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disponer de influencia oficial para obtener títulos de Castilla, para nombrar canónigos y hasta obispos, para disponer, en fin, á su gusto del presupuesto de la Tp L anuncio de la retirada del Sr. Silvela de la vida ac tiva de la política, está siendo objeto de muchos co- Nación. Se comprende que la paz del hogar, que los goces mentarios y constituye todavía un asunto de actualidad. Abandonar voluntariamente un puesto tan preeminente que proporciona la biblioteca bien escogida, la satisfacen la política como la jefatura de un partido, renunciar ción de disponer del tiempo á su antojo, la seguridad para siempre á volver á ser Presidente del Consejo de de que el que llama á la puerta no es un importuno ó Ministros, es cosa rara en nuestras costumbres y aun se un desagradable al que no hay más remedio que recibir, pudiera decir que en las de todos los pueblos en general. seduzcan á un hombre de las condiciones del autor de Espartero, cuando se retiró á Logroño el año i 856, la Tilocalia, y yo creo que no es preciso devanarse mutenía sesenta y tres años, había hecho las rudas campañas cho los sesos para comprender por qué quiere retirarse de América y de la primera guerra civil y estaba verda- de la vida pública el Sr. Silvela. KASABAL deramente cansado. Dueño de un buerv capital que él había formado, y rica por su parte su esposa doña Jacinta Santa Cruz, dama de tanta hermosura como discreción y modelo acabado de virtudes, le esperaban en la capital de la Rioja el reposo y la calma en medio de una situaLos cronistas de viajes ahora citan ción desahogada y libre de cuidados, porque como no á todo el que en Madrid está de vuelta. tenía hijos, no sentía los anhelos que á los padres causa De modo que al lector no hay quien le evite su porvenir. tres latas por viajero: la primara, diciendo que se marcha; la segunda, La situación del Sr. Silvela no es la misma. Es más de su, estancia en los baños daindo cuenta; joven que Espartero cuando se retiró, está en! a plenitud y hoy la lata final, la del regreso. de las maravillosas cualidades de talento que debe al cie No hay quien la evite, no! V grcsanI lo, y no se retira para descansar en el seno del feliz hogar, embellecido por una santa que es su noble y digna esposa, y por sus hijos, en los que pueden fundarse tan Puedo escribir una copla legítimas esperanzas, sino, por el contrario, para dedisobre el tiempo que está hacie mas temo que al publicarla 5 carse con más empeño al trabajo y asegurar el porvenir cambie el estado atmosférico de las prendas queridas de su alma. y lo mismo me resulte La política absorbe mucho y da poco al que va á ella que sí no la hubiera puesto, dispuesto á proceder siempre con dignidad y con honpues dicen, y está bien dicho, radez. que iodo lo borra el tiempo: yvtendizábal y González Bravo, que al comenzar su carrera política tenían un buen capital, que el uno había Quién es, ¿un polizonte? ¡Dios n e V lga! reunido honradamente con sus negocios de Londres, y el Echaré mano al bolso. otro había heredado de sus padres, murieron pobres. Mas respiro, que aquí viene un ratero: D. Manuel Ruiz Zorrilla, que disfrutó de un buen patrile pediré socorro. monio, tuvo que recurrir para sostenerse, durante los últimos años de su estancia en París, al capital de su esUn cochero de ofició posa, la fiel y admirable compañera de su vida. dejó á su pobre amante abandonada, Cánovas no ha dejado á sus herederos más que su bila cual el lunes con vitriolo puro blioteca y algunas obras de arte. La suntuosa morada de tan vil proceder tomó venganza. donde residía era de su esposa. Sagasta no ha dejado Y exclamó el desdichado capital ninguno y vivió siempre con suma modestia. No, sintiendo aquéllo que su faz quemaba: ¡Qué bien andan los buzos la política no proporciona dinero al hombre honrado. por el fondo del mar con escafandra! Uñase á esto las mil decepciones que á un espíritu delicado, que á un alma noble proporcionan desde un puesto como la jefatura de un partido las impurezas de Negrísimos nubarrones la realidad, y se, comprenderá sin mucho esfuerzo la dese deshacen en torrentes; cisión de un hombre del temperamento y de las aficiones terremotos imponentes hacen la tierra jirones; del Sr. Silyela. sucumben las poblaciones ¡Hay que transigir tanto desde esas elevadas posicioy el hombre cree que delira... nes! ¡Es preciso tratar á tan diversa clase de gentes! ¡Se- ¿Es qué airado Dios nos mira- víen tan ote cerca las miserias humanas, que no es extray el fin del mundo ha dispuesto? ño que á la larga se sienta repugnancia por el oficio! ¡Quiá, no, señorl Cuando se ve el abismo intelectual que la mayor parte- ¿Pues qué es esto? de las veces media entre los jefes de fracción ó de partido- -jSilvela, que se retira! y los que componen su mesnada, no se comprende cómo JUAN PÉREZ ZUÑ 1 GA aquellos pueden soportarlos. El jefe, además, no dispone de un momento suyo, no puede gozar á sus anchas de los atractivos de la soledad, que á veces son muy seductores, y necesita también salud excelente y temperamento robusto para hacer frente á las asechanzas del amor I f na pendiente desigual, un trozo de monte bajo en el en un país donde hay muchas señoras, que dependen de cual crecían las retamas y hallaban su albergue las Clases Pasivas, de cargas de justicia, ó que quieren liebres y los conejos, albergue casi nunca tranquilo por- Impurezas de la realidad GQPLAS DE CIEGO El Asilo- de- Santa Cristina NOTA DE ACTUALIDAD que abundaban los cazadores, era hace nueve, años lo que hoy es Asilo de pobres, merced á la perseverancia laudable y tenaz de su fundador el Sr. Aguilera y á la protección dispensada por algunos particulares y Gobierno del Sr. Sagasta, secundado por los Sres. Moret y Gamazo. Más de cien mil metros cúbicos hubo que desmontar para asentar los edificios, parques, paseos y huerta del Asilo; más de veinte mil árboles van plantados, de los que dos mil son frutales. De entre aquella arboleda se levantan cuarenta pabellones que comprenden ocho dormitorios, talleres, escuelas, comedor, iglesia (sin terminar) enfermerías, lavaderos, academia de música, balneario, casa de socorro, almacenes, oficinas, viviendas para los empleados y hermanas de la Caridad, vaquería, palomar, gallineros, cochiquera y conejeras. Para la construcción del Asilo se promovió una suscripción pública, que encabezó el Sr. Aguilera con sesenta mil pesetas de los treinta mil duros que le correspondieron en la famosa aprehensión de las latas de petróleo, y contribuyeron, entre otras muchas entidades y personas, la Real Casa, el Banco de España, el Círculo de la Unión Mercantil, el Casino, el Veloz Club, la Peña y acaudalados y filantrópicos personajes. El. Asilo de Santa Cristina alberga hoy cerca de seiscientos pobres entre ancianos, niños y obreros. Y. hay hechas instalaciones para poder acoger hasta i 5oo. ¡Lástima es que los recursos con que cuenta el Asilo no permitan alcanzar ése número! Pero hace con exceso, al mantener á aquel ejército, un Centro que no cuenta consubvención oficial de ninguna clase. ¡Y no todos los establecimientos benéficos oficiales pueden ufanarse de tener como factores principales la higiene, el. aire puro, la amplitud y la alegría que tiene el Asilo de Santa Cristina! Hay que advertir que en esos i.5oo pobres, para los cuales podrá haber albergue, no están incluidos los del depósito de mendigos que en terrenos del mismo Asilo se construye. Componen la alimentación de los asilados tres ranchos diarios, uno por la mañana, otro al mediodía y otro después de la salida de escuelas y talleres, sin más limitación, así como en la ración de pan (de primera calidad) que el apetito que tengan los comensales. En los talleres trabajan unos ciento cincuenta individuos en. las obras de herrería, cerrajería, carpintería, albañilería, vidrios y pintura, necesarias á las edificaciones del Asilo, ni un sólo día interrumpidas, así como también en las de sastrería, zapatería, horticultura y jardinería. La academia de música está bajo la dirección del maestro D. Manuel Revilla, quien ha hecho una excelente banda de música de unos cuantos seres desprovistos hasta hace poco de toda cultura y hoy aptos para ganarse el sustento por un medio honroso. La banda concurre á casi todas las- fiestas que se celebran en los pueblos de la provincia. Tanto los músicos como todos los que trabajan en los talleres del Asilo obtienen su correspondiente remuneración, y los primeros contribuyen con una partida de ingresos de relativa importancia. La enseñanza en el Asilo está muy cuidada. Se hallan instaladas las escuelas en un magnífico y bien orientado pabellón de dos pisos, con excelente material pedagógico, cuadros gráficos, mapas, colecciones de productos, gabinetes de Física; y en suma, cuantos adelantos se conocen en la ciencia pedagógica; todo ello ha sido instalado y se aplica bajo Ja dirección inteligente del profesor D. Romualdo García. Para la instrucción y educación geográfica de los niños, hay dos mapas trazados en dos grandes porciones de terreno inmediatas al pabellóndé escuelas, el uno de España y el otro de Europa en los cuales están, con sujeción á escaladlas provincias, lajs naciones, los ríos y las montañas; con arbustos, plantas y flores se indican los productos de la tierra de cada región, jf- eh tablillas circulares se indica el nombre de cada provincia y región respectivamente, el número de habitantes, etc. etc. Como complemento de esta enseñanza, hay en los muros posteriores da- la escuela vistas pintadas al óleo, de los principales monumentos arquitectónicos de España. Además, cada escolar cultiva Un cuadro de la huerta y recolecta su producto, y... ¡no hay satisfacción comparable á la del muchacho cuando logra recoger el fruto de lo que plantó y cuidó! La sociedad Tiro Nacional presta su concurso al Asilo en la medida de sus fuerzas, y los muchachos van al campo de tiro dos veces por semana á ejercitarse en la gimnasia y en el tiro al blanco. En el piso principal del pabellón de la escuela reciben instrucción las niñas asiladas, y de la bondad de la enseñanza son buena muestra los bordados, encajes, labores á máquina y otras que. ejecutan; tienen á su disposición una escuela práctica con una pequeña cocina completa piañchero y tocador, con los que aprenden los correspondientes menesteres bajo la dirección cariñosa, prudente y acertadísima de las hermanas de la Caridad, al frente de las cuales se halla sor Fernanda Ramiro. La situación del Asilo es excelente, y esto mismo, unido á su sistema de alcantarillado, inodoros, filtros, baños, limpieza irreprochable de dormitorios y dependencias, hacen que disfruten de excelente, salud cuantos están allí. Menudéanse las desinfecciones con las irrigadoras de que disponen, y para la desinfección de ropas hay una excelente y poderosa máquina en un pabellón. Es médico del establecimiento Don José Gallud, y con sus solícitos cuidados coopera á la gran obra de la higie- La gznte se pregunta y no sabe responderse: ¿Se retirará también? Como otras eminencias se retiran, es probable que haga lo mismo. Y s; adivina por qué: por imitación. i r U t i n IBIIIBT Trmiiniit: i- iaiii iTF nnrr iaininnniTTT iiiTBirTnnminTiTrmnriirniiinm iiiHir- F iiBi iiiMmni- iim- i