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SbJ AKANDO BL POTRO DE LA YEGUADA ECHÁNDOLE LA CABEZADA En los verdes y rózanos prados que rodean á Reinosa y en todos los puebiecillos de airededor, cojao Fresno, Nestares, Bolevir, Retortillo, Requejo, así como en el fértil y magnífico valle de Campóo de Suso ó de arriba, se ven durante el verano entero millares y millares de vacas de cría, toros y ternerillos ó jatos de ¡a raza colorada de Campóo, re- ganado, y sobre todo el caballar y mular, no sintiéndose bastante á la fresca en aquellos fresquísimos valles, vive pastando en lo más alto de los puertos, que en invierno están cubiertos de nieve. Ahora, con motivo de las fiestas de San Mateo, acude á Reinosa ganado di toda Cantabria SUJETÁNDOLE PARA EL RECONOCIMIENTO MIRÁNDOLE EL DIENTE vueltos con yeguadas y muletadas que pacen descuidados y felices el largo y fino pasto. Pero los que hemos recorrido aquellos deliciosos lugares en verano, apenas tenemos idea de la riqueza pecuaria del bendito país santanderino, porque á la sazón la mayor parte del y tratantes y compradores de toda España, quz particularmente se proponen adquirir muletas y potros recriados. Las fotografías de nuestro activo é inteligente corresponsal Sr. García de la Puente dan perfecta idea de los más animados pormenores de la feria. al anunciarse Los Bufos Madrileños los calificaban de polichinelas de una nueva especie y se sonreían con lástima al hablar de Arderíus, empezaron á escamarse al ver que las representaciones áz la obra de Blasco se suce dían unas á otras sin interrupción y el público llenaba el nas obras, entre las cuales figuraba en primer término Joven Telémaco, pasaje mitológico- lírico burlesco, en dos actos y en verso, que escribió E u s e b i o Blasco en poco más de una semana, y al que el maestro Rogel adornó con unos cuantos números de música tan alegre y ligera como poco original. Seis días después de la fijación de los carteles, ó sea la noche del 11 de Septiembre, nacieron Los Bufos Madrileños en el tea tro de Variedades, siendo sus- padres, como aseguraba Arderíus, doña Risa Culta y don B ien Gusto Literario. El Joven 1 elémaco hizo furor. El público no cesó de reír y aplaudir en sesenta noches consecutivas. De la primera palabra del célebre coro Suripanta- -la suripanta RECONOCÍ MI 1 0 rOIi EL VLTFRINARiO Fots. (5. de la Puente A Iaca- tvunqui- -de- -somatén, l a c M f t i m i -I. Vnm ag, tomaron el nombre de suripantas las graciosas y bellas tiOS BUFOS MADRILEÑOS. 22 DE ples relativas que formaban el coro, y entre las que descollaban las hermanas España y la hoy Excma. Sra. doña SEPTIEMBRE DE 1866. Todos los que concurríamos al saloncilio del teatro de Celsa Fontfrede, viuda de Concha Sierra. La señorita Checa en su papel de diosa Calipso, la la Zarzuela hace treinta y tantos años, recordamos que Hueto en el de Venus, y en el de ninfa Eucaris la Emilia Paco Arderíus, como llamábamos entonces a! modesto actor á su vuelta de París, no hacía más que hacerse len- Ruiz, que más tarde ascendió también á excelentísima señora por su enlace con el autor dramático Ricardo Puenguas de Los Hufos Tarisienses, y exclamar: ¿Por qué no ha de haber también Bufos en España? te y Brañas, enloquecieron al auditorio, especialmente En esta bendita tierra somos muy aficionados á reírnos. la Hueto, que acentuó demasiado el tipo, tanto en las paNi los males de la madre patria, ni los años de mezqui- labras como zn los ademanes. Arderíus i eprcsentando al JSiño mayor de Zllises, y Cunas cosechas, son causas suficientes para quitarnos el buen bero ejerciendo de Sabio Mentor, eran lo que había que humor; por lo tanto, es necesario que haya Bufos por lo ver. La canción popular en aquella época: Me gustan tomenos en Madrid, y los habrá si Dios no determina otra das en general, introducida por Blasco muy oportunamencosa. As! es que no nos cogió de sorpresa el que el día J 5 te n una áz las situaciones más importantes de la obra, de Septiembre de 1866 apareciese en las esquinas de las coronó el éxito de ésta. Los autores fueron llamados á escena infinidad de veprincipales calles de la villa y corte un gran cartel encaces, y Arderíus, vestido de griego, los sacaba de la mabezado con estas palabras: no, demostrando en su fisonomía lo que le alegraba aquel COMPAÑÍA D E LOS BUFOS MADRILEÑOS triunfo, que representaba para él el principio de su forY á continuación seguía la lista de los actores que ha- tuna. bían de interpretar el nuevo género, y los títulos de alguLos empresarios de los demás teatros de Madrid, que sí 1. FRANCISCO AKDERIUS teatro de Variedades, renegando cuando no encontraba localidades ni en contaduría. Al llegar el día primero de Noviembre, el cartel de los Bufos apareció con la siguiente redondilla, á guisa de punto final: Ya no podemos con tantos ochavos; dichoso mes, que empieza con Todos Santos y acaba con San Andrés.