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Solución al Rompe- cabezas publicado en nuestro número 4 3 Paralas madres qu crian nidos debilitados, convalecientes, etc. NUTRITIVO HEYDEN (AlliümiDa pura desdoblada, directamente abnorbible, pasando á tea jugos orgánicos sin necesitar ningún trabajo digestivo) Prodúcese de las claras de los huevos frescos. HESE EFECTOS M Y EST 11 HJUNTES DEL APETITO U En la etiqueta van indicados su dosis, macera de empleo y precio. Aumenta y mejora considerablemente la leche de las amas. Se vende en botes de 25, 50, 100 y 250 gramos, en todas Isa buenas farmacias. Al por mayor en las principales droguerías, centros de específicos y por mediai ción del representante general en España D. Gustavo Reder, Lope de Vega, 50 y 52, Madrid, t Los MEJORES DEL MUNDO 15 MEDALLAS DS ORO Y DIPLOMAS DE H NÚR PERFUMISTA EN GRASSE IFRANCIAJ RENOMBRE UNIVERSAL POR SU ESPECIAL BAO ELHAS ARISTOCRÁTICO EMTRE LOS PERFUMESMIEYEtITA: EN TODAS PERFUMERÍASDEUUO POLVÜDEARflOZ Se han recibido 2.205 soluciones exactas. Verifu iulo mi sorteo entre las 2.205 soluciones para adjudicar el premio ofrecido, resultó favorecida la que lleva vi pie la inscripción siguiente: DEBILIDAD, ANEMIA ENFERMEDADES de EMFANC 1 A son combatidas con éxito por la ADHERENTE, I N V I S I B L E PERFUME EXQUISITO José Pastor Falcó Galle de los Yesares, 6, Monóvar (Alicante) El interesado puede mandar á recogtr 1 pr naio en las oficinas de A B C casa de Blanco y Negro, Serr. mo, 55. FUCOSLYCINA GRESSY Esle JIIÜO Agad. ble al paladar, po ee as imima. s propiedades qat el Aceite de Hígado de Bacalao LE PERDRIEL C P a r í s y en todas las Farmacias VKNTA AL POR MAYOR HUBERT, Perfumista en BURDEOS y 2 6 R u é d Enghlen, PARÍS LA IflADONA P L AT E RIA C H RIS T O F L E EXPOSICIÓN UMIVE 88 AL d i ÍSS 9 DOS ORANDES PREMIOS ANEMIA. -CLOROSIS DEBILIDAD- CONSUNCIÓN L 4 MARCA DE FABRICA C U B I E R T O S CHRISTOFLE plateados sobre metal blauw Sin que nos preocupe la competencia de precio que no puede hacérsenos, sino con detrimento de la calidad, mantenemos constantemente la perfección de nuestros productos y continuamos fíeles al principio que nos ha proporcionado nuestro éxito: I representa exactamente el hierro contenido, en la economía. Experimentado por losi principales médicos del mando, pasa lnme- 1 dlatamente en la sangie, no ocasional estreñimiento, no fatiga el estómago, no enne- proco los d i e n t e s -Ttntut inte gotis ea eid eoiidt. 1 íxjjaüli YerdadsraBirea. -Devenía en todas tu Farmacmt 1 P r Myr a 0 y 4 2 R u e S t- l a z a r e PAKIS. J o ao JL. HIERRO BRAVAIS Da? el mejor producto al precio más bajo posible. i a unidad de la calidad Para eoitar toda confusión de los compradores, hemos mantenido y tai letr. i norobre coicas garintiu pira ti Nuestros raprosentantes que nuestra experiencia de una industria que hamos creado hace cuarenta años nos ha demostrado necesaria y suficiente. La única garantía para el comprador es no acaptar como productos de nuestra casa aquellos que no lleoen la marca de fabrica copiada al lado v el nombre C H R I S T O F L E en todas letras. igualmente: CHRISTOFLE y C a M A U R I u soa lo S MELL. ERIO, HERMANOS, C a r r e r a d e S a n J e r o m l n o 3 4 JHBL 1OI ECA DE A i IOI á usted estos nume y estos kalalck? Estoy aqui le intérprete, -agregó en marciano. -Es verdad, se me había olvidado esta dificultad. Pero siento infinitamente causarle tantas molestias. Por supuesto que mejor desearía... pero ¿no quiere usted volver á ponerse el casco? -Lá movió la cabeza contestando que no. Pero levantó una tablita forrada de blando cojín que se hallaba en el respaldo, y se apoyó en ella, reclinándose y dejando vagar su mirada investigadora por encima de la embarcación y por todos los alrededores. La lancha atravesó veloz las olas ligeramente agitadas de la bahía, y llegó al cabo de unos diez minutos á un lugar donde se ramificaban varios canales de distinta anchura. Había que caminar con lentitud y precaución, pues á ío largo del ventisquero se extendían revueltos trozos de roca y témpanos de hielo que reducían el ancho de la vía. Los marcianos designaron el sitio donde encontraron el paraca das, y Saltner buscaba con la mirada un lugar apropósito para subir al ventisquero. Apoyó su alpenstock en un témpano de hielo y saltó sobre él, pero en seguida regresó haciendo que siguiera el bote su marcha. Parecía decidido que el alemán llevara el mando. Con singular agrado dirigía sus miradas Lá, fijándose en los movimientos resueltos de Saltner. Este bat, sobre el que se sintiera tan inmensamente elevada como marciana, hasta ahora le había parecido solamente raro, pero allí, manejándose en su elemento como hábil gimnasta, le hacía una impresión muchísimo más favorable. Comparada con las bolas inmóviles que llevaban sus paisanos sobre los hombros, comparada con las caras grises y estúpidas de los esquimales de pómulos salientes, su expresiva cabeza, su libre porte y seguro valor ofrecía un aspecto que Lá contemplaba gustosa. Las masas de hielo se precipitaban abruptas al mar, elevándose á tina altura de diez á quince metros. Porfinhalló Saltner un sitio por donde parecía más factible la ascensión. Con habilidad cortaba escalón tras escalón en el blando hielo, y subía, seguido de las miradas expectativas de los marcianos, por la valla de hielo. Luego tiró la cuerda para abajo, y los dos esquimales le siguieron. Pronto, al doblar por el borde del hielo, desaparecieron los tres. Durante largo rato no se supo nada de ellos, y ya comenzaba Lá á mirar impaciente á lo alto, cuando unos cien metros más do el mismo, ó estaría muy lejos, en algún remot reino de espíritu y obligado á ver pasar por delante de sus jos su propia vida con todos sus detalles? -No soñar- -dijo Lá á media voz; ¡ponga usted ateneiónl Se deshizo el encanto, y Saltner volvió á fijarse en el sentido de las palabras que oía; repasaba. Sonó el buzón del correo. -Nuestros libros, -dijo Lá. -Tenga la bondad de cerrar el gramófono y abra usted el cajón. Saltner ejecutó la orden. Tomó del buzón un paquete que contenía las copias del vocabulario. Lá presentó el original á Saltner y dijo: -Lleve usted esto á su amigo, dándole las gracias. Y si le conviene á usted, volveremos á trabajar por la tarde. -Disponga usted de mí como guste, -contestó Saltner con una mirada de admiración. Lá se despidió con un noble y majestuoso ademán. Los estudios de la tarde hallaron una interrupción inesperada. Cuando Saltner, que había comido con Grunthe, quiso encaminarse á la sala, entró á y les dio noticias que despertaron el interés de ambos amigos, emocionándoles profundamente. Los marcianos habían seguido explorando en sus lanchas de cacería el mar interior y sus orillas en busca de nuevos vestigios de la expedición. En una de las pequeñas bahías, próximamente en la dirección del meridiano 70 de Greenwich, y al pie de un ventisquero que llegaba hasta el agua, se había encontrado por fin el paracaídas flotando entre témpanos sueltos de hielo. Debió haber caído tan cerca de la orilla, que hubiera sido posible á una persona asida de él salvarse sobre el hielo. Los marcianos no habían saltado á tierra, pues sin aparatos especiales les era de todo punto imposible. Saltner se puso en pie de un brinco y suplicó con insistencia que se le llevara en el acto al lugar designado. Entreveía una posibilidad de hallar á Torm con vida, y en ese caso podría salvársele todavía. El hallarse el paracaídas á tanta distancia del globo y en un sitio que quedaba apartado del trayecto del aeróstato, tenía su explicación únicamente si se admitía la suposición de haberlo desprendido Torm, y luego, al caer lentamente, las corrientes reinantes en las capas inferiores del aire pudieron arrastrarlo hasta el punto donde se había encontrado. La única duda era si Torm realmente se había encontrado prendí-