace también á su partido, cuyas divisiones toman ya vuelos alarmantes. El gabinete Víllaverde está á merced de la indisciplina de la mayoría. Donde no hay autoridad, donde no hay jefes y por ende hay descontentos, la insubordinación es inevitable. Cuanto más se evidencia este riesgo que nadie pone en duda, más se agranda la razón que Silvela ha tenido para abandonar la Política. Lo único que favorece en estas circunstancias á los ministeriales es que los fusionistas andan lo mismo ó peor. El partido liberal sigue sin jefe ni probabilidades de tenerlo, porque los candidatos son tres, ó cuatro, ó cinco, y es tanta la abnegación de todos ellos y tan gran- Don Manuel Zabala Urdáníz I- -i legido por unanimidad para la Dirección del Instituto ele San Isidro de esta Corte por e. l Claustro de profesores, es uno de los catedráticos que más honran al Profesorado español. Hijo del ilustre pedagogo zaragozano D Valentín Zabala, cuya memoria honrosísima se conserva tan viva en ia LAS 5oo DE A B C Ó EL TÍMIDO LACIERVA. Ó LA PROVIDENCIA DE LOS SABLISTAS R INCONES DE MADRID. CIO DE CRISTAL EL PALA- En el mes de Mayo último publiqué en el Heraldo de Madrid una denuncia contra esta inmunda barriada de chozas, pomposamente conocida por El Palacio de Cristal; á los pocos días, y sin duda como resultado del artículo, leí que las autoridades lo habían mandado destruir, pero... como si no; aún persisten aquellas miserables viviendas donde se amontona la carne sin belleza y sin alma; aún existe aquél pestilente corralón lleno de cuadros de negruras que apenan, de espectáculos repugnantes, en los que la Humanidad muestra las asquerosas llagas que la corroen. España siempre ha de ser la misma; las órdenes dadas para la apertura de cualquier garito, ó para la resurrección de cualquier D. Tancredo, cúmplense en seguida. Las restantes, las que nos han de enaltecer ante el mundo civilizado, esas... yacen, per seseulan soeculorum en el panteón del olvido más ó menos involuntario. El Palaciode Cristal está en la montaña del Príncipe Pío, á unos cuantos metros del cuartel de la Montaña; redúcese á un largo patio rodeado de casitas de metro y medio de altura, hechas de tierra y ladrillo, que constan generalmente de una sola habitación, en la que el aire no puede entrar más que por la puerta. La dueña del edificio es una tal Trini, mujer de carácter en extremo irascible. f En Mayo me echó del corralón con cajas destempladas, y el otro día al verme allí por segunda vez, se puso tan... biliosa, que por poco si fenezco en sus manos. -Usted es un canalla- -decía, -ha desacreditado mi casa en los periódicos. Parellada disparó su cámara. ¡Ojalá no lo hubiese hechol Como podrá verse por la adjunta fotografía, aquel energúmeno se dirigió hacia él queriéndole arrebatar la máquina. Entonces, y en vista de la actitud también agresiva de varios vecinos que acudieron á las voces, hicimos mutis En la calle de Sevilla: ¿Tiene usted cinco pesetas? 1 ¡Que se va á enterar- el gpbernadorl mrwiw- rsnmiirar I M l I F I M l i HTTOTinimrrroiTTírrcri inritnTninrnnTiHTrn m iinnnrrinnriHisiiinirminm i