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S AÑO UNO. NÚMERO 48 XRÓN 3 CA BISEMANAL ILUSTRADA. ABC 1 1I p -j. MADRID, 4 DE SEPTBRE. DEi 9o3 NUMERO SUELTO, 10 La insurrección macedónica lili I I I d ni i je e: 1 I d ei le S ¡1 P 1 a: PRESIDENTE LOUBET Y SU MADRE Ningún año deja de visitar el Presidente de la República de Francia, Mr. Loubet, á su anciana madre y el pueblo donde nació y pasó los años más dichosos de su vida. Después de ser huésped de emperadores y reyes y de ser en su nación la figura más elevada. Loubet busca en los brazos de su cariñosa madre la satisfacción más legítima, que sólo cerca de ella puede hallar. Nuestra fotografía reproduce una escena enríe Loubet y su madre en Begude le Marene, donde el j í l, n r (n n -c aqnellos se guarecen, y les dirige su palabra, toda fuego y ORR 1 BLE INpersuasión, excitándoles á morir matando antes que soportar CENDIO la odiosa tiranía del imperio turco, mantenido, más que por Días pasados se declaró SB poder, por la cobarde é inhumana complacencia de Euun formidable incendio en ropa. Boris aarafoff es no sólo el inspirador, sino el director de uno de los más importantes centros comerciales de Budapesth, los almacenes de donde había más de doscientos empleados, muchos de los cuales habitaban el propio edificio incendiado. El devastador eii mento se extendió con rapidez aterradora, invadiendo todos los almacenes, donde había gran cantidad de mer. cancías. Pudieron salvarse fácilmente los empleados que estaban en los pisos bajos, pero no así los que se hallaban en los altos, muriendo unos abrasados ó asfixiados y V tros estrellados en la calle il arrojarse por los balcones y las ventanas buscando la salvación. Aunque el servicio lie incendios acudió con rapidez y prestó los auxilios necesarios, no pudo evitar que hubiese muchas víctimas y qne el fuego destruyese el edificio sin dejar en pie más que las paredes. Entre los muertos, que fueron más de cuarenta, figuraba el hijo del propietario de los almacenes y algunos niños que, dominados por el terror, se arroB 0 R 13 SARAFOFP jaron desde los pisos altos tan imponente movimiento. Predica con el ejemplc y corre la calle. La fotografía que pulos riesgos consiguientes á una lucha tremenda, en la que no blicamos da exacta idea de la magnitud del siniestro, que además de costar tantas vidas supone para el dueño de los almacehay cuartel para el vencido, y á la que lleva el convencimien- nes un quebranto de cuatro millones de coronas. Las autoridades proceden coii gran actividad para averiguar las. causas de to de que si sólo por la fuerza ha de someterse su país al la catástrofe y depurar responsabilidades; pero hasta ahora no parece que el origen se deba á una mano criminal, sino más yugo brutal de la inculta Turquía, por la fuerza sólo ha de bien á un descuido. Las enormes proporciones del incendio se debieron á la cantidad de mercancías almacenadas. El esfuerzo romper las cadenas que le sujetan á los pies de su verdugo. délos bomberos tuvo que encaminarse á impedir que el fuego se prODagase- á los edificios próximos. fot. K. Brod 4 m. k r